Yusef Komunyakaa (1941 )
Nunca sabemos Se tambaleó por un momento entre la hierba alta, como si estuviese bailando con una mujer. Nuestros cañones se pusieron al rojo vivo. Cuando me acerqué, un halo azul de moscas volaba sobre él. Cogí de sus dedos la foto deteriorada. No hay otra manera de decirlo. Me enamoré. La mañana empezaba a clarear, menos para un mortero lejano y para algunos helicópteros que despegaban en alguna parte. Le metí la cartera en el bolsillo y le di la vuelta para que no siguiera besando el suelo. ("trianarts", traducción juan José vèlez otero)