SÁBANAS PARES

El frío viene del norte con una cauda
que guarda púas para torso y espalda,
lumbago para ancianos y tos de fuego
para gargantas tiernas.
El sol desciende a plomo en escalera
improvisada de yute, ixtle y vellos
intangibles de un adolescente vencido
por su propia soberbia.
Con dificultad para su pausada respiración
las calles y avenidas pasan inertes
y maquilladas con un esplendor de petróleo
en aliento, párpados y boca.
Desde el ángulo que se observe, callado
el tren desciende la cordillera de la ciudad
y recorre moroso la pelvis, el ombligo,
los duros pechos y labios crueles.
Mientras esto sucede en callada sucesión
de postales, calendarios y naipes poseídos
por la sed de tinta, mudo de dos en dos
las sábanas de algodón y poliéster- sólo
por si vuelves.

Comentarios

Me haces recordar a un poeta colombiano del Nadaismo, Amílcar Osorio, quien recrea los blancos panoramas del cuerpo de una manera similar. Estos versos son de escultura renacentista florentina, a la manera de un "Yacente" de Andrea Mantegna. Este poema, a diferencia de "Lunas negras", goza de un delicioso final infinito abierto a la espera y la nostalgia. Gracias Uriel, mi abrazo desde Colombia.

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