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Mostrando entradas de junio, 2018

Erik Moya (1994 )

 Interior de sala de cine. Noche adentro Fade in esta es la voz del rostro que no pude ver (afuera el sol pega luego la noche adentro) esta es la voz del joven que no supo decirme cuál era su nombre digo que quizá pudiera ser: Jorgito Mariano Gonzo Luisito dicen que quizá pudiera ser: Jotito Marrano Gozo Lujuria pago cuarenta y cinco pesos (eso lo sé) como todos aquí humanos de noches artificiales que miran la pantalla qué importa el título de la película: “big cock big ass” esperan que la oscuridad alivie sus cuerpos de tanta luz que existe allá afuera de aquel joven nunca supe su nombre tenía los ojos quemados (ENTRO pude olerlo) las venas de fuera y el cuerpo encorvado su voz era como la de un perro: pude vender el alma pero regalé el cuerpo lo corté con navaja lo repartí en espacios libres las moscas llegaron bebieron lo blanco arrancaron pellejo dejaron uñas y huesos otras quemaron lo que sobraba era costumbre volver a nacer de piel ceniza lo dejé u...

Raymond Carver (1938/1988 )

Mi cuervo Un cuervo se posó en el árbol que hay frente a mi ventana. No era el cuervo de Ted Hughes, ni el cuervo de Galway. Ni el de Frost, ni el de Pasternak, ni el cuervo de Lorca. Tampoco era uno de los cuervos de Homero, impregnados de sangre coagulada tras la batalla. Era sólo un cuervo. Que jamás encajó en parte alguna ni hizo nada digno de mención. Se quedó ahí en esa rama durante unos minutos. Luego alzó el vuelo maravillosamente y salió de mi vida. ("apología de la luz", s/c al traductor)

Margaret Atwood (1939 )

Viaje en tren de Viena a Bonn v Los tres hombres de oscuros y arcaicos abrigos  me dan la espalda, vuelven a casa, al rancho y a una hoguera, bromean, sus sabuesos los siguen. El bosque me resulta ajeno, más afín que la piel, ignoto, algo tan primitivo como las cuevas, pero enterrado, pétreo, un cuchillo biselado en piedra, un largo hueso que yace en las tinieblas dentro de mi brazo derecho; no inocente, sino oculto. ("historias reales", ed. bruguera, brcelona, 2010, trad. m. pilar somacarrera íñigo)

Patricia Vázquez (1985 )

14 de junio de 2016 Me besé con un hombre en tu sueño del lunes me dices, a una semana de nuestro aniversario. También me dices que chocaste un carro negro porque no puedes competir y tiemblas cuando preguntas si estoy inquieta. Te respondo en silencio no he tenido interés en un hombre desde que estoy contigo. Contraje mi vagina cuando pensé en el coche y un escalofrío intermitente recorrió mi columna vertebral y mi piel opaca.                                         rincón de romos, aguascalientes ("diario de una poeta recién casada", ed. lunamía, morelia, mich., 2017)

Mauricio Álvarez (1976 )

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todos los lobos... (todos los lobos recorren mi noche, aliento inquieto, tormenta de verano, dedos torpes, versos invisibles, palabras acariciando la nostalgia) ("mejor arder", editorial bola de papel, mérida, cd.mx, mty, 2017)

Raúl Renán (1928/2017 )

Soneto en verano y en invierno Verano,    ciego hermano,     llego    cano. Mi ego ya no   riego. Páramo    areno me desamo deste invierno       que llamo pío    infierno. ("de las queridas cosas", ed. premia, méxico, 1982)

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Cadenas Un día sofocante, la casa de un perro y el perro encadenado. Unos pasos más allá un platito lleno de agua. Pero la cadena es demasiado corta y el perro no alcanza. Añadamos a la imagen un detalle más: nuestras mucho más largas y menos visibles cadenas gracias a las cuales podemos pasar de largo tranquilamente. ("life vest under your seat", trad. abel murcia)

Isla Correyero (1957 )

Cadena perpetua: 12 de febrero de 1994 ¡Oh dulce criatura de 17 años! ¡Oh dulce enfermo hueco de 37 kilos!, que ya estás bordeando la madura belleza de la muerte. Verte tan triste como la mariposa azul que vigila tus ojos es para todos los que te cuidamos un dolorido y materno viaje hacia los bosques. ¡Oh bella criatura de palidez extrema, frente cargada de todo el universo, dime qué muda preocupación te hunde los hombros en las almohadas y te tiene, hermosísimo, en esa condenada postura de inocente! Por tus labios de niño que siempre ha estado enfermo solo sale una curva de amarilla paciencia y, aquí, en el hospital, nos arrojas miradas de divino extasiado. ¿Que ves tras los cristales turbios de la ventana? ¡Que cárcel es esta pequeña habitación a donde solo llega el soplo cansado de tu oxigeno! Así, peinado, sin un solo cabello, no hay confusión posible de no alcanzar tus venas... Una sonrisa oscura, una preciosa máscara de ciervo encadenado nos muestras...

Ledo Ivo (1924/2012 )

Una búsqueda incesante No he desistido de encontrar a Dios. No creo que le gavilán los esconda en sus alas ni los sueños lo abriguen en los pliegues de su oculta sabiduría. A veces, un grito rasga el espacio estival del bajío que divide mis bosques. Entonces me inclino a creer que oí el grito de Dios, después de un largo silencio. No piso la hormiga negra que avanza en una saliente del camino en declive y me envuelve la percepción de que conseguí evitar la muerte de Dios, en uno de sus avatares. Dedico el día entero a la búsqueda incansable y de repente la noche cae: la noche negra como una hormiga. Dios pasea incólume entre las constelaciones. ("estación final, antología de poemas 1940-2011", trad. mario bohórquez, nod ed-taberna libraria, zacatecas, méxico, 2013)

Minerva Margarita Villarreal (1957 )

A menudo giran con sus alas extendidas bajo el ardiente sol En algún lado se pudre la carroña pero yo no estoy muerta les grito y mi voz se me atora en la alambrada vislumbrando el descenso de su vuelo circular No estoy tendida sólo duermo en la hélice del espíritu con el yelmo de la fe y la palabra como daga No se amontonen No canten victoria: No existe aún el cadáver que sueñan ("vike, un animal dentro de mí", ed. an.alfa.beta, monterrey, n.l., méxico, 2018)

Ana Pérez Cañamares (1968 )

Andar sobre las aguas La que yo era se ahogó en el mar de las infinitas posibilidades. No las extraño. La vida empezó cuando aposté y perdí. En ese momento el agua se tensa y se convierte en camino. ("zumo de poesía")

Uriel Martínez (1950 )

Los insectos soy la mosca que se estrella contra el tarro de miel, indiferente en la mesa, sola en la vitrina; soy la polilla que golpea una y diez veces contra el foco encendido de noche y madrugada en la calle; soy la cucaracha que busca y no encuentra la cocina, el calor del fogón, la estufa y los rescoldos; ni la miel, ni la luz artificial ni la mesa y el mantel intervinieron nunca a la hora de mi muerte, al llamado de gusanos que llegaron al festín de mis últimos días, los más deseados, los procurados sin fiesta ni gozo. [Inédito]

George Bacovia (1881/1957 )

Fantasmas Con luces amarillas, verdes y rojas de noche pasan los fantasmas sobre campos de grano. Y los perros ladran hacia los campos. Fantasmas han entrado al desván de un hostal raramente iluminado, con luces amarillas, verdes y rojas. Los fantasmas han vuelto del más allá a cumplir las promesas hechas en vida... Cuenta una historia que ya he olvidado, que por la noche, en el hostal, se aparecen siluetas con lámparas amarillas, verdes y rojas. Y cuando el gallo canta al amanecer el grupo de fantasmas huye repentinamente, a través de los campos, y en caos se pierden sus luces amarillas, verdes y rojas. Nocturno El otoño su música toca con la voz de un flautín, las dulces notas de una gaita, el tono de un violín... y los acordes de un piano mudo y perdido: una marcha funeraria sin fin a través de la noche que suspira. ("plomo", inédito, trad. aleqs garrigóz)

Erik Moya (1994 )

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San Sebastián una noche     en horario de caza     encontré a un ángel caído     perforado del cuerpo       coladera de sangre     quizá algunos huesos rotos sus alas se las habían cortado     para disecarlas y colgarlas como trofeo      o venderlas en el tianguis dominguero del Auditorio me acerqué      Sebastián      y pude ver en tus ojos cristales ardiendo:       fueron los puercos no pude correr tenías flechas atravesadas      arranqué una en tus costillas que dejó un hoyo inmenso donde metí mi dedo      tu interior crujía como pan tostado     palpitante Sebastián      a esa hora el llano era pasto negro      el llano en medio de esta ciudad      una ambulancia? pregunté            ...

Álvaro Valverde (1959 )

Junto a esta cama de hospital Junto a esta cama de hospital, utilitaria y blanca, en la que ahora descansa el cuerpo enfermo de mi padre, en este mismo sitio donde ahora yo mismo estoy sentado, estuvo un día él velando al suyo. Me lo recuerda a veces, por la noche, cuando apagan las luces del pasillo y se oyen los pasos silenciosos del personal de guardia y la tos del vecino y la queja lejana de alguien que sufre ajeno en un cuarto del fondo. En voz baja relata otras noches de insomnio semejantes a ésta, aunque él no fuera entonces el sujeto pasivo de mis torpes cuidados sino el representante de esa fuerza que sacamos sin duda de flaqueza para poder estar a la altura de tan penoso trance. Entre dos luces, con la respiración forzada del oxígeno, mientras cambian las dosis del gotero, pienso un momento en mí y, sin quererlo, me veo a mí mismo tendido en esta cama, y a mi lado, sentado, como yo, en la misma silla, alguno de mis hijos agarrándome muy fuerte ...

Verónica Peñaloza (1986 )

Condimento El cuerpo guarda en un frasquito en algún lado la felicidad que me diste los días pasados para sobrellevar un domingo como éste. Lo destapo como si fuera un frasco de canela lo giro con cuidado lo miro lo vuelco sobre la palma de la mano lo contemplo largo rato lo cierro con nostalgia y lo vuelvo a guardar pensando que ya fue suficiente. Pero el tiempo es injusto. No pasa media hora sin que quiera condimentar cualquier cosa que haga con los ecos de ese amor. ("emma gunst")

Idea Vilariño (1920/2009 )

Una vez Soy mi padre y mi madre soy mis hijos y soy el mundo soy la vida y no soy nada nadie un pedazo animado una visita que no estuvo que no estará después. Estoy estando ahora casi no sé más nada como una vez estaban otras cosas que fueron como un cielo lejano un mes una semana un día de verano que otros días del mundo disiparon. ("marcelo leites")

Erik Moya (1994 )

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Rodolfo se anuncia Rodolfo escribe: Rodolfo/ así se anuncia en la pared de los baños públicos/ en redes sociales/ pide ser nombrado así/ hay cosas que no se preguntan: el nombre/ y si lo preguntan: se anuncia diferente/ hay cosas que se saben: Rodolfo no es Rodolfo/ sino otro nombre: la misma persona/ no tiene cuerpo de modelo de tienda de ropa/ mucho menos terminó la preparatoria/ es de un pueblo mágico: en donde el tiempo no es tiempo actual y el tiempo se quema: sacos de ceniza: sacos de teja y gente. Rodolfo vive en Morelia: sí tiene rostro pegado al cuello pegado al torso/ hay una cosa que a veces le piden/ y si la piden: lo muestra diferente: el rostro/ hay cosas que Rodolfo teme: enviar el rostro por chat: y es que Rodolfo tiene kilómetros de miedo: desde un pueblo homofóbico hasta la ciudad en donde vive/ Rodolfo recuerda la voz de su padre: un hombre cumplidos los años suficientes se lleva a la muchacha y hace vida y hace vida y hace vida . cumplió la ...

Verónica G. Arredondo (1984 )

Lubricantes o El sujeto anhelante                                                         Verónica G. Arredondo No permitas que la noche nos devore, viento, haz de su vida y la mía una sábana mortuoria.                                                                                                                                         Uriel Martínez Dar cuerpo a la noche, a su rastro, al sueño. En el primer apartado del libro el poema se abre y continúa su desarrollo como en rastros del poema anter...

Juan Ignacio Helguera (1962/2003 )

Ring Sueñas en el bar Viejas promesas con ser excelente poeta excelente persona excelente ajedrecista galán (por si fuera poco) excelente bailarín de ese mambo número cinco que suena lejanamente ya todo lejanamente my dear confórmate con garabatear estas líneas en la servilleta pedir otra copa y derrotar a ese gordo que al otro lado de la barra próximo está a caer con la madrugada. ("otra iglesia es imposible")

Louise Glück (1943 )

Malahierba Algo llega al mundo sin ser bienvenido y llama al desorden, al desorden. Si tanto me odias no te molestes en buscar un nombre para mí: ¿necesitas acaso un desdoro más en tu lenguaje, otra manera de culpar a la tribu por todo? Ambos lo sabemos, si adoras a un dios, necesitas sólo un enemigo. Yo no soy el enemigo. Sólo soy una treta para ignorar lo que ves que sucede aquí mismo en esta cama, un pequeño paradigma del fracaso. Una de tus preciosas flores muere aquí casi a diario y no podrás descansar hasta enfrentarte a la causa, es decir, a todo lo que queda, a todo aquello que es más fuerte que tu pasión personal. No estaba escrito permanecer para siempre en este mundo. Pero por qué admitirlo, si puedes seguir haciendo lo de siempre, lamentándote y culpando, las dos cosas a la vez. No necesito que me alabes para sobrevivir. Llegué aquí primero, antes que tú, antes de que sembraras un jardín. y estaré aquí cuando el sol y la luna se...

Erika Martínez (1979 )

Carga y descarga Los técnicos de equipaje caminan erguidos, a cámara     lenta, con la figura desdibujada por el calor de los     motores. Llevan cascos amarillos para aislarse de un     estruendo que tampoco se escucha dentro del avión:     película muda a ambos lados de la ventanilla. Los técnicos de equipaje vienen de Bolivia, Marruecos,     Zambia. Cargan, descargan maletas que han hecho tantos     kilómetros como ellos pero mucho más rápido. Las     maletas no necesitan pasaportes, visados, asilo: tienen     pegatinas. Los técnicos de equipaje se fajan la cintura como un luchador     de sumo antes de salir al ring. Son hermosos como eran     hermosos los proletarios de Pasolini, que los imaginó     hedonistas con un clasismo a su manera. Pasolini     al que escupieron, violaron, lincharon, Pasolini que     también era hermoso a su ...

Lêdo Ivo (1924/2012 )

El muro Para que yo tuviera derecho a morir fue necesario que siguiera al caracol que avanzaba en el horizonte como un sol sonámbulo. El grito del hombre atravesó los aires como si fuera el vuelo de un pájaro. El follaje conservó el frescor del trueno. Y yo fui la sombra que se levanta del cráter del día. Y me estremecí al escuchar el relincho del caballo blanco en la colina. El nacimiento y la muerte están unidos como dos manos entrelazadas en la noche que se abre entre el cielo virginal y las montañas. Y continúo naciendo de mí mismo como una fuente y comienzo a morir en el día puro, en el muro de cal. ("estación final, antología de poemas 1940-2011", nod ediciones-taberna libraria, zac., méx., 2013, trad. mario bojórquez)

George Bacovia (1881/1957 )

En el parque Hoy, el parque devastado, enfermo y roído por el cáncer social y la corrupción, se ha manchado de rojo al rápido. Ambulancias de hospital pasan en sucesión. Ella solía reír. Alas de alegría revoloteaban a su alrededor. Esencia, polen e histeria. Luego vino al parque. Hoy en las estatuas blancas femeninas gotas de sangre van escurriendo. El parque vacío. El mármol de formas delicadas de la escena de violación fue testigo... ("plomo", versión de aleqs garrigóz, inédito)

Charles Simic (1938 )

Con el corazón a la carrera Ríndete al momento ahora que has encontrado refugio en el repentino chaparrón bajo estos pequeños árboles de sombra. Escucha los fuertes pinchazos como si una costurera soñadora y despistada estuviera cosiendo juntos el tiempo y la eternidad para ti. En la acuosa luz verde esmeralda del final de la tarde, las hojas, también, encuentran difícil no estremecerse un poco mientras escuchan la lluvia. ("apología de la luz", s/c al traductor)

Rodolfo Häsler (1958 )

La infancia La infancia acaba devorada por los lobos, la infancia final con la piel hermosísima y sin pausa hasta el agotamiento. La pasión arranca hacia la muerte como las semillas íntimas de una encina sacudida. La muerte acaba devorada por los lobos como roja sangre, como roja lumbre sin extinción. ("apología de la luz")

Ledo Ivo (1924/2012 )

La lechuza blanca En mi casa entre los árboles oigo el rumor de la noche. El viento persigue a los astros crepitantes. Las montañas bajan en dirección al mar como rebaños que no hubieran esperado la licencia de la aurora para la      [migración necesaria. Y la hierba crece. Y el agua corre. Y el mundo recomienza como una palabra interrumpida. Y las nubes caen del cielo y se arrastran en el camino dañado por la lluvia de enero. Un piar atraviesa el follaje murmurante. La lechuza blanca, mi hermana sedentaria vigila en la oscuridad el mundo abandonado por tanto párpados cerrados. ("estación final, antología de poemas 1940-2011", nod y taberna libraria ediciones, zac., 2013,trad. mario bojórquez)

Berna Wang (1957 )

Pequeños accidentes caseros Me hice un tajo en un dedo cuando cocinaba. Luego me despellejé otro dedo al abrir una botella. Hoy me he raspado la pierna con el pico de la mesita. Así que me he puesto seria: he reunido en asamblea a todos los objetos de mi casa y les he dicho que ya sé que me muero de la pena, que tengo el corazón en carne viva, que ya sé que no soy más que una herida que sangra tristeza, que hasta respirar me duele porque él no me ama como le amo yo; en fin: que no hace ninguna falta, les he dicho, que me lo recuerden también ellos cada día. Que la vida te regale... Que la vida te regale en su momento sólo el dolor preciso: ni tan leve que pase desapercibido ni tan grande que lo invada todo. Que no te olvides ni necesites analgésicos para olvidar. Sólo el latido exacto en el lugar justo para saber que la herida está ahí, que hay que tener paciencia, y cuidarla hasta que cure. ("emma gunst")