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Mostrando entradas de agosto, 2016

Sigal Ben Yair (1970 )

Eco Me entrenaste para no llorar frente a la desdicha, para morder mi rabia y detenerme antes de que el suelo arda bajo mis pies. Me abrazabas poco para que añorase el roce de toda otra piel, para que respondiese a cualquier otra caricia. Tienes un corazón fantasma y cuando escucho que mi voz se trocó en la tuya oigo un eco. Ya no miro hacia atrás. Veme ahora: soy, en resumidas cuentas, mi pasado. ("de_canta_sión" blogspot, trad. gerardo lewin)

Jorge Teillier (1935/1996 )

Notas sobre el último viaje del autor a su pueblo natal 5   El único hojalatero que quedaba en el pueblo fue a buscar trabajo a Lonquimay. No ganó mucha plata pero contempló la Cordillera. El no tiene Leica ni Kodak así que se dedicó a dibujarla para que sus nueve hijos la conocieran de verdad. ("proyecto patrimonio")

May Sarton (1912/1995 )

Querer morir A veces quiero morirme para acabar con todo de una vez, no volver a hacer mi cama nunca, no contestar otra carta nunca ni regar las plantas, ningún esfuerzo de esos que hay que hacer todos los días para seguir  viva. Pero después no me quiero morir. las hojas cambian y tengo que ver el rojo y el dorado una vez más, una sola hoja amarilla cayendo por última vez bajo el sol. ("el placard", versión sandra toro)

Harold Alvarado Tenorio (1945 )

Dolora En las eternas noches de las ciudades tu música fue compañía. Ningún otro recuerdo llevaré a la muerte que las melodías de tus canciones cuando, olvidado de todos, me daba a la gloria que deparaba el cuerpo oyéndote en El Corzo o en Casablanca, diluyendo mi alma en días de hierro. Para quienes no sabrán de ti, quede aquí la noche donde en El Barrio tocas la trompeta que te dio la abuela rogando conservaras, entre una hostil lengua, el ritmo y la suavidad del corazón. Queden no solo tus canciones sino también tu figura de muchacho pobre y la confusión de saber que nos tocó vivir un mundo de asco y mezquino racismo. (en muro fb hernán vargascarreño, 14,viii,2016)

Rómulo Bustos (1954 )

Cotidiana La hermana pasa lentamente la escoba sobre el pequeño tumulto de las hormigas y no cesa de asombrarse de lo rápidas que acudieron al saltamontes inesperadamente caído del techo —Parece que supieran —dice Cuánta minúscula y moviente voracidad sobre el cuerpo muerto Cuánto vértigo de pinzas trincando, desgarrando, cargando victoriosamente el animalejo —Algo las llama —insiste sabiamente la hermana Yo nada digo Yo aparto los pies y dejo barrer mientras miro la desorientación de las hormigas que ahora no parecen saber tanto ("otra iglesia es imposible")

Eileen Myles (1949 )

Un poema americano Yo nací en Boston en 1949. Nunca quise dar a conocer este hecho, de hecho, me he pasado la mayor parte de mi vida adulta tratando de barrer mis primeros años bajo la alfombra y llevar una vida que fuese claramente mía e independiente del destino histórico de mi familia. Pueden imaginarse lo que era ser una de ellos, estar hecha como ellos, hablar como ellos cargar con los beneficios de haber nacido dentro de una familia americana tan rica y poderosa. Yo fui a los mejores colegios, tuve toda clase de entrenadores y tutores, viaje a todas partes, conocí a los famosos, a los controversiales, a los no muy admirables y supe desde muy temprano que si había alguna posibilidad de escapar del destino colectivo de esta famosa familia de Boston yo tomaría ese camino y lo he hecho. Me subí al Amtrak a Nueva York a principios de los setenta y creo que podría decirse que fue el principio de mis años ocultos. Pensé: seré poeta. ¿Qué podría s...

Billy Collins (1941 )

Locos Dicen que puedes joder un poema Si hablas de él antes de terminarlo. Si lo dejas ir demasiado temprano, advierten, Tu poema saldrá volando, Y esta vez tienen toda la razón. Piensa en la noche en que te comenté Que quería escribir sobre los locos, Como tan alegremente los llaman los diarios, Que atacan obras de arte, no en críticas, Si no con cuchillos de pan y martillos En los silenciosos museos de Praga y Ámsterdam. De hecho, ellos son los verdaderos artistas, Dijiste, moviendo el hielo en tu vaso. El destornillador es su pincel. Los verdaderos vándalos son los restauradores, Continuaste, lentamente poniéndome patas arriba,  Esos con sus batas blancas Que cierran la herida en el paisaje, Arruinando así el verdadero arte de los locos. Miré cómo mi poema volaba hasta el frente  Del bar y rondaba ahí Hasta que el próximo cliente entró— Entonces lo miré salir por la puerta hacia la noche Y navegar, solitario, podía imaginarme, Sobre los oscu...

Alfonso Brezmes (1966 )

Paréntesis Leo una antología de poetas europeos con nombres francamente impronunciables (como el mío, supongo, si alguien me leyera en una antología de poetas europeos y pensara, como yo lo pienso ahora, qué vasto es el mundo, cuántos poetas que nunca llegaré a leer y menos aún a recordar sus nombres, por no hablar de los que no salen en las antologías) y la cierro de nuevo, con la extraña sensación del que cierra un paréntesis sabiendo que se ha dejado algo fuera, o de quien mira por vez primera el mar y solo ve su superficie, esa otra antología. ("debajo del sombrero" blogspot)

Fernando Molano Vargas (1961/1998 )

Cómo llenará el jovencito amante Cómo llenará el jovencito amante al amado de su amor si sólo con un beso en su alcoba en la única noche y la puerta entreabierta y el padre oscuro que mira. (hernán vargacarreño en su muro fb)

Uriel Martínez (1950 )

La caza habrá grandes extensiones que nunca pisaré, santiago del estero, antofagasta o valparaíso habrá aires salinos que tampoco llenarán mis pulmones, branquias ni renovarán mi pleura habrá escenas de caza que jamás imaginé, animales de presa y gritos bestiales que no proferí habrá manos, habrá dedos, un matiz de piel, ojos, gargantas que no rocé habrá ritos sólo concebidos de madrugada, respiraciones quietas, rocíos que no resbalarán contigo. [Inédito]

Westonia Murray (1938 )

Fue en otra época Fue en otra época El pequeño Brian Mi niño Mi atolondrado de 17 Recibí el semen Su vergüenza virgen Su sonrisa Saboreé una vez En esta vida (Que no lo sepa Jacqueline) La arcilla primera Con que se hacen los hombres ("hasta donde llega la voz", versión tom maver)

Raymond Carver (1938/1988)

Lo que dijo el doctor Dijo que no se veía nada bien que en realidad se veía mal de hecho muy mal dijo conté treinta y dos en un solo pulmón antes de dejar de contar dije me alegro no hubiera querido saber de ninguno más que hubiera él dijo es usted un hombre religioso se arrodilla en un bosque y se permite pedir ayuda cuando llega a una cascada con la bruma flotando contra la cara y los brazos en esos momentos se detiene y pide claridad dije todavía no pero me propongo empezar hoy mismo él dijo lo siento mucho dijo me gustaría tener otra clase de noticias para darle dije Amén y él dijo algo más que no escuché y sin saber qué más hacer y sin querer que él tuviera que repetirlo ni yo que digerirlo por completo solamente lo miré un segundo y me devolvió la mirada entonces di un salto y le estreché la mano a ese hombre que me acababa de dar algo que nadie más sobre la tierra me había dado jamás debería haberle agradecido el haber sido tan fuerte ("el placa...

Susana Cabuchi (1948 )

Aires Ha llegado el olvido. Lo recibo en silencio, agradecida. Pero me curvo como una hoja seca, porque el vacío                         pesa. ("emma gunst")

Alejandro Céspedes (1958 )

En qué lugar de mí En qué lugar de mí se agazapaba el hombre que me iba a mirar como a un extraño. En dónde estaba él cuando la lluvia caía mansamente sobre el lomo brillante y resignado de las vacas, y mis botas de goma perseguían el trozo de la rama que era un barco por el caudal de las cunetas. En dónde cuando el cauce que formaban las hojas de los árboles iba vertiendo ríos que llenaban los huecos de la risa. Cuando orinaba en las cuevas de los grillos, dónde. Dónde cuando desnudo volvía el rostro y las manos hacia el cielo para sentir la lluvia deshilachar mi túnica de barro. En qué lugar de mí se agazapaba un hombre mientras en pie, la lluvia, como una verja inútil, transparente, me protegía del mundo que había fuera. Sólo al agua le ha sido concedido el elevarse. Abandonar la tierra. Separarse del barro que endurece y afirma las pisadas de los hombres. Formar parte del cielo y alejarse. Huir sin dejar rastros, sólo el agua, alma sola,...

Verónica Yattah (1987 )

Me pedís que te ate el pelo Me pedís que te ate el pelo. Con el inicio del viento y los álamos balanceándose cerca del muelle decís: "Haceme un peinado". Tomo tu cabello como a un racimo de uvas. Como a uvas de una naturaleza muerta entre seguir mirando y atacar hundo mis dedos en tu pelo, lo envuelvo con mis manos. Ahora queda libre tu nuca y tu columna vertebral es el camino de una gota. Hasta disolverse, esa gota de agua recorrerá tu espalda. Es un descenso que estremece. Entonces suelto tu pelo y te abrazo quién sabe si por primera o  por última vez. ("marcelo leites")

Natalia Litvinova (1986 )

Flores de Chernóbil Nuestros hombres comienzan a extinguirse, nadie sabe por qué las mujeres resisten más. Mi padre llora al sacrificar a un animal mientras mi madre cambia el empapelado de las paredes. No nos dejan exponernos al sol, empalidecemos como flores que crecen bajo la nieve. Huimos al bosque, lejos de este edificio, yo con mi blusa infantil y mi hermano con su remera lisa. Qué ganas de volver al lugar donde nacimos y correr con los brazos extendidos, limpiar el aire como uno de esos aviones que arrojan espuma sobre el sarcófago humeante. ("fogal" blogspot)

Uriel Martínez (1950 )

El despierto Despierto de la siesta y sigues dormido. Lo sé por tu respiración acompasada y los latidos de tus sienes, por tu frecuencia cardíaca y los ojos de difunto. La tv sigue encendida. La pongo en "mute" Me levanto sin ruido. Voy al baño. Voy a la tienda de la esquina. Compro víveres y regreso. Me asomo al cuarto de invitados: la cama donde te dejé está vacía. Hace unos tres meses que no sé de ti, ni de mí, ni de nadie. [Inédito, en muro fb autor]

Baudelio Camarillo (1959 )

Escombros III Limpio mi cuerpo, amada, en el agua más pura que corre por mi sueño. Lavo estas manos que te recorrieron y este pecho sobre el cual floreciste. Lavo las piernas que hasta ti me llevaron y los brazos que en vilo sostuvieron tu sueño. Limpio mi cuerpo, amada, de derecha a izquierda y de norte a sur hasta borrar tu nombre. Pero es sólo un momento: al cabo de cien o doscientos latidos la podredumbre vuelve a salir del corazón como una espuma negra. ("círculo de poesía")

Francisca Aguirre (1930 )

Apuesta Somos tan sólo el ansia de lo que nunca fuimos; somos tan sólo esa punzada que nos llega puntual como un eclipse de sol y nos apaga durante unos segundos; somos la apuesta que nunca arriesgamos, la alegría a que no nos atrevimos y el llanto, el miedo, el miedo siempre; miedo incluso de esta nostalgia que nos acompaña, miedo de que nos avasalle y nos destruya, ahora, cuando ya es tiempo de asumir esta nada. ("life vest under your seat")

Antonio Requeni (1930 )

Ese hombre que escribe ¿Escribir o vivir? Acaso viva mucho más ese hombre que ahora escribe solo en el cuarto, con furor, insomne, unos cuantos renglones azarosos. La hoja en blanco lo invita a la aventura; le hacen señas de fuego las palabras que ordena y copia, corrigiendo un bosque tachando una ciudad, adjetivando con un nuevo fulgor lo que antes era torpe y vulgar, oscuro, indiferente. Del otro lado, por la vida —dicen— transcurre el tiempo, el ruido, la rutina. Allí, entre las paredes de su cuarto; allí, entre las paredes de su cuerpo, él elige escribir, asume el riesgo de perecer o descubrir la cifra de su destino oculto en las palabras. Porque sólo por ellas ese hombre que escribe está viviendo y tal vez viva más allá de su muerte. ("poéticas")

Ana Martins Marques (1977 )

Ancla El sol recorre toda la extensión de un muro Rayas en el paisaje escrito a lápiz La calle empieza en la escritura – está en la que te sigo Este poema es un ancla: para que te quedes siempre aquí Pero huyen las horas sin caricias horas que son como una pecera sin peces Mi mano cubre la tuya con su sombra Este poema, pesado, se hunde. ("vallejo & co., trad. julia sanches)

Frank Stanford (1948/1978 )

Tú A veces, en el sueño, acariciamos el cuerpo de otra mujer y despertamos y sabe­mos de las primeras noches cuando lle­gan vis­i­tas de verano a esa casa de tres pisos de la infancia. No importa lo que recordamos, el pelo más oscuro peinado frente al más oscuro espejo del cuarto más oscuro. ("revista crítica", versión hernán bravo varela)

Fernando Luis Chivite (1959 )

Poema del descreimiento                                     Pasados los treinta años,                                     los seres humanos se hunden en el horror.                                                                                   gombrowicz Ya he cumplido los cuarenta y siete. No soy pues inocente. Me he hundido en el horror y he aceptado el mundo, (con tristeza lo digo). Digamos que al final he acabado aceptándolo, que viene a ser lo mismo que decir que he dejado de creer. Y no me queda otro remedio que asumir que lo que empieza ahora es ya completamente otra cosa. La cues...

Uriel Martínez (1950 )

Tres a Hace dos inviernos perdí un guante negro, de dos, el izquierdo, de piel. Mientras buscaba espacio a las prendas limpias, me hallé en un cajón el guante huérfano. No sé si todos los Géminis extraviamos calcetines, anteojos, orejeras, algodones de ollares, anillos de compromiso, argollas de viudos, pendientes. b Me levanto de la siesta con el sol alto, asomado al balcón veo al joven con la bolsa de inhalar solventes siento el estómago pesado y me tomo la punta del cuchillo de bicarbonato de sodio cambio el foco de la lámpara de la mesa de trabajo Si llueve de nuevo será muy noche acaso de madrugada quizá la tormenta no me despierte Pero si me despierta encenderé la luz y alcanzaré el cuaderno de dibujo En una página limpia dibujaré la almendra de cada ojo luego los acomodaré a mi lado y sin darme cuenta conciliaré el sueño. c Donde dice Rodrigo debe decir Fernando; donde se lee Fernando ha de leerse Luis; donde alguien plasmó ...

Diane Seuss (1956 )

¿Recuerdas esa primavera? La brisa olía como mezcla de pastel y a algo de sodomía en el aire. Tal vez era la espirea, que apestaba a espermatozoides y Pinol. ¿No extrañas aquellos días, los besos con la boca abierta, los labios hinchados como la vagina de una cierva en primavera? Vivíamos una vida de obscena angustia e imprudente cleptomanía para el emporio de las sombras de ojos. Todavía pretendiendo ser chicas, y hetero, usando pantaletas de encaje y botas shit kickers. Éramos, relativamente hablando, amas de casa. Pizza precocida y martinis de lichi eran alta cocina. Tirábamos los platos sucios por la puerta trasera hacia el terreno del ruibarbo. Saqueábamos los esqueletos de las casas incendiadas en busca de porcelana china. Sí, todos nuestros platos murieron por inhalación de humo. ¿Recuerdas?, alguien te secuestró y te puso en un prostíbulo en Virginia del Oeste. No fue tan genial. Tuve que pedir aventón en un peligroso viaje con el fin de liberarte; ...

Laura García del Castaño (1979 )

En Groenlandia... "La mariposa volará toda una tarde para reunir una gota de miel" Dulce María Loynaz En Groenlandia un hombre caza aves, escondido en el mismo lugar que sus ancestros. Las coloca en una bolsa de piel de foca cose y unta sus junturas, luego las entierra bajo las rocas hasta el próximo invierno. Aquí, otro hombre escribe poemas, escondido detrás de sus antiguas visiones, en la misma persistencia. No guardará ni enterrará nada. Escribirá toda una vida para reunir una gota de silencio. ("emma gunst")

César Simón (1932/1997 )

Una noche Una noche, hace tiempo, caminábamos. De pronto, enardecidos, pero conscientes -nunca el amor enturbia la consciencia-, nos metimos ahí, para besarnos, al almacén oscuro. Hicimos el amor en el más puro fuego, junto al peligro -la puerta estaba rota, por la acera pasaban transeúntes…-. La vida breve y el amor en vilo. ¿Cómo saber si en tales ocasiones el amor nos preserva o nos destruye? Ahora tras el rictus con que apenas señalo la presencia de esa puerta, mi consideración me lleva lejos. Y en la lluvia camino. ("tu cita de los martes", blogspot)

Osvaldo Bossi (1963 )

Imagen
La marea de la noche, otra vez La marea de la noche,  otra vez vendrá y se llevará todo, o casi todo. Mientras tanto, debo pensar en mi red como si fuera un pescador experto el instante fugitivo.                                   Lo hago. Apoyado contra la mesa del bar espero a que él defina, una vez más el golpe que dará la bola blanca contra la bola rayada, con ese efecto calculado – especie de rotación y traslación, que determinará el impacto de una esfera contra la otra, del que yo tomo mis primeras lecciones. Acerca el taco, afila el ojo, el cuerpo apenas inclinado hacia adelante, me dice cómo va a ser el golpe, y el golpe se produce efectivamente en la realidad:                                                       seco, preciso. ...

Mary Jo Bang (1946 )

El terremoto que no la despertó No la despertó el terremoto en España. El día siguiente se llenó de cosas muertas.  Bueno, no totalmente, algo. Al llegar a la puerta de entrada, sintió quebrarse un caparazón bajo su pie.  En el baño, una enorme cucaracha yacía de espaldas sobre el borde de mármol; las antenas muertas anunciaban el futuro señalando la boca de plata que luego tragaría el agua tras lavar su cara. ¿Quién no hubiera deseado un rápido retorno al sueño de anoche?  La idea, ella lo sabía, era permanecer despierta, y al caminar por la niebla gris del día, lograr con engaños que lo vaporoso actuase como algo concreto: una voluta de humo de cigarro, por ejemplo, podría convertirse en edificio de Lego de una pulgada reflejado en la ventana de un bus bloqueando la calle. La gente a veces se ve a sí misma como una imagen que calza en una añoranza inventada: un bosque de juguete, un grillo desfigurado, el loto, más o menos pu...

Mario Montalbetti (1953 )

Bastante menos que una idea No creas en la verdad. No creas en la belleza. No creas en el amor. Síentate en el piano sopla el corno rasga la cuerda y quedamos a la par. No me alcances un bezerol si me duele la cabeza. No repitas conmigo películas que ya viste. No creas que hay algo importante en lo que haces. Ni siquiera una buena acción es tan buena como ninguna acción Octava nube o noveno ciclo apartes algún día el cuerpo será un hecho suficiente. ("círculo de poesía")