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Mostrando las entradas etiquetadas como crónica

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                     foto eriko stark El otro apando 1.No es la primera vez que me veo obligado al encierro. Fue en 1986 cuando enfermé de Hepatitis B en Torreón que fui reducido a permanecer en casa por varias semanas. Mi cuerpo teñía las sábanas de un pigmento amarillo, propio de la enfermedad; se me asignaron platos, vasos y cubiertos de uso exclusivo para vedar el contagio a los de casa. Se me prohibió la ingesta de alcohol, en aquel entonces mi Talón de Aquiles, el sexo y la promiscuidad. Recuerdo que ya para salir de la convalecencia fui al cine del pueblo a ver "Thelma y Louise", cuya proyección deficiente se saltó el desenlace, cuando las amigas vuelan al precipicio en su coche. Una movie road, para mí, memorable. 2. Casi 35 años después me veo obli...

Uriel Martínez (1950 )

DRAMATURGOS Y POETA: LA PALABRA DESNUDA                                               Sinopsis: en esta ocasión nos ocupamos de dos dramaturgos del siglo XX, Óscar Liera (Sinaloa) y Víctor Hugo Rascón Banda (Chihuahua) y del poeta zapoteco nacido en el Istmo, Elvis Guerra, quienes le dieron al país dos voces para la escena;   y una voz lírica que se ocupa del mundo del muxe, de los usos y costumbres de una minoría racial y sexual pocas veces atendida por una sociedad occidental que le ha dado la espalda a las minorías étnicas pese a la riqueza de su cultura. 1. Hubo un tiempo en que los carros de comedia recorrían los caminos y veredas llevando la buena nueva del teatro, hubo otro tiempo en que los corrales eran el sitio en donde se representaban farsas de cornudos, alcahuetas y graciosos. Moliere y Lope de Vega mantuvieron viva la llama del teatro en l...

Anónimo

Petición "Hola te quiero pedir un favor... Si desapareces a nuestras familias, no los entierres, no los tires en lugares donde no podamos encontrarlos, no los quieras borrar de la tierra, no los quemes por favor, ayúdanos a que no pase eso, al fin ya están muertos, tu objetivo ya lo cumpliste, sabes? No nadamás desapareciste a nuestra familia, desapareciste a toda su familia que tanto los amamos, a ellos los mataste y a nosotros nos dejaste muertos en vida, no te imaginas cuántas familias están muriendo de dolor y angustia, no porque los hayas desaparecido si no porque no los encontramos, yo no te culpo ni te juzgo.. tus razones tuviste para hacer lo que hiciste, creeme que ya ni pedimos justicia ni quién lo hizo, ya no nos importa esa parte, pero si te pido que nos ayudes a encontrarlos, tu más que nadie sabes dónde están, ayúdanos a hacer milagros para que ellos regresen con su familia que tanto los espera, a lo mejor si crees en Dios el te perdona por ayudarnos a encontrar...

Uriel Martínez (1950 )

El tedio De esas tardes tediosas de domingo en que: 1. Quiebras un vaso de cristal de un codazo involuntario 2. Coges el cuchillo y abres la panza de la papaya, le quitas los granos negros, la piel y la partes en cuadritos. 3. Divides un limón en cuatro partes, le quitas las semillas con la punta del cuchillo. 4. Echas papaya y limón a la licuadora, agregas agua, dejas que se haga una mezcla homogénea. Te sirves luego un vaso y bebes hasta ver el fondo. 5. Eliminas de tus contactos a los ególatras e inútiles. 6. Vuelves a respirar tranquilo porque ya levantaste los vidrios y esquirlas del vaso roto. [Inédito]

José Lezama Lima (1910/1976 )

La casualidad Pregunta un estudiante a José Lezama Lima: –¿Qué cosa es el azar, maestro? –Tú te subes a una guagua y al lado del asiento que eliges va sentada la mujer que será tu esposa... –¿Y ése es el azar, maestro? –Espérate a que termine, chico. El azar es la mujer que iba en la guagua a la que no te subiste. Contado por el poeta Eliseo Alberto ["cómo cantaba mayo en la noche" )

Salvador Novo cronista

Salones de belleza  En efecto, el viejo "Godefroy" era el único. Vendí postizos para los grandes chongos porfirianos, bisoñés para los calvos no resignados, cremirrumpieron su moda, a Simón. Cuando, en 1925, las pelonas, y los cultos periodistas hicieron chistes consabidos sobre los "cabellos largos e ideas cortas", que habían leído en las ediciones Maucci Schopenhauer (perdón; eran Samperer), la ciudad no estaba preparada para servir en sus peluquerías masculinas a las señoras que las invadieron. Pero bien pronto ya hubo "salones de belleza" para ellas solas, que ahora los llenan y hacen cola para ocuparlos y salir transformadas, metamorfoseadas; ya desde el de Esperanza, a que acude toda la aristocracia, ya desde el de cualquier barrio, que emperifolla a toda la vecindad. (fuente: Nueva grandeza mexicana, ed. Conaculta, 1992, col. Cien de México, Primera edición en Hermes, 1946.)

Jaime Muñoz Vargas, escritor

Te vas, ángel mío La semana pasada estaba a estas horas en el DF. Como quedé hospedado cerca del centro histórico, nada me costaba echar una vuelta de rutina al zócalo, zona siempre idónea para comprar las chucherías artesanales que hacen las delicias de mis hijas en cada retorno a La Laguna. Pues bien, era domingo y el ombligo de la capital, la calle Madero sobre todo, lucía tupido de turismo, tanto que resultaba hasta difícil caminar. Al llegar a la plancha de la plaza vi que se levantaban unas inmensas casas de campaña verde olivo y un montón de personas hacía cola para entrar: era una exposición del Ejército mexicano, un museo itinerante. Mi hija y yo atravesamos la avenida y a un costado del zócalo, en una especie de pequeña jardinera para transeúntes, vi que un grupo de ancianos rodeaba el busto de Cuauhtémoc. Uno de ellos, muy grande ya, tocaba la guitarra, y los demás, la mayoría mujeres, como diez, formaban una especie de coro. Todos traían hojas de papel en las manos. Qui...

Aristeo Jiménez, narrador

Tala se mudó de aquí En 1989, cuando comencé a retratar el barrio de La Coyotera, conocí a Tala, un jarocho vestido de mujer que caminaba con dificultad pues siempre calzaba unos zapatos de tacones muy altos. Era diciembre, hacía frío. En una cantina llamada El Delirio lo vi por primera vez. Se acercó a mí y me pidió que le invitara una cerveza. Luego se recargo en un rincón y se quedó dormido. Tala siempre soñaba mucho, soñaba que iba remando una pequeña barca por el río Tecolutla o trepando las palmeras para cortar cocos o que comía mangos verdes con chile en polvo. Añoraba su niñez feliz en ese pueblo de pescadores del que no recuerdo su nombre. Yo le decía de apodo Pigua porque me recordaba ese personaje del niño pescador en la película  Tiburoneros,  de Luis Alcoriza. El día que le pedí permiso para tomarle una fotografía me confió que en dos semanas más se regresaría a su pueblo, pues ya se sentía viejo y los clientes ya no lo buscaban como antes. Le prometí ayuda...

Pedro Lemebel, narrador

Anacondas en el parque Alguien en un intento desesperado zizaguea los autos de la costanera y alcanza el puente perseguido por los disparos. En un salto suicida vuela sobre las barandas y cae al río siendo tragado por las aguas. El cadàver aparece días después ovillado de mugres en la ribera del Parque de los Reyes. La foto del diario lo muestra como un pellejo de reptil abandonado entre las piedras. (pasaje tomado de La esquina es mi corazón, ed. Seix Barral, col. Biblioteca Breve, México, 2013.)

LA VOZ DE DOGVILLE

DON RUFIS La primera vez que vi a Mirtila luego de ya estar instalada en Vancouver le pregunté qué extrañaba más de Dogville. Me respondió que el carrito de propaganda de Rufis Taylor. Me extrañó tanto su respuesta que no daba crédito a su confesión. Más tarde me percaté que era su nostalgia de ella por el terruño. En otra ocasión y en otro momento, le pregunté al escritor Severino Salazar qué era lo que procuraba degustar cuando venía a Dogville, me respondió que las banderillas que consigue afuera de la tienda de muebles Elektra, en la calle Hidalgo, con una ñora que la veo instalada en las tardes con campechanas y otros panes benditos, como los de López Velarde. En una tercera ocasión, le pregunté a Pedro Valtierra, el fotógrafo, qué era lo primero que probaba al llegar a su rancho bicicletero (Dogville); y claro y directo me respondió que las tortas de chorizo que expenden en el pasaje ubicado frente a la oficina de Correos, calle Allende, Centro Histórico. N...

EL CENICERO

uno. Soy de las personas que coleccionan ceniceros robados. Hace unos 20 años expropié uno de acero, con forma de sartén, de factura michoacana, que este mediodía se me fue de las manos y se le desprendió el mango. Es la primera vez que se me cae y aun así pienso seguir utilizándolo. No sé si recupere su factura artesanal con "cola loca", trataré de disimular el percance pues me es muy útil mientras me encierro en el excusado, su lugar habitual y donde ha envejecido y ennegrecido (*). dos. Tuve un amigo con la costumbre de entrar a hacer sus necesidades fisiológicas con pluma y crucigrama en mano. Decía que sólo así encontraba la concentración mientras evacuaba. He sabido de personas que tienen en el baño una canasta o una repisa con revistas y periódicos viejos; para los que orinamos de pie, hay baños donde he encontrado un dibujo original de José Luis Cuevas en la pared, enmarcado. Durante una temporada tuve en la avenida Ámsterdam una litografía de Francisco...

Los exiliados de sí

Faltaba tiempo aún para que José Emilio llegara a recibir el Premio Alfonso Reyes y el auditorio del COLMEX se iba llenando paulatinamente. El público, formado en su mayoría por estudiantes, conversaba. Sin nada más qué hacer, descubrí en la fila delante de la mía a un joven charlando entre un grupo de amigos. Me fue difícil quitarle la vista de encima. Muy difícil. En esa larga espera, a unos metros de distancia, estaba un rostro como el que yo había idealizado en mi adolescencia más temprana. Vi los rasgos que en ese tiempo tan pasado representaron la encarnación de mi deseo aún sin nombre. Ojos expresivos, nariz recta, pero aquello que me inquietó sobremanera en aquel entonces, y que volví a encontrar esa reciente tarde de octubre, fueron los dientes macizos y la boca de generoso labio inferior algo doblado sobre la barbilla. Entonces recordé cómo soñaba el beso de una boca así, que era para mí la imagen del máximo atractivo masculino. El tipo de joven que en mi púber imaginación po...

LA VIDA SIN BARBIE

A los 30 años acabo de recibir mi primera Barbie. A quien no le gusten las historias cursilonas lo invito a que deje de leer este blog, nada que empiece con esa frase se puede escapar de ser rosa. Las barbies, tal vez porque mi mamá nunca quiso regalarme una, fueron sin duda uno de los juguetes más significativos de mi infancia. Santiago Gamboa, en su novela La vida feliz de un joven llamado Esteban, describe los juguetes que siempre deseó pero no tuvo como los juguetes más importantes de su niñez. Los que más lo marcaron. Coincido con esa idea, ningún juguete me apasionó tanto, con ninguno soñé tantas navidades mientras rompía el papel regalo, como con una Barbie. Por eso fue tan importante una tarde, el fin de semana pasado, cuando llegué a mi casa después de clase y encontré sobre la cama una caja grande. Era una Barbie rosada a la que, al apretarle un botón en la cintura, se le ilumina el vestido con estrellitas de colores mientras una melodía sosa, como de caja de música, ...

EL TSUNAMI DE MARÍA

Poco antes de las tres de la tarde, María salió de la estación del Metro de Asakusa con la idea de conocer los famosos templos de Tokio. Ya en la calle escuchó un estruendo, miró los cables enloquecidos, los coches que trepidaban y la incertidumbre en los rostros de la gente. Ni un grito, sólo exclamaciones. El movimiento era cada vez más fuerte y pensó que el piso se abriría en dos. Giró sobre su propio eje sin saber qué hacer hasta que se prensó al brazo de un japonés que, desconcertado, caminó con ella hasta el centro de la avenida, lejos de los edificios. Supo entonces, a sus 18 años, lo que era un terremoto. Después de dos minutos eternos, ya quieta la tierra, caminó hacia el Sensó-Jí, la segunda pagoda más alta de Japón. Ahí la sorprendió un segundo estruendo y la visión del templo de cinco pisos que iba de un lado a otro como papel al viento. Se va a caer, pensó. Vio como todos alrededor sacaban sus móviles y miraban en pequeños monitores. A falta de un celular y del idioma, m...

DÍA DE LA CANDELARIA

febrero 2, 2011 Las guarderías y los kindergarten se quedaron sin niños pues el viento errático y frío propagó en volantes que la ciudad seguirá bajo el fragor de los murmullos, como en Comala, de otra escalada de violencia. Antes de las 13 horas había comercios dispuestos a bajar las cortinas de acero, a colocar candados inviolables y trancas gruesas porque nadie estaba preparado para atestiguar la presencia ni las víctimas de los bárbaros, como en el poema de Kavafis. Había los que esperaban un coro de hombres decapitados, colocados en hieleras rojas y blancas de oxxo, los cráneos desollados acomodados cuidadosamente sobre cubitos de hielo. Eran recipientes abandonados en algún entronque cercano a un depósito de gasolina en dirección sur, norte o el que fuese una referencia en esta ciudad protegida y fortificada por una decena de capillas, ermitas y parroquias y una catedral. Todas vacías pues hasta los pordioseros recogieron sus andrajos y miedos para resguardarse mucho antes del...

BUÑUEL, OTRA VEZ

Una tarde de 1983 Luis Buñuel me llamó por teléfono: “De la Colina, venga usted mañana a casa a las cinco de la tarde, tengo algo para usted, y de paso nos despediremos”. Con el corazón encogido, porque ya sabía que desde hacía unos días él telefoneaba dando citas similares a otros amigos, fui hipócrita y pregunté: “¿Va usted a salir de viaje?”, y me respondió: “No, ningún viaje; venga usted a las cinco de la tarde”. En el Volkswagen fui al día siguiente a la recoleta casa de la Cerrada de Félix Cuevas ante la cual estuve paseando porque había llegado adelantado unos minutos y sabía que don Luis consideraba tan grosero acudir a una cita unos minutos antes como unos minutos después. Él me esperaba ya en el recibidor, no en la salita donde tantas veces conversamos y donde Pérez Turrent y yo lo habíamos entrevistado durante meses para el libro Prohibido asomarse al interior/ Conversaciones con Luis Buñuel. De pie, con un sorprendente aspecto de fragilidad, pero bien erguido, estaba junto ...

CONVIVIO A CERO GRADOS

Generalmente los domingos llego temprano a casa, sólo que ayer fui a comer a Fresnillo y, desde que llegué, me invitaron a una comida de cumpleaños, comida que se extendió hasta después de las 22 horas pues había que romper una piñata, asar carne, salchichas tipo alemán y cebollas envueltas en papel aluminio. Antes de salir de casa le llamé a Pilar para avisarle que me disponía a viajar a su pueblo, que si le interesaba nos veíamos en un restaurante del centro, a donde le llevaría películas y libros. Pilar y yo acordamos vernos 90 minutos después, tiempo suficiente para el traslado y la llegada a la cita.    Ambos amigos fuimos puntuales. Luego de escoger dos libros y una película, me pidió permiso para disponer de ocho poemas del blog "mi saliva todo locura" para su publicación en una plaquette. Le dije que se los escogería y le enviaría la lista para que simplemente los tomara del espacio abierto al que así lo desee, que yo mismo le haría la propuesta del tìtulo que en...

ACERVO DE CAFÉ

uno. Estoy en un restaurante-cafetería del centro esperando la llegada del profesor Sergio, que me invitó a desayunar a las 11:30 am pues le interesa comunicarme su experiencia como participante en una charla que dio sobre educación en Querétaro y en una ponencia en preparación para enviar a una revista especializada en el tema. Pronto serán las doce del mediodía y no aparece, luego de ingerir dos tazas de café y sin la posibilidad de expresar mi ocio con un cigarro Delicados con filtro tabacos rubios. dos. Para distraerme observo la colección de obras de arte que el fondero, descendiente de árabes, exhibe de manera permanente en la parte más alta de esta variante de bodega, cuya distribución del espacio me recuerda el corredor de una vecindad o el zaguán de una casa pueblerina. Para mi sorpresa y admiración, me percato que el "curador" de la muestra se guió por el sentido común del orden alfabético: ahí estàn los hermanos Pedro y Rafael Coronel, Friedeberg, Carrington, D...

EL LLANTO DE MEDEA

a. Cuando escuché el llanto desgarrado de la madre de Frank fue inevitable recordar el inicio de Medea : la nodriza se lamenta de la suerte de los hijos de Jasón, que han sido presa de la furia de una mujer abandonada. b. Hasta antes de presenciar el dolor desgarrado de esta madre, hace pocas horas, yo daba por supuesto que sólo a las criaturas berrinchudas les daba por gritar como una forma de aspavientos para conmover al padre, la madre, la abuela o equis. Pero ahí estaba la madre de Frank hecha trizas por el deceso de su hijo de 52 años, muerto de un infarto de madrugada, las hermanas todas de negro como he visto a las hijas de Bernarda Alba, subyugadas por la matrona que las ha sometido por años, meses y días. c. Siento que el dolor invade poco a poco y de forma inexorable el recinto donde velan al muerto. Es una sensación de sofoco, como estar a merced de un estanque denso que pronto me impedirá la respiración. Antes que esto suceda, salgo al aire libre donde permanecen enhiestas ...

EL MAPA SECRETO

¿Por qué es importante el testimonio de un periodo histórico de un país como el nuestro, agobiado por políticos mediocres y obtusos como los panistas que llegaron en el año 2000 a Los Pinos, donde relevaron a los priístas en el saqueo sistemático del 'cuerno de la abundancia' que, según los enterados, es el mapa de nuestro territorio? Después de la aparición del síndrome de inmunodeficiencia adquirida (sida en español, aids en inglés) la geografía social, la cultural y personal ya no fueron las mismas. Aunque no fue de inmediato, desaparecieron lugares de recreación masiva como los baños Ecuador, parte importante del pasado de la ciudad de México; del mapa secreto fue borrada también La Casita, espacio de ligue y de contactos furtivos entre varones, localizada en el enorme perímetro de Ciudad Universitaria; y así se fueron perdiendo otros sitios como las monumentales salas de cine de arquitectura neoclásica cuyo origen se remonta a principios del siglo XX o fines del Porfiria...