Los plagios de Borges
Los numerosos libros de la Biblia tienen cada uno su autor, pero el estilo semejante hace verosímil la tesis de que el autor es uno solo, un espíritu omnipresente dueño de hondas sabidurías. No sabemos si Homero concibió sus obras como las conocemos o si el rapsoda ciego al que llamamos así tejió hace 29 siglos unos poemas que después las generaciones fueron puliendo y mejorando hasta que los petrificó la escritura. En la antigüedad no sólo era aceptable sino necesario que un texto actual derivara de uno anterior; parecía una inmodestia pretender ser del todo original. Lo noble, lo respetable, era que un autor se inspirara en versos de Virgilio o de Lucrecio, en pensamientos de Ovidio o de Séneca. Muchos versos famosos son variaciones de versos antiguos y hay poetas de tiempos recientes, como Ezra Pound o T. S. Eliot, que tienen la costumbre de utilizar fragmentos clásicos como punto de partida o como parte de sus composiciones. Durante siglos a Homero sólo se conoció e...