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Gonzalo Rojas (1917/2011 )

  Cuerdas inmóviles En primer lugar no pongan flores encima, pongan aire, aire fresco, a ver si esa transparencia ayuda al ocioso que ya no duerme ahí y sin embargo duerme vestido con ese traje que en 3 meses más será pura desnudez, puro caballo sin hueso corriendo en ninguna dirección, y además no lloren, ¿qué sacan con llorar?, ¿con ser qué sacan?, el resurrecto es otra cosa y ahí va remando despacito. ("apologadelaluz")

Uriel Martínez (1950 )

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Vine al circo Vine al circo para ver de cerca el número del clown Carita de Huevo que, me dicen, mueve a llanto a multitudes obedientes al reloj. Sus ocurrencias hacen añicos la solemnidad de la corbata, los bigotes breves y atuzados, el aroma a lavanda y jabón. Hace su entrada triunfal luego que el trapecio baja de cúpulas, frisos y torres de iglesias, castillos y edificios soñolientos de nubes. Con una sonrisa que a todos  les es familiar, se acicala el bigote sin necesidad, como si maliciase una idea. Aunque no dice palabra mientras el péndulo del columpio es cada vez más dilatado, el público le aplaude con rabia. Suspendido del vaivén que casi roza los nidos de golondrinas en frisos y almenas, Carita de Huevo abre la botella y bebe. Con el primer eructo se desgrana  otra ráfaga de aplausos.                                                     ...

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                    foto méxico desconocido Qué es Tengo cinco dedos en cada mano, en cada mano cinco canicas, y dentro de cada canica una ola con la respiración detenida. Tengo un pantalón azul marino con dos bolsas anteriores, dos posteriores y una secreta donde guardo... Tengo dos labios en la cara que cuando pasas segregan luz, , que cuando volteas se estremecen, imperceptible. Por mi gaznate corre saliva, por el pelo el cepillo, por mis ojos tu sombra y por tu cuerpo una flor dormida. Tengo sobre la mesa una canica de agua, en la estufa la jarra,  en la cama la colcha, la almohada; y en mis oídos tu silencio.                                             ...

Adam Zagajewski (1945 )

  En los árboles En los árboles, en las copas de los árboles, bajo los frondosos vestidos de las hojas, bajo las sotanas del resplandor, bajo los sentidos, bajo las alas, bajo los cetros, en los árboles se esconde, respira, vira la vida callada y soñolienta, esbozo de la eternidad. Reinos de opulencia crecen en los púlpitos de los robles. Las ardillas corretean inmóviles cual pequeños ocasos pelirrojos bajo los párpados.  Los rehenes invisibles hormiguean bajo las cáscaras de las bellotas, los esclavos aportan cestas de frutas y plata, los camellos se mecen como un sabio  árabe sobre un manuscrito, los pozos beben agua y vinagre, la Europa agria supura como la savia en la madera, Vermeer pinta ropajes y luz que no merma. Bajo la cúpula del circo bailan los tordos. Slowacki ya vive en París y juega en la bolsa con tesón. El rico se escurre por el ojo de una aguja gimiendo qué suplicio, Sócrates explica a los buscadores de oro qué es la mentira, qué es el bien, qué la virtu...

Uriel Martínez (1950 )

Horizontal Tendido sobre la alfombra de mi suerte, con la piel del rostro cubierta de barro de barrancas y hondonadas, respiro el oxígeno de tus cuencas. Con la mandíbula distendida, los párpados bajos y las manos separadas, espero tu presencia desdibujadas en mis poros. Sé que hoy tampoco vendrás (ni al amparo de la noche ni desafiante al amanecer, ni aún en la bruma de mis miedos): Aún así, vacío sobre el rostro de mis cuadernos las cuatro extremidades de tu nombre y las cuatro estrellas de tu gracia. (Inédito)

Jorge Carrera Andrade (1902/1978 )

Golondrinas  Que me busquen mañana. Hoy tengo cita con las golondrinas. En las plumas mojadas por la primera lluvia llega el mensaje fresco de los nidos celestes. La luz anda buscando un escondite. Las ventanas voltean páginas fulgurantes que se apagan de pronto en vagas profecías. Mi conciencia fue ayer un país fértil. Hoy es campo de rocas. Me resigno al silencio pero comprendo el grito de los pájaros el grito gris de angustia ante la luz ahogada por la primera lluvia. ("yavendràs")

Luis Cernuda (1902/1963 )

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                                                                                  trianarts                                                                                    Telarañas cuelgan de la razón  Telarañas cuelgan de la razón En un paisaje de ceniza absorta; Ha pasado el huracán de amor, Ya ningún pájaro queda. Tampoco ninguna hoja; Todas van lejos, como gotas de agua De un mar cuando se seca, Cuando no hay ya lágrimas bastantes, Porque alguien, cruel como un día de sol en primavera, Con sólo su presencia ha dividido en dos un cuerpo. Ahora hace falta recoger los t...

Laura Yasan (1960 )

Desplegado hay otra vida adentro de la vida un alacrán de seda en su cofre de hambre una gota de sangre desovando su cría al costado del tiempo no todos sienten latir esa reserva luce como una puerta clausurada y es la entrada a un lugar de donde no se vuelve un mascarón de proa abriendo el universo con los ojos en llamas yo soy la pasajera de ese barco he pasado tres muertes y una vida buscando su timón y nada más encuentro retazos de tu piel señales de un destino que apuñalara todo lo que toco ¿es así de incompleta como me ven los otros en la ilusión precaria de los días mis pies lamidos por su boca la furia del oleaje contra el casco vencido de esta nave fantasma? lo real es impuro es en el movimiento donde el paisaje cambia y evoca del amor su versión más sublime quién jura en falso sobre mi corazón. ("mujeresqueescriben")

Carlos Sahagún (1957 )

Fotografía de niño   Cuando un niño nos mira serio y en pie desde el retrato, no queremos saber que ha sido dueño de nuestros años. Le volvemos la espalda, porque no queremos tenerlo tan cerca de nosotros, hombres que ya no comprendemos. Como a un extraño le decimos: «Aparta, no es tu tierra ésta que piso yo de ángeles perdidos en la niebla. Si te pusieron en la frente mala ceniza un día, cierra los ojos, porque ya no podrás con la vida. Angel cargado de blancura, mirabas a lo alto, pero un golpe fatal de arena todo lo ha derribado. El soldado de plomo, el caballo, el barco de papel. La vida es como un río grande. No debimos crecer. Nos arrastran como a aquel árbol que el leñador cortó. La primavera se ha perdido para tu corazón.» Y nos sigue mirando serio el niño, ese retrato. Y se quiere venir con nosotros cuando nos alejamos. ("cómo cantaba mayo")

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                                                                                                                     bing Acuérdate                           in memoriam darío galaviz                                           pera ricardo elizondo ¿te acuerdas de darío, aquél muchacho que bajaba escaleras con un collar de serpientes titilando en noches sin soles? cu...

Federico Díaz-Granados (1974 )

  Pastelería Metropol Miro en la vitrina el reflejo de mi cuerpo sobre el vidrio y me veo gordo, cansado, sobre aquellos pasteles de vainilla. Y pienso en los amigos que no volví a ver ¿y qué sabían ellos de este corazón caduco donde no cabe ni un centímetro del mundo? Y cuando no te reconoces en los pasos del hijo, ni en el espejo harto de esquivar malos presagios viendo de lejos el esplendor de las pérdidas lo indescifrable y lo desconocido. Callo: mi silencio alcanza ese cuerpo que no entiendo, desmancho mi corazón de su último incendio. Y sigo extranjero en ese vidrio, gordo y cansado y atrás de mí algunas sombras, gestos de abuelos y tíos muertos sobre los pasteles de vainilla. ("cómo cantaba mayo")

Uriel Martínez (1950 )

  Lluvia Escucho los pasos del agua, oigo sus botas transparentes sobre el césped de azoteas y ciudades, sobre nubes de un gris ominoso; la espera se traduce en sobresaltos en la lectura, en mangas suspensas de mecates, en cuellos que penden de un hilo húmedo, en sábanas lívidas. (muro fb del autor)

María Mercedes Carranza (1945/2003 )

  Oda al amor Una tarde que ya nunca olvidarás llega a tu casa y se sienta a la mesa. Poco a poco tendrá un lugar en cada habitación, en las paredes y los muebles estarán sus huellas, destenderá tu cama y ahuecará la almohada. Los libros de la biblioteca, precioso tejido de años, se acomodarán a su gusto y semejanza, cambiarán de lugar las fotos Otros ojos mirarán tus costumbres, tu ir y venir entre paredes y abrazos y serán distintos los ruidos cotidianos y los olores. Cualquier tarde que ya nunca olvidarás el que desbarató tu casa y habitó tus cosas saldrá por la puerta sin decir adiós. Deberás comenzar a hacer de nuevo la casa, reacomodar los muebles, limpiar las paredes, cambiar las cerraduras, romper los retratos, barrerlo todo y seguir viviendo. ("sureando")

Elvira Hernández (1951 )

Aves de paso Sí. Eso somos. Pero nos hemos acostumbrado a comportarnos como monumentos, Y así nos va.   No todo lo que vuela No todo lo que vuela es pájaro. A veces lo que piensas alcanza una pequeña altura. ("marcelo leites")

Elvira Hernández (1951 )

  Decepción Los mirlos no llegan a mi ventana ni nada de ese plumaje abundante                             en páginas poéticas. Una cortina aterciopelada de mosquillas estercoleras                                                                  ondulan. Son las embajadoras residuales de perros gatos y                                                      variados entes emplastos en el pavimento. ("marcelo leites")

Victoria Ramírez (1991 )

  Mudanza el primer día de mudanza las cenizas bajaron a los techos la gente tenía la ropa ahumada pero no había leña ardiendo ninguna huella negra amortiguó el silencio de los cerros el jarrón de bronce de mi madre combinaba con la tierra ella reparaba una trizadura las casas más bellas son las rotas nos dijo las mejores ventanas dan a la humareda dónde van las cenizas que flotan cuando el aire espeso atraviesa los resquicios del álbum familiar. ("marcelo leites")

Uriel Martínez (1950 )

Reflujos La página será un espejo turbio donde asomarán dedos sedientos; La noche un largo túnel en que saldrán a flote los deseos; La madrugada un lago con descensos, caídas y tropiezos en espiral permanente; La boca un pozo ahíto  de ceniza, de humo, nada; Los labios una tapia sellada por sucesivos silencios; El párpado vuelto sobre sí la interrogación de un espejo; El cuerpo envuelto en el sudario de sus poros, una página menos; La página, entonces, un desangrado permanente, una vida que fluye, aquellos que fue.                                                                        (Inédito)

Fermín Herrero (1963 )

  Nichos laborales En las granjas que quedan los porqueros son búlgaros o marroquíes. Verlos llevar con el tractor la cuba de purín nos resulta corriente. También solemos saludarlos mientras pastorean: es lógico, son de hecho vecinos. Hablan poco como la mayoría de nosotros, que somos muy callados. A veces, sin embargo, en el teleclub alguien asegura, con aire de profeta: pronto, de aquí a nada, aunque no lo veremos, todos negros. Y los demás, asentimos. ("elblogdeenriqueortiz")

Félix Anesio (1959 )

 Los seminaristas                                            a osmán avilés Marchan por la Calle Obispo                             bajo el látigo inclemente del verano. Tras las raídas sotanas se vislumbra                                                   el sexo de los hombres que deben consagrarse al pudor, la castidad y la doctrina. Las rústicas sandalias rozan los adoquines. Como una impúdica plegaria se eleva el olor de las axilas en el aire                                   envolviendo las aceras y las plazas. Un jovencito imberbe y una niña los observan; una beata, tras su ...

Alda Merini (1931/2009 )

Hay noches Hay noches que no ocurren nunca y tú las buscas moviendo la boca. Después te imaginas sentada en el lugar de los dioses. Y no sabes decir dónde está el sacrilegio: si en el repudio de la edad adulta —que nada perdona— o en el afán de ser inmortal para vivir infinitas esperanzas de noches que no ocurren nunca. ("sureando", s/c al traductor)

Ángel González (1925/2008 )

La ceniza de un sueño Aquel tiempo no lo hicimos nosotros; él fue quien nos deshizo. Miro hacia atrás ¿Qué queda de estos días? Restos, vida quemada, nada. Historia: escoria. ("trianarts")

Leopoldo María Panero (1948/2014 )

Como un viejo Como un viejo chupando un limón seco así es el acto poético. El caballo con su espada divide la vida en dos: a un lado el placer sin nada y al otro, como mujer vencida la vida que despide mal olor. ("ruadaspretas")

Juan L. Ortiz (1896/1975 )

Lluvia Todo el día mi alma hoy estará suspensa de la voz del agua, como en un sueño mojado. La voz del agua dulcemente cierra el mundo! ¡La voz del agua! Todo el día seré un niño que se está durmiendo. La vida será sólo una voz querida. Tarde El mundo es un pensamiento realizado de la luz. Un pensamiento dichoso. De la beatitud, el mundo ha brotado. Ha salido del éxtasis, de la dicha, llenos de sí, esta tarde, infinita, infinita, con árboles y con pájaros de infancia ¿de qué infancia? ¿de qué sueño de infancia? ("eternacadencia")

Uriel Martínez (1950 )

Herencia Si muero antes que tú diles que fue mi voluntad heredarte mis miedos, mi insomnio y demás bienes; Si un infarto hace estallar mis arterias, les dices que aunque en unión libre me padeciste como malestar crónico; Si me atropella un auto en la siguiente curva de la vida, les confiesas que mi amor fue premeditado, no violento; Si en un arranque de dolor bebo la cicuta, el raticida o el vinagre de tu saliva, diles que todo fue voluntario; Pero si mueres una fracción de instante antes que yo,  les confesaré que me heredaste el talento y el silencio en ondas concéntricas. Tan pronto Si apenas rozo con mi aliento los cojines; si mis vellos rodean el cobertor para alcanzar tu mano, me palpo una línea sin eco; Si al desgaire tocara mis pupilas el capelo ciego del tiempo, dos púas apuntan a otra madrugada de ventisca, de témpanos al garete: Si apenas los párpados develan sendas ventanas francas, o muestran las ramificaciones precisas del...

Shota Iatashvili

  El bostezo Venga, vámonos al cine, con su pantalla grande y sus colores más dramáticos que los del papel pintado de nuestro salón; allí, tanto los hombres como las mujeres hablan de maneras mucho más ingeniosas que nosotros. Venga, vámonos al cine, sentémonos uno al lado del otro y dejemos que nuestras miradas se enfoquen en la pantalla. Venga, vámonos al cine, si no terminaremos desgastando nuestros corazones como ya hemos desgastado nuestras almas. Venga, vámonos al cine, a gozar de las caras que no son nuestras, a gozar de los cuerpos apasionados que no son nuestros. Vámonos al cine y olvidémonos de cómo nos sentimos cuando andamos rebuscando palabras perdidas que tanto necesitamos para comunicarnos… Venga, Vámonos al cine, donde otros se hablan, se enamoran, lloran y sufren. Venga, vámonos al cine, donde otros, por suerte, están amándose. Nosotros seguiremos en nuestra senda yo, cambiando bombillas quemadas y tú en la cocina fregando sartenes. ...

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                                bing La boca del sueño Exprimo la esponja en la superficie del cuaderno para trazar la noche constelada de susurros, cada estrella es un lunar que sangra en el ala de un dios de piedra. Contraigo los pulmones de la noche sobre la cara inerte del cuaderno y sobre la página trazo una incisión en que late un venero de agua. Oprimo entre mis palmas la boca tersa del cuaderno como un surco en que se deposita la simiente del mal, la sucesión de eslabones como labios obstinados. Como un pañuelo vuelto contra sí mismo al contacto con el thiner, delíneo en la superficie empañada las cinco letras de tu nombre, el sueño nuestro de cada día. Cinta de Moebius El lunes once de febrero abrí...

Carmen Berenguer (1946 )

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                                                                          memoria chilena Santiago Punk 1. Punk. Punk War, war. Der Krieg, Der Krieg Bailecito color obispo La libertad pechitos al aire Jeans, sweater de cachemira Punk artesanal made in Chile Punk de paz La democracia de pelito corto Punk, Punk, Der Krieg, Der Krieg Beau monde. Jet-set rightist Jet-set leftints Pantaloncitos bomba Pañuelito hindú Chaquetitas negras, Carlotitos Liberalismo Taiwan Balitas trazadoras para mantenerte Cafiche marihuanero. 2. FMI, la horca chilito en prietas Tanguito revolucionario Punk, Punk, paz Der Krieg Whiskicito arrabalero Un autito por cabeza Y una cabeza por un autito (BMW, Toyota, Corolla, Japan) Japonés en onda La onda provi on the rocks Rapaditos Hare Krishna H...

Max Blecher (1909/1938 )

Poema Tu mirada interior lleva una barca y me la envía cargada de terciopelo de ojos negros y diamantes menudos de tantos sueños y tantos abismos ayer al anochecer se ahorcó un ángel en un momento de felicidad y sus alas caídas chirrían bajo tus pies en la nieve cuántas flores cuántas ramas cuántos dedos. II El vestido del mar en la concha del zafiro mueves o deslizas navío o acróbata, tú, río vertical con la diadema del pelo azul cascada de helechos y de gritos y de pronto un cristal se inclina, cambias tus transparencias y eres una mujer muerta un fantasma con el vestido del mar en la concha del zafiro, la palmera extiende el brazo y te saluda, los buques transportan tus andares y las nubes tu belleza hacia el crepúsculo. ("vallejo y co.", traducción yulino dávila)

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                              bing Las viudas En el paraje "Los Pinabetes" espera una yegua el cuerpo agonizante de Serafín Barrón Rentería, mientras la muerte traza en el cielo cruces de plata con armas punzocortantes. En el ejido "La Joya", donde convergen corrientes de agua subterráneas y pestilentes, espera la muerte al sargento primero, con ayes quietos y doloridos; con una lenta agonía. Cerca de la carretera a Matamoros, en el paraje "Los Pinabetes", una yegua, una daga, un odio destilado en el cuerpo de Rosalío Molina Rodríguez. Cerca del campo militar, en las inmediaciones de Torreón, hay un poblado donde abundan aguas residuales, viudas tempranas y campesinos olvidados del gobierno federal. Del paraje "Los P...

Hugo Gola (1927/2015 )

Poema Y además mi corazón tiene la culpa porque nació tan tibio y sorprendido y yo también un poco y este cielo y estas mañanas limpias y estas calles por donde el aire estalla y este gran infierno de los hombres tienen la culpa Pero sobre todo mi corazón que no me deja mi corazón que me derrama y me pierde. La culpa es mía la traigo desde lejos pero qué puedo hacer sino vivir así y andar a cada rato con un dolor y un sueño custodiándome. Qué puedo hacer si el corazón me vino enorme y tiembla por cada soplo liviano qué puedo hacer sino abrazarlo o cuanto más echarlo al aire. ("de sibilas y pitias")

Érika Martínez (1979 )

Genealogía El día que me atropellaron mi madre, en la consulta, sintió que le crujía de pronto la cadera, mi hermana la clavícula, mi sobrina la tibia, mi pobre prima la muñeca. Les siguieron mis cuatro tías y mis firmes abuelas, con sus costillas y sus muelas, con sus sorpresas respectivas. Entre todas, aquel extraño día, se repartieron hueso por hueso el esqueleto que yo no me rompía. Les quedo para siempre agradecida. La casa encima Tantos siglos removiendo esta tierra que ha pisado el ganado y alimentado al ganado y a los hombres que regaron esta tierra con el cauce negro de su sangre –la sangre cambia de color fuera del cuerpo–. Tantos siglos alineando ladrillos, aquí hubo un establo sobre el que se construyó una iglesia sobre la que se construyó una fábrica sobre la que se construyó un cementerio sobre el que se construyó un edificio de protección oficial. Tantas mujeres fregando sus baldosas, pariendo en sus baldosas, escondiendo la...

Russel Edson (1935/2014 )

Contando borregos Un científico tiene un tubo de ensayo lleno de borregos. Se pregunta si debería intentar encogerles su pastura. Son como granos de arroz. Se pregunta si es posible encoger algo hasta la inexistencia. Se pregunta si los borregos estarán concientes de su pequeñez, si tendrán algún sentido de la escala. Quizá creen que el tubo de ensayo es un establo de vidrio... Se pregunta qué debería hacer con ellos; sin duda tienen menos carne y lana que los borregos ordinarios. ¿Ha reducido también su valor comercial? Se pregunta si podrían ser usados como sustituto de arroz; una especie de arroz lanudo. Se pregunta si no debería frotarlos entre los dedos hasta volverlos una pasta roja. Se pregunta si se estarán reproduciendo, o si alguno de ellos habrá muerto. Los pone bajo un microscopio y, contándolos, se queda dormido... ("letraslibres", traductor édgar yépez)

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                            seresmitológicos                                                                          Andanzas 1 Cierras los ojos antes de trepar en el potro alado que te llevará con los tuyos, con la respiración pausada y los pies descalzos. Mientras el animal cobra altura tus manos tus dedos y el plexo solar sueltan amarras al zambullirte una vez y otra. Tarde o temprano saldrás a flote con el rostro mojado, con sendas perlas en las orejas que escurrirán a la piscina para cerrar otro ciclo. Mientras el potro dice sí repetidas v...

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

En un lugar al sur... Es un lugar al sur, un lugar donde la cal amotinada desafía el mirar. Donde viviste. Donde a veces en sueños vives aún. El nombre empapado de agua te escurre de la boca. Por caminos de cabras descendías a la playa, el mar batía en aquellas piedras, en estas sílabas. Los ojos se perdían ahogados en el fulgor del último o del primer día. Era la perfección. ("trianarts", trad. ángel campos pámpano)

Rosario Castellanos (1925/1974 )

Tercera elegía del amado fantasma I Como la cera blanda, consumida por una llama pálida, mis días se consumen ardiendo en tu recuerdo. Apenas iluminas el túnel de silencio y el espanto impreciso hacia el que paso a paso voy entrando. Algo vibra en mi ser que aún protesta contra el alud de olvido que arrastra en pos de sí a todas las cosas. ¡Ah, si pudiera entonces crecer y levantarme, alumbrar como lámpara alimentada de tu vivo aceite en una hoguera poderosa y clara! Pero ya nada alcanza a rescatarme de la tristeza inerte que me apaga. Grandes espacios ciernen finas nieblas entre tu rostro y los que aquí te borran. Tu voz es casi un eco y lejos resplandece tu mirada. Agonìa fuera del mundo Miro las herramientas, el mundo que los hombres hacen, donde se afanan, sudan, paren, cohabitan. El cuerpo de los hombres, prensado por los días, su noche de ronquido y de zarpazo y las encrucijadas en que se reconocen. Hay ceguera y el hambre los alumbra y l...

Edgar Lee Masters (1868/1950 )

Bert Kessler Herí a un ave en el ala aunque volaba contra el sol poniente. Pero nada más sonar el disparo, remontó el vuelo más y más alto entre las astillas de luz dorada, hasta que, vuelta panza arriba, con las plumas revueltas y un poco de plumón flotando en torno, cayó como una plomada sobre la hierba. Fui hacía ella pisando entre la maleza hasta que vi una salpicadura de sangre en un tronco cortado y luego la codorniz, que yacía junto a las raíces podridas. Alargué la mano y sin que viera zarza alguna, algo me la pinchó como un aguijón y me la adormeció. Entonces, en un segundo, vi a la serpiente de cascabel, abiertos los pliegues de sus ojos amarillos, la cabeza arqueada, echada hacia atrás sobre los anillos de la piel, círculos de fango color ceniza o de hojas de roble que se volvieron blanquecinas bajo capas de otras hojas. Me quedé de pie como de piedra, como de piedra, mientras ella se encogía y desenroscaba y cuando comenzó a arrastrarse por detrás d...

Eduardo Casar (1952 )

Referencia              para andrea Te hablo desde la noche. Desde la lluvia que sé que te hace crecer porque mañana serás más profunda. Y aludo a las piedras. A las blancas de Vallejo y a las secas de León Felipe que perforarán -decía él- el firmamento, y a la que Drummond tenía en el medio del camino. Piedras que son referencias frente a otras piedras. Hija: te regalaré una honda. ("algún día en cualquier parte, bicentenario de chile y méxico", ed. uv, xalapa, méx. 2011)

Macky Corbalán (1963/2014 )

Regalos 1 Te di una piedra, fantástica combinación de brisa, sol marino, arena y tiempo. Y creíste que te daba el corazón. 2 De apuro, con las ruedas de la bicicleta apenas detenidas, trajiste manzanas. Y seguiste, rauda, el camino que no has de cambiar. Pero, pequeña, las manzanas eran rojas, brillantes, abrían su corazón dulce al mordisco, al ansia, a la sed de mi urgencia. ("estación quilmes")

Jorge Brash (1949 )

Soneto              para aurelio asiain,              sobre un tema suyo. En cuánta espera se desnuda el viento mientras la pura desnudez espera. Desnuda por el viento va la pera y en su fragancia nuda toma asiento. Posa desnudo el aire del aliento y su tersura, hábito de espera, tras el olvido de la noche entera deriva hacia feliz descubrimiento. Hay en los trazos del silencio abierto una suerte de luz, un dejo ingrato de la embriaguez primera y el innato deseo de ser tocado por lo incierto. Así, redondo y a mitad del huerto el fruto se desnuda en el olfato. ("la jornada semanal", nueva época, no. 11, 20 agosto 1989)

Tomás Segovia (1927/2011 )

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                                                                               bing Modesto desahogo Estoy más triste que un zapato ahogado estoy más triste que el polvo bajo los petates estoy más triste que el sudor de los enfermos estoy triste como un niño de visita como una puta desmaquillada como el primer autobús al alba como los calzoncillos de los notarios triste triste triste de sonreír como un bobo desde los rincones de ver tallar las cartas en redondo saltándome siempre a mí de todo lo que se dicen y se dan y se mordisquean en mis narices estoy harto de quedarme con el saludo en la boca de salir bien dibujado entre la muchedumbre para que me borre siempre el estropajo de su roce de no estar nunca en foco para ningunos ojos de tener tan desdentada la mirada ...

Eugenio Montejo (1938/2008 )

La Tierra giró para acercarnos La tierra giró para acercarnos, giró sobre sí misma y en nosotros, hasta juntarnos por fin en este sueño, como fue escrito en el Simposio. Pasaron noches, nieves y solsticios; pasó el tiempo en minutos y milenios. Una carreta que iba para Nínive llegó a Nebraska. Un gallo cantó lejos del mundo, en la previda a menos mil de nuestros padres. La tierra giró musicalmente llevándonos a bordo; no cesó de girar un solo instante, como si tanto amor, tanto milagro sólo fuera un adagio hace mucho ya escrito entre las partituras del Simposio. ("revista altazor")

Dimitris Angelis (1973 )

Esperanza Toda la noche en tu azulada alcoba, buscando un pretexto en los libros empolvados para que me traigas un vaso de agua, en miles de frases los improvisados crepúsculos, ramas que reúnen tu última tristeza, nubes de telarañas y un perro que sacude el mar de su pelaje, más allá no miré sin embargo, se encontraba allí tumbado esta noche en la orilla del río un hombre las raíces de una planta marchita que con palabras cifradas recoge en pedazos el viento –llegan días, dijo, que no puedes ya vivir susurran sobre ti las voces lejanas, en tus ojos navegan aguas que queman, tú lees ahora las marcas en las paredes, alguien escribió: María, te quiero; otro a su equipo de fútbol, otro un insulto un cuarto grabó en la raíz de su corazón un grito -¡socorro!-; llegan días en que aprietas los puños porque sientes más profunda la cuchillada del tiempo y pides: ven, barco borracho, a mis letras condimentadas y hazte consuelo en mi primera heri...

Ahmed Al-Mulla (1960 )

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Tómate tu tiempo Tómate algo de tiempo y no te detengas, deja que tu sombra se te adelante en tiempos pavorosos y síguete a ti mismo camino a la nostalgia. Tómate tu tiempo...no te derrumbes tómate tu tiempo...desata la crin de tu caballo tómate tu tiempo...deja que el barco te lleve ebriamente y no saltes a ninguna costa de sobriedad. Esconde las palabras apretujadas haz chirriar los dientes al componerlas, Tómate algo de tiempo tu rabia es un tesoro así que no la gastes en lo indigno. Si no fuera por la rabia no habrías andado descalzo no habrías llegado hasta aquí, la rabia te hizo maduro y te moldeó así que tómate tu tiempo. ("festivaldepoesiademedellin", traductor omar pérez)

Antonio Deltoro (1947 )

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Los días descalzos En las antenas de televisión palomas, sobre las azoteas, entre tinacos, colgados de cuerdas de colores, calcetines, camisas y calzones; en el cielo las nubes y en el oído los pájaros. Me voy por la ventana con mis ojos por la luz de este martes. Hoy es medio día por la calle tranquila, la campana anuncia el camión de la basura, ocultos por la barda juegan los niños, los miro en el balón que sube y baja; pronto saldrán de la escuela vecina y se llenará la acera de jícamas y chicharrones. En mis ojos que viven el presente, esta mañana es un solo país: amanecí con su luz en los párpados y desperté desde sueños lejanos como quien llega del sueño iluminado de las primeras horas. Lentamente descenderé por los peldaños de luz. No he de llorar lo que se fue o que vio: en esta claridad, con este clima, han transcurrido ya cuarenta años. ("la jornada semanal", nueva época, no.12, 3 sept.1989)

D.H. Lawrence (1885/1930 )

Por qué ella se lamenta Calla y dime ¿Por qué lloras? Somos tu y yo Los mismos de antes. Si oyes un lamento Es sólo un conejo Volviendo a su agujero, En un momento. Si algo se agita en las ramas, Es el paseo inquieto de las ardillas, Abrumadas por nosotros, debajo, Amándonos. ¿Por qué lloras entonces? ¿Le temes a Dios En la oscuridad? Yo no le temo. Deja que venga. Si se oculta entre las hojas, Deja que venga. Ahora, en el día fresco, somos nosotros Los que andamos entre los árboles Llamando a Dios: ¿dónde estás? Y es él quien se oculta. ¿Por qué lloras? Mi corazón es amargo. Deja que venga a justificar Sus actos, ahora. ¿Por qué lloras? Pero si puedes sufrir Entonces llora, por la memoria De nuestra vieja justicia. Nos hemos equivocado Muchas veces; Pero esta vez comenzamos A hacerlo bien. Llora, entonces, llora Por la abominación de nuestra justicia. Dios seguirá oculto. Él nunca vendrá. ("faustomarcelo", s/c traductor)

Enrique Solinas (1969 )

Bucólica El olor de tu cuerpo, amigo mío, me recuerda al color de la infancia. Una pradera con demasiado sol cuando no estoy triste, cerca del río en donde alguien dibuja mi ciudad. Nada es tan importante ni inocente como pensar en un día perfecto: vaca y pasto, los pájaros que nos sobrevuelan como a San Francisco; algunas flores,  sendero de amapolas; el cielo quieto y azul, como de utilería. Sé que pronto ya no estarás aquí. Todo es inmediato. Sé que pronto  te ocultarás detrás del sol. Disfrutemos ahora de este día, que el mañana no es cierto. Brillemos como el agua en la noche, tan sólo para la memoria. Las tumbas Titila la oscuridad como una lámpara en mi cara dormida. Pronto, pronto se abrirán las puertas para que huyan las palomas del centro de mi cuerpo. Tiembla todo y en su temblor el viento negro...