Morada al sur III En el umbral de roble demoraba, hacía ya mucho tiempo, mucho tiempo marchito, un viento ya sin fuerza, un viento remansado que repetía una yerba antigua, hasta el cansancio. Y yo volvía, volvía por los largos recintos que tardara quince años en recorrer, volvía. Y hacia la mitad de mi canto me detuve temblando, temblando temeroso, con un pie en una cámara hechizada, y el otro a la orilla del valle donde hierve la noche estrellada, la noche que arde vorazmente en una llama tácita. Y a la mitad del camino de mi canto temblando me detuve, y no tiembla entre sus alas rotas, con tanta angustia un ave que agoniza,cual pudo, mi corazón luchando entre cielos voraces. ("morada al sur", editorial panamericana, 2000, bogotá)