EL COLOR DE LA DEMOCRACIA
Encuestas van y encuestas vienen y aunque hasta la última semana de mayo ningún sondeo saca del pozo al candidato que, dice Quique el Gavilán, representa al crimen organizado, los criminales se pasean por el municipio en patrullas con el logotipo del Ayuntamiento, en camionetas lujosas del partido y visten uniformes "camuflados" de los cuerpos de seguridad.
Son delincuentes que instalan sus propios retenes en los que realizan detenciones arbitrarias, que amagan a ciudadanos con armas de alto poder, con la avenencia, según esto, de la autoridades del municipio; delincuentes que desvalijan a los que se cruzan en su camino, aunque no portan equipo de radiocomunicación sino móviles Nextel, detalle que evidencia que vehículos, uniformes y armamento son ajenos a las autoridades municipales. Malandrines además, afirma Quique, que por el tono del habla y corte de pelo exhiben su origen norteño, ya Nuevo León, ya Sinaloa. Así de genéricas y ambiguas son las dudosas impresiones que tiene un militante del partido en el poder.
Entonces, Quique, ¿qué asociación delictuosa apoya y financia a tu candidato, qué cartel simpatiza con el abanderado que lleva una ventaja próxima al 30 por ciento; y cuál célula o bando delincuencial està del lado del aspirante a gobernador por el albiazul? Porque es innegable que si a un seguro perdedor, el ocupante del último sitio en los sondeos de las más conocidas empresas encuestadoras, es financiado por el más conocido de los capos del país, es lógico que detrás de cada postulante esté una agrupación de delincuentes; ¿o es válido suponer que detrás de los cuatro postulantes por distintos partidos o coaliciones está el mismo cerebro, el mismo capital, el mismo delincuente?. Quique pela los ojos para aseverarme que con su candidato no hay nadie con la llave abierta del capital, que sólo cuenta con la partida que reciben a través del Instituto Estatal Electoral, es decir más que los fondos de la democracia,del pueblo. ¿De qué color es la democracia, Quique?
Son delincuentes que instalan sus propios retenes en los que realizan detenciones arbitrarias, que amagan a ciudadanos con armas de alto poder, con la avenencia, según esto, de la autoridades del municipio; delincuentes que desvalijan a los que se cruzan en su camino, aunque no portan equipo de radiocomunicación sino móviles Nextel, detalle que evidencia que vehículos, uniformes y armamento son ajenos a las autoridades municipales. Malandrines además, afirma Quique, que por el tono del habla y corte de pelo exhiben su origen norteño, ya Nuevo León, ya Sinaloa. Así de genéricas y ambiguas son las dudosas impresiones que tiene un militante del partido en el poder.
Entonces, Quique, ¿qué asociación delictuosa apoya y financia a tu candidato, qué cartel simpatiza con el abanderado que lleva una ventaja próxima al 30 por ciento; y cuál célula o bando delincuencial està del lado del aspirante a gobernador por el albiazul? Porque es innegable que si a un seguro perdedor, el ocupante del último sitio en los sondeos de las más conocidas empresas encuestadoras, es financiado por el más conocido de los capos del país, es lógico que detrás de cada postulante esté una agrupación de delincuentes; ¿o es válido suponer que detrás de los cuatro postulantes por distintos partidos o coaliciones está el mismo cerebro, el mismo capital, el mismo delincuente?. Quique pela los ojos para aseverarme que con su candidato no hay nadie con la llave abierta del capital, que sólo cuenta con la partida que reciben a través del Instituto Estatal Electoral, es decir más que los fondos de la democracia,del pueblo. ¿De qué color es la democracia, Quique?
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