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Mostrando entradas de julio, 2017

José Antonio Cedrón (1945 )

Llueve sobre aquel pájaro Llueve sobre aquel pájaro en la rama del patio sobre la mancha verde que no alcanza la nitidez del ojo, sobre el vidrio astillado de sus alas y hay ruido de cucharas, de mediodía puntual, rumor eterno en la silla vacía de mi padre con su mirada al fondo, aquella, siempre quieta, y voces en el rostro de la pared que tuvo la obediencia. Pasa un caballo mudo, anónimo, sin cascos (¿heredado de quién?) descascarándose al sol de la intemperie. Tal vez jamás lo he visto. Es más, tal vez no existió nunca, pero yo lo recuerdo, como ahora cuando lo necesito. Y es como son tus manos las de ayer, repitiendo la cita, o tal vez antes sobre el cielo caliente de un mantel. Traigo una vieja herida de aquella travesía, que fue espera. No sé nada después, es un decir, vuelve tu mano izquierda y hace a un lado el vacío donde estamos ausentes. Ay si te he recordado –como si hubieras sido posible– en estos años. O por qué me pregunto por el tiempo entre es...

Robert Graves (1895/1985 )

Así muere la luz del día Así muere la luz del día. La luna ha menguado por completo, ni las primeras estrellas pueden ya eclipsarla. Pero, ¿qué es del amor, que se supone ha de descartar el terror recurrente del último cuarto de luna? ¡Niña, coge mi mano, bésala dedo a dedo! ¿Puede apagarse el amor verdadero? No temo a la muerte, sino sólo dar pena, y el olvido del vocabulario intemporal del amor, y que acabe la poesía con el loco avión de la muerte como una exhalación por el cielo. ¡Niña, coge mi mano! ("apología de la luz", s/c al traductor)

Gloria Fuertes (1917/1998 )

Poema que luego no podré escribir Cuando no tenga nada que catar más que la tierra, que un hombre rudo me dé la cucharada (de oficio enterrador) la paletada, aún con la boca así, llena de tierra, seguiré recitando enamorada: Te quise y aún te quiero todavía, toda viva te amé, y hoy, toda muerta el timbre de mi voz llama a tu puerta. Lo siento, soy así, algo pesada. (muro fb jesús aparicio gonzález)

Wislawa Szymborska (1923/2012 )

Las nubes Con la descripción de las nubes debería darme mucha prisa, en una milésima de segundo dejan de ser ésas y empiezan a ser otras. Es propio de ellas no repetirse nunca en formas, matices, posturas y orden. Sin la carga de ningún recuerdo se elevan sin problemas sobre los hechos. ¡De qué van a ser testigos!, en un segundo se disipan en todas direcciones. Comparada con las nubes la vida parece tener los pies sobre la tierra, se diría que es inmutable y prácticamente eterna. Frente a las nubes hasta una piedra parece un hermano en el que se puede confiar y las nubes, nada, primas lejanas y frívolas. Que exista la gente si quiere, y después que se muera uno tras otro, poco les importa a las nubes esas cosas tan extrañas. Sobre toda Tu vida y también la mía, aún incompleta, desfilan pomposas igual que desfilaban. No tienen la obligación de morir con nosotros. No necesitan ser vistas para poder pasar. Charco Recuerdo muy bien ese miedo infa...

Juan L. Ortiz (1896/1978 )

Invierno -El viento llora, padre... -Sí, alaridos como de vidrio... -Sin nadie, padre... -¿Igual que caminos, solos, de piedra? -¡Entro en el viento, ay, padre, cómo silba! -¿Dónde terminarán los silbidos, dónde? -¿Es otro padre el viento, ay, fuerte, que me lleva a sus arenas amarillas, hundidas? -Hundidas en una ausencia demasiado larga y lastimada... -¿Y qué es la ausencia, padre? -El viento es un alma, hijo, desesperada... -¿Desesperada de qué, padre? -Desesperada de...aire sin fin...y del... -¿De qué más? -De fuga... -Estoy vacío, padre, y a la vez en esos gritos.... -Las islas gritan también, oyes? -¿Tienen alma también las islas, padre? -Cuando hay mucha agua, ellas vuelan y llenan toda la noche, ay, de heridas... -Pero al río, mira, al río le han salido mariposas... -Flores del viento... -¿Pero el viento, verdad, traerá otras flores? -Ay, él casi siempre las deshace, o son pálidas... -¿Pero no alcanzará al fin la tierra verde? -Y agitará banderas ...

Martín Adán (1908/1985 )

La piedra absoluta (fragmento) " Poesía se está de fuera: Poesía es una quimera Que oye ya a la vez y al dios. Poesía no dice nada: Poesía se está callada, Escuchando a su propia voz Como se va vida, O como crece pelo de cadáver, Estás tú, piedra aviternísima, piedra ilusa, Entre las cosas reales. Eternidad haraposa, Firmeza sin edades, Y un cordero de debajo que bebe el agua, Y los cielos infinitos y con hambre... Todo lo humano lo vi en ti, Bestia mía y lejana, abiertas las fauces... Todo de acto cumplido, Y acezante... Para cuando te estés muerto todavía, Yo mismo, eres la muerte. Eres yo mismo alguna vez Entre las veces, Entre las cosas, Entre los quienes... Pero tú, piedra enquistada, ¿Quién eres? ¿A quién voy entre los seres? ¿A qué tiempo, a qué futuro iré con mis míes y mis desdenes y con mis piedras recónditas, yo mismo, nube de mí mismo, celeste? La desesperación es una playa, Sábelo, recóndita, alta piedra. La Desesperación está co...

María Negroni (1951 )

Haiku ¿qué pensás del atardecer? a lo mejor mañana alcanzaremos el sol en el jardín de lo indeleble no es fácil saber morir de flores inesperadas ("la ficción del olvido")

Idea Vilariño (1920/2009 )

Qué puedo decir Qué puedo decir ya que no haya dicho qué puedo decir ya que no haya escrito qué puede decir nadie que no haya sido dicho cantado escrito antes. A callar. A callarse. ("laa ficción del olvido")

Uriel Martínez (1950 )

Belén, 25 kilómetros 1. Como cada año aquel diciembre me invitaron de jurado al concurso de nacimientos. Entre los finalistas hubo uno que yo propuse como de los mejores, con elementos actualizados. Era una carretera a escala que desembocaba en el establo en donde, se dice, nació el salvador. Era un camino asfaltado con puentes, pasos a desnivel y arbotantes de luz mercurial que permanecen encendidos toda la noche. A la vera de algunos tramos del camino aparecían coches en miniatura descompuestos, abandonados o chocados. Si alguien se asomaba al interior, con los cristales bajados o rotos, se apreciaba un hombre decapitado o una mujer ensangrentada. Todas las figuras eran como de juguete, de porcelana asiática o de goma. En algunos vehículos se distinguían bebés en su cunero, con el biberón seco y los ojos cerrados. 2. El autor o autores habían hecho un trabajo artesanal laborioso, meticuloso y con imaginación, con movimiento. Era este un argumento que yo pensaba esgrimir ...

Ángeles Mora (1952 )

Poética Yo sé que estoy aquí para escribir mi vida. Que vine poco a poco hasta esta silla. Y no quiero engañarme. Sé que voy a contártela y que será mentira: Sobre la mesa sucia una gota de tinta. ("rua das pretas")

Emma Barrandeguy (1914/2006 )

Foto Esa soy yo: una mujer gastada y melancólica con la mirada que arranca de una infancia razonable y una cabeza peinada como corresponde a una señora de tantos años. Procuro que las canas tengan su orden natural que tranquiliza a los que miran, aunque yo casi estoy segura, después de todo, que moriré sin haber sentado cabeza. ("emma gunst")

Aldo Luis Novelli (1957 )

Milagro fui al río una tarde llevaba una botella de vino dos libros y un atado de cigarrillos. me senté cerca de la orilla tomé un sorbo de la botella y abrí el libro en la hoja marcada. un pájaro púrpura aleteando sobre el agua se posó en la tierra y caminó hacia mí. lo observé sorprendido cuando me habló en lengua de pájaro, me contó de las increíbles formas de las nubes, de los colores del cielo más allá de nuestra mirada, de una luz que brilla con tanta intensidad que ha enceguecido a muchos. me invitó a volar más allá de las montañas a penetrar en cavernas de luces plateadas, a besar la luna en su espejo hasta diluirse en el océano. le dije que no, que seguiría escribiendo poemas y bebiendo vino en la orilla del río, tan sólo esperando que algún día la poesía realice el milagro. ("al pial de la palabra")

Eugénio de Andrade (1923/2005 )

Rostro precario (fragmento) Si hay en la tierra un reino que nos sea familiar y, al mismo tiempo, extraño, cerrado en sus límites y, simultáneamente, sin fronteras, ese reino es el de la infancia. A ese país inocente, de donde se es expulsado demasiado pronto, apenas se regresa en momentos privilegiados -a tales regresos se llama, a veces, poesía. La seducción de los niños proviene más que nada de su proximidad con los animales. Su relación con el mundo no es de utilidad sino de placer. Los niños no conocen aún los dos grandes enemigos del alma, que son, como dice Saint-Exupéry, el dinero y la vanidad. Estas frágiles criaturas, las únicas que desde el origen están destinadas a la inmortalidad, son también las más vulnerables: tienen el pecho abierto a las maravillas del mundo pero están indefensos ante la bestialidad humana, que, a pesar de tanta tecnología punta, no disminuye ni se extingue. La infancia en el poeta jamás se extingue. Tal vez por eso sean tan vulnerables los ...

José Alcaraz (1983 )

A las puertas del cielo Has cambiado el origen de mi ser; como suele ocurrir en estos casos, soy otro por haberte conocido. Estoy muy mareado, y he llegado a pensar que soy el perro que se muerde la cola, dando vueltas y vueltas; el muchacho con nombre de mujer estafándose así mismo en un chat; el viejo con amnesia que confunde la muerte con Scarlett Johansson, con sus labios… Lo más triste de todo es que me invalidaron el carné de socio en la puerta del Reino de los Cielos. San Pedro se cansó. Ahora, jubilado, pesca truchas, y el ex portero de una discoteca ya no me deja entrar al Paraíso porque allí cometí un crimen perfecto: me inmolé junto a ti porque no me querías. Tal vez no te parezca nada justo, querida, pero, como ya sabes, la justicia es un gran cuento chino, o romano, no sé. Además, esto sólo es un poema. Sale el sol Sale el sol y el parque alumbra otro niño al que se le escapa un globo. Unos se fijan en lo alto que sube, otros en el ll...

Claudio Bertoni (1946 )

Mi baño de tina Envuelto en mi sábana de baño Medio tiesa de almidonada y blanca Voy camino del baño de tina Por el pasadizo alfombrado Entro en el comedor Entra el sol Dando bandejas de oro en los muros Dando un flamígero mandoble En el canto de cabinets y anaqueles Condecorando respaldos El aire mece las cortinas Como el ruedo de una modelo en primavera Ando entre los vítores De conocidos y conocidas En kimonos En saltos de cama En batas de levantarse En pijamas de sus maridos En mañanitas En calzoncillos y zapatos Con el platillo en una mano Y la taza con desayuno en la otra O anudándose las corbatas Unos me saludan Otros me aplauden Como si fuera una gracia Me arrojan papel picado Como si fuera un astronauta Sentado en un Cadillac descubierto Me arrojan flores Como si fuera un torero Envuelto en la toalla medio tiesa Voy camino del baño de tina Por el pasadizo alfombrado Diviso al fondo la puerta de algodón Se abre majestuosamente In...

Ángel González (1925/2008 )

Vista cansada No achaques a tu edad este desinterés, la indiferencia -casi desdén- con que hoy miras la vida. No culpes a tus ojos fatigados. La fatiga no está en los ojos que miran, está en todo lo que ven. Estampa de invierno Mientras yo en mi yacija como es debido yazgo arropado en las mantas y las evocaciones de días más luminosos y clementes, por no sé qué resquicio de mi ventana entra un cuchillo de frío, un gris galgo de frío que se afana en mis huesos con furia roedora. No es de ahora, ese frío. Viene desde muy lejos: de otras calles vacías y lluviosas, de remotas estancias en penumbra pobladas sólo por suspiros, de sótanos sombríos en cuyos muros reverbera el miedo. (En lugar distante, trizó una bala el luminoso espejo de aquel sueño, y alguien gritaba aquí, a tu lado. Amanecía.) No. No está desajustada la ventana; la que está desquiciada es mi memoria. ("escomberoides")

Mário Quintana (1906/1994 )

Al fin has de ver... Al fin has de ver que las cosas más leves son las únicas que el viento no logró llevarse: un estribillo antiguo, una caricia en el momento preciso, las hojas deshojadas de un libro de poemas, el olor que tenía un día el propio viento… ("índigo horizonte", trad. nuria p. serrano)

Esdras Parra (1939/2004 )

Cómo encontrar de nuevo esas huellas... Cómo encontrar de nuevo esas huellas que me llevaron hacia la resaca retazos de adornos de los que ya no puedo desprenderme signos de otros huesos enterrados en la sal pero el orgullo se inclina siempre hacia la izquierda y el fracaso se doblega ante la dureza de su pulpa ¿tendré que hablar de la intensidad de un nuevo sol para demostrar que el abismo se acuesta boca arriba? ("a media voz")

Jim Harrison (1937/2016 )

La araña La araña que Coleridge tenía como mascota según él, era muy intelectual porque tejía telarañas de engaños directamente, desde el culo grande y colgante de Coleridge A la luz... A la luz de la mañana, el picaporte, frío por el rocío. (muro fb y trad. daniel montoly + "otra iglesia es imposible", ver. jonio gonzález)

Roberto Themis Speroni (1922/1967 )

Veo a los buhoneros Veo a los buhoneros, a los dulces acróbatas del hambre, a los viajantes de la necesidad; veo a la gente empujando cadáveres, creyendo que el aceite es mejor que la tizana, que la duda es muy útil para el hombre; los veo echarse tierra en las encías, masticar cualquier cosa; los observo, los oigo discutir, dar palmetazos, ser felices con sólo tres lentejas, con una cama, con un nombramiento, condecorados a pesar de todo, hechos a una molicie activa y sucia; dispuestos a discursos, a diagramas, a cambiarse la cara por un hueso, por el espaldarazo de un imbécil. No sé qué hacer con mi melancolía; ya no sé de qué hablar. Estoy cansado. Sólo en un rostro vi fuegos extraños. Pero estaba en un sueño de la infancia. ("no me quites paz") He tomado la última semana... He tomado la última semana del mes de abril para morir intacto, cerca de mi lugar, con los abrojos que encierran una estrella en el tejido. Los hombres como yo, de...

Sujana Bhatt (1956 )

Inocencia frente a inocencia Hay ese momento en que el niño humano mira al niño mono que también lo mira: Inocencia frente a inocencia en un espacio en el que el niño mono no está en cautiverio. Hay pureza claridad hay una transparencia en esta mirada que dura largo tiempo ojos de agua ojos de cielo el alma puede todavía caer allí porque el mono todavía tiene que aprender el miedo y el humano todavía tiene que aprender el miedo –sin mencionar la arrogancia-. Al ver todo eso uno puede contar las pestañas uno puede contar los caracoles en la hierba mientras espera que los ojos parpadeen esperando ver quién desviará la vista primero. Con todo, el mono no observa al humano de la misma manera en que vería las hojas o a sus propios hermanos. Y el humano observa al mono sabiendo que éste es por entero otro ser. Y sin embargo, es tanta la buena voluntad tanta la curiosidad que ilumina sus rostros. Me gustaría deslizarme dentro de esa mirada, para...

Golgona Anghel (1979 )

Antes montaba grandes escándalos, marchaba, abría con una revolución la primera página del Expresso. Estaba, seguramente, habituada a grandes poemas: Os Lusíadas, la Divina Comedia. Pero el destino decidió por nosotros. Tiró a Barthes bajo las ruedas de una furgoneta de lavandería; contaminó a Foucault con el VIH; encerró a Althusser en un manicomio. Está claro que Dios no es estructuralista. Podría escribirte un haiku para simplificar la cosa. Recuerdo a San Agustín, por ejemplo, el verano de 384, a una mujer en un cuarto con un libro leyendo sin conseguir articular palabra alguna. ("el cultural", traducción martín lópez-vega)

Al Berto (1948/1997 )

Lisboa- Regreso El río disuelve la imagen crepuscular de la ciudad. Una luz lívida, como polvo de nieve, viste el barrio. Lentamente, la noche va escondiendo Lisboa. La velocidad de las tareas cotidianas ha cejado. La ciudad parece iluminarse desde su interior más secreto donde late un corazón muy antiguo. Lisboa se transforma así en el lugar privilegiado para la invención de la escritura. En ese lugar me muevo y me encuentro, y en él me hundo en travesías, seducciones, olvidos. No existe el tiempo. El tiempo del mundo se detuvo a las puertas de la noche de Lisboa. Camino; las sombras de la ciudad van revelando, poco a poco, rostros que despiertan a la noche, gestos cómplices, cuerpos, atrevimientos inesperados, danzas, seducciones… Camino por la ciudad que se ofrece a la voluptuosidad de la mirada. Al fondo de las calles y de las escaleras, en el pulmón de la noche, el Tajo, esa presencia invisible que, a veces, nos cala los huesos con su canto de neblinas grises. Y voy de ...

Uriel Martínez (1950 )

El bulevar Nací con la vista dirigida al bulevar donde toda la noche permanecía iluminado como un refrigerador abierto y colmado de alimentos perecederos. Cuando aprendí a caminar como autómata encaminé propósitos en dirección a la parada de camiones como quien emprende una travesía. Sin una lectura previa de origen ni destino abordé el primer transporte que se detuvo a mis pies y trepé trepé y trepé. Cuando concluyó el viaje y el vértigo que lleva aparejada una aventura desconocida pisé muelles, estaciones desconocidas. No llevé conmigo valija ni agenda ni direcciones, ¿para qué? Todo era inédito como un manuscrito olvidado, o perdido, o reencontrado. En la palma de mi mano llevaba la fortuna, el propósito del explorador confiado a su suerte hasta que te hallé. [Inédito]

Walt Whitman (1819/1892 )

Como si un espectro... Como si un espectro me hubiese acariciado, Creí que no estaba solo aquí, caminando    por la costa. Sino que creí  que él estaba conmigo ahora,    mientras caminaba por la playa,    creí que aquel que amo me acariciaba, Pero cuando me incliné para ver a través de    la luz resplandeciente, él había    desaparecido por completo, Y aparecieron aquellos a quienes aborrezco    y que me escarnecen. ("hojas de hierba", edición need, buenos aires, 1997, traducción mirta rosenberg)

Anna Swir (1909/1984 )

Pantuflas blancas de boda A la noche mi madre abrió un baúl y sacó sus blancas pantuflas de boda. Entonces las embadurnó un buen rato con tinta. Temprano en la mañana salió con esas pantuflas a la calle para hacer la cola del pan. Hacía quince bajo cero, se paró durante tres horas en la calle. Estaban entregando un cuarto de pan de molde por persona. ("el mundo incompleto", traducción de czeslaw milosz)

Nuno Júdice (1949 )

Eva y Lilith Aquí están sentadas en el mismo sofá, bebiendo en la misma copa de vino, oyendo la misma música, y apartando con dedos cansados el cabello que el sudor ha pegado a sus cabezas; aquí están, con la misma voz ya ronca por el tabaco de los siglos, con las manos ya cansadas de buscar otras manos, con los ojos empañados por la luz que insiste en apagarse; aquí están, no sabiendo ya si medio desnudas o medio vestidas, intentando saber si aún es de noche o si el día ya llegó por detrás de los cristales sucios de tantas eternidades de sueño; aquí están: y solo una risa que no saben de dónde viene las despierta, solo la palabra que una de ellas esperaba las sobresalta, solo la llamada de una luz que por un instante brilló, y luego se esfuma, las obliga a vivir, esperando un día, y otro día, sin que ningún día venga. Invocación ¿Qué saben los pájaros del otoño que llega, con su fondo de nubes, derramando cenizas sobre el cielo de la memoria? Los oigo...

Juan Rejano (1903/1976 )

Nocturno La noche nos inventa. Sus amantes, somos sus preferidos amantes. Oye cómo crece su inmenso pulso derramado. Aprisiona su informe aroma. ¿Duermes? Soñamos juntos al labio del abismo. La noche nos inventa. Yo te tengo, ámbar toda. Tú cortas de mi sangre las amapolas más lejanas. Bajo la apasionada luna de tus sienes advierto que. la noche entra en nosotros, se enardece lo mismo que yo. ¿Sueñas? Despiertos, sobre el mundo navegamos. La noche nos inventa. Va naciendo de este extremado limbo compartido una rosa que embriaga como el jugo difuso de la muerte. ¡Acude! ¡Sálvame! Salva este eterno instante, de las sombras detén este latido final. ¿Vives? Muertos de amor, un lirio nos conduce. ("no me quites paz")

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Foro romano todas las mañanas cuando me despierto el sol arde fijo en el cielo el café con leche humea en la cocina yo le pregunto a quien me acompaña ¿cuántas horas he dormido? pero nadie me responde abro los ojos y los brazos buscando un apoyo toco mi mesa de madera y la noche cae con violencia un relámpago apaga la luz del sol como la luz de una vela vuelvo a preguntar ¿el café con leche de hace siglos humea aún en el polvo? pero nadie me responde en la oscuridad me levanto y lo bebo pero compruebo que la leche está helada y el café encendido yace como el petróleo a varios kilómetros bajo tierra: una silenciosa columna se desploma entre mis brazos convertida en cenizas bruscamente el sol vuelve a elevarse y declinar rápidamente en una tempestad de hojas y pájaros rojizos dentro de mi habitación el crepúsculo brilla un instante con sus cuatro sillas de oro en las esquinas trato de recordar mi infancia con las manos dibujo árboles y pájaros en el aire co...

Al Berto (1948/1997 )

Vestigios tiempo atrás cuando creíamos en la existencia de la luna nos fue posible escribir poemas y envenenarnos boca a boca con el vidrio molido por las salivas prohibidas – tiempo atrás los días fluían con el agua y limpiaban los líquenes de las inmundas máscaras hoy ninguna palabra puede ser escrita ninguna sílaba permanece en la aridez de las piedras ni se expande por el cuerpo extendido en el cuarto de herrumbre y alcohol – se pernocta donde se puede – en un vocabulario reducido y obsesivo– hasta que el relámpago fulmina la lengua y no se consiga oír nada más a pesar de todo seguimos repitiendo gestos y bebiendo la serenidad de la savia –vamos fiebre de cedros arriba– hasta que tocamos el místico arbusto estelar y el misterio de la luz nos fustiga los ojos en una euforia torrencial ("índigo horizonte", traducción nuria p. serrano)

Denise Duhamel (1961 )

Perimenopausia Anoche soñé que había usado un cuchillo en vez de una cuchara para tomar mi primer cucharada de yogur de la mañana y el filo de su hoja me cortó la lengua. El yogur mezclado con mi sangre como pintura acrílica. ¡Puse inmediatamente una brocha en mi boca y la removí! Después empecé a pintarlo todo de color de rosa. El mantel, el vaso de agua, la taza de café, el bol, la inocente cuchara. Si los dientes son masculinos, entonces la lengua es una chica joven. Podés sospechar que la boca es una vagina y hasta es posible que tengas razón. Podés pensar incluso que un agujero en la mano es un estigma, pero según mi libro de sueños es también una concha, a no ser que el agujero se ubique en el dorso de la mano, en cuyo caso es un culo. ¿Y sangre de la boca/vagina? Bueno, no me ha bajado la regla en cuatro meses. Si te pensabas que la gente empieza a incomodarse cuando le hablás de tu regla, entonces tratá de hablarles de la monopausia. Se ponen a bostezar, sus b...

Jesús López Pacheco (1930/1997 )

Tableta de aspirina para mi madre Hoy que no puedo abrazarte recuerdo uno a uno los abrazos que no te he dado. Y por si acaso, como ayer, te duele la cabeza, te mando esta aspirina. Tómatela con un vaso de agua, madre de hijo difícil que jamás ha sabido escribirte la carta que una madre espera siempre. ("rua das pretas")