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Mostrando entradas de octubre, 2018

Nikiforos Vretakos (1911/1991 )

Mi sol Me robaron el sol, pero yo lo encontraré. He arreglado un encuentro secreto con él, como quien va por un diario clandestino o un material ilegal. Me llenaré el pecho con grandes hojas de oro y lámparas para mi escondite. Antes que hagan desaparecer mi alma la haré circular de mano en mano en la noche. Regreso Conteniendo el desgarramiento de mi corazón hallé la casa paterna que miraba entre el follaje, como en otro tiempo, el poniente conteniendo el desgarramiento de mi corazón... Mi madre corre a encender la chimenea, y cuando veo desde la puerta su dulce resplandor conteniendo el desgarramiento de mi corazón no entro. Afuera me siento y lloro... ("poetas del mundo", s/c al traductor)

Enrique Verástegui (1950/2018 )

Salmo Yo vi caminar por las calles de Lima a hombres y mujeres carcomidos por la neurosis, hombres y mujeres de cemento pegados al cemento aletargados confundidos y riéndose de todo. Yo vi sufrir a estas pobres gentes con el ruido de los claxons sapos girasoles sarna asma avisos de neón noticias de muerte por millares una visión en la Colmena y cuántos, al momento, imaginaron el suicidio como una ventana a los senos de la vida y sin embargo continúan aferrándose entre marejadas de Válium y floreciendo en los maceteros de la desesperación. Esto lo escribo para ti animal de mirada estrechísima. Son años-tiempo de la generación psicótica, hemos conocido todas las visiones de Kafka y Gregory Samsa pasea con Omar recitando silbando fumando mariguana junto al estanque en el parque de la Exposición – carne alienada por la máquina y el poder de unos soles que no alcanzan para leer Alcools de Apollinaire. Recién ahora comprendo mañana reventaré como esos gatos aplastad...

Luis García Montero (1958 )

La vida no es un sueño.                                                         a carolyn y francisco He comprobado el mar con sus cadáveres, la existencia del sol, la piel, los fríos, las luces con sus horas, las puertas que los años se dejan mal cerradas. Olvidos y recuerdos tienen los mismos ojos. Las palabras, como un atardecer que se confunde con la noche, son arena que cae delante del vacío. Nunca discute el tiempo la consigna de musgo que recibe. Pero pierde las llaves de sus puertas. Ahora aprendo a vivir con la vista cansada. Cansado estoy de verte mundo extraño, prestigio del dolor, exactitud de la mentira, corona turbia de los estercoleros habitados. Cansado estoy de ver las muertes humilladas en las habitaciones del silencio. Me duelen los finales injustos, que cierran nuestros ojos porque somos cadáveres ...

Uriel Martínez (1950 )

Maltiempo Amanecieron los cristales empañados y quizá mañana cuajada el agua de las pilas y los tinacos de azoteas, según pronósticos. Presiento que antes de fin de mes los tiestos de los corredores amanecerán reventados con helechos,y julietas quemados. Cuando esta catástrofe se manifieste no podré hacer nada para remediarla y ningún jardinero me dará respuesta al hecho. Sé que días antes del fin de año esto será un desierto y ni Vivaldi ni Joaquín Rodrigo vendrán a auxiliarme. Si sobrevivo al año nuevo en puerta será sin balaustrada en donde apoyarme, sin bastón que me dé seguridad paso a paso,sin ocote que ilumine mañanas de ojos empañados. [Inédito]

Alfredo Fressia (1948 )

Vejez Llegaste a un país congelado y tiritas. Nunca estuviste en el Edén, Alfredo, lo del odio de Dios será mentira y hay golpes en la vida. Abandona entonces la poesía y ahora cuídate de esa tos de perro, de ti mismo y de las cóleras en frío. ("poeta en el edén", la cabra ediciones, 2012, méxico)

Mary Oliver (1935 )

La ciénaga Anoche, bajo la lluvia, unos hombres treparon el alambrado del centro de detención. En la oscuridad se preguntaban si lo iban a lograr y supieron que tenían que intentarlo. En la oscuridad treparon el alambre de púas, palmo a palmo. En la oscuridad, también, capturaron a la mayoría y los mandaron de nuevo adentro. Pero unos pocos todavía siguen trepando, o vadeando la ciénaga azul del otro lado. ¿Cómo se sentirá agarrar el alambre de púas como si fuera un pedazo de pan o un par de zapatos? ¿Cómo se sentirá agarrar el alambre de púas como si fuese un plato y un tenedor, o un puñado de flores? ¿Cómo se sentirá agarrar el alambre de púas como si fuese el picaporte de una puerta, papeles de trabajo o una sábana limpia con la que te querés cubrir el cuerpo? ("el placard", versión sandra toro)

Franz Wright (1953/2015 )

Llega la mañana Llega la mañana en limusina sin anunciarse: alto y demacrado, el presidente del insomnio en persona sale a la vereda se pone los anteojos negros y sube la escalera de tu edificio guiado por un pastor alemán. Después de un par de golpes sordos a la puerta, abre lentamente el libro de páginas en blanco y señala con un dedo pálido y con manicura las cláusulas particulares que prueban tu culpa. ("el placard", versión sandra toro)

Zel Cabrera (1988 )

Instrucciones maternas Mi madre dice que mujeres como yo sin traza para labores hogareñas nunca encontrarán marido con corbata y mancuernillas. Varias veces me ha dictado instrucciones de cómo preparar atún a la vizcaína, cómo quitarle el sarro al inodoro; también me recuerda que levante mi cabello después de la ducha. Una y otra vez, insiste en hacerme a su forma; soy el molde en que amasa sus virtudes. Pero yo demoro el proceso, dejo secar las pequeñas plantas que compro para adornar mi departamento, recojo un mes después los abrigos que dejo en la tintorería; pago el gas en días extemporáneos y pocas veces como ensalada. Porque es muy probable que no tenga un marido que acuda con puntualidad a las liturgias del domingo. Porque las mujeres como yo, se casan con sombras y polvo que se consuela entre los libros, porque no sé tejer bufandas, ni rebanar pimientos y hasta hace un día aprendí a usar la lavadora. ("emma gunst")

José Agustín Goytisolo (1928/1999 )

El oficio del poeta Contemplar las palabras sobre el papel escritas, medirlas, sopesar su cuerpo en el conjunto del poema, y después, igual que un artesano, separarse a mirar cómo la luz emerge de la sutil textura. Así es el viejo oficio del poeta, que comienza en la idea, en el soplo sobre el polvo infinito de la memoria, sobre la experiencia vivida, la historia, los deseos, las pasiones del hombre. La materia del canto nos lo ha ofrecido el pueblo con su voz. Devolvamos las palabras reunidas a su auténtico dueño. ("poesi.as")

Aurelio González Ovies (1956 )

Vengo del norte xv SI me entregas tus tierras                                                                                              las fuentes dejarán que beba tu ganado                                                                                  y una tarde, cada cien primaveras,                                                                          ...

Alfredo Fressia (1948 )

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El gato de Platón                               Un recuerdo para Hyppolyte Un gato contiene en sí a todos los gatos cuando salta hacia la gracia secreta de un gato de Platón. Entre el gato y su bigote se engendró el acrobático oráculo del brinco. Y ahora danza colgado del susto de ser todavía gato y no la pura idea que gira en la pirueta de todos los gatos que contiene                       un gato. ("poeta en el edén", ed. la cabra, méxico, 2012)

Ramón López Velarde (1881/1921 )

Introito Eramos aturdidos mozalbetes:  Blanco listón al codo, ayes agónicos,  Rimas atolondradas y juguetes.  Sin la virtud frenética de Orfeo,  Fiados en la campánula y el cirio,  Fuimos a embelesar las alimañas  Cual neófitos que buscan el martirio.  En la misma espesura se extraviaba  La primeriza luz de nuestra frente,  Ya ante la misma fiera, reacia y sorda,  Cesaba nuestro cántico inocente.  De aquella planta que regamos juntos  irán cofrades la senil vihuela,  Los pupitres manchados de la escuela,  La bíblica muchacha que adoraste,  Los días uniformes, el contraste  De un volumen de Bécquer y Fabiola,  La soprano indeleble que aun nos mima  Con el ahínco de su voz pretérita,  Y el prístino lucero que te indujo  Al apurado trance de la rima.  ¿Que hicimos, camarada, del tanteo  Feliz y de los ripios venturosos,  Y...

Diego Muzzio(1969 )

San Juan el Bautista en el desierto Las casas y edificios se han llenado de palomas: revolotean, ciegas, a lo largo de los corredores, se amontonan en los ascensores, chocan contra las ventanas caen sobre las camas donde los matrimonios descansan de toda una vida de decepción y oscuridad, embisten las paredes, los espejos, se devoran unas a otras en blancas bañaderas salpicadas de pelos, destrozan frascos, se inmolan sobre las llamas de las hornallas, rozan con sus alas las mejillas de los niños en sus cunas. Se anuncia el combate de la noche: dos espíritus luchan en el interior de un iceberg y el trofeo es en una olla de carne, el privilegio de ascender un peldaño en la escalera que guía a la lejana contemplación del Rostro del Señor. De todos modos hoy iremos de compras. El cuerpo vive de pan, y la lista escrita por la mano temblorosa de una mujer sobre la mesa de la cocina, indica que hace falta hígado, huevos, legumbres, conservas, pescado, y, si fuera posible...

Elvis Guerra (1993)

De qué hablamos ¿Qué dices cuando me dices adiós? Preguntas. Un suspiro, una pausa en el desierto. Un pájaro en permanente deseo de besar la otra mitad del universo; un incendio en la montaña. Un árbol que llora sus penas y las convierte en flores de pantano; un perro que lame sus heridas al filo de la tarde. Hablo de parir en dos mi corazón. +++ Xi caninu ¿Xi riniu'ora riniu' ma cheu'? Rinabadiidxalu'. Ti guendaricaala'dxi', tiguendarianadxi galahui' nisado' yuxi. Ti manihuiini' canabala'dxi' ti belero' ndaani' dani. Ti yaga cayuuna' guira' xyuuba' ne runicani ti guie' mudubina; ti bi'cu' caxupila'na' ra gucana cue' tixhi' huadxi. Guilaa ladxidua' chupa ndaa, nganga rabe'. ("Xtiidxa' ni ze'/ Declaración de ausencia", pinos alados ediciones, mexicali, b.c., méxico, 2018)

Linda Pastan (1932 )

Estoy aprendiendo a abandonar el mundo Estoy aprendiendo a abandonar el mundo antes de que él pueda abandonarme a mí. Ya he renunciado a la luna y a la nieve, cerrando mis persianas a los reclamos de lo blanco. Y el mundo se ha llevado a mi padre, mis amigos. He renunciado a las líneas melódicas de las colinas, trasladándome a un paisaje plano, mudo. Y cada noche renuncio a mi cuerpo miembro a miembro en sentido ascendente a través de mis huesos hacia el corazón. Pero llega la mañana, con breves aplazamientos en la forma de café y el canto de los pájaros. Al otro lado de la ventana un árbol que hasta hace unos instantes no era más que una sombra recupera sus ramas hoja a hoja. Y mientras yo recupero mi cuerpo el sol apoya su cálido hocico en mi regazo como para enmendar el daño ocasionado. +++ A fines del siglo XIX El panteón de viejos versos óxido, cada línea un renglón, cada chirrido. Ya opacas las odas los dísticos se quiebran. Y en una arcilla...

Robin Myers (1987 )

Abrí la puerta una vez Abrí la puerta una vez; ahora quiero abrirla todo el tiempo sin parar. Una mujer en un museo extiende las dos manos para poder tocar una escultura: una cara de piedra sale a la superficie de agua de piedra y la separa, los ojos todavía cerrados, pero confiadamente despiertos El guardia del museo les llama la atención: Señora, no se toca y ella le dice, Yo soy ciega, toco. Me acuerdo de una mujer que tenía las manos más calientes que el resto del cuerpo, como si la sangre le brotara de otro lado. ¿Cómo tocar sin desconsuelo? Como una puerta que se abre. ("opcitopoesia", trad. ezequiel zaidenwerg)

Aldo Pellegrini (1903/1973 )

Mármoles Nadie podrá olvidar la voz velada del arqueólogo en cuclillas buscando entre antiguas ruinas las huellas de la angustia de los siglos hundidas en la arena sólo prosperan las prostitutas petrificadas que conservan a través de los siglos un inagotable deseo de amor la voz velada y lejana busca lo viviente en lo muerto a la sombra de la voz la más deliciosa de las doncellas se desnuda de sus heridas piadosamente cae una noche rota piadosamente sopla sobre los antiguos mármoles el gran viento de los acoplamientos en cada instante nacen y mueren de un modo infinito seres invisibles que fecundan al tiempo la voz lejana llama al misterio derramado entre los monumentos arqueológicos una tempestad de mordiscos hace sangrar los mármoles sangre coagulada del tiempo inalcanzable sangre inalcanzable del vacío. ("otra iglesia es imposible")

Uriel Martínez (1950 )

Los sedientos Yo los vi, eran dos cerillos que encienden al menor roce, como de madera en caja nueva. Al verlos con atención se devoraban mutuamente, sedientos éste de aquél, famélicos. Nadie en sus cinco sentidos permanecía indiferente a su plumaje tornasol que por momentos destellaba. Se diría que iluminaban los alrededores como estroboscopios que giran esquirlas de espejos sobre muros de prisión. Eran sus manos agitadas como llevados a procurarse oxígeno, emitían burbujas lentas, calladas estallaban. Sentado en esta piedra laja de río los veo, los evoco, los llamo, me miran, me sonríen estúpidos. [Inédito]

Edwin Muir (1887/1959 )

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Los caballos Al final de la tarde, apenas un año después de la guerra de siete días que hizo dormir al mundo, los extraños caballos regresaron. Por entonces ya habíamos sellado nuestro pacto con el silencio, pero aquellos primeros días todo estaba tan quieto que el sonido de nuestra propia respiración nos asustaba. Al segundo día las radios se estropearon; movíamos el dial; ningún sonido. Al tercer día un barco de guerra pasó ante nosotros en dirección norte, sembrado de cadáveres en cubierta. Al sexto día un avión cayó al mar sobre nosotros. A partir de ese instante, nada. Las radios mudas; y ahí siguen, en un rincón de nuestras cocinas, y siguen encendidas, tal vez, en un millón de habitaciones de todo el mundo. Pero ahora, si rompieran a hablar, si de pronto les diera por hablar, si al dar las doce una voz nos hablara, no le haríamos caso, dejaríamos fuera ese mundo maligno que engulló a nuestros hijos de un bocado. No habría vuelta atrás. A veces pensamos e...

Igor Barreto (1952 )

El silencio EL silencio lo aprendí de un cordel blanco a la orilla del río. Mis ojos atentos y las nubes pasando tardas en el ir y venir de las estaciones. Estoy sentado sobre un montículo de arena, donde estuvieron iguanas y gavilanes oteando la creciente, los trozos de árboles que irán al mar. Mi cordel blanco, mi conversación con los peces. Nuestro lugar común: ver pasar los días y las calamidades y conservar una misma temperatura. Luego, recojo el nylon y regreso. (No es nada, mañana estaré de vuelta). Por un camino Por un camino al pie de unos árboles de drago encontré a un morrocoy. ¡Qué figura anciana la de este animal! Tenía pequeños y renegridos ojos. Como el morrocoy me es imposible volar: sólo el vuelo del corazón en el interior de mi cuerpo. Me acerqué al solitario compañero y descubrí que su coraza es un mapa astral: entre placas negras, unos rombos amarillos como estrellas muy antiguas. El amarillo añeja...

Jorge Teillier (1935/1996 )

Carta a Mariana ¿Qué película te gustaría ver? ¿Qué canción te gustaría oír? Esta noche no tengo a nadie a quien hacerle estas preguntas. Me escribes desde una ciudad que odias a las nueve y media de la noche. Cierto, yo estaba bebiendo, mientras tú oías Bach y pensabas volar. No creí que iba a recordarte ni creí que te acordarías de mí. ¿ Por qué me escribiste esa carta? Ya no podré ir solo al cine. Es cierto que haremos el amor y lo haremos como me gusta a mí: todo un día de persianas cerradas hasta que tu cuerpo reemplace al sol. Acuérdate que mi signo es Cáncer, pequeña Acuario, sauce llorón. Leeremos libros de astrología para inventar nuevas supersticiones. Me escribes que tendremos una casa aunque yo he perdido tantas casas. Aunque tú piensas tanto en volar y yo con los amigos tomo demasiado. Pero tú no vuelves de la ciudad que odias y estás con quién sabe qué malas compañías, mientras aquí hay tan pocas personas a quien hacerles estas s...

George Bacovia (1881/1957 )

Anochecer Mujeres burguesas alhajadas pasan en carros de cristal con continuo tintineo, de un lado a otro: un barullo de millonarios. Y sentimentales violines gimen sobre terrazas públicas... Hay perfumes y tambores en el burdel cerrado... Pero el filósofo proletario anota en el cuaderno de los tiempos: "golpes, sangre, enfermedad, hambre, lamentación global..." mientras sobre el crepúsculo explotan los juegos pirotécnicos que celebran el final de un juego billonario. ("contigo", versión aleqs garrigóz, inédito)

Jorge Teillier (1935/1996 )

Para hablar con los muertos Para hablar con los muertos hay que elegir palabras que ellos reconozcan tan fácilmente como sus manos reconocían el pelaje de sus perros en la oscuridad. Palabras claras y tranquilas como el agua del torrente domesticada en la copa o las sillas ordenadas por la madre después que se han ido los invitados. Palabras que la noche acoja como los pantanos a los fuegos fatuos. Para hablar con los muertos hay que saber esperar: ellos son miedosos como los primeros pasos de un niño. Pero si tenemos paciencia un día nos responderán con una hoja de álamo atrapada por un espejo roto, con una llama de súbito reanimada en la chimenea con un regreso oscuro de pájaros frente a la mirada de una muchacha que aguarda inmóvil en un umbral. ("rua das pretas")

Alberto José Pérez (1951 )

El samán de Apure mi pueblo natal es un lugar de gente bonita que adorna sus cantares con la brisa sabanera tiene el río más hermoso que mis ojos hayan visto por él supimos de Roma y de París de Cupertino Ríos y Carlos Gardel de Andrés Cisneros y Pedro Infante que la tierra es redonda y da vueltas en el Sistema Solar en mi pueblo natal no nos matamos en el nombre de Dios morimos naturalmente la música se lleva en el caminar y la poesía en la mirada así es El Samán de Apure mi pueblo natal donde ya no tengo casa se la llevó el río. +++ Ana Bertha López ana berta lópez nunca me ha escrito una carta ni me ha dicho amor mío tampoco yo le he escrito una y no le he dicho amor mío quizás por eso estoy vivo no le he dado oportunidad de asesinarme con esa frase criminal de “tú eres mi amigo, mi amigo del alma, mi hermano…” si estoy equivocado y lee estos versos que me escriba la carta que nunca ha llegado que diga lo que quiera. ("letr...

Wislawa SZymborska (1923/2012 )

Es una gran suerte Es una gran suerte no saber con exactitud en qué mundo vivimos. Saberlo exigiría existir mucho tiempo, mucho más de lo que él dura. Conocer otros mundos, siquiera para compararlos. Elevarse por encima del cuerpo, maestro indiscutible en establecer límites y presentar dificultades. Por el bien de la ciencia, por la claridad de la imagen y de las conclusiones definitivas, alzarse por encima del tiempo en cuyo seno todo fluye y gira. Desde esta perspectiva adiós para siempre, detalles y anécdotas. Contar los días de la semana debería parecer una actividad sin sentido echar una carta al buzón, una travesura de adolescentes, el letrero «No pisar el césped» una advertencia delirante. ("cómo cantaba mayo", trad. ana maría moix y jerzy wojciech slawomirski)

Elvis Guerra (1993 )

Mi madre murió la semana pasada Mi madre murió la semana pasada y no he llorado un instante. No tuve tiempo de abrazar su ataúd y decirle tres o cuatro frases para que el silencio no duela tanto en sus oídos. No tuve tiempo de peinar su cabello y arroparle el más hermoso de sus huipiles. No tuve tiempo de contestar las llamadas y mensajes de mis amigos para recordarles que estoy bien, que lo he estado todo el tiempo. Me dediqué a limpiar la casa, sacudí su ausencia en la puerta principal, bajé su fotografía de la pared y le puse flores de mayo. Bañé al perro, entré a su cuarto y por primera vez la cama no tenía la forma de su cuerpo. Mi madre murió la semana pasada, y no sé si llorar por ella o por el gato que no ha parado de llorar de tanto buscarla. +++ Guti jñaa raca chupa chonna gubidxa Guti jñaa raca chupa chonna gubidxa ne ca'ru' guuna' ti pí nisa. Qui ñanda niguiidxe' xquiña gue'tu' ne gabe' laa caadxi diidxa' ...

Wingston González (1986 )

Dificultades dónde hallaríamos el oeste de algún jarrón y una casa cuando no hay en la cabeza la más elemental entre las ciencias ¿dónde? supongo que en algún solar estará apenas su presencia devastando las cosas desde adentro mismo de las cosas paraísos clonados                                      .aquí jamás   Flash A la derecha de la fuente de los cocodrilos el niño incoloro que me habita tiene un límite: el viento es una mujer desnuda que sabe qué mar son esos músculos sin sangre tenebroso aliento dúctil de tipos así en el dolor como en la nightmare. A la izquierda el fotógrafo decapitado ve el color del niño como se oye una mancha La Mancha, lejos, crepita en la angustia de una mujer menstruando miedo junto al miedo: al centro hay una novia, un árbol y una vaca el árbol te toma la mano y está más vivo. Nadie le heredó Arca de la Alianza, ni pa...

Charles Baudelaire (1821/1867 )

El enemigo Mi juventud no fue sino un gran temporal Atravesado, a rachas, por soles cegadores; Hicieron tal destrozo los vientos y aguaceros Que apenas, en mi huerto, queda un fruto en sazón. He alcanzado el otoño total del pensamiento, y es necesario ahora usar pala y rastrillo Para poner a flote las anegadas tierras Donde se abrieron huecos, inmensos como tumbas. ¿Quién sabe si los nuevos brotes en los que sueño, Hallarán en mi suelo, yermo como una playa, El místico alimento que les daría vigor? -¡Oh dolor! ¡Oh dolor! Devora vida el Tiempo, Y el oscuro enemigo que nos roe el corazón, Crece y se fortifica con nuestra propia sangre. ("otra iglesia es imposible", versión antonio martínez sarrión)

Martín Adán (1908/1985 )

El conejo brotaba El conejo brotaba de la pared. Así era. Así es la vida, Amor, con su cal y su canto, Como dijo el poeta, el otro de entretanto Porque la vida, Amor, no es un tiempo siquiera. Y el conejo brotaba de su atroz primavera, Porque todo es un vientre de hedor y desencanto. No hay geranio que enjugue para su ser tu llanto ¡Ay, ni ese dios que hice como una flor rastrera! El conejo brotaba, vertical, tan humano… Cuatro patas, no más, y sin ninguna mano, Como el yo que me arrulló en cualesquiera lechos… Así es la Vida, Amor… semántica de quejas Vanas, con hocico cualquiera y dos orejas Enormes, como un conejo de los hechos… ("otra iglesia es imposible")

Charles Simic (1938 )

Piedra Meterme en una piedra ese será mi modo de ser. -que algún otro se vuelva paloma o muerda con diente de tigre. Yo seré feliz  siendo una piedra. Desde afuera la piedra es una adivinanza: nadie sabe cómo contestarla. Pero, dentro, debe ser fresca y tranquila aun si un chico la arroja al agua; la piedra se hunde, lentamente, sin perturbarse, hasta el fondo del río donde los peces vienen a darle un golpecito y escuchar. He visto salir chispas cuando dos piedras se frotan, así que después de todo no es tan oscura por dentro; Tal vez haya una luna brillando desde alguna parte, como por detrás de una colina – justo la luz suficiente para distinguir los escritos extraños, los mapas estelares sobre las paredes interiores. ("elpoeta ocasional", trad. adam gai)

Ocean Vuong (1988 )

Rompe hogares Y así fue como bailamos: arrastrando los vestidos blancos de nuestras madres, agosto volvía nuestras manos rojo oscuro. Y así amamos: medio litro de vodka y una tarde en el desván, tus dedos acariciando mi pelo; mi pelo un incendio. Nos cubríamos los oídos y los arranques de tu padre se convertían en latidos. Cuando nuestros labios se tocaron el día se cerró como un ataúd. En el museo del corazón dos personas sin cabeza construyen una casa en llamas. La escopeta siempre estuvo sobre la chimenea. Siempre hay tiempo para matar, sólo para rogarle a un dios que lo devuelva. Si el desván no, el coche. Si el coche no, el sueño. Si el chico no, su ropa. Si vivo no, cuelga el teléfono. Porque el año es una distancia que hemos recorrido en círculos. Es decir: así bailamos: a solas en cuerpos dormidos. Es decir: así nos amamos: en la lengua un cuchillo que se vuelve una lengua. ("cuadrivio", versión elisa díaz cast...