Estela Figueroa (1946 )
La guardiana del hogar Los dioses del amor son tramposos. Me asignaron como pareja a un hombre vampiro. De manera que me vi obligada a clavar una estaca en su corazón reducir su cuerpo a cenizas y esparcirlas fuera de mis propiedades. Quedé a cargo de la descendencia: Dos pequeñas larvas de medusa. Devinieron medusas y abandonaron el hogar por el río hacia el mar. Así fue como quedé sola rodeada de una hermosa vegetación de cañas que hacen música con el viento de un oleaje que dibuja paisajes de ensueño. Todo esto haría feliz a cualquiera. Pero no a mí. El cuidado del hogar me demanda grandes esfuerzos. Vivo extenuada. Cada tanto algún domingo las medusas vienen a verme. Se sientan a la mesa son torpes ¡Tienen tantos bracitos! Desparraman la comida se caen de las sillas rompen las copas. Ríen y me golpetean como cuando eran larvas. Esto es para nosotras un almuerzo en familia. Haga lo que haga no tengo chance No puedo retenerlas. Vuelven a ...