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Mostrando entradas de septiembre, 2014

Edgar Lee Masters (1868/1950 )

Ernest Hyde Mi mente era un espejo: veía lo que veía, sabía lo que sabía. En mi juventud mi mente era sólo un espejo en un auto que volaba rápidamente, capturando y perdiendo pedazos del paisaje. Después, con el tiempo, grandes rajaduras se hicieron en el espejo, dejando que el mundo de afuera entrara y dejando que mi yo interior mirara afuera. Éste es el nacimiento del alma que sufre, un nacimiento con ganancias y pérdidas. La mente ve el mundo como algo apartado y el alma hace del mundo uno consigo misma. Un espejo rasgado no refleja ninguna imagen- y ése es el silencio de la sabiduría. (fuente: "hasta donde llega la voz", versión de tom maver)

José Watanabe (1945/2007 )

La sangre Los médicos escuchan con el estetoscopio el paso rumoroso de nuestra sangre, lo escuchan como una revelación que nunca comparten, no dicen con alegría: tu sangre no ha huido. La sangre puede huir. Los órganos están fijos, palpitando en su profunda oquedad, pero la sangre puede salir de su límite, franquear la piel y saltar al mundo. Si la sangre huye sabrá remontar colinas así como se extiende abundante y silenciosa por el hígado, sabrá fluir por los arcos de los puentes así como avanza por las esclusas del corazón, sabrá pasar bajo  las raíces enmarañadas de los sauces así como pasa entre la arboladura de los pulmones. La sangre puede inundar todos los paisajes. La sangre de los asesinados va delante de nosotros y vibra como un horizonte infame. (fuente: "apología de la luz")

Sophia de Mello Breyner Andresen (1919/2004 )

Playa Los pinos gimen cuando pasa el viento El sol da en el suelo y las piedras arden. Lejos andan los dioses fantásticos del mar Blancos de sal y brillantes como peces. Pájaros salvajes de repente, Tirados a la luz como pedradas, Suben y mueren en el cielo verticalmente Y su cuerpo es asido en los espacios. Las olas topan rompiendo contra la luz Su frente ornada de columnas. Y una antiquísima nostalgia de ser mástil Se columpia en los pinos. (fuente: "apología de la luz", traductor: ángel campos pámpano)

José Watanabe (1945/ 2007 )

El lenguado Soy lo gris contra lo gris. Mi vida depende de copiar incansablemente el color de la arena, pero ese truco sutil que me permite comer y burlar enemigos me ha deformado. He perdido la simetría de los animales bellos, mis ojos y mis narices han virado hacia un mismo lado del rostro. Soy un pequeño monstruo invisible tendido siempre sobre el lecho del mar. Las breves anchovetas que pasan a mi lado creen que las devora una agitación de arena y los grandes depredadores me rozan sin percibir mi miedo. El miedo circulará siempre en mi cuerpo como otra sangre. Mi cuerpo no es mucho. Soy una palada de órganos enterrados en la arena y los bordes imperceptibles de mi carne no están muy lejos. A veces sueño que me expando y ondulo como una llanura, sereno y sin miedo, y más grande que los más grandes. Yo soy entonces toda la arena, todo el vasto fondo marino. (fuente: "caína bella")

Eloy Sánchez Rosillo (1948 )

Gratitud Durante muchos años fui dichoso. Tal vez lo supe, pero no lo supe, ni habría podido entonces admitir que lo fuera, pues quien pretende lo absoluto no se conforma nunca con la parte, aunque esa parte sea casi el todo. Mi patrimonio fue la luz del mundo; toqué la realidad, tambien soñé, y tuve amor, tuve en el pecho el canto. Desde un presente que es manos vacías, casa desierta, invierno, turbio pecho, melancólicamente doy gracias por los dones que no aprecié del todo cuando la vida quiso que fulgurasen junto a mí, por los bienes que fueron y que no fueron míos y que luego perdí sin saber cómo. (fuente: "palabras mal dichas")

Jaime Gil de Biedma (1929/1990 )

Idilio en el café Ahora me pregunto si es que toda la vida hemos estado aquí. Pongo, ahora mismo, la mano ante los ojos —qué latido de la sangre en los párpados— y el vello inmenso se confunde, silencioso, a la mirada. Pesan las pestañas. No sé bien de qué hablo. ¿Quiénes son, rostros vagos nadando como en un agua pálida, éstos aquí sentados, con ojos vivientes? La tarde nos empuja a ciertos bares o entre cansados hombres en pijama. Ven. Salgamos fuera. La noche. Queda espacio arriba, más arriba, mucho más que las luces que iluminan a ráfagas tus ojos agrandados. Queda también silencio entre nosotros, silencio               y este beso igual que un largo túnel (fuente: "el poeta ocasional")

Ángel Petisme (1961 )

Uranio en las manos El universo se detiene cuando te veo los crímenes, los taxis, los incendios, la lluvia. Todo se congela con sólo un parpadeo, todo en espera en los pasos de cebra. Te amo igual en la distancia claro, un bombero que ríe y un fuego que sueña. Miro tus ojos al abrirte la puerta y mis aguas revueltas se calman, el lago más cristalino y azul del Google Earth no puede compararse a esta hermosa y profunda sensación de existir. Si esto era el amor, uranio en las manos, no lo cambio por bonos en playas paradisíacas, si esto era la vida, temblor e intensidad, no te cambio por nada. Ya me puedo morir. He vivido con creces y lo repetiría. (fuente: "rua das petras")

Lêdo Ivo (1924/2012 )

El bombero Los vespertinos de hoy divulgan con rapidez la muerte del bombero Joâo Cristóvâo da Silva acontecida durante el violento incendio de ayer. Nunca más volveremos a verlo en su coche rojo junto a las escaleras que subían hacia el cielo y hacia el fuego. En Méier, alguien llorará al compañero muerto. Él luchaba contra el fuego. Y amaba el peligro. Salvó niños, y una fotografía lo sorprendió sobre un tejado que se desplomaba. Era el marinero del fuego. En Méier, quedará la compañera que Joâo Cristóvâo da Silva acariciaba con sus manos todavía calientes de los innumerables incendios sofocados, un tenedor retorcido sobre el silencio y los periódicos donde se habla de aquel a quien la muerte robó al anonimato ardiente de lo mágico. Joâo Cristóvâo da Silva, la única víctima del impresionante incendio de ayer, evitó que las rosas fuesen devueltas por el fuego a su presencia en lo increado, trabajaba imparcialmente, salvando al mismo tiempo el piano y la fruta, ...

Nuno Júdice (1949 )

La veranda de Julieta Una vez entré en verona para no entrar a venecia. Entre la vé de verona y la vé de venecia, me decidí por ververona. Me gustó la coincidencia de las consonantes en la ventana de julieta ; y sé que en venecia no oiría el viento de la venganza, ni probaría el veneno de una voluptuosidad que en verona se desvanece con la vida. No hay canales en verona como en venecia; ni hay ventanas en venecia como en verona; pero julieta avizora la calle, desde la ventana que es suya, y si nadie hace la seña, que sólo ella sabe, agita el pañuelo mojado por las lágrimas que las nubes beben, elevándolas desde verona hasta venecia, donde la lluvia las lanza a los canales. (fuente: "el poeta ocasional", traductor: Marco Antonio Campos)

Uriel Martínez (1950 )

Tareas Mientras me cepillo los dientes afuera llueve, lo sé por las gotas que caen y golpean las ventanas; no es un aguacero sino una lluvia suave y ligera como las huellas del felino sobre los párpados del sueño; Mientras me enjuago las manos antes de levantar la ropa de cama oigo del otro lado la tarea de la noche; Me pregunto qué harás antes de bajar el obturador junto al buró, antes de apagar el móvil y alejar el miedo; Quizá estés rodeado por una larga fila de copas, de ceniceros colmados, de bocas que esperan pacientes tu entrega; Pero no lo creo; en nada creo.

Olvido García Valdés (1950 )

Veo estos árboles... Veo estos árboles que se van haciendo árboles y todas sus orugas se van haciendo hojas, oigo a mujeres hablar de otras mujeres: sin conocer la lengua, captar una ciudad por las masas de luz, por minúsculas tiendas, atravesarla en metro, queda tenacidad que luego reposa junto a un árbol y allí se está mientras juegan los niños: -no imaginéis los bosques como aquí en el otoño, no se conocen las hojas amarillas, todo verde, alzas la mano y tomas fruta. (fuente: "neorrabioso")

Tom Maver (1985 )

Sobre el arte de tejer No recuerdo cuándo empecé a tejer. En algún momento de los banquetes o de las siestas sin darme cuenta dejé de esperar y me dediqué a otra actividad, también sin porvenir. Así es que ahora tejo historias increíbles que cada noche destejo y cada día recomienzo con esa inocencia imperturbable del que mira los templos, las guerras, los sacrificios y los día como lo que son. Troya, las hazañas de mi marido, las naves, la victoria, los dioses, el regreso, ¿quién sabe cuántas cosas más pasaron en estas historias que me cuento y que al día siguiente ya no existen más? Porque, díganme, ¿qué se puede pretender de lo que, quizá, venga con el tiempo? Por eso, amigos, no se engañen. Esto que parece una obstinada espera es, en verdad, una desgarrada fidelidad a lo pasajero: cuando el tiempo me envuelva con este sudario interminable, sentirá en sus manos el filo de mi vida deshecha por las noches y vueltas  a empezar por las mañanas. ...

Sophia de Mello Breyner Andresen (1919/2004 )

En medio de la vida Porque las mañanas son rápidas y su sol quebrado Porque el mediodía En su desnudo fulgor rodea la tierra La casa compone una a una sus sombras La casa prepara la tarde Frutos y canciones se multiplican Desnuda y aguda La dulzura de la vida (fuente: "la biblioteca de marcelo leites", trad. Diana Bellesi)

Juan Bañuelos (1932 )

Reposo alrededor del fuego Hacinando miel detrás del polen y a escondidas del insecto, lentamente como el agua que todo lo engulle, mis manos, ramas del asombro, rayan la espalda de un dios desconocido. De pronto (después del estupor el silencio), el pájaro se inicia en su sueño de plumas y un cortejo de hormigas alrededor de un árbol, o de un insecto muerto, festeja el advenimiento de la lluvia. Con el crepúsculo avanzo por el río mientras viejas lavanderas cantan bajo un sauce. ¿Quién encenderá la fogata de esta noche? ¿Quién relatará el cuento interrumpido ayer? Las begonias sueñan entre el aroma de las yeguas y una canoa de astros baja. ¿Quién recuerda? ¿Qué animal de humo nos ronda? De pie miro la noche: el valle se hunde como un pez sin ojos, y con ganas de ser mi hijo, mi padre y mi hermano yo me quedo. (fuente: "la bibloteca de marcelo leites")

Tatiana de la Tierra (1961/2012 )

Oda a las lesbianas desagradables me encanta una lesbiana fea que camina coja que habla con un ceceo que deja su caja de dientes en el lavamanos en la noche se viste con pantalones de poliéster se unta colonia barata de hombres tiene una barba tan larga que se para en ella le brotan verrugas en los doce dedos de sus pies carga una escupidera en el bolsillo se seca el sudor con un pañuelo de papel periódico sueño con una lesbiana sin dinero tan pobre que no tiene carro ni monedas para el autobús camina descalza por las calles dondequiera lava la ropa con agua de lluvia les roba a las super tiendas estafa a los hombres de negocios prende fósforos en su pierna de madera hace una parrillada de pájaros en su carrito de compras los sazona con sal nomás se chupa los dedos bajo la luz de la luna tengo ansias de una lesbiana regorda tan grande que no cabe dentro de la puerta de Starbucks y tienen que construir un café afuera para ella tan gorda que se pone pulseras e...

Henry Miller (1891/1980 )

HM y la censura 5 de diciembre de 1958 Querido Jay L : ...Si logras llegar a la Feria Mundial en Bruselas, busca un film llamado Once upon a sunday, que están exhibiendo en el Festival. Es un documental sobre Punta Lobos, hecho por Nick Cominos. Aunque brevemente, aparecemos en él Eve, yo Doner y Hugo O'Neill. También aparece Robinson Jeffers al final, y me parece magnífico verlo. Parece una roca -y también un halcón, por supuesto. Y muy triste, sombrío, casi inhumano. Me han dicho que en ese festival fílmico también están mostrando un documental sueco que trata de la vida carcelaria allí, y en ella muestran a un prisionero que se está masturbando ante un muro lleno de fotos de chicas sensuales, acompañado por la lectura, afortunadamente en sueco, de mi Sexus. Me pregunto cómo logran escapar a la censura. (fuente: Cartas selectas, HM y James Laughlin, ed.Textofilia- Fonca-Conaculta, col. Hoghart, serie Epistolar, no. 3, México, 2011.Traducción de Catalina Sherwell Hand.)...

Nicanor Parra, un siglo

El antipoeta I. ...yo le debo mucho a la literatura mexicana, especialmente al Popol Vuh y a López Velarde, a quienes conozco (no diría ampliamente, pero he leído ambas obras). II. Yo no tengo ninguna camiseta y dejo que todas las banderas flameen en la poesía. Esa es la posición mía.En otras términos, mi poesía no es referencial, no es personal, no es confesional, sino que es un estudio sobre la totalidad de la realidad, la totalidad de lo real. III. ... yo traté desde muy temprano pasar de la lengua escrita al habla. IV. Soy un admirador de la poesía de Jorge Teillier y también de la obra de Enrique Lihn... hay un poeta viejo de mi época que se llamó Eduardo Anguita, que es un poeta poco fotografiado y habría que leerlo con un mínimo de atención. V. "El error consistió"/ En creer que la Tierra es nuestra/ Cuando la verdad de las cosas/ Es que nosotros somos de la tierra. (fuente: Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, 1991, coed. U de G-...

Jorge Teillier (1935/1996 )

En la secreta casa de la noche Cuando ella y yo nos ocultamos en la secreta casa de la noche a la hora en que los pescadores furtivos reparan sus redes tras los matorrales, aunque todas las estrellas cayeran yo no tendría ningún deseo que pedirles. Y no importa que el viento olvide mi nombre y pase dando gritos burlones como un campesino ebrio que vuelve de la feria, porque ella y yo estamos ocultos en la secreta casa de la noche. Ella pasea por mi cuarto como la sombra desnuda de los manzanos en el muro y su cuerpo se enciende como un árbol de pascua para una fiesta de ángeles perdidos. El temporal del último tren pasa remeciendo las casas de madera. Las madres cierran todas las puertas y los pescadores furtivos van a repletar sus redes mientras ella y yo nos ocultamos en la secreta casa de la noche. (fuente: "urbanotopía")

Raymond Carver (1938/1988 )

Tomar mientras manejas Es agosto y no he leído ni un libro en seis meses, excepto el que se llama Retirada de Moscú, de Caulaincourt. Sin embargo, me encuentro feliz con mi hermano, viajamos en un carro y bebemos en una botella de Old Crow. No tenemos en mente ningún lugar, sólo andamos de paseo. Si cerrara mis ojos por un minuto, estaría perdido. Aún así, gustoso me acostaría y me dormiría para siempre a un lado de esta carretera. Mi hermano me da un codazo. En cualquier momento algo sucederá. (fuente: Papel poesía, no. 7, Zacatecas, marzo 2000. Traductor: Severino Salazar.)

Alfredo Buxán (1950 )

Un sueño Se me ha ocurrido proponerte un sueño: cierra los ojos frente a la ventana. Tras el cristal ruge un abismo. Duerme. Cuando el sol primero de la mañana o el sutil arañazo de la pena te despierten, no dudes: busca mi olor en la almohada o un rastro de mi sien -pongo por caso- en tu cadera. (fuente: "palabras mal dichas")

José Kozer (1940 )

Ánima Iré a campo través escribiré Evangelios. A un solo llamado inscribiré la amapola azul en las sienes de Guadalupe. Me dirá el nombre contiguo a la carne (nombre) anterior a estas manchas      lunares de sangre: reinscribirá a mi oído la tersura inviolada      de la carne. No es allá ni en derredor (no hay puntos cardinales) el norte es la aptitud del      subsuelo (sur) es otro aspecto de las constelaciones: caminar;      inclinarme. Recoger a plena luz del día mi sombra      al inclinarse un ramillete (azul) de amapolas: dos      motas (Bienamada) la tersura de tus pómulos:      (dos) azules inscripciones la blanca llamarada      marcando de tersura (asteriscos, vivos) la llaga      inviolada de tus sienes. A campo través en dirección contraria (no me apremia) (no se va a escabullir) ...

Eugenia Echeverría (1943 )

La infinita 2 Señores: llora la señora Como princesa de cuento Escoge la silla del balcón Su perfume predilecto Desayuna en abundancia Y llora Cada mañana Que es un encanto, Un premio De la academia Su congoja. (fuente: "urbanotopía")

Eduardo Chirinos (1960 )

A la mañana siguiente Desde que nos casamos hasta ahora he reducido a dos las cucharadas de azúcar que le echo al café. ¿Antes cuántas eran? Tonta pregunta. Como cualquiera que invoque aquellos años que vuelven sin piedad para cobrar lo suyo. La diabetes es cosa de familia, sí, pero hay que cuidarse. Con el colesterol igual, y el pobre corazón que de tan grande falló a quienes más quería. Los poemas que escribí para ti los repiten jóvenes que llegaron a la edad de nuestros hijos. Los colores, que antaño daban forma a los crepúsculos sirven ahora para identificar pastillas, las marcas imborrables que nos deja el tiempo. Por suerte las mañanas insisten en el gozo de mostrarte: te bañas, te secas el pelo, eliges la ropa que usarás durante el día y te miro con el rabillo del ojo (que cede cada vez más a la presbicia). Y el tiempo pasa sin hacernos más sabios. Pronto cumpliremos la edad de nuestros padres. Pronto nos convertiremos en nuestros propios hijos. (fuent...

Uriel Martínez (1950 )

Hoteles vuelves al hotel de paso como se regresa al escenario del crimen reconoces las cortinas, reconoces el baño, el recipiente de hostias mudas calas los lechos, testereas las camas gemelas como los ciegos reconocen los blancos afinas el oído como soreco que calibra el rumor de ola salada, las flores en agua vieja te quitas zapatos, te quitas calcetines, te desprendes anillos, anilinas de labios, vuelves y eres tú mismo entras en la habitación de siempre, la familiar, la que guarda aromas y venenos sabes que las pastillas de aseo, las toallas, los frascos diminutos esperan, pendientes de tus pasos no cabes en sí de gozo, admites se acerca el instante, los espejos empañados

Tarjei Vesaas (1897/1970 )

Sueño sobre puentes nevados La nieve cae ahora con mayor intensidad, La manga blanca de tu abrigo se vuelve blanca. La manga de mi abrigo se vuelve blanca. Están entre nosotras como puentes nevados. Pero los puentes nevados están helados. Aquí dentro hay vida y calor. Debajo de la nieve tu brazo cálido es un dulce peso sobre el mío. Nieva sin cesar sobre puentes silenciosos. Puentes que nadie conoce. (fuente: "otra iglesia es imposible", trad. de Kirsti Baggethun y Asunción Lorenzo)

Osvaldo Aguirre (1964 )

En el cementerio de Juan B. Molina III Esta es la primera foto, en el cajón de sus restos. No lo imaginaba de ninguna manera y cualquier otra imagen hubiera sido una sorpresa. Pero se trata de ésta y me cuesta dar con el aire de familia. Tal vez la forma de mirar, esa reserva con la que se pegó un tiro en la cabeza cuando lo esperaban en la mesa. (fuente: "el poeta ocasional")

Miguel d'Ors (1946 )

¿Qué pueden saber ellos? Tus jefes, que te asaltan con papeles incansables, preguntas, fotocopias, mientras tú, la eficiente, la responsable, etcétera, miras parapetada tras tus gafas bifocales de abuela; la gente que te ve salir del Corte Inglés con cuatro bolsas, vertiginosa, a cuestas, hacia el taxi; el taxista que estaba esperándote; todos los que te escuchan cuando, traje sastre y cartera de buena marca, das tus conferencias; el butanero; el cura que en medio de las bienaenturanzas te reconoce en la segunda fila; tus padres, nuestros hijos,                                                qué pueden saber ellos, cómo sospecharían ni un instante la que eres por las noches, cuando los trajes sastre, las gafas bifocales, la cartera, las bolsas y las buenas man...

Manuel António Pina (1943/2012 )

Explanada En aquel tiempo hablabas mucho de perfección, de la prosa de versos irregulares donde cantamos sentimientos irregulares. Envejecemos todos, tú, yo y la discusión, ahora lees saramagos & cosas así y ya no me quedo a oírte como antaño mirando tus piernas que subían despacio hasta un sitio oscuro dentro de mí. El café ahora es un banco, tú, profesora de liceo; murió el Che y Bob Dylan se hartó de dinero. Ahora tus piernas son cosas útiles, andantes, y no caminos por andar como fue antes. (fuente: "laberinto", traducción de Marco Antonio Campos y Rodolfo Mata.)

Milo de Angelis (1951 )

A veces, al regresar A veces, al regresar, encuentra la ira de los muertos, el desconcierto pálido de las calles que una vez fueron nuestras y les dimos las gracias, fueron escalofrío nocturno y un vestido levemente acariciado en el balcón: susurran que solo uno fue el instante, solo uno fue el beso, el nombre del palpitar del corazón, solo uno, susurran el antiguo estribillo: "no regreses, no, no regreses a los lugares que ten han visto feliz." (fuente: "el poeta ocasional")                                                                                     ...

Uriel Martínez (1950 )

No habrè de sollozar (8) No habré de sollozar siquiera. Hoy abandono esta palidez que me hizo apuntalar precarios latidos con dedos amorosos. Hoy suelto amarras, abandono las sábanas que me ataron a enfermedades enquistadas en mis desconocidos interiores. Pero de las raíces de que estoy conformada extraigo un coraje que, por momentos, me rebasa. No salgo de este lugar con nada, sólo con lo que traje en un momento pleno de peligro: mis manos, mis arrugas, mi cuerpo enfebrecido. Día a día el agua del baño irá purificándome la mirada, el perfil rotundo, la frente clara. Tengo toda una casa por edificar. He de levantarla en las faldas de un cerro, cerca de un ojo de agua, para preservarla de ventarrones inclementes, de tolvaneras que en sus pliegues llevan enfermedades y virus letales. Habré de defenderla con malla ciclónica si es preciso; la preservaré de malas influencias con yerbas que me son afines. De...