A último momento De repente, a último momento antes de que me llevara al aeropuerto, se levantó, tropezando con la mesa, y dio un paso hacia mí, y como un personaje de una de las primeras películas de ciencia cción se inclinó hacia adelante y hacia abajo, y desplegó un brazo, golpeándome el pecho, y trató de abrazarme de alguna forma, yo me levanté y nos tropezamos, y después nos quedamos parados, alrededor de nuestro núcleo, su áspero llanto de temor, en el centro, en el nal, de nuestra vida. Rápidamente, después, lo peor había pasado, pude consolarlo, sosteniendo su corazón en su sitio, desde atrás, y acariciándolo por delante, su propia vida continuaba, y lo que lo había unido, alrededor del corazón – unido a él conmigo– ahora descansaba en nosotros, a nuestro alrededor, agua de mar, óxido, luz, fragmentos, los pequeños espirales eternos de eros aplanados a la fuerza. ("salto del ciervo", pdf, trad. patricio foglia y natalia leiderman)