Chile, el recuerdo imborrable
La noche del 2 de septiembre de 1939, el Winnipeg, un viejo carguero francés de la I Guerra Mundial, atraca en el puerto de Valparaíso. Hacinados, desnutridos y casi desnudos 2.365 españoles vuelven a divisar tierra firme tras casi un mes de travesía transatlántica que les ha permitido dejar atrás la maloliente arena de los campos de refugiados de Francia. Frente a ellos se encuentra un nuevo mundo: la tierra del poeta Pablo Neruda, que había intervenido para sacar de la nada a estos exiliados de la guerra . Miles de personas aguardan en el puerto para dar un caluroso recibimiento a los represaliados. Una pancarta de los presentes convierte la desesperación de los exiliados en carcajadas: “Bienvenidos coños”. "Que la crítica borre toda mi poesía, si le parece. Pero este poema, que hoy recuerdo, no podrá borrarlo nadie" , recita Pablo Neruda en la partida del viejo Winnipeg, el barco que permitió que la pesadilla vivida por 2.365 exiliados se convirtiera en un pasaje hacía un...