Sharon Olds (1942 )
Poema para mi primer amante Ahora que comprendo, me gusta pensar en tu horror: te habían dado una joven loca de amor, largo cuerpo lozano y crudo, delgado como un jabón gastado, pechos redondos y turgentes y opalinos como pompas de jabón, colocada entre tus piernas, dieciocho años, intacta. Me gusta entender tu horror, ahora, la forma en que la tomaste, desvirgándola como si destripases un pescado, marchándote en la mañana hablando de una esposa. Ahora que sé algo del miedo al amor me gusta pensar en su cuerpo incandescente verduzco como un pez sacado a tierra, retorciéndose a palmetazos contra una roca – caída en tu regazo, hombre, estremeciéndose como tu polla, una mujer enajenada de amor, recién salidita, punzante como una herramienta a estrenar, centelleante sobre tus muslos y todo lo que podías hacer con tanto horror era arrancar su fruto como a un caracol para sacarlo de su negra concha y después deshacerte de ella. Me intimida que el horror se cobre tan...