Dalí y Lorca, desencuentros
En la larga agonía de Salvador Dalí , negándose a comer y alcanzando a duras penas los 34 kilos de peso, la enfermera que le cuidó aseguró que la única frase inteligible que escuchó salir de los labios del pintor fue: "El meu amic Lorca" . A Salvador Dalí le acompañó toda su vida la sensación de haber podido evitar el fusilamiento del poeta . No se sabe cómo ni cuando Dalí se enteró del crimen cometido contra su amigo. Sí se sabe, porque así se encargó de difundirlo el propio pintor surrealista, que su reacción al conocer el asesinato fue una exclamación: "¡Olé!" Con ese único sonido trató de equiparar la vida de Lorca con una corrida de toros, teniendo ese último episodio el valor del último gesto del poeta en la arena de la plaza. De la amistad de dos de los artistas más grandes de la historia reciente de España surgó, además de diversas colaboraciones artísticas, un acalorado epistolario entre 1925 y 1936 , que ha sido recopilado por primera vez de manera ínteg...