Uriel Martínez (1950 )
La vorágine cuando vinieron los pistoleros por mis vecinos, el día señalado, guardé silencio para salvarme. cuando llegaron los militares y saquearon la casa de las muchachas, fui discreto por no meterme en líos. cuando los cacos vaciaron el domicilio de al lado y sólo dejaron el ábaco del infante, me mantuve al margen del delito consumado. cuando aparecieron los sicarios y le prendieron fuego al negocio de enfrente, fingí indiferencia porque no era el mío. cuando los cuervos derribaron mi puerta a culatazos, salí al patio y me dejé llevar por la vorágine.