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Mostrando entradas de agosto, 2015

Fabián Casas (1965 )

Cancha rayada Caminamos, con mi viejo, por la playa de estacionamiento. Es un día de calor sofocante y en el asfalto recalentado vemos la sombra de un pájaro negro que vuela en círculos, como satélite de nuestra desgracia. Una multitud victoriosa, a nuestras espaldas, ruge todavía en la cancha. Acabamos de perder el campeonato. La cabina del auto es un horno a leña; los asientos queman y el sol que pega en el vidrio, enceguece. Pero no importa, como dos bonzos dispuestos a inmolarse, nos sentamos y enciendo el motor: Fabián Casas y su padre van en coche al muere. ("el poeta ocasional")

Uriel Martínez (1950 )

Semana negra en Dogville                          (fragmento) 1. a qué edad ayudaste en casa a doblar las sábanas soleadas, no lo recuerdas; basta juntar las esquinas procurando que la "caída" empareje; luego hacen -tú y el otro-, un segundo doblez, a un tiempo como un dúo de guitarra; juntan de nuevo las puntas y repiten el orden; como en una vals ensayado con antelación; uno al otro le entrega la prenda; y listo. Esto lo recordaste al comenzar el día en Dogville. 2. empecé a dibujar una cascada de agua blanca, todavía no decido si será de coco, cebada o pulque; voy a colocar en su cauda una pequeña sirena, aún no decido si será de latón, madera o corcho; es un ser mitológico la sirenita y canta mientras cae. estoy por decidir si ella entona una balada, un bolero o un himno; estoy por asignarle la voz de amalia rodrigues, o la de irene papas o la de raquel olmedo, cuando un cliente me pide le alcance la novela "se...

Christian Peña (1985 )

Me llamo Hokusai...                          fragmento Me llamo Hokusai, pero también me llamo Katsushika porque allí nací: soy un pueblo sereno, soy cada persona que allí vive. Soy un pueblo donde los hombres esperan la llegada de un día apacible. Allí la luna es un diente de ajo. Allí decido nombrarla y dibujarla. Bajo esa luna dibujo leones y también decido nombrar mi pasado. No conocí a mis padres, no hizo falta, aún con padres hubiese sido huérfano. ("me llamo hokusai, fce, méxico, 2014)

Jorge Espina (1977 )

Recuerdos Recuerdo el comienzo de la adolescencia: Sacando el cucho del corral, Haciendo con él una pila al otro lado del camino. Me sigue gustando el olor de las higueras, El olor de las bestias, El olor a establo, El olor a estiércol. Hay quien no me comprende, Inmerso hasta el cuello En la mierda de una ciudad. ("apología de la luz", trad.albino matos)

Dolores Castro (1923 )

Puerta cerrada Es la casa, pero no encuentro la puerta. El zaguán las macetas dos bancas para las visitas que van de paso. En el patio, frágiles flores, y el jazmín del fondo con su oscuro regazo de juegos. El secreto está ahí: lo revelan los pájaros que revuelan en sus jaulas estrechas, sin que nada sospechen mis hermanas, mientras alzan los brazos hacia las ramas altas. Abren los ojos sin alcanzar los últimos rayos de sol, o la luna de azahares de los naranjos con los fantasmas del anochecer. ("qué es lo vivido, obra poética", coed. ediciones del lirio, buap, uaz, méxico, 2003)

Esther Seligson (1941/2010 )

Días de polvo XVI y me duele en los nervios no haberte amado todo lo    que necesitas                  Enriqueta Ochoa                     "Reencuentros" Tus ojos eran sólo plegaria tu mirar un rezo ardiente Me dejabas en la carne un mensaje a descifrar de por vida mientras tu mano rápida leve se extendía ala premonitoria para alcanzar no se´qué invisible corcel esperándote en el aire más allá de la ventana Cristal de luz se me rajó el alma y tu cuerpo volando astilla cómo no se abrió la tierra urna para hundirnos ambos aliento de agua desnudados de  dolor y de materia cómo vine a quedar tan huérfana de ti en este otro parto. ("negro es su rostro"+ "simiente", fce, méxico, 2010)

Piergiorgio Viti (1978 )

Mi madre no sale más... Mi madre no sale más, se aturde de fármacos y espera las siete, cuando el presentador hace preguntas que parecen dirigidas a ella. Mi madre no sale más. La última vez, hace años, hizo un paseo cerca de la rompiente y al regresar me dijo que el mar le parecía que caminaba para atrás. ("otra iglesia es imposible", versión de jorge aulicino)

Bárbara Butragueño (1985 )

Yo nací muda Yo nací muda no viví guerras ni catástrofes y mis manos no han tocado los huesos tristes de los muertos. Todo cuanto sé habita el vacío que cubre la distancia de las cosas pues sólo conozco la violencia de las flores la lava fría y soterrada del lenguaje. Soy ceniza en el viento abrasado que no soy mi voz es yema del poema espacio intermedio entre la palabra y yo sin vocación de fuego sin cualidad de nada. Cómo explicarle a mis manos que nunca curarán la carne de los hombres cómo decirles que el único elemento que les es propio es sólo magma de la nada eje del aire que nada salva. ("life vest under your seat")

Uriel Martínez (1950 )

Los zapatos Los zapatos con los que fui a buscarte varias veces se van a la basura; son aquellos con los que volví a guarecerme de nubarrones cualquier verano; son los mismos que colmé de piedras para, desde el balcón, esperar el timbre en casa; un día llenos de agua fueron la puerta de entrada a enfermedades e inyecciones intramusculares; poco a poco se quedaron en desuso como alguien ganado por el desaliento. Para no verlos, para no abrigar la tentación de calzarlos, hoy renuncian a mí.

Julia Álvarez (1950 )

Casting Porfirio nos llevó en el auto a Mami y a mí al pueblo de montaña de la cocinera a buscar una nueva muchacha para la despensa. La cocinera le había dado a Mami el dato de que su pueblo estaba lleno de chicas, los hombres atraídos hacia las ciudades. Anduvimos en el auto hasta el interior, subiendo un camino empinado, serpenteante, de rezá-tus-últimas-plegarias. Me incliné hacia mi madre como si mi peso pudiera llevar el equilibrio del auto hacia el otro lado de la caída vertical que había abajo. Al final de la mañana entramos en un polvoriento pueblo de chozas. Mami bajó su ventanilla y le preguntó a una mujer vieja, ¿Conoce alguna chica buscando trabajo como sirvienta? Pronto fuimos rodeadas por una docena de señoritas. Bajo la cantina de techo de paja Mami llevaba a cabo las entrevistas— una mezcla de preguntas personales y tests de inteligencia tipo Esfinge. ¿Tenés hijos, un novio? ¿Le pegarías a un niño si te pegara? Si te doy 25 centavos para ...

Fina García Marruz (1923 )

Que podamos tender... Hablar de la poesía Que podamos tender la cama con la misma inspiración con que antes se iba a ver la caída del crepúsculo. La mujer que cose un roto, la que enciende el fuego, la que barre el polvo, contribuye también al orden del mundo, a la caridad más misteriosa: Sirve a la luz.Esto no excluye otros órdenes y otras órdenes de más vasto alcance. Se trata de rescatarlo todo, no sólo lo que no poseemos aún sino lo que poseíamos sin darnos cuenta. Se trata también del servicio misterioso. ("antología poética", ed. fce, méxico, 2002)

Nilton Santiago (1979 )

Otro arreglo de cuentas con los pájaros Por qué diablos tuvimos que ver tantas iglesias y tantos gatos, como geranios, y tantos sindicalistas en el fondo de los taxis y tantas iglesias (como si fuesen la calderilla que Dios arroja en la barra de un bar). No habíamos facturado por mi culpa y las maletas de mano pesaban tanto como el corazón de una ballena varada en una lágrima y llovía. Pero era nuestra agonía la que en realidad nos costaba llevar (y no la lluvia en el fondo del taxi) y la que nos emparentaba con los perros abandonados en la sonrisa de las enfermeras. Al final llegamos a casa -porque todo llega- deseándonos como deben desearse los personajes literarios fuera de los libros pero, claro, tú –la bipolar- al final ni puto caso. De pronto empezó a llover, era la segunda vez que llovía en el día y parecía que desempacábamos las olas del mar. Entonces, “para romper el hielo”, decidí ir a buscar el periódico y unos chocolates, -qué gran cobarde, qué gran mal...

Celso Emilio Ferreiro (1912/1979 )

Oración por los tontos Señor Dios ten piedad de los pobres tontos que no sabemos nada de geometría y embobados en la música celeste olvidamos la fórmula del binomio de Newton. Vamos andando a trancas y barrancas, aprendiendo las cosas tristemente por el mundo adelante que tú hiciste en sólo siete días, según los libros. Yo soy un poco tonto, bien lo comprendo. Nunca pude saber para qué sirven muchas cosas oscuras que consientes. Humildemente quería preguntar preguntas diminutas como cuarzos acerca de los grillos que cantan incansables y los amores de los peces, pero siempre llegan unos hombres cargados de textos y mazacotes grises sapientísimos, con fechas rigurosas, datos ciertos, horriblemente ciertos, asfixiantes. Pero nadie me decía de los pájaros, de los renacuajos, de las flores y de esas nubes que posaste, Señor, sobre mi techo. Perdóname, Señor, tanta tontería y ten piedad de nosotros, de los pobres tontos que recorremos el camino de las estrellas...

Kyra Galván (1956 )

Yocasta ¿Qué será de ti en este infierno de silencio? Quisiste escapar del destino, salvar al hijo recién nacido... Y lo amaste con el cuerpo, con la boca, con el sexo. Con pasión desatada, como vendaval y naufragio. Con complacencia última a tu vanidad de mujer: fuiste amada por su elástica juventud, sin saberlo, sin sospecharlo. No pudiste dejarlo apartado de tus pechos. Desliza la cuerda por tu cuello de cisne. Tu crimen perdurará por la eternidad. (suplemento"el cultural", 15.viii.2015)

Geraldino Brasil (1926/1996 )

Semejanza Un buey tiraba de una carreta. Andaba como si tuviera guijarros entre los cascos. Maldecía el yugo, el lastre, el carretero. Al hombre que lo azotaba con la pértiga en la herida abierta del lomo le dije: -"Parece que él está enfermo, amigo". "Enfermo no; -me contestó- es que está nuevo en el servicio. Ya se acostumbrará". Estaba nuevo en el servicio. No había todavía echado callo bajo el yugo. -"Ya se acostumbrará". ("apología de la luz", s/c al traductor)

Henrik Nilsson (1971 )

Útil Todo puede ser útil para el poema: los frascos de perfume vacíos y las tuercas sobrantes, las llaves torcidas y las varas de pescar quebradas. El timbre de la bicicleta en el fondo del lago. El rubí dentro del reloj parado. La fotografía de la ciudad arrasada. La chatarra de cada vida. El poema encuentra lo precioso en lo inapreciado y lo inapreciado en lo precioso. Las cuerdas de guitarra rotas y las viejas recetas médicas, las bombillas que se han agotado y los anillos de boda extraviados. ("marcelo leites", traducción ángela garcía)

Coral Bracho (1951 )

Reacción en cadena Aquellos burros abandonados en sus ranchos por los dueños que huyeron de la violencia y de la muerte en México cruzan la frontera y han puesto en riesgo el equilibrio de la reserva Big Bend. Los guardabosques los matan a tiros y han desatado oleadas de indignación. Un burro, dicen, es como un gato o un perro. ¿Por qué no matan, mejor, a los feos jabalís? ("nueva provenza.blogspot")

Antonio Cisneros (1942/2012 )

Réquiem Sea este cordero a la norteña alegre y abundante como los bares el viernes por la noche. Siempre esté con nosotros, es decir en nuestro corazón pero también en nuestro calmo vientre. Compasivo y sabroso sepa ser en el lecho de muerte, donde cesan la gula y la memoria. Sea el cordero símbolo y consuelo. Agnus Dei. Sea eterno el cordero con sus papas doradas partidas en mitad. Mas no se tenga por cosa de comer o digerir. Sea sólo un farol, una bengala en medio de los fondos submarinos. Algo en la mano para esa travesía tan oscura y feroz como un mandril. ("nueva provenza.blogspot")

Gabriela Cantú Westendarp (1972 )

Ciertas cosas deben cumplirse a cabalidad 1 Te pensé en una pequeña imagen como esos negativos que vendían hace mucho tiempo en los circos; asomé mi ojo por esa pequeña cámara contra la luz para verte. Estabas sentado en una silla de bejuco y te acomodabas la corbata, aquella que llevabas puesta la última vez que te vi. Este tipo de cosas me pasan a menudo, pienso tu imagen en diferentes superficies. Te he visto reflejado en la taza del café de la mañana, también en el para brisas del auto cuando estoy detenida en un semáforo y en la pasta de las obras completas de Tablada; incluso te he visto pasar volando por el patio como si fueses un fantasma. Tu imagen, simple o complejamente, no lo sé, se presenta en todas partes, y aunque es obvio que yo misma te construyo, me sorprende cada vez. ("material peligroso", ed. uaz, zacatecas, méx., 2013)

Fina García Marruz (1923 )

Canción de otoño                                                                       ¿Conoces tú el país?...                                                 Goethe Repitamos con tono de balada muy vieja: "Cómo volver allí cómo volver." Puedo volver, amigo, al país más lejano. Fácil sería ver la nieve y los ciruelos. Pero enséñame, dime el intacto camino que me llevó al lugar de nuestro encuentro. Llévame a los hondos pasillos de la casa en que estuvimos con frío aire de otoño. ¿Cómo volver allí, cómo volver? Podemos caminar la tierra entera. Cansados de buscar, preguntaríamos "¿Cómo volver allí, cómo volver al lugar que está sólo a unos pasos de aquí, cono...

Pablo Antonio Cuadra (1912/2002 )

La noche es una mujer desconocida Preguntó la muchacha al forastero: -¿Por qué no pasas? En mi hogar está encendido el fuego. Contestó el peregrino: -soy poeta, sólo deseo conocer la noche. Ella, entonces, echó cenizas sobre el fuego y aproximó en la sombra su voz al forastero: -¡Tócame! -dijo- ¡Conocerás la noche! ("el lago y la torre. Seis poetas vanguardistas nicaragüenses", uam-azc., méxico, 2011)

Josefa Parra Ramos (1965 )

La infidelidad irremediable Si, al final, ha de comer la tierra tus delicados huesos, y ha de dormir tu boca como una orquídea tierna debajo de raíces y lianas, qué importa que estés tan descubierto y accesible, que encauces tu saliva en otros surcos, que te des a pedazos cada noche como Profana, y Cruel, y Santa Forma. Si, al final, has de ser a despecho de tu carne radiante y de todo el deseo con que te he coronado espléndido despojo que posea la muerte… ("rua das petras.blogspot")

Uriel Martínez (1950 )

El amado IV Señor, si en el camino para mí trazado están el bótox, los brackets y los silicones, no me opongo. Si es tu designio el esmalte, el gloss, y los postizos en mis noches, no lo calles ni te dé pena. Si llegada la edad adulta a mi puerta, crees que merezco una vida plena, envía emisarios de bozo apenas. Pero si nada de esto me has deparado ni ayer ni nunca, dame las espaldas leves de estrías, la vista lerda, los anteojos oscuros; y sé mi cayado, el halo que me rodee en ese instante.

Gemma Gorga (1968 )

Inflorescencia Se vislumbra ya el lila en las puntas del rosa Y más adentro aún –como la secreta uña golpeada– crecen los primeros presagios de negro que enseguida mudará en verde húmedo            en verde amor hasta que el ocre y la oruga de azufre comiencen a quemar los bordes y lo único que quepa esperar sea la caída –la caída         así han dicho– de quién sabe qué Barcelona, julio de 2010 ("emma gunst.blogspot")

Ana Pérez Cañamares (1968 )

Entonces... Entonces ¿tú también me ves así? ¿Tú también me ves fuerte? Porque le echo cayena a la comida, porque bebo como un hombre (un hombre que bebe mucho) porque me he horadado el cuerpo -y el cerebro- porque he parido a cuatro patas como una hembra en su guarida porque okupé en Londres porque he hablado en público y he lavado y vestido a mi madre muerta porque me he rapado el pelo y lo he teñido de amarillo porque he dormido sola en el monte y he puesto a conversar mi oscuridad con la oscuridad de fuera. Así que tú también me ves fuerte. Serás de los que te sorprendas el día que me desplome; insistirás en que nunca me viste dar una señal de debilidad o de abatimiento. Te equivocarás como todos y no podré culparte: toda la vida llevo apoyándome en esta fama de fuerte. Sólo yo sé que la fama camina sobre muletas podridas. ("apología de la luz.blogspot")

Miguel Guardia (1924/1983 )

Para amar a los perros Si yo quisiera conocer la verdad pondría la mano sobre el corazón de una niña. O sobre el corazón de un perro. No hay perros delatores ni perros comerciantes y si la gente pensara sabría que el hijo de una perra es un pequeño ser llamado a la grandeza. Guardan tanta ternura en el alma que no comen si no los acompañas. El que convierte a un perro en bestia sanguinaria —los perros pueden aprenderlo todo-- merece quedar muerto con la cara en el lodo. Mas quien ama a los perros merecería morir sin sueño y sin espanto en un minuto luminoso del verano. Ah, la Antropología Cuando los antropólogos encuentren el diente que me diste dirán: …allá por mil novecientos sesenta y nueve, y por octubre, existían mujeres rubias, como la primavera. De hermosas piernas y hermosas risas, de verdes ojos y cintura estrecha, de tan suaves y fuertes caderas —el cabello, de la seda más pura. Inteligentes; aptas para la amistad, el arte y el amor; c...

Fernando Molano Vargas (1961/1998 )

En la madrugada En la madrugada a unas cuadras del bar es el parque Parado frente a un árbol el muchacho que no bailó conmigo le ofrece el don de sus orines:                                        a una luna que destella                                        sobre su tronco viejo Muy cerca de ese árbol como diciéndole un secreto que no me incluye. ("todas mis cosas en tus bolsillos")

Antonio Gamoneda (1931 )

Amor Mi manera de amarte es sencilla: te aprieto a mí como si hubiera un poco de justicia en mi corazón y yo te la pudiese dar con el cuerpo. Cuando revuelvo tus cabellos algo hermoso se forma entre mis manos. Y casi no sé más. Yo sólo aspiro a estar contigo en paz y a estar en paz con un deber desconocido que a veces pesa también en mi corazón. ("archivo de la poesía española reciente")

Alí Chumacero (1918/2010 )

Espejo de zozobra Me miro frente a mí, rendido, escuchando latir mi propia sangre, con la atención desnuda del que espera encontrarse en un espejo o en el fondo del agua cuando, tendiendo el cuerpo, ve acercarse su sombra, lenta e inclinada, a la suprema conjunción de dos pulsos perdidos en sí mismos, como doble sueño o palabra inserta en eco hasta llegar a la primera orilla del silencio. En espejo de sueños estoy junto a mí mismo y mi imagen se asoma alargando los brazos, buscando asir lo inasidero, lo que dentro de mí resuena como sombra apresada en las tinieblas que quisiera hallar una luz para poder nacer. Estoy junto a la sombra que proyecta mi sombra, dentro de mí, sitiado, intacto, descansando leve sobre mi propia forma sobre mi propia forma: mi agonía, y en vano quiero ya cerrar los ojos, dejar los brazos a su propio peso o que el agua del silencio lave mi cuerpo, pues ya mi sueño frente a mí me nombra, ya destroza el espejo en que se guarda y r...

Uriel Martínez (1950 )

Las encías II En aquellas encías niñas que un día bendijiste con agua nueva, ya no. En aquella película süave y fina a un tiempo, hoy corren enjuagues azules. En  aquella cavidad que desbordaba oraciones musitadas, quedas, hervorosas, tampoco. De ahí especialistas extrajeron piezas astilladas, sangre coagulada, maldiciones. Pronto será una caverna propia de alados negros, telarañas pacientemente zurcidas. No sé si un día pronuncien pausado tu nombre, una forma de perdón u olvido.

Nikola Madzirov (1973 )

Yo he visto sueños Yo he visto sueños que nadie recuerda y llantos en tumbas equivocadas. He visto abrazos en un avión que cae y calles de arterias todas abiertas. Yo vi volcanes más dormidos aún que raíces de un árbol genealógico, y vi también a un niño que no teme la lluvia.  Pero a mí no me vio nadie. A mí nadie me vio. ("sólo una vez aquí en la tierra, 52 poetas del mundo", ed. valaparaíso, méxico, 2014, traducción yolanda castaño y marija petrovska)