Linda Pastan (1932 )
Ética Hace muchos años en clase de ética nuestro profesor nos preguntaba cada otoño: ¿si se prendiera el fuego en un museo qué es lo que salvarías, una pintura de Rembrandt o una anciana a la que de todos modos no iban a quedarle muchos años de vida? Impacientes en las duras sillas nos preocupaban poco los cuadros o la vejez, optábamos un año por la vida, al siguiente por el arte y siempre con poco entusiasmo. A veces la mujer adoptaba el rostro de mi abuela dejando por una vez la cocina para recorrer algún museo inhóspito y sólo a medias imaginado. Un año, creyendo ser ingeniosa, respondí ¿por qué no dejar que decida la anciana? Linda, explicó el profesor, evita la carga de la responsabilidad. Este otoño, casi anciana yo misma, estoy en un museo real frente a un verdadero Rembrandt. Dentro del marco los colores son más oscuros que el otoño, más oscuros aún que el invierno— los ocres de la tierra, aunque los elementos más brillantes arden a través del lienzo. ...