Uriel Martínez (1950 )
Fase 3 (parte 3) Querida K: Falta un mes para llegar a marchas forzadas a los setenta años de vida. Este encierro en parte forzado y en parte obligatorio nos lleva a sacar de nosotros mismos lo peor y lo ínfimo, nuestras miserias y nuestras pepitas perdidas a lo largo del camino andado. Permanecer a la espera de que la emergencia se levante, se vaya, se desvanezca es olvidarnos de un pasado tan lejano y tan próximo como fue el año 1985 y su secuela: el miedo a las réplicas de nuestro precario equilibrio, el pánico a perder nuestra falsa comodidad, el horror de sabernos en camino irreversible al rastro de los inconscientes, de los falsos inocentes ("Yo no fui, fue Teté"). Es olvidarnos del eclipse que vivimos con el magnicidio de L. D. Colosio Murrieta, con el fallecimiento de grandes y pequeños amigos desde nuestras primeras letras hasta el día de ayer. Qué nos depara la suerte, qué nos lleva el sabernos ir y volver sobre la cuerda floja. No lo sé, Si tienes ...