Uriel Martínez (1950 )
foto eriko stark El otro apando 1.No es la primera vez que me veo obligado al encierro. Fue en 1986 cuando enfermé de Hepatitis B en Torreón que fui reducido a permanecer en casa por varias semanas. Mi cuerpo teñía las sábanas de un pigmento amarillo, propio de la enfermedad; se me asignaron platos, vasos y cubiertos de uso exclusivo para vedar el contagio a los de casa. Se me prohibió la ingesta de alcohol, en aquel entonces mi Talón de Aquiles, el sexo y la promiscuidad. Recuerdo que ya para salir de la convalecencia fui al cine del pueblo a ver "Thelma y Louise", cuya proyección deficiente se saltó el desenlace, cuando las amigas vuelan al precipicio en su coche. Una movie road, para mí, memorable. 2. Casi 35 años después me veo obli...