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Mostrando entradas de marzo, 2016

Fernando Valverde (1980 )

 El daño  Lo supimos después, sin tiempo para nada. Porque tal vez la vida nos dio todo al principio y seguimos buscando un camino que lleve a ese lugar, un puñado de polvo que guarde el equilibrio suficiente para no convertirse en aire o en montaña. Porque tal vez la vida no nos perteneció y se fue consumiendo como todas las cosas que hemos creído nuestras y son parte del daño que dibuja las líneas de la historia derribando ciudades con sus muros. Y de haberlo sabido habríamos juntado nuestras manos o mirado a otra parte. Y de haberlo sabido, habríamos mordido nuestros labios sangrando en el amor para dejar visibles las heridas, o habríamos rezado, o renunciado a todo para quedarnos quietos y no cruzar los días que agonizan. Es todo tan inmenso que no cabe en el llanto y el dolor nos observa desde fuera. Lo supimos después, no hay nostalgia más grande que aquella del futuro. ("círculo de poesía") ...

Luciana Reif (1990 )

Amén En Cali conocí a una mujer que tenía la habilidad de rezar con una sola mano. Para sentirse más cerca de             dios le bastaba con hundir sus dedos bien profundo debajo de su falda Rezaba de día rezaba de noche en el nombre del padre del hijo y del espíritu santo. Amén ("círculo de poesía")

Nuno Júdice (1949 )

Exégesis Abro la puerta del poema, atravieso el corredor del verso y llego al atrio de la estrofa. Busco, entre rimas y ritmos, una imagen – la única que ilumina el sentido exacto de cada palabra, y despoja de símbolos y metáforas a lo que leo. Poco a poco, las sílabas resbalan por la superficie de la voz, revelando el vidrio transparente de las emociones. Lo empujo, como si fuera una ventana, y el aire frío de la vida penetra en el significado, haciéndome respirar como cuando amanece, y todo se ve nuevo y brillante, con la pureza luminosa del cielo. En lo alto, donde debía estar la luna, aparece tu rostro, y ya no necesito otras imágenes, ahora que el poema te encontró. ("periódico de poesía", trad. blanca luz pulido)

María Moreno (1947 )

Sobreviviente  Ya fue bastante amarte, reposar un sin fin en tu regazo –cuarenta años para un minuto no deja de ser un trato justo–, tu mano en la noche del hospital también aunque no pudieras escuchar el murmullo oculto bajo el rebozo de la mascarilla: "He atrapado el secreto, querida, la muerte no nos dice nada." Si la velocidad es subjetiva el viaje de la camilla hacia el quirófano llega a alcanzar la velocidad de la luz. Carreteros corren para atrás. Pasan postes: ningún movie del ahogado, ni siquiera el prestigio de una esquirla en /la pierna, sólo recuerdos donde arden las /poblaciones y veo el palo del barco hundido. (Tengo miedo de decir la verdad bajo anestesia) Mi madre me ofrece a la distancia algo que me importa mucho pero luego vuelve el rostro y dice que no puede /dármelo. Siete velos de valium me acercan tu cara /de reproche pues has podido leer en los pliegues de /mis párpados la tentación tenaz de soltarme y /someterme. Si hubiera...

Sebastián Salazar Bondy (1924/1965 )

Patio interior                                                        A Luis Loayza Viejas, tenaces maderas que vieron a tantas familias despedirse, volverse polvo y llovizna, retornar a las dunas como otra ondulación, os debo algo, dinero, melancolía, poemas, os debo cierta ceniza plateada y claustral. Columnas fermentadas que persisten soportando la sala, la alcoba, la despensa, la cocina donde humeó algún sabor frugal, os debo riquezas sin ira, grandes palideces pensativas. Patio interior, cuervo de ociosas neblinas entre cuyas largas plumas los amantes se deslíen como una inscripción de pañuelo os debo ahora mismo mi fosforescente vicio, y os habito, os corrijo, os firmo con mi rápido nombre de cuchillo. ("vallejo &  co.")

C. K. Williams (1936/2015 )

Hielo Esa cosa tan sorprendente que ocurre cuando clavas un punzón en un                            bloque de hielo: el modo en que su segmentada perfección se agrieta en relucientes fa-                            llas, fracturas, facetas; deltas argentíferos, deslumbrantes, que en un instante fugaz, imposible                            de captar, complican el cosmos de sus entrañas. Irradian entonces con espinas y púas lengüetas agresivas de luz rutilante,                                      un tesoro de luz acumulada, cuando lo clavas otra vez se parte en segmentos casi iguales, ambas                         ...

Gonzalo Millán (1947/2006 )

La ciudad  (fragmento) A mi padre, a los que permanecen. A Sol, a los que están conmigo. 1. Amanece. Se abre el poema. Las aves abren las alas. Las aves abren el pico. Cantan los gallos. Se abren las flores. Se abren los ojos. Los oidos se abren. La ciudad despierta. La ciudad se levanta. Se abren llaves. El agua corre. Se abren navajas tijeras. Corren pestillos cortinas. Se abren puertas cartas. Se abren diarios. La herida se abre. Sobre las aguas se levanta niebla. Elevados edificios se levantan. Las grúas levantan cosas de peso. El cabrestante levanta el ancla. Corren automóviles por las calles. Los autobuses abarrotados corren. Los autobuses se detienen. Abren las tiendas de abarrotes. Abren los grandes almacenes. Corren los trenes. Corre la pluma. Corre rápida la escritura. Los bancos abren sus cajas de caudales. Los clientes sacan depositan dinero. El cieno forma depósitos. El cieno se deposita en aguas estancadas. Varios puentes...

Janet Frame (1924/2004 )

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Número equivocado No es buen momento para llamarme. Estoy limpiando la ceniza de dos chimeneas, me deshago de los viejos cuerpos de las ascuas con restos en mis cabellos y ojos que me arden y llamas que recién sangran donde golpeé las brasas con la idea de sólo reavivar un lecho mortuorio como prometí, ajustando mis palabras al frágil susurro del fuego, debo ser cruel (¡seguro que lo han oído!) para ser amable. Pero estoy cansada y no es buen momento para telefonear y preguntarme con extraña voz ¿Bueno? ¿Llamo a la carnicería Mornington? ("huesos de jilguero", ed. uv-xalapa, ver. méx., 2015, traducción julia constantino)

Thelma Nava (1932 )

La orfandad del sueño                     II Todos los días te sacrifico un cordero de oro surgido de los pies de hambrienta muchedumbre, nacido del silencio de todos los caminos, para dar libertad al ángel de los santos misterios –guardián de los enamorados que llegan a sus plantas con la verdad en los ojos–. Y tropiezo de pronto con un escudo de cobre, al frente de la puerta iluminada. Un muro de salamandras me protege y te me pierdes repentinamente. Te alejas como un barco en la neblina y es preciso pagar un rescate de jazmines para poder besarte en la garganta. ("material de lectura",unam)

Hugo Mujica (1942 )

Hace apenas días Hace apenas días murió mi padre, hace apenas tanto. Cayó sin peso, como los párpados al llegar la noche o una hoja cuando el viento no arranca, acuna. Hoy no es como otras lluvias hoy llueve por vez primera sobre el mármol de su tumba. Bajo cada lluvia podría ser yo quien yace, ahora lo sé, ahora que he muerto en otro. ("rua das petras")

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )

Me rindo, soy tuyo...   Me rindo, soy tuyo, puedes valuarme y venderme en el mercado en un canasto, si quieres, de todas formas de la cesta volveré a ti como un perrito a hacerme vender de nuevo, pintado a rayas o a cuadros, una cosa es segura, este perro no cambia más de amo. ¿Cómo es que yo que gozaba poseyendo gozo ahora siendo poseído? ¡Patas arriba, perro, panza al aire cola movida en tu paraíso! ¡Tu divinidad ha dicho tu nombre y su voz te ha alcanzado la médula! Ladra, corre, baila: ¡que victoria total esta rendición incondicional! ("el muchacho de los helados"), trad. guillermo piro)

Uriel Martínez (1950 )

El humo qué es aquello que gotea como cristales dolorosos cada noche, cada madrugada qué es aquello que horada lento, profundo como termita sobre madera, en silencio qué es aquello que perfora huesos, ojos, oídos en un crescendo como agobio qué es aquello que pudre dientes, lengua, pies como incendio riguroso: es el humo que desesperado busca el tiro de salida, el oxígeno urgido; es la puerta, son las ventanas, son los dedos, es la superficie, son las caras del mismo cuerpo.

Inger Christensen (1935/2009 )

Lo efímero  La piedra en la playa se evapora.  El lago perece bajo el sol.  Los esqueletos de los animales  están ocultos bajo las arenas eternas del desierto.  Las cosas caminan,  mueren una en la otra,  navegan como pensamientos  en el alma del espacio.  Caravanas de arena viva.  ¿Es esto una amenaza?  ¿Dónde está mi corazón?  Prisionero en la piedra.  Escondido en un lago.  Latiendo profundamente  en un camello jorobado,  que yace en la arena  gimiendo y va a morir.  Lys, 1962 ("otra iglesia es imposible", trad. francisco uriz)

José Luís Peixoto (1974 )

Este libro Este libro. Pasa un dedo por la página, siente el papel como si sintieras la piel de mi cuerpo, mi rostro. Este libro tiene palabras. Olvida las palabras por momentos. Lo que tenemos que decir no puede decirse. Siente el peso de este libro. El peso de mi mano sobre la tuya. Nos damos la mano cuando sujetas este libro. No me preguntes quién soy. no me preguntes nada. Yo no sé responder a todas las preguntas del mundo. Pon los labios sobre la página. pon los labios sobre el papel. Despacio, muy despacio, vamos a besarnos. ("arquitrave.com", no.44, traducción de pedro josé vizoso)

Juan Bonilla (1966 )

Cordura de Dios que quitas el pecado del mundo Padre nuestro que estás en paradero desconocido, líbranos de ti. No nos llenes el tiempo con tu ausencia. Tú utilizaste el fuego del infierno para encender el sol de nuestra infancia. No nos des certidumbre de tus ojos después de que los nuestros ya no puedan mirar la rosa negra de la vida. Oh cordura de Dios que catas el pecado del mundo, dispendia tu piedad con los cobardes, los que te encuentran en cualquier fenómeno de meteorología, los que imponen tu Nombre en leyes y oraciones. Confórmate con ser un huésped de nuestra infancia rota en mil pedazos. Vacíanos de Ti, regresa a tus orígenes a aquella imensa noche de tormenta en la que el miedo de unos monos te inventara. ("apología de la luz")

Carilda Oliver Labra (1924 )

Canto desbordado Voy junto a mis huesos: es un modo muy triste de andar en compañía… La tierra esta húmeda de mí. Vivo de oscuridad, como la estrella, queriendo ser la misma que no soy… Me acuerdo de cosas que a nadie le interesan, de raíles que no sirven ya para los trenes, de huérfanos con cloroformo, de casas que nunca han tenido enredaderas. Es un modo muy triste… Sí, sobre todo para esta niña que no sabe… ¡Ah, Dios, Dios hecho con los martillos y las salamandras mira cómo estallo entre mi carne, cómo me río de no reír de la agonía que me corresponde, mira como defiendo mi pedazo de cielo… Haz un rincón de agua y una muchacha encima que se llame por mi nombre. Desamparada, como el hilo perdido de una aguja. Sí, para encontrármela saliendo del espejo… Haz una palabra tierna para no decirla, para no cantarla; que defina lo que se ahoga en el crepúsculo, en ese instante último donde ya ni los pájaros alcanzan a ser débiles… Sí, haz cualquier cosa: un...

José Watanabe (1945/2007 )

Diatriba contra mi hermano el próspero Mi hermano el próspero sumergido en su sofá versallesco preludia              como elefante en suave regocijo su siesta. Mira el mar en la falsa profundidad de la pecera y organiza la tarde como si fuera un negocio. Sólo oigo girar la rueda de la fortuna cuando me acerco sigiloso para mirar a través de su ojo y el caracol que nos anunció el mar que desconocíamos se ha convertido              en cornucopia. Lo rodea un aire robusto, un aire de torre gorda              y menos que gusano soy ante la concurrencia de parientes y público en general. A veces pienso en mi padre                 que nos aguarda a todos entre la niebla bebiendo el licor de las botellas vacías, seguro se alegra               seguro me invita un trago si le arribo sin chequera...

John Better (1984 )

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Poeta Raúl Gómez Jattin Con Raúl Con Raúl acostumbro hablar en sueños. Casi siempre es un paisaje a las orillas de un rio, ¿el Magdalena? ¿el Sinú? Qué importa cuando es agua lo que veo correr violentamente. Raúl yace sentado, tiene la barba muy crecida y amarillenta por la pila de mangos que se está comiendo. Yo le hablo, le informo de cuan importante se ha vuelto, de cuántas antologías llevan sus poemas, de los extensos ensayos sobre su obra. Le hablo de los lindos muchachos que me leen sus textos al oído. Pero Raúl sigue arrojando conchas de mango al rio y con las pepas, le tira a algún pájaro que vuela bajo. Raúl, ¿Me estás escuchando?  Le pregunto, tratando de llamar su atención,  y con esa voz de trueno que otros dicen que tenía, responde: sí, te oigo. Luego me mira, me regala una sonrisa sin dientes y me extiende un mango amarillo y perfumado que cuando llega a mi mano se convierte en un corazón latiendo furiosamente. Entonces me despier...

Maya Angelou (1928/2014 )

Los hombres Cuando era joven, solía mirar detrás de las cortinas a los hombres que iban y venían por la calle. Hombres viejos, borrachos. Hombres jóvenes, más ácidos que la mostaza. Los veía. Los hombres siempre están yendo a alguna parte. Ellos sabían que estaba ahí. Con quince años, y famélica. Se paraban debajo de mi ventana con los hombros en alto, como los pechos de una adolescente, y la cola del traje palmeándoles las nalgas, los hombres. Un día te toman con delicadeza entre sus manos, como si fueras el último huevo crudo de la tierra. Después aprietan. Un poquito nomás. El primer estrujón es agradable. Un abrazo rápido. Suaves hasta tu indefensión. Un poquito más. Y empieza a doler.  Te arrancan una sonrisa que patina en el miedo. Cuando se acaba el aire, el cerebro te explota, estalla breve y ferozmente como la cabeza de un fósforo. Hecho trizas. Es tu jugo el que baja por sus piernas. Manchándoles los zapatos. Mientras la tierra vuelve a ende...

Joan Margarit (1938 )

Monumento a los muertos en la guerra de Corea Cuando era adolescente coleccionaba cromos con las fotografías de los soldados norteamericanos, que eran mis héroes. Hoy, ante la lista de los muertos grabada en una piedra, vuelvo a ver a mi abuelo, pobre y viejo, comprándome los sobres: quizá algunos soldados de las fotografías estén en esta lista. Envejecer es sólo ponerle su brutal final a cada historia. ("donde está el fuego", col. cuadernos de humo, cuatro, brooklyn, ny, 2015)

Virgilio Piñera (1912/1979 )

El hechizado                               A Lezama, en su muerte Por un plazo que no pude señalar me llevas la ventaja de tu muerte: lo mismo que en la vida, fue tu suerte llegar primero. Yo, en segundo lugar. Estaba escrito. ¿Dónde? En esa mar encrespada y terrible que es la vida. A ti primero te cerró la herida: mortal combate del ser y del estar. Es tu inmortalidad haber matado a ese que te hacía respirar para que el otro respire eternamente. Lo hiciste con el arma Paradiso. -Golpe maestro, jaque mate al hado-. Ahora respira en paz. Viva tu hechizo. ("el muchacho de los helados.blogspot")

José Watanabe (1945/2007 )

La piedra alada El pelícano herido se alejó del mar y vino a morir sobre esta breve piedra del desierto. Buscó, durante algunos días, una dignidad para su postura final: acabó como el bello movimiento congelado de una danza. Su carne todavía agónica empezó a ser devorada por prolijas alimañas, y sus huesos blancos y leves resbalaron y se dispersaron en la arena. Extrañamente en el lomo de la piedra persistió una de sus alas, sus gelatinosos tendones se secaron y se adhirieron a la piedra como si fuera un cuerpo. Durante varios días el viento marino batió inútilmente el ala, batió sin entender que podemos imaginar un ave, la más bella, pero no hacerla volar ("libros")

Cees Nooteboom (1933 )

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Hotel Canetti Zurich, un hotel cuyas habitaciones tienen nombre de escritor. Muy apropiado para el último hotel del siglo, pensé. Me dieron la habitación Canetti. Su efigie estaba pintada encima  de la cama y sus libros llenaban la habitación. Canetti no había elegido mi compañía pero yo me alegraba con la suya, y me puse a leer lo que escribió sobre la muerte, demasiado temprana, de su padre y el dolor que le causó. También yo perdí a mi padre demasiado temprano, durante la guerra. Sentí como si Canetti me hubiera dirigido esas palabras a mí, lo cual de hecho es verdad: lo escrito siempre va dirigido al lector. ("hotel nómada", ed.debolsillo, trad.isabel-clara lorda vidal, méxico, 2008, viñeta ´el país')

Idea Vilariño (1920/2009 )

Mediodía Transparentes los aires, transparentes la hoz de la mañana, los blancos montes tibios, los gestos de las olas, todo ese mar, todo ese mar que cumple su profunda tarea, el mar ensimismado, el mar, a esa hora de miel en que el instinto zumba como una abeja somnolienta... Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas, Ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos, vastas arenas pálidas. Transparentes los aires, transparentes las voces, el silencio. A orillas del amor, del mar, de la mañana, en la arena caliente, temblante de blancura, cada uno es un fruto madurando su muerte. ("el muchacho de los helados.blogspot")

Seamus Heaney (1923/2013 )

Seguidor Mi padre araba con un caballo de tiro, su espalda se curvaba como una vela inflada extendida entre la esteva y el surco. El caballo tiraba a un chasquido de su lengua. Todo un experto. Colocaba el yugo y ensartaba la reja de acero reluciente. Y la tierra se volteaba sin romperse. Al final del campo, con un solo tirón de riendas, el grupo sudoroso daba la vuelta y volvía a la tierra. El ojo entrecerrado de mi padre, fijo en el suelo, al trazar cada surco con exactitud. Yo tropezaba en la huella de sus botas, a veces me caía en la tierra lustrosa, otras veces él me llevaba en andas subiendo y bajando mientras caminaba. Yo quería crecer y arar, cerrar un ojo, tensar el brazo. Lo único que hacía era seguir su sombra ancha alrededor de la granja. Era un fastidio, tropezando, cayéndome, siempre parloteando. Pero ahora es mi padre el que tropieza detrás de mí, y no se va. ("el placard", versión sandra toro)

Uriel Martínez (1950 )

Cuando... Cuando se levantó del sofá vi un cráter de estrellas luego que me dio la taza noté al fondo polvo de nubes en la ropa sucia encontré trazos de la vía láctea sobre el cenicero hallé residuos de brasas en el lavabo del baño olvidó argollas de oro al despedirse le dije ya no vuelvas. [Inédito]

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

Ella se lamenta Me hubiera gustado ser varón para poseerte Para darnos trompadas en señal de ternura y de fidelidad Para ponerme las botas de capataz y cabalgarte desnudo Para amenazarte con un revólver Pero yo Una mujer Una simple mujer ¿Qué puede hacer de memorable en la prosecución de un amor? ("el muchacho de los helados.blogspot")

Daniel Faria (1971/1999 )

Las mujeres aspiran la casa dentro de los pulmones Las mujeres aspiran la casa dentro de los pulmones y muchas se hacen árboles llenos de niños – digo, las mujeres – como las casas - tienen los tejados inclinados por el peso de los pájaros. Es por hijos por donde las mujeres respiran sentadas en los peldaños mirándoles y haciéndose escaleras. Muchas mujeres se hacen paisajes, árboles con niños trepando por las ramas  – en el pescuezo de las madres – como árboles que irradian cientos de retoños. Las mujeres aspiran para dentro y gestan continuamente. Se transforman en manzanos. Arreglan la casa ponen la mesa alrededor del corazón. ("arquitrave.co., no. 44, trad. uberto stabile)

Raúl Gómez Jattin (1947/1997 )

Ni siquiera una dulce noche Aquel amor de fiebre y de tormento Aquel estar pendiente de la luna entre los cocoteros Por si ella me traía presagios de tu cuerpo Pero en vano Pero estaba demasiado enfermo para soportar la intimidad de tus caricias No hubieras conocido en mí sino el temblor de un poeta y de su muerte Aquel temor de mirarnos a los ojos no era vano Estabas revestido de otro mundo Estabas lejos Sobre todo cuando yo te amaba Cuando era de ti como la nube en el reflejo del agua Dentro pero lejos Dentro en el vientre de una realidad inventada y fugaz Era íntegramente bello porque jamás toqué tu cuerpo aunque tú lo querías y yo también Pero antes de mi deseo estaba mi futuro Estabas tú antes de mi deseo de ti antes que el deseo estaba el amor Antes que el amor estaba la vida y la maldad Aquel amor que no tuvo una noche Ni siquiera una dulce noche amor mío ("el muchacho de los helados.blogspot")

Bruno Montané (1957)

Acumulación Hoy vi el avión que se estrellará contra el silencio de la especie. Era un insecto ciego y gigante que agitaba presagios que sólo nuestros miedos podrían adivinar. Con su pesado vuelo construía una enorme espiral que colgaba sobre nuestras cabezas. Hoy vi el avión de la muerte. Era negro y giraba contra el cielo gris. ("vallejo & co.)

Frank O´Hara (1926/1996 )

A mi padre muerto No me llames padre dondequiera que estés sigo siendo tu hijito que corre en la oscuridad no podría hacer lo que dices aunque pudiera oír tus rosas ya no crecen mi corazón es tan negro como su lecho sus delicadas espinas se han convertido en la molesta barba de mi cara tú no debes pensar en flores Y no asustes a mis ojos azules con puntos avellana ni engrueses mis labios cuando me enfrento al espejo no pidas que sea otro y no tu extraño hijo que entiende milagros menores no la muerte padre ¡estoy vivo! Padre perdona a las rosas y a mí. ("marcelo leites", trad. rolando costa picazo)