Fabián Casas (1965 )
Cancha rayada Caminamos, con mi viejo, por la playa de estacionamiento. Es un día de calor sofocante y en el asfalto recalentado vemos la sombra de un pájaro negro que vuela en círculos, como satélite de nuestra desgracia. Una multitud victoriosa, a nuestras espaldas, ruge todavía en la cancha. Acabamos de perder el campeonato. La cabina del auto es un horno a leña; los asientos queman y el sol que pega en el vidrio, enceguece. Pero no importa, como dos bonzos dispuestos a inmolarse, nos sentamos y enciendo el motor: Fabián Casas y su padre van en coche al muere. ("el poeta ocasional")