Daniel y Agnes, destinos paralelos
Internacionalmente los crímenes de odio contra miembros de la comunidad LGBT se vuelven más frecuentes y más crueles: se trata de una espiral de sangre y horror: son crímenes que evidencian una red que pone en relación a Santiago de Chile con las inmediaciones de Puebla. El modus operandi es el mismo: un grupo de jóvenes atrapa a la víctima y la somete a una prolongada sesión de tortura, física y psicológica. Según Notiese, a Daniel Zamudio de 24 años “sus agresores le arrancaron parte de una oreja, le marcaron el cuerpo con esvásticas, le dejaron caer varias veces una gran piedra sobre el estómago y las piernas y le fracturaron una de ellas.” Agnes Torres Hernández fue quemada con la intención de desfigurarle el rostro y los brazos; de dejarla marcada de por vida. Finalmente fue degollada. Sus restos fueron metidos en una bolsa de basura, arrojada a una barranca. Resulta inútil preguntarse quién ha promovido secularmente la basurización del sujeto LGBT. Es preciso subrayar el nexo e...