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Mostrando entradas de enero, 2018

Estela Figueroa (1946 )

La guardiana del hogar Los dioses del amor son tramposos. Me asignaron como pareja a un hombre vampiro. De manera que me vi obligada a clavar una estaca en su corazón reducir su cuerpo a cenizas y esparcirlas fuera de mis propiedades. Quedé a cargo de la descendencia: Dos pequeñas larvas de medusa. Devinieron medusas y abandonaron el hogar por el río hacia el mar. Así fue como quedé sola rodeada de una hermosa vegetación de cañas que hacen música con el viento de un oleaje que dibuja paisajes de ensueño. Todo esto haría feliz a cualquiera. Pero no a mí. El cuidado del hogar me demanda grandes esfuerzos. Vivo extenuada. Cada tanto algún domingo las medusas vienen a verme. Se sientan a la mesa son torpes ¡Tienen tantos bracitos! Desparraman la comida se caen de las sillas rompen las copas. Ríen y me golpetean como cuando eran larvas. Esto es para nosotras un almuerzo en familia. Haga lo que haga no tengo chance No puedo retenerlas. Vuelven a ...

Westonia Murray (1938 )

  Dos I Atesoré la sangre De mi primera menstruación Yo era también eso La emoción de no tener miedo De lo que la domina a una Me sedujo desde entonces Vi a mi madre con otros ojos Su pelo   Su piel de mujer malaya Alguna vez tuve en mi boca Sus pechos II En las laderas de Malasia Nacieron mi madre Y el té   Ella me enseñó A escribir y yo empecé Con notitas y cartas graciosas Y con ellas envolvía hierbas fuertes Que dejaba en las cartucheras De mis amigos Cuando mi mamá se enteró Me dijo   Sos un té negro Que humea ("emma gunst", trad. tom maver)

Vicente Gallego (1963 )

Biografía Pasando aquí las noches, a solas con el campo he terminado. Enjugando tomates y oliéndoles la verde rama oscura. Pelando mis patatas y poniéndolas en trato de favor con unos ajos. Y aún puedo permitirme dar gracias con un tinto que refresco con hielo y que me endulzo con gajos de naranja y de limón. Se diría que no he llegado lejos, pero buscadme aquí, perdido en la primicia de mi alma. ("rua das pretas")

Uriel Martínez (1950 )

Sabes que a veces Sabes que a veces despierto antes que la ciudad, que el sol, que el transporte público, incluso que la cafetera, la olla de infusiones y la tos; la persistente tos.     Despierto y me incorporo de las tablas abandonadas de un escenario de seis por cinco metros. Como quien sigue al pie de la letra un guión, un borrador con un solo protagonista; como un ser sin trama voy y desalojo los residuos del día anterior, de la noche y la vida pasadas. Me sirvo de tazas y cucharas en abandono y escancio un café, un tabaco, una espera mientras a lo lejos repta el ferrocarril según le indica ese libreto empolvado, corregido, aumentado. Ese recetario ya sabido. [Inédito]

Ethel Krauze (1954 )

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Inevitable IV Se murió el corazón de la perla el corazón del oro el corazón de la gardenia. ¡Ay, esa sinrazón de las olas                           que se quiebran! Se ha muerto tu rostro madre, tan bello, tan esquivo como pájaro de vino tinto. Se murió la rosa de mirada ciega el diamante más puro de la estrella, la bella sulamita la judía polaca la hija del sastre y de la manca la hija de la chingada la hija flor de la nada. A galope tendido se murió, la señora del comedor y la sala sentadita en su sillón, la cabeza ladeada buscando con los ojos a la gaviota oscura que llegó por ella en el confín de la recámara. Se murieron los besos escondidos al pie de la escalera la forma misteriosa de la cueva la curva de tus brazos, madre, y tu sombra en la calle tu sonrosado ritmo las campanadas lentas de tus pechos y la miel que derramaban. Mariposa cruel, ¿por qué lo hiciste? (...

Gloria Fuertes (1917/1998 )

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Carta a mí misma Querida Glorita: Hace mucho tiempo que no me gusta como estás, deberías de ir a Dios y que hiciera un reconocimiento a fondo, o que te recetara Sumanoentucabeza. Esas bolsas que empiezas a tener bajo los ojos pueden ser de llorar -como tú dices-, pero también síntoma de Corazón. Cuídate hija,por el bien de todos. Sé que tienes miedo, un miedo solo, un tierno miedo, miedo a que no…. ¡ Alégrate Glorita que quien amas te vive ! La mujer rana La mujer rana y el hombre rana se casaron y en vez de tener perdices tuvieron tres renacuajos ("cultura inquieta" y "life vest under your seat")

Chantal Maillard (1951 )

El lazo Digo tú y estoy diciendo yo. Digo tú de la misma manera que digo mundo . Nunca salgo del círculo. Me atrapo con el lazo una y otra vez. Tú es el nudo corredizo con el que aprieto mi garganta para medir su resistencia. ("life vest under your seat")

Walt Whitman (1819/1892 )

Soy aquel a quien el deseo hiere Soy aquel a quien el amoroso deseo hiere; ¿No gravita acaso la tierra? ¿Y toda la     materia, herida, no atrae acaso a toda     la materia? Del mismo modo mi cuerpo atrae a los     de todos aquellos a quienes encuentro     o conozco. ("hojas de hierba", ed. need, bs.as., 1997, trad. mirta rosenberg)

Ethel Krauze (1954 )

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Veintisiete Somos un par de olas un par de bocas somos bocas que se devoran olas que se aparean somos. Cuarenta y cinco Qué bueno que sé catar el vino que brota del cáñamo de mi marido. Conozco los sabores el buqué los tonos las notas invocadas en la textura de su savia. Recuesto la cabeza en su vientre, deslizo mis manos por sus muslos. Por eso él me prefiere. ("Lo que su cuerpo me provoca", uam, méx. 2016)

Fernando Pessoa (1888/1935 )

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                                                             No tengas nada en las manos... No tengas nada en las manos ni una memoria en el alma, que cuando un día en tus manos pongan el óbolo último, cuando las manos te abran nada se te caiga de ellas. ¿Qué trono te quieren dar que Atropos no te lo quite? ¿Qué laurel que no se mustie en los arbitrios de Minos? ¿Qué horas que no te conviertan en la estatura de sombra que serás cuando de noche, estés al fin del camino? Coge las flores, mas déjalas caer, apenas miradas. Al sol siéntate. Y abdica para ser rey de ti mismo. ("trianarts", traductor ángel campos pámpano)

Manuel Rico (1952 )

Más allá de las patrias Porque el frío aguarda más allá de las patrias , respira en los zaguanes de las casas sin patria, en los rosales ajados por el frío, en el reloj que marca las horas muertas, mide los abismos. Miro por la ventana, comienza el otoño mas no llueve, es un día de claridad que traiciona y revela, acaso incendia las calles conocidas, los campos tantas veces hollados. Y los llena de muertos, de barro y soledades, de abismos de ginebra donde el frío aguarda más allá de las patrias, más allá de la nieve, más allá de tu sexo siempre desconocido, muy cerca de Bagdad y de los seres desparejados, huérfanos, rotos, vencidos muchas veces en el siglo, cuerpos como despojos, invisibles sólo para ciegos. Agua (Poema encontrado entre las páginas de un libro de Barral) Agua. Entera latitud de la tarde, tregua disuelta en lluvia, zanja donde se esconden viejos miedos, médanos, piernas adoradas, gestos y devociones. Agua que surge para ore...

Miguel Ángel Ortiz (1984 )

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Vaho En la sierra, los caballos rompen el hielo que cubre los estanques. Golpean y golpean, meten su hocico y toman el agua enjaulada por el témpano. Luego, el vapor sale de sus ollares y se vuelve otra vez nubes. Yo soy un caballo que golpea contra el hielo de los meses, y busca tomar el agua para regalártela, para que el cielo completo te acompañe.                                                                  foto en fb del autor Un fogón Un cerdo, una gallina, una vaca para desayunar. La Pasión según San Mateo, también. Un coro es un caballo esta mañana, una voz se disloca, acomoda sus huesos sobre esta llanura.   (poemas tomados de la nube)

Raymond Carver (1938/1988 )

Ondas de radio                               a antonio machado Ha dejado de llover y sale la luna. No sé nada de ondas de radio. Pero supongo que se transmiten mejor después de haber llovido, con el aire húmedo. En cualquier caso, ahora puedo coger Ottawa, si quiero, o Toronto. Últimamente, por la noche, me sorprendo a mí mismo interesado en la política canadiense y en sus problemas internos. Es verdad. Antes solía buscar sus emisoras de música. Me sentaba aquí en el sillón y escuchaba, sin hacer nada ni pensar en nada. No tengo tele y ya no leo los periódicos. De noche pongo la radio. Cuando llegué a este lugar estaba intentando alejarme de todo. Especialmente de la literatura, de cómo te atrapa y sus consecuencias. Un deseo en el alma de no pensar. De quedarme quieto. Y a la vez un deseo de ser estricto, sí, y riguroso. Pero el alma también puede ser una afable hija de puta, no siempr...

Ambar Past (1949 )

Nocturno para leñateros                               (fragmento) Era de noche y la mujer fue a orinar al bosque. Se asustó mucho cuando se asomó un hombre cargando [machete. El hombre se asustó más todavía que ella. Cuando se dio cuenta de que el hombre estaba temblando, [mirándola bajo la luna con el pelo suelto, ella le dijo que se fuera. Y el hombre huyó de ahí para contar que se le había                                                         [aparecido una virgen. ("emma gunst")

Uberto Stabile (1959 )

Los impostores El olvido es la madrugada donde el miedo les hace fuertes son como amantes inexpertos despidiéndose una y otra vez sin terminar de pronunciar nunca el definitivo adiós. Los impostores conocen todas las entradas y salidas de los sueños todos los rodeos que hay que dar para llegar antes a ninguna parte. Los impostores se suceden uno tras otro confundidos entre la niebla y el amor ciego son el ir y venir de una misma cosa el plazo de una deuda que no se paga. Ellos trazan las fronteras de países imaginarios y juegan a conquistarlos desafiando al miedo. Son audaces ante la adversidad y pálidos bajo el fuego. Ellos siempre andan pisándose los talones en su loca carrera por no ser advertidos. Frente a la verdad son invisibles mudos frente al silencio. Los impostores nunca tienen el mismo rostro ni usan palabras que los delaten, emboscados en sus viejas gabardinas los impostores pasean al acecho bajo la lluvia. Dicen venir de lejos pero son siempre del...

Miguel Ángel Ortiz (1984 )

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                                                                    foto muro fb En aquella playa... En aquella playa, ya entrado en copas, alguien mencionó que el mundo era muy grande, que los astros bajaban hasta el agua, a las piedras siempre limpias. Caminar sobre luces, todo lo podemos   pensar que todo, tan jóvenes. Hubieras estado tú, pero espera, que el viejo Pellicer dice que en "la playa hay preguntas", vayamos. Alumbrar con un fósforo Alumbrar con un fósforo; palpar los bordes en lo oscuro, aproximarse al pasto, a las raíces, a los filamentos que habitan las praderas cerebrales. Luego resplandecen, luciérnagas sobre la hierba, aquellos momentos de tu-mi-nuestra vida. (textos cedidos por el autor)

Esdras Parra (1939/2004 )

Por ese rostro mío tuyo…                                                           a s. Por ese rostro mío tuyo que has olvidado por ese recuerdo me llamas y ya no es tu boca sino otra boca y no son tus labios sino el viento y tocas fondo hasta llegar al gran problema aquí bajo este cielo sin herencia sin alma aquí sobre esta tierra sin sueños sin nieve. Que este lugar... Que este lugar no me abandone, este patio, esta sábana extendida para atraer a los caballos rodeo el panorama inmóvil su olor se distribuye sobre los objetos rústicos y las ruedas hechas añicos a causa de tu intemperancia que tampoco me abandone la yedra visceral arrumada sobre las tierras ecuestres que pisoteo ni esta ciudad prehistórica que consume de rodillas su ansiedad de vivir. ("cantera")

Uriel Martínez (1950 )

El hacha salí de casa como quien va a la tienda y olvida el motivo del viaje; volveré al mismo domicilio como quien encuentra cerrado, la cartera olvidada, las llaves perdidas, la casa en llamas. me fui de casa como el hijo que no regresará, como la visita inoportuna, como el pariente desconocido, como el profeta indeseado. regresaré tarde, de noche, con pies de goma como el ladrón furtivo que vuelve al escenario del delito, esperando luces de alarma en el cráneo, los pasos en las sienes y el brazo tenso por el hacha. salí de casa sin previo aviso, sin esperar el perdón de nadie. [Inédito]

Juana Karen (1977 )

Mi cuerpo tu primicia Inmensa  tierra, mi cuerpo tu primicia verde como tus hojas firme como el tronco del roble tiembla mi espíritu, me penetras. Soy alfabeto Dicen que huelo a hierba nacida en esta selva, que mi cuerpo tiene fragancias de montaña. Dicen que esparzo un ambiente de huerto, que mi piel está impregnada de perfume de río. Dicen que soy alfabeto y luz de esta tierra. Dicen que soy, y que así me manifiesto. (muro fb de susana bautista cruz y "círculo de poesía")

Alfredo Vanín (1950 )

Zarzamora Quise incitar el largo convite de tu risa negar el río sojuzgado y entrar en las ardientes materias de la gracia me apresuré buscando fuego incienso que atesoran los camaleones centellas de unicornio no doblegadas a la hora del león rampante y traviesos veleros robados a viejos pescadores del golfo para acrecentar los festines de la madreperla. Y he aquí que arpías y boleros pregonaron la fama: las mercenarias galerías cobijaban ahora tus deleites el viento destilaba un espeso alquitrán y en tu deriva hembra se marchitaban los dragones dignos por lo demás de ciertos ecos. Entonces sepulté mis navíos aplacé para otras lunas la navegación del hechizado y entoné cánticos de alabanza a las discordias del fauno que se queda ciego. ("festival internacional de poesía de bogotá")

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Impresiones del teatro Para mí el acto más importante de la tragedia es el sexto: la resurrección de los campos de batalla de la escena, el ajustarse las pelucas, las ropas; el arrancarse el cuchillo del pecho, el quitarse la soga del cuello, el colocarse en la fila entre los vivos con el rostro hacia el público. Reverencias individuales y conjuntas: la blanca mano sobre la herida del corazón, la reverencia del suicida, las inclinaciones de la cabeza cortada. Reverencias en pareja: la cólera tiende la mano a la dulzura, la víctima mira dichosa a los ojos del verdugo, el rebelde camina sin rencor junto al tirano. Pisoteo de la eternidad con la punta de la zapatilla dorada. Dispersión de moralejas con el ala del sombrero. Incorregible disposición a empezar de nuevo mañana. Entrada en fila india de los muertos mucho antes, ya en el tercer acto, en el cuarto, y entre actos. Milagroso regreso de los desaparecidos sin huella. El pensamiento en la paciente espera...

Luis Rosales (1910/1992 )

La casa encendida Porque todo es igual y tú lo sabes, has llegado a tu casa y has cerrado la puerta con aquel mismo gesto con que se tira un día, con que se quita la hoja atrasada al calendario cuando todo es igual y tú lo sabes. Has llegado a tu casa, y, al entrar, has sentido la extrañeza de tus pasos que estaban ya sonando en el pasillo antes de que llegaras, y encendiste la luz, para volver a comprobar que todas las cosas están exactamente colocadas, como estarán dentro de un año, y después, te has bañado, respetuosa y tristemente, lo mismo que un suicida, y has mirado tus libros como miran los árboles sus hojas, y te has sentido solo, humanamente solo, definitivamente solo porque todo es igual y tú lo sabes. Has llegado a tu casa, y ahora querrías saber para qué sirve estar sentado, para qué sirve estar sentado igual que un náufrago entre tus pobres cosas cotidianas. Sí, ahora quisiera yo saber para qué sirven el gabinete nómada y el hogar que jamás se h...

Rupi Kaur (1992 )

tienes que haberte dado cuenta tienes que haberte dado cuenta de que estabas equivocado cuando tus dedos se hundieron dentro de mí buscando la miel que no saldría para ti siempre siempre me meto sola en este lío siempre le dejo decirme que soy preciosa y casi me lo creo siempre salto creyendo que me cogerá cuando caiga amo y sueño sin remedio y ésa será mi muerte ("otras maneras de usar la boca", espasa, madrid, 2017, trad. elvira sastre)

Isla Correyero (1957 )

Coño azul Mi coño es negro como carbón evaporado. Pero se vuelve azul a la luz de la tele y de la luna. La característica más peculiar que explica su color y su forma es que tiene circulación lenta y estremecida que va navegando hacia la tinta de las venas y se abre al desamparo de mi dormitorio como si comprendiese que un dedo impenetrable, masculino, no pasara por él ni por las sábanas. Sería una esperanza considerar que sobre mi coño solitario aún pueden caber volúmenes remotoso o un pañuelo azul que penetrase las dos mitades húmedas y abiertas y así pasar esta tela azul, ensangrentada, quedándose, rompiéndome porque mi coño ya es invencible, mi enemigo. Aislado del amor cualquier coño es violento. ("no me quites paz")

Dulce Chacón (1954/2003 )

La construcción de un sueño Siempre hay tiempo para un sueño. Siempre es tiempo de dejarse llevar por una pasión que nos arrastre hacia el deseo. Siempre es posible encontrar la fuerza necesaria para alzar el vuelo y dirigirse hacia lo alto. Y es allí, y solo allí, en la altura, donde podemos desplegar nuestras alas en toda su extensión. Solo allí, en lo más alto de nosotros mismo, en lo más profundo de nuestras inquietudes, podremos separar los brazos, y volar. ("poemario de mujeres")

Aleš Šteger (1973 )

Jabón Tú también intentas retener lo que se ha escurrido de tus manos aun antes de tomarlo. Tu caja torácica no entiende que los años renguean con la rodilla quebradiza, que eres de tu raza sólo durante la caída. Debajo y más abajo se intercambian. Los golpes son pérfidos y sordos y no dejan cardenales. Por ello algunos se prenden a su pedazo de jabón con una cadena de oro. O encierran sus manos enjabonadas en una caja fuerte custodiada y giran tres veces la llave. Pero es en vano. Antes de darte cuenta el jabón se deslizó de tus manos. El papel en el que dormía trae desgracias a quien lo desenvuelve. No hay nada que hacer. Porque tu oído no percibe bien. Porque tu ojo habla en lenguajes ininteligibles. Porque tu olfato te conduce por huellas falsas. Por ello te dicen hijo de perra, hermano de perritos vagabundos, don nadie de patas mugrientas. Y agregan satisfechos que en un mundo que da una vez y quita sin cesar no queda nadie con las manos li...

Federico Díaz-Granados (1974 )

Hospedaje de paso Nunca he conocido a los inquilinos de mi vida. No he sabido cuándo salen, cuándo entran, en qué estación desconocida descansan sus miserias. Las mujeres han salido de este cuerpo a los portazos quejándose de mi tristeza, en algunas temporadas se han quejado de humedad de mucho frío, de algún extraño moho en la alacena. Se marchan siempre sin pagar los inquilinos de mi vida y el patio queda nuevamente solo en este hotel de paso donde siempre es de noche. Retornos No creo en retornos pero este amargo corazón de casas viejas y calles rotas late en cada regreso sin gestos ni ademanes y sabe que el mundo es un mal lugar para llegar Y se regresa a escribir un poema que trate de una muchacha en un aeropuerto que espera un avión de quién sabe dónde o escribir sobre la carta que nunca recibí aquel sábado escuchando el viejo casette con mis nostalgias favoritas o sobre los versos robados a Salinas, Borges, Walcott y las tardes de sol en el estadi...

Harold Alvarado Tenorio (1945 )

Servicio de placer De cada noche que vivimos recuerdo implacable tus caderas. Como nunca, nadie ofreció iguales placeres. Como nunca, nadie extrajo de mí la vida. Dicen que ahora otro, tan alto como yo, complace tus caprichos y los de tus padres. Soy sólo un escribano y debo componer tres mil caracteres cada día. Apenas sirvo para dar placer. (muro fb de daniel montoly)

Rupi Kaur (1992 )

el sexo supone... el sexo supone el consentimiento de dos si una persona está tumbada sin hacer nada porque no está preparada o no está de humor o simplemente no quiere y aun así la otra está teniendo sexo con su cuerpo no es amor es violación la violación la violación te partirá por la mitad pero no terminará contigo ("otras maneras de usar la boca", ed. espasa, madrid, 2017, trad. elvira sastre)

Anahí Mallol (1968 )

las manos no es por esa voz tuya que oigo franca y directa cada semana cuando te llamo a la oficina ni por el perfume de tu pelo y de tu sexo que atraviesa mis dedos después de las visitas sino por el desliz satinado de mis palmas por la superficie lisísima de tus pechos y tus nalgas llenas y redondas y además nuevas nunca antes tocadas por otro cuerpo de mujer por lo que te deseo tanto, mujer casada. la espera dice que va a venir esta tarde a visitarme -a tomar unos mates- dice. lavo mi cuerpo lenta y cuidadosamente. por la noche los jazmines que corté con la última luz del atardecer perfuman como otra variante del rocío el gesto inútil de la espera. Yo Yo sólo quería que en medio de la noche cuando los dos sabíamos que el otro estaba despierto –lo sabíamos porque conocíamos nuestras formas de respirar y también ese perfume especial que exhala el cuerpo a tu lado dormido– me abrazara fuerte fuerte y me dijera despacio al oído...

Fernando Pessoa (1888/1935)

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Querida Ibis:      Y, por si fuera poco, cuando salí del hotel, vi la ventana de la casa de tu hermana preparada como un palco (con sillas suplementarias), ¡para el espectáculo de verme pasar! Claro está que, a la vista de todo ello, seguí mi camino como si allí no hubiese nadie. Cuando yo pretenda ser payaso (para lo que, por cierto, mi natural manera de ser de poco sirve), me ofreceré directamente al Colyseu. ¡Lo que ahora faltaba! ¡Que yo tolerase el pitorreo de ser ofrecido en spectacle a la familia.      Si no había manera de que evitases estar a la ventana con 148 personas, no haber estado. Ya que no quisiste esperarme o hablar conmigo, al menos haber tenido la cortesía -ya que no podías aparecer sola en la ventana- de no aparecer . 31/7/1920 ("cartas de amor", ed. funambulista, méx., 2017, trad. isabel lacruz)