Juncos de mar La mitad de mis amigos están muertos. Te daré otros nuevos, dijo la tierra. No, en vez de eso, devuélvemelos como eran, con defectos y todo, grité. Robar puedo esta noche sus palabras al confuso rumor del oleaje entre los juncos, pero no andar a solas sobre las hojas del océano que la luna baña por aquel blanco camino, ni cernirme en el vuelo, propio de un sueño, de los búhos ya libres del peso de la tierra. Los amigos que guardas, oh tierra, son más que aquellos que dejaste para amar. Al pie del farallón brillan los juncos, verdes, plateados; fueron lanzas seráficas de mi fe, pero de eso que está perdido crece algo más fuerte que irradia el resplandor racional de la piedra, tenaz claro de luna, más allá de la desesperación, resuelto como el viento, que entre divisores juncos trae delante de nosotros a los que amamos, como eran, con defectos y todo, no más nobles, pero aquí. ("pleno verano, poesia selecta", ed. vaso roto, trad.jos...