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Mostrando entradas de octubre, 2019

Mariano Brull (1891/1956 )

Epitafio a la rosa Rompo una rosa y no te encuentro. Al viento, así, columnas deshojadas, palacio  de la rosa en ruinas. Ahora -rosa imposible- empiezas: por agujas de aire entretejida al mar de la delicia intacta, donde todas las rosas -antes que rosa- belleza son sin cárcel de belleza. ("antología de la poesía hipsanoamericana 1914-1970", josé olivio jiménez, alianza editorial, madrid, 1973)

Tom Maver (1985 )

Cruces de palo Hay cruces de palo en el camino a Tiu Chacra. Ayúdeme, abuela, a avanzar entre las oraciones que elevan los muertos desde el cementerio al borde de la ruta. Si uno soltara su memoria en campo abierto, ella se quedaría paralizada, los ojos fijos en la negrura. Sáqueme el miedo, abuela, hábleme de las leyendas del viento, las transformaciones de los hombres en mujeres, en animales, del doble espíritu de cada uno, del ángel de la guarda que fortifica abandonando, de la ceniza que pasaba sobre la herida del cerdo recién capado y noche que pasaba cuidándolo. Yo vengo al pueblo donde nació por caminos secundarios, acerco mi oído a su lengua mestiza, a sus historias sobre las horas de trabajo, la resistencia de la gente de campo que ha hecho de sus días un entrenamiento del cuerpo para la ascensión de la cosecha. Hábleme, usted que habló tan poco en vida. ("sonámbula")

Rosabetty Muñoz (1969

(El río de la noche) El río de la noche es otro atravesado y solo en la ciudad que duerme. Le gusta que le lleve naranjas y poemas que no le tema y le tema arrullándome con alemanes hermosos que miraban el cielo para construir su casa y hombres tristes que se perdieron tierra adentro. “La vida les debe lo innombrable” y me abre los brazos oscuros. “Podrías dormirte dulcemente”. Me habla como a una amapola que tiembla en el viento. Pero amanece y no es el mismo. El río de la noche no me reconoce entre todas las muchachas que cruzan el puente. ("revistaaltazor")

Gabriela Mistral (1889/1957 )

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Dios lo quiere III Dios no quiere que tú tengas sol si conmigo no marchas; Dios no quiere que tú bebas si yo no tiemblo en tu agua; no consiente que tú duermas sino en mi trenza ahuecada. V Si te vas y mueres lejos, tendrás la mano ahuecada diez años bajo la tierra para recibir mis lágrimas, sintiendo cómo te tiemblan las carnes atribuladas, ¡hasta que te espolvoreen mis huesos sobre la cara! ("antología de la poesía hispanoamericana 1914-1970", josé olivio jiménez, alianza editorial, madrid, 1973)

Macedonio Fernández (1874/1952 )

Creía yo No a todo alcanza Amor, pues que no puedo romper el gajo con que Muerte toca. Mas poco Muerte puede si en corazón de Amor su miedo muere. Mas poco Muerte puede, pues no puede entrar su miedo en pecho donde Amor. Que Muerte rige a Vida; Amor a Muerte. ("antología de la poesía hispanoamericana 1914-1970", Alianza editorial, Madrid, 1971, josé olivio jiménez)

Eduardo Chirinos (1960/2016 )

Tarde en el lago Trasimeno Aquí, donde tú y yo tomamos sol y nos bañamos, hubo hace siglos una batalla muy sangrienta. Aquí, donde los bañistas se reponen de su jornada de trabajo y los niños corretean desnudos sin que a nadie le importe, pelearon y murieron cientos de soldados por una causa que en verdad ignoro. Hay una heladería muy buena que se llama “Aníbal”, presumo entonces que un lado fue cartaginés y el otro romano. Pero Aníbal era cartaginés (y por lo tanto el enemigo), ¿por qué el recuerdo de una heladería? Nobleza italiana, supongo. Frente a la costa hay dos islotes. En uno de ellos (la guía no nos dice cuál) san Francisco ayunó, rezó y conversó con el Señor y los demonios. Aquí, donde hace siglos lucharon y murieron cientos de soldados, Francisco renunció a su sayal y nadó estilo mariposa hasta el islote donde el Señor lo esperaba. Aquí, donde tú y yo tomamos sol y nos bañamos, hay un montón de historias. Y una heladería muy buena que se llama “An...

Gabriel Ferrater (1922/1972 )

Ocio Ella duerme. Es la hora en que los hombres ya despertaron, y una escasa luz entra todavía a herirlos. Con muy poco nos basta. Solamente el sentimiento de dos cosas: la tierra gira y las mujeres duermen. Reconciliados, nos apresuramos hacia el fin del mundo. No nos es preciso hacer nada para ayudarle. ("antigua vamurta", versión de josé agustín goytisolo)

Raymond Carver (1938/1988 )

Anatema Toda la familia sufrió. Mi esposa, yo, los dos chicos y la perra a la que los cachorros le habían nacido muertos. Nuestros affaires, si así se podían llamar, se marchitaban. A mi mujer la dejó el amante, el profesor de música manco, que era su único contacto con el mundo exterior y con las cosas del espíritu. Mi novia también dijo que no podía seguir así, y volvió con el marido. Nos cortaron el agua. Todo ese verano la casa fue un horno. Los durazneros quedaron chamuscados. Las flores de nuestro jardincito, pisoteadas. Los frenos del coche se rompieron, y fallaba la batería. Los vecinos dejaron de hablarnos y nos cerraban la puerta en la cara. Los comercios nos devolvían los cheques —después, directamente, el correo dejó de llegar. Nadie más que el comisario pasaba de vez en cuando —con uno de nuestros dos hijos en el asiento de atrás, suplicando que lo llevaran a cualquier otra parte. Y más tarde los ratones entraron en tropel a la casa. Seguidos p...

Salvador Novo (1904/1974 )

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Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío... Junto a tu cuerpo totalmente entregado al mío junto a tus hombros tersos de que nacen las rutas de tu abrazo, de que nacen tu voz y tus miradas, claras y remotas, sentí de pronto el infinito vacío de su ausencia. Si todos estos años que me falta como una planta trepadora que se coge del viento he sentido que llega o que regresa en cada contacto y ávidamente rasgo todos los días un mensaje que nada contiene sino una fecha y su nombre se agranda y vibra cada vez más profundamente porque su voz no era más que para mi oído, porque cegó mis ojos cuando apartó los suyos y mi alma es como un gran templo deshabitado. Pero este cuerpo tuyo es un dios extraño forjado en mis recuerdos, reflejo de mí mismo, suave de mi tersura, grande por  mis deseos, máscara estatua que he erigido en tu memoria. ("antología de la poesía hispanoamericana 1914-1970", josé olivio jiménez, alianza editorial, madrid, 1973)

Elder Silva (1955/2019 )

Tareas dominicales Atender a los evangelistas. Sintonizar una radio donde pasen canciones de Joao Do Vale. Juntar los vasos y las copas. Limpiar los vasos y las copas. Atender a los evangelistas y hablarles de Trosky y de Lenin para que no vuelvan. Tomar mate solo. Esperar a que despiertes para llamarte mientras miro a la reina de la primavera en jogging. Seguir con la mirada a los mormones. Ver cómo cambia el bosque en las mañanas. Ver cómo el sol se lleva las mejores flores y prepara un día sofocante. Comprar cebollas y pimientos rojos. Almorzar sin los niños y esperar a que empiece a rodar la pelota en la cancha de Rampla Juniors. Súper Machado Voy al market y me salteo la zona de cosméticos y de cremas para el pelo. Paso de largo por la fila de jabones, evito la pelea de los detergentes y me voy donde están la escarolas y radichas. No sé para qué entro a los supermercados si lo único que compro es el vino y algunas hortalizas que me alivian...

Luis Bacigalupo (1958 )

Estorbo Mis padres se fueron como se van los padres de este mundo dejando sus huellas en quienes a penas nos quedamos un tiempo más. El día es un estorbo al que las horas se ajustan como un tornillo. Qué demencia rezuma esa flor que liba la abeja luego, al ocaso, el colibrí. Pero mis padres no están hoy para decirme: “hijo siempre todo es más claro a la luz del sol.” Porque en la noche oscura brilla la ignorancia y su nobleza en la curva del gatillo de un arma impune. He visto el amanecer bajo la tierra y las pesadillas nunca fueron tales. He visto una realidad de horror consumado en el rostro de una flor y sin embargo, no están se han ido lejos, tan lejos de aquí dejando en mi carne el estigma del gusano. Por un momento pienso que la felicidad se ensaña consigo misma y la tristeza posee las ondulaciones de la llama arde igual que ella pero de modo sofocado. Estas adherencias suceden, curiosamente en los bosques donde mis padres todavía no han dado...

Uriel Martínez (1950 )

Otra pasta En casa todos usamos la misma pasta dental blanca, la de la risa, ya cariada, ya chimuela, ya colgante. Desde niños acostumbramos las gàrgaras ya de astringosol, ya de kolinos, ya de manzanilla hervida y colada y reposada. Si de pronto nos asalta un dolor a medianoche, en la alacena guardamos clavos de cocina, una dosis de canela en rama o las pinzas con que se extraen la maldita muela del juicio. Así navegamos los días meses y años sobre aguas quietas, desprovistos de propósitos ajenos a malestares que enturbien de repente. (Inédito)

Sara Uribe (1978 )

Te conozco de cuando eras árbol                                    para cristina rivera garza por su y con su cresta de ilión ¿Cómo es posible que alguien como yo haya dejado entrar en su casa  a una mujer desconocida en una noche de tormenta? ¿Cómo es posible que alguien como yo no haya podido no haya querido desviar la vista del hueso de la cadera ése que asomaba bajo el borde desbastillado de la camiseta y sobre la pretina de la falda floreada? Es posible que yo la deseara. Es posible que yo también la deseara. Convalecer es un verbo que me produce escalofrío. Dije: pensaba en ti y agucé el oído . Convalecer es un verbo que atestigua lo que escapa. Mencioné algo sobre abolir la transparencia. Una cierta desmesura. Mencioné algo sobre pelícanos. Su vuelo. La ingravidez. Es posible que yo estuviera por desaparecer o desapareciendo. Como un país que se parece más a sus n...

Dolores Etchecopar (1956 )

Redención una mesa el ruido de un tren al irse una ciudad una mano no sabe cómo se entra pero abre tus lágrimas y vuelve con tu rostro a la tierra ("blogpoemas")

Alfredo Fressia (1948 )

Fracaso Llegó tarde el poema, la piedra lanzada al azar del tablero, y pujaba al nacer en la violencia de un volcán, el del basalto en bruto, hecho oscuro adoquín, era rosado el de granito, adoquines de mi infancia que no evocan nada y el poema emanaba sin respuestas, cubría el adoquinado, entre el futuro y la calle Marsella, rocío en las mañanas sobre la piedra que giraba entre el blanco y el negro, sibila de mi barrio, piedra rota que ya no lee nada en la lava endurecida del poema. ("revistaaltazor")

Pablo Guerrero (1946 )

Dulce muchacha triste La recuerdo muy bien y no porque en sus labios se trajera cerezas de los Valles del Jerte sino porque, ya ves, tenía en sus zapatos polvo de todos los caminos. La recuerdo muy bien tan solo su mirada era el lugar del mundo donde no había un Vietnam. Viajaba en su mochila una andadura larga y un libro de poemas, mira tú. Dulce muchacha triste recorría caminos en busca de una risa en donde descansar. Tenía en su mente una ciudad con columpios de agua y mercados de arena en las esquinas… Hace tiempo, —le dije—, que cortaron al hombre una antigua costumbre de volar que tenía. Sólo seremos nuestros el día que consigamos ver nacer a los niños con alas. Dibujó un barco azul sobre un mar amarillo y me lo regaló oculto en una concha. Después se fue. No he podido encontrarla en ningún sitio del aire y de la tierra. No sé bien qué fue de ella. Un amigo me dijo que murió cuando supo que no es un rock la vida. Otros me aseguraron que envejeció de...

Margaret Randall (1936 )

Sospecha y parábolas vacías Viajamos a alguna parte pero no tenemos mapa. Las líneas de mi palma relucen como corriente eléctrica almohadillas de carne que hablan un idioma desconocido. Quedamos dos, y después estoy sola, pero enseguida hay miles que me acompañan hasta que cada cual desaparece detrás de una promesa hecha antes de que hubiera nacido. Llevar así el pasado es un gran lastre, cargado de sospecha y parábolas vacías. Los que no pueden seguir se queman como estrellas que agonizan. Todavía podemos ver su luz pero sabemos que es el reflejo de algo antiguo y frío, precioso en el recuerdo pero ahora inútil. Siempre llevé un diario de viaje, creía que les iba a servir a los que quedaran después de haberme ido. En mis sueños veo disolverse esas páginas en el fuego que consume una ciudad entera. Ya no me puedo agazapar más detrás del Otro. La hambruna y el fuego nos barrieron de ese espejo donde una vez sentí la seguridad hipócrita de la ex...

Ballerina Vargas Tinajero (1976 )

Antes                                    Life is a pity                                    Jack Kerouac Es mentira No es el tiempo El que hace de nosotros Lo que somos Podríamos ser eternamente El perro que no teme La ola que no rompe La lengua que no conoce lo amargo La carne intacta La mirada sin sombra Que contempla sin saberlo La última tarde de verano Podríamos haber sido Lo que ya no recordamos Lo que fuimos hace mucho Antes del daño ("trianarts" y "culturamas.es")

Cecilia Casanova (1926/20014 )

Autocrítica Mi poesía es sin efectos especiales en blanco y negro como una vieja película. Los juegos del sol Las cosas recobran su unidad, el sol cansado de desdoblarlas se echa a mis pies. Como todas las tardes espero su metamorfosis. Cuando Ana suba con el café, será un triángulo, un ojo buscando altura. Si mi hijo menor estuviera pretendería cazarlo con su sombrero de paja ("poéticas" y"periódico de poesía")

Dana Gioia (1950 )

El país de Cheever Una media hora al norte de Grand Central el país se amplía. Por las ventanas del vagón aparecen las quebradas llenas de hojas y los bosques de pinos crecen hasta volverse pintorescos. La carretera fluye entre los ríos, entre árboles y el aeropuerto, pero para conocer este país hay que verlo en tren, incluido el gentío que trota a casa antes de que oscurezca, con ese olor a humo y a zapatos húmedos de una tarde de esquivar sol y lluvia. Un viaje sin libros o sin periódicos será suficiente para entender un paisaje que nadie toma en serio. La arquitectura de cada estación aún conserva su ilusión junto a las sucias vías: pérgolas desafiantes, cabañas de verano clausuradas, un sombrío pabellón coronado por ventanas arqueadas en esta tierra de sol del norte e invierno prolongado. Los nombres de los pueblos estampados en las señales —Sueño Verde, Valle Escondido, Bello Horizonte— muestran que los urbanizadores al menos creen en la poesía, aun...

Charles Bukowski (1920/1994 )

Adiós adiós Hemingway adiós Celine (murieron el mismo día) adiós Saroyan adiós mi buen Henry Miller adiós Tennesse Williams adiós a los perros muertos en la autopistas adiós a todo el amor que nunca funcionó adiós Ezra siempre es triste siempre es triste cuando la gente se entrega y es usada lo acepto lo acepto y te legaré mi automóvil y mi encendedor y el cáliz de plata que utilizo para beber y el techo que mantuvo afuera casi toda la lluvia adiós Hemingway adiós Celine adiós Saroyan adiós mi buen Henry Miller adiós Camus adiós Gorky adiós al equilibrista cayendo del alambre mientras los rostros vacíos miran hacia arriba hacia abajo a ninguna parte enfurécete con el sol, dijo Jeffers, adiós Jeffers, yo sólo puedo pensar que la muerte de la buena y mala gente es igualmente triste adiós D.H. Lawrence adiós al zorro en mis sueños y al teléfono fue mucho más difícil de lo que supuse adiós Tony Dos Toneladas adiós al Circo Volador ya hicieron suficiente adiós Tennesse a...

Rómulo Bustos (1954 )

El carroñero El carroñero hace bien su tarea mondar el hueso, purificarlo de la pútrida excrecencia En algún lugar de la vida algo hace exactamente lo contrario: cubre el hueso empuja la oscura floración de la carne A su extraño modo el carroñero también trabaja en la resurrección de los muertos ("repoelas")

Eugenio Montejo (1938/2008 )

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                                                                      wiki Dura menos un hombre que una vela Dura menos un hombre que una vela pero la tierra prefiere su lumbre para seguir el paso de los astros. Dura menos que un árbol, que una piedra, se anochece ante el viento más leve, con un soplo se apaga. Dura menos un pájaro, que un pez fuera del agua, casi no tiene tiempo de nacer, da unas vueltas al sol y se borra entre las sombras de las horas hasta que sus huesos en el polvo se mezclan con el viento, y sin embargo, cuando parte siempre deja la tierra más clara. Hotel antiguo Una mujer a solas se desnuda, pared por medio, en el hotel antiguo de esta ciudad remota donde duermo. Abren las sedas un rumor disperso que se mezcla al follaje de los helechos en el aire. ...

Carlos Martínez Rivas (1924/1988 )

  Beso para la mujer de Lot                                                         “Y su mujer, habiendo vuelto la vista                                                          atrás, trocose en columna de sal.”                                                                                       Génesis, XIX, 26 Dime tú algo más. ¿Quién fue ese amante que burló al bueno de Lot y quedó sepultado bajo el arco caído y la ceniza? ¿Qué dardo te traspasó certero, cuando oíste a los...

Margaret Randall (1936 )

Cuando me vaya... Cuando me vaya y agosto llegue a mi desierto, la lluvia va a empapar la arena, su rico aroma subirá a meterse en los pulmones de otra madre o caminante, alguien cuya intención y deseo no podré conocer. Cuando me vaya, este cuadro de islitas, árboles en miniatura y pájaros flotando en un océano mágico azul cobalto va a estar colgado en la casa de alguien más. ¿Esa persona contará la historia? Una nieta heredará quizás mis aros de turquesa. Las ollas de barro que usé por años, con su picor llenando la casa, van a ofrecer nuevas generaciones de pan. Alguien que todavía no nació tal vez lea este poema. ¿Pero quién va a hacer las preguntas nacidas de las respuestas que hoy me desvelan? ¿Quién va a saber del calor de este amor tan grande o atrapará los fragmentos de mi memoria reunidos justo antes del amanecer? (en muro fb de enrique solinas, traducción de sandra toro smith)

Uriel Martínez (1950 )

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El mago Esperarè a que avance el dìa para salir a comprar flores, no para los muertos -los finados prefieren misas- sino para la casa. En casa no reposan los fallecidos, los muertos viven en uno y unos viven para los vivos, cuestiòn de enfoque, de tiempo y de lugar. Mientras el domingo camina en direcciòn al mediodìa, el cafè se filtra, el grifo gotea, la cama y las sàbanas se desperezan. El calefactor resuella, lo escucho con nitidez, la salvia humea en el plato la flama de madera hace lo suyo. Mientras el domingo se despabila saco del bombìn un conejo, dos naranjas maduras y una manzana roja. (Inédito)

Esdras Parra (1939/2004 )

Al fin y al cabo sólo existe esta sombra harapienta Al fin y al cabo sólo existe esta sombra harapienta a donde me han condenado sin dolor y sin queja donde golpeo mi leña y trituro mi pan y recojo mis huesos dispersos allí allí de donde vuelvo con mi pedazo de muro. ("blogpoemas")

Circe Maia (1932 )

Abril Este día tan lleno de niñez, las cápsulas verdes de los eucaliptos en el suelo, entre hojas. El buen aroma frío y viejo trae de la mano, consigo, los paseos al sol y por un parque en un abril de viento. Por mirar la vereda así y oír el ruido de las hojas, arriba; por recoger las cápsulas y aspirar hasta el alma su antiguo olor, se puede, -a veces, sí, se puede- abrir puertas cerradas hacía días remotos; las mañanas del sol y un aire limpio, fino, los bancos de madera por el borde del parque, las veredas desiertas, un viento decidido contra la cara, frío, y en la mano, tibieza de la mano materna. ("blogpoemas")

Amanda Durán (1982 )

La belleza 1 Desperté con el cielo adentro alguien lo derramó mientras dormía me gustaría saber quién, o al menos cómo. Por eso no te llamo porque no se puede hablar con el cielo así todo incrustado. Al abrir los ojos empieza a brotar celeste como cascadas y el lagrimal se rompe: no duele tanto pero sabes -tú sí sabes.  Nadie quiere deshacerse del cielo tras habérselo bebido entero. 2 La última palabra de mi madre fue un aullido. Sostuve su cabeza con mis manos y rompí el cascarón de su frente, para que pudiera irse. Ella se quedó ahí observando cómo el reloj seguía el mismo baile de esa mañana cuando el mismo cuadro, colgado en la pared, se movía con el viento. Abrí con mis dientes la herida para que saliera volando. ("leepoesia")

Jorge Teillier (1935/1996 )

Un hombre solo en una casa sola Un hombre solo en una casa sola No tiene deseos de encender el fuego No tiene deseos de dormir o estar despierto Un hombre solo en una casa enferma. No tiene deseos de encender el fuego Y no quiere oír más la palabra Futuro El vaso de vino se ha marchitado como un magnolio Y a él no le importa estar dormido o despierto. La escarcha ha empañado las ventanas Pero a él sólo le importa mirar la apagada chimenea Sólo le gustaría tener una copa que le contara una vieja historia A ese hombre solo en una casa sola. Una historia como las que oía en su casa natal Historias que no recuerda como no recuerda que aún está vivo Ve sólo una copa vacía y una magnolia marchita Un hombre solo en una casa enferma. ("revista altazor")

Carmen Villoro (1958 )

Amatorio Desnuda me miro en el espejo perturbable. No tengo rostro mi signo del zodiaco es el desorden. Sola estoy cuando podría ser otra vez el lento obstinado presagio de tus dedos. Este es sólo el exordio del placer. Después vendrá la imagen de tu boca atravesando un claro en la arboleda. Vendrá la llama tibia como el gato. Oscura la garganta se tragará tu nombre oscuro de saliva. Vendrán la lengua y tus rodillas. Escucha cómo suena el otoño en las ingles: gástame el vientre exacerba mi boca altera mi silueta rasga esta tarde hasta la pura muerte degrada este silencio denso como una zorra devasta quiebra asola mi virtual desatino. Sólo imaginación. Sólo un espejo. La humedad que te grita desde el bosque. (""blogpoemas")