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Mostrando entradas de enero, 2014

Félix Grande (1937/ 2014 )

  Polifónica tarde a tempo en niebla Por el pasillo de mi casa avanza con muchos nervios y una novia de amor. Dentro de un sobre blanco la angustia y el fervor de la vida hierven en el puchero del poema. La tarde llueve sin lluvia: pura luz mojada con la saliva de los milenios. ¡El tiempo con su T vieja y su sonido atónito! Por el aire del comedor flotan en su silencio las cavernas remotas: los primordiales, desconfiados y prepensativos -Socorro!, dicen, susurrando. ¡Qué tarde lenta el Tiempo! ¡Qué hora cósmica, qué remoto este súbito con su novia de amor! Se van con gratitud indescifrable. [La mujer de mi vida duerme lucha en la cama a tos partida, contra su catarro septuagenario. Amor mío cúrate cúrame. Tu tos brama en el cráter de mi miedo. Oh cráter de mi culpa. ¿En qué barranco de mi infancia rodeé de perros tu inocencia, todos rabiosos? Ah tus pulmones: mira cómo señalan con su dedo neumónico hacia mi pasado materno. Y ahora qué con esa tos,...

Félix Grande (1937/ 2014 )

Vivir a cara o cruz Carezca yo de ti y al infortunio suceda la desgracia y a la desgracia el cataclismo y a todo ello asistiría con el desinterés de un muerto. Estés conmigo tú y por cada brizna de dicha que pretendan arrebatarnos avanzarían desde mi corazón espléndidos ejércitos de odio. Tú puedes ser la espalda atroz de mi destino o mi patria de carne.  (fuente: poemas a media voz) 

Sergio Solmi (1899/ 1981 )

Plegaria a la vida Para que más ardas, para mejor sentirte, para que siempre el corazón me parta el tajo sediento de tu espada, para que por la noche ansioso en vano en buscarte me debata y me alcance el alba como una muerte amiga, tregua no me des, vida mía, dame la humillante pobreza, los negros insomnios, los cuidados y los males. Dame el delirante deseo que se hincha de espejismos y la tímida sangre que se agita a cada soplo. Para que más ardas, para mejor sentir este, tu beso, que me retuerce y demuda, cada una de mis fibras consume en tu fuego, cada pensamiento somete y anula, cada dulzura tuya, la paz y la dicha, niégame todavía. ( fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Jorge Aulicino)

Derek Walcott (1930 )

Port of Spain La mitad del verano se extiende ante mí con un bostezo de gato. Árboles con polvo en los labios, autos fundiéndose en un horno. El calor hace tambalear a los mestizos de la calle. Han repintado de rosa el capitolio, las verjas que rodean el parque de color sangre herrumbosa. Junta y coup d´etat , la última modalidad latina, empolla en el balcón. Monótonos arbustos rojizos cepillan el aire húmedo con ideogramas de gallinazos sobre los almacenes chinos. Los callejones asfixiantes como hornos donde sastres melancólicos espían sobre sus viejas máquinas uniendo junio y julio sin costura, y uno espera un relámpago cuando el centinela armado anhela aburrido el chasquido de un rifle pero yo me alimento de su polvo, de su cotidianeidad, de la inercia que llena de horror a sus exiliados, del polvo sobre las montañas con sus luces anaranjadas, incluso de la luz piloto del puerto maloliente que gira como la de un auto policial. El terror es local, al me...

Diane Wakoski (1937 )

El mecánico La mayoría de los hombres usan los ojos como metrónomo para marcar el compás del caminar de una mujer cómo sus caderas se ciñen contra la tela, igual que los higos en el árbol justo antes de reventar sus moradas pieles, para medir qué tanto de su andar emplea en la cama de noche, la jarra del cielo llenándose de vía láctea centellea cada vez que ella mueve los labios. pero, claro, los secretos no son los golpes obvios en la canción que cualquier baterista puede dar oyendo la velocidad del motor —hecho también de golpes— tan rápidos, sutiles, supongo, que llegan como un sonido continuo o el corazón que, por supuesto, golpea sin ventilador que lo mantenga fresco; es una prueba, un ritmo, que no podrían ver aquellos ojos medidores aunque tal vez haya algunos con dedos y oídos tan cerca de los motores con aceite limpio circulando por los oídos que depure la sesera, quizás algunos... puedan decir en qué consiste el secreto sangrar de una mujer Como mujer con estrellas untuos...

Narco y poder

La explosión social —Yo no tengo ninguna fascinación por la mafia —dice el profesor Leonardo Gibert, de la Universidad de Cucurpe. Sus alumnos del seminario de Delito Comparado lo escuchan muy atentos. —El crimen organizado es, en el fondo, un fenómeno de relación con el poder establecido —continúa el que también trabajó como investigador privado en Tijuana muchas años atrás—. No hay crimen organizado que no sea una colusión entre delincuentes, policías y militares, es decir: entre criminales y representantes del Estado. Entonces eso es lo que me ha interesado: las relaciones de poder entre política y delito. Eso es lo que está sucediendo. No se sabe si es una sublevación, una subversión, una guerra civil o un desafío de inspiración política. No parece que quiera tomar el poder de los criollos. —La vigilancia del lavado de dinero en México ha sido una simulación muy bien montada —dice Mario Aldaco, de Bacoachi. En realidad la Universidad de Cucurpe es una universidad con ruedas: ...

José Emilio Pacheco (1939/ 2014 )

Al este del paraíso En aquel entonces todas las muchachas se llamaban Teresa, Yolanda o Lilia. Me refiero a un mundo que sólo existe en la memoria que miente, desfigura, confunde. Éramos demasiado niños para tener acceso a un hotel y demasiado pobres para disponer de habitaciones al fondo del jardín o coches que pusieran a nuestro alcance carreteras y bosques. Nos tocaron los tiempos de las últimas filas en los cines, el zaguán en tinieblas, los besos en los parques. Siempre el temor pero no (extrañamente) la noción de pecado. (texto en Tarde o temprano , ed. FCE, col. Letras Mexicanas, México, 1980.)

NO ME IMPORTÓ...

No me importó el cielo borrascoso ni las primeras gotas sobre los cristales de autos y párpados. Tampoco me interesó que la brújula señalara al sur con índice ciego. Me interesó poco salir de casa sin abrigo sin paraguas sin bufanda sin billetera y el semblante descompuesto: sabía que no estarías ni en la esquina ni en el café ni en el bar ni en el hotel. Salí a merced de amenazas a ojos vistas, como el Señor me echó al mundo, dispuesto a que aparecieras y te rieses.

Jorge Posada (1980 )

basquiat una película a los 16 en la primera escena estás frente a un mural violento durante la adolescencia habitas una caja de cartón lejos de tu madre escribes palabras en los muros en un bar vendes dibujos al hombre con el que años después te fotografían con guantes de box no recuerdo si en el film existe la escena por la que me gustas sales de tu piso llevas un traje precioso el pelo atado con cinta gris llamas a cada uno de los taxis que cruzan la avenida ningún chófer se detiene sacas un fajo de billetes lo agitas arriba de tu cabeza después de una hora eres un muñeco de nieve extraviado (texto transcrito de La belleza son los aeropuertos vacíos , Ediciones Liliputienses, colección La Biblioteca de Gulliver, Cáceres, España, 2013.)

Bella Ajmadúlina (1937/ 2010 )

Un cuento sobre la lluvia Desde la mañana la lluvia no me abandonaba, -Oh, déjame- le decía yo groseramente. Pero ella no cedía, fiel y triste, me seguía como una pequeña hija. La lluvia se pegó a mis espaldas, como un ala. Yo la retaba -Avergüénzate, mala! Llorando te implora el quintero -Vete a las legumbres y a las flores! ¿Qué quieres de mí? El tiempo era pesado y seco. La lluvia estaba conmigo, olvidando al resto del mundo. Los chicos bailaban en torno a mí, como si fuera una máquina regadora. Me ingenié para entrar en un café, Me escondí en una mesa, detrás de un nicho. La lluvia, cual un mendigo, se pegó a la ventana, y quería llegar a mí a través del vidrio. Salí otra vez, la mejilla fue castigada con una bofetada húmeda, pero en seguida, arrepentida, la lluvia, triste y valerosa, me lavó los labios con olor a cachorro. Creo que mi apariencia era ridícula. Me envolví el cuello con un pañuelo gris. Y la lluvia ...

Sharon Olds, poeta

Poema al padre De pronto te imaginé de niño en aquella casa, habitaciones oscuras y cálida chimenea con el hombre enfrente callado. Te movías a través del grávido aire con tu corpórea belleza, un chico de siete años, indefenso, avispado, hubo cosas que el hombre hizo cerca de ti, era tu padre, el molde con el que fuiste creado. Abajo en el sótano, los barriles de dulces manzanas, cogidas del árbol en su momento álgido, se pudrieron y descompusieron y por delante de la puerta del sótano el arroyo corría y corría, y algo no te fue dado, o algo te fue robado, algo con lo que naciste, y hoy incluso a tus 30 y 40 años te llevas la oleosa medicina a tus labios cada noche, ponzoña para ayudarte a caer inconsciente. Siempre pensé que la clave fue lo que nos hiciste de adulto pero luego recordé a aquel niño siendo moldeado frente al fuego, los diminutos huesos de su alma retorcidos y fracturados, los pequeños tendones sujetando el corazón partid...

El arte desvanece fronteras

Hace poco, la artista Patricia-Ruiz Bayón se reunió con tres migrantes en Matamoros, ciudad fronteriza estragada y los invitó a participar en una performance. La obra 70+2... , conmemoraba un acto de brutalidad que sigue traumatizando a la región: una masacre en 2010 donde murieron 72 migrantes en la vecina localidad de San Fernando que, según las autoridades mexicanas, fue perpetrada por los Zetas, una banda criminal. Al igual que los migrantes asesinados, a los que hicieron bajar de autobuses y les dispararon, los voluntarios en la obra de Ruiz-Bayón realizaron un accidentado viaje hacia el norte rumbo a los Estados Unidos. El día de la performance, descalzos y vestidos de blanco, los dos hombres y una mujer pisaron tierra que Ruiz-Bayón había transportado desde un campo de trigo de San Fernando, evocando una fosa común pero también esperanza y renovación. Luego caminaron sobre un símbolo de infinito dibujado en el suelo, para significar el eterno camino de la migración. Esta perfor...

Olga Orozco (1920/ 1999 )

Señora tomando sopa  Detrás del vaho blanco está la orden, la invitación o el ruego, cada uno encendiendo sus señales, centellando a lo lejos con las joyas de la tentación o el rayo del peligro. Era una gran ventaja trocar un sorbo hirviente por un reino, por una pluma azul, por la belleza, por una historia llena de luciérnagas. Pero la niña terca no quiere traficar con su horrible alimento: rechaza los sobornos del potaje apretando los dientes. Desde el fondo del plato asciende en remolinos oscuros la condena: se quedará sin fiesta, sin amor, sin abrigo, y sola en los más negro de algún bosque invernal donde aúllan los lobos y donde no es posible encontrar la salida. Ahora que no hay nadie, pienso que las cucharas quizá se hicieron remos para llegar muy lejos. Se llevaron a todos, tal vez, uno por uno, hasta el último invierno, hasta la otra orilla. Acaso estén reunidos viendo a la solitaria comensal del olvido, la que traga este fuego, esta sopa de arena, esta...

Charles Simic (1938 )

  Paraíso En un barrio antes llamado “La cocina del infierno”, donde un mendigo aseguraba haber tocado la lira de Nerón mientras la ciudad ardía en el calor del verano; donde una peluquera que se hacía llamar Cleopatra empuñaba las tijeras del hado sobre mi cabeza amenazando con cortarme las orejas y la nariz; donde un hombre y una mujer paseaban desnudos al atardecer por una de las más oscuras calles laterales. Debo de estar soñando, me dije. Era como encontrar una pareja de esfinges. Esperaba que tuviesen alas, cuerpo de león; él con el pecho tatuado estrafalariamente, ella con sus enormes tetas balanceándose. Ocurrió todo tan rápido, y fue hace tanto tiempo... ¿Sabes ese instante justo antes de que amanezca en el que nada desearías más que acostarte entre sábanas frías en una habitación con las persianas bajadas? La hora en la que los hermosos suicidas que yacen uno junto al otro en el depósito se levantan y salen para ver la primera luz. Las cortinas ...

Nuno Júdice (1949 )

Antropofagia humanitaria En las ciudades de casas de madera y calles de tierra batida, los indígenas venden zumo de coco a los funcionarios que vienen del continente y una adolescente vestida de hierbas aromáticas les canta una balada con la música del mar al fondo. Los funcionarios se embriagan con su voz, apartan los abrigos y las carpetas y corren tras de ella hacia la selva donde son hechos presos por las tribus desnudas que, después de zampárselos, mandan a otra adolescente vestida de hierbas aromáticas a la ciudad de casas de madera y calles de tierra batida, donde ella espera a que lleguen otros barcos que traigan otros funcionarios que irán tras su canto, sólo para verla desnudarse e lanzar su vestido de hierbas aromáticas al agua que ya hierve, a su espera, para que las tribus desnudas se los zampen. (texto tomado del blog "rima interna", trad. Martín López-Vega.)

Jorge Posada (1980 )

Provengo de una familia que no posee nada cuyo legado serán las peleas que sostuvimos los sábado por la tarde las puertas que se disuelven durante el verano. Provengo de una familia que jamás logró sostenerme que evita llegue a su casa durante ciertos lunes de agosto donde mi madre odiaba los muros de mi cuarto con fotografías de músicos y actrices porno. Provengo de una familia que esconde la comida entre los frascos y que me arrebató la posibilidad de construir una casa porque me infundió el temor de que un hogar es una escopeta a punto de dispararse. (texto transcrito de Costa sin mar,  edición Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), col. El pez en el agua, Serie Poesía, México, 2012.)

Antonio Cisneros, poeta

Una muchacha católica toca la flauta   Tercer movimiento (affettuosso) Para hacer el amor debe evitarse un sol muy fuerte sobre los ojos de la muchacha, tampoco es buena la sombra si el lomo del amante se achicharra para hacer el amor. Los pastos húmedos son mejores que los pastos amarillos pero la arena gruesa es mejor todavía. Ni junto a las colinas porque el suelo es rocoso ni cerca de      las aguas. Poco reino es la cama para este buen amor. Limpios los cuerpos han de ser como una gran pradera: que ningún valle o monte quede oculto y los amantes podrán holgarse en todos sus caminos. La oscuridad no guarda el buen amor. El cielo debe ser azul y amable, limpio y redondo como un      techo y entonces la muchacha no verá el Dedo de Dios. Los cuerpos discretos pero nunca en reposo, los pulmones abiertos, las frases cortas. Es difícil hacer el amor pero se aprende. (texto duplicado de "la mirada del lobo")

María Mercedes Carranza, poeta

Métale cabeza Cuando me paro a contemplar mi estado y miro su cara sucia, pegochenta, pienso, Palabra, que ya es tiempo de que no pierda más la que tanto ha perdido. Si es cierto que alguien dijo hágase la Palabra y usted se hizo mentirosa, puta, terca, es hora de que se quite su maquillaje y empiece a nombrar, no lo que es de Dios ni lo que es del César, sino lo que es nuestro cada día. Hágase mortal a cada paso, deje las rimas y solfeos, gorgoritos y gorjeos, melindres, embadurnes y barnices y oiga atenta esta canción: los pollitos dicen pío pío pío cuando tienen hambre, cuando tienen frío. (texto tomado del sitio "la mirada del lobo")

Gustavo Riccio (1900/1927 )

Elogio de los albañiles italianos De pie sobre el andamio, en tanto hacen la casa, cantan los albañiles, como el pájaro canta, cuando construyen el nido, de pie sobre una rama. Cantan los albañiles italianos. Cantando realizan las proezas heroicas estos bravos que han llenado la Historia de prodigiosos cantos. Hacen subir las puntas de agudos rascacielos, trepan por los andamios; y en lo alto sienten ellos que una canción de Italia se les viene al encuentro. Más líricos que el pájaro son estos que yo elogio; el nido que construyen no es para su reposo, el techo que levantan no es para sus retoños... ¡Ellos cantan haciendo la casa de los otros! (texto tomado del blog "otra iglesia es imposible")

Juan Gelman (1930/2014 )

Cita II  (santa teresa) ¿cómo es posible que viviendo esta derrota tu amistad me cure el alma? ¿cómo me consolás y amás abriéndome contra la áspera muerte y decís palabras herideras como leche para comer como cordero poderoso de vos? (texto duplicado del sitio "revista ñ", Clarín)

Paola Cadena Pardo (1983 )

Placa en honor al fundador del Hotel Cada hombre es un hotel de paso tiene habitaciones en sus manos y en su vientre y la mejor suite siempre está en los ojos aunque a veces sean opacos y callados. Todo hombre tiene un bar en su garganta y un corredor largo y oscuro desde el alma hasta la razón. A sus espacios diminutos llegan hombres y mujeres con velas encendidas o linternas desgastadas Un día el hombre muere y entonces llegan los gusanos comen y beben y luego se marchan sin pagar la cuenta. (texto tomado del sitio "la otra")

Ángel Ortuño (1969)

Dónde y cómo comprar tigres  Si no les gusta el clima del lugar donde vives no tires tu dinero: en 400 años se han comido un millón de personas y no todos han sido aldeanos desnudos, incluso coroneles británicos que van sobre elefantes y prefieren la jungla a sus esposas han terminado siendo apenas mal aliento para los treinta dientes que ahora puedes comprar en línea. (texto tomado del muro "costa sin mar" en feis buc)

CON ESTOS PIES...

Con estos pies camino con esta lengua expreso con estos ojos sangro con estos anteojos tropiezo. Con esta lupa quemo con estos nudillos toco con este cuerpo lucho con estos lápices te difumino. Con este fuego sazono con estos oídos no te oigo de este báculo me valgo con estos calzones rotos. Con este culo flatulencias con este olfato husmeo con aquella estrella me cloroformo con tu rosa de los vientos giro. Con este café me despabilo con este tabaco toso con este cerillo me enciendo con esta pluma abro el día.

Marco Antonio Montes de Oca (1932/2009 )

Cuando la paciente araña... Cuando la paciente araña colgó su primer hilo en la boca del cráter, el volcán no pensó que la fuente de su ira pudiera ser tapiada. Mas la araña babeando sus hilos logró tejer un lienzo inmaculado, un sueño resistente a las emanaciones del azufre. El fuego que burlan salamandras es el fuego que consume al fénix. El fuego que el fénix sortea es el fuego que acaba con la salamandra. (pasaje tomado de "Contrapunto de la fe [1955], en Delante de la luz cantan los pájaros (poesía 1953-2000), ed. FCE, col. Letras Mexicanas, México, 2000.)

Nuno Júdice, poeta

El cristo olvidado Allí, en aquel fondo de iglesia, en la pared más blanca y más desierta, al frío de la noche, iluminado apenas por un resto de luz que viene de la lámpara encendida en la calle, el crucificado se esconde. Ya nadie va a aquel desván, nadie sabe quizás ... que aún está ahí y sin embargo ese es su lugar. Solo, reza para que nadie le vea, para que nadie le pida nada: ¿qué respuesta podría dar a quien lo buscase? ¿Qué promesas encendería en la mirada de los desesperados? ¿Dónde encontraría luz para quien vive en la oscuridad? Pero allí está; y cuando pienso en él me pregunto si no debería descolgarlo de aquella pared o, al menos, si no debería ir hasta ese desván, mirarle a los ojos blancos de la muerte y consolarlo, por poco que sea, con mi presencia. (texto tomado del blog "rima interna", tr. M. López-Vega)

Juan Andrés García Román (1979 )

Réquiem y fuga muy lejos             Cuando mañana me despierte y no vea la cama de mi hermano paralela a la mía como un signo de igual ni su cuerpo en ella como un parterre ni su rostro y sus gafas como flor de ese parterre, cuando las plantas de nuestros pies no señalen el amanecer. Cuando mañana me levante y me saquen sangre en una sala blanca para siempre, cuando me pongan una pulsera de goma y al final del brazo del sillón se cierre un puño y se abra una mano como soltando algo o como tomando prestado algo al Señor. Cuando mañana me levante temprano para ir al colegio, pero a mi pupitre esté sentada la muerte niña. Cuando, al ver la sombra que proyectan los objetos, me ponga triste otra vez y, entonces, por escapar de la vida, meta la cabeza en la soga pero el resto del cuerpo no quepa y me quede colgando del cielo y contemplando la cabeza del cuerpo del Señor, las rodillas del cuerpo del Señor, el ...

Jorge Calvetti (1916/2002 )

Yo no he querido a nadie en el mundo Yo no he querido a nadie en el mundo ni he cuidado con amor una esperanza. He derivado mi destino ante el funesto esplendor de las palabras y soy el testigo de mi desdén por los firmes destellos de la vida. He recorrido campos, la puna inhóspita y odiada con pájaros que viven la libertad y gentes de alma silenciosa. He visto allí caballos buscando la sombra mísera del cacto y perros durmiendo a la sombra de un caballo. He respirado el aire sucio de las ciudades y he aborrecido el día que me dio luz para mirar los hombres engañados. He vivido en las noches borrosos gabinetes con espejos que muestran el pasado y el dolor de todos los hombres; en ellos he mirado con obcecación y sin lástima el latido horrible de mis sienes, mi dolorosa imagen de hombre sin tiempo para llorar su descreimiento. Yo no he mirado la cosas con cariño. Soy el testigo de mi desdén por los vanos destellos de la vida. Sólo sé de la muerte que ordena las f...

Julia Hartwig (1921 )

La elección del nombre En ocasiones soy como el tronco que golpea más a menudo como el tronco llevado por las olas pero mía es la decisión de cómo llamarme soy un tronco rebelde soy un tronco oculto tras una máscara tallada a imagen de los dioses soy un tronco orgulloso aunque deforme en mi interior habita escondido un retrato levantadme en un cruce de caminos Soy un tronco que se burla del fuego soy un arroyo al que una mano necia golpea soy como el niño poseído que entre la multitud señala al culpable soy como el pájaro que canta con la garganta cruzada de un balazo Soy un tronco duro incapaz de perdonar soy un instrumento a la espera de cumplir su cometido soy un oído sordo a las burlas y la saliva de la santa maldición Soy una derrota y una contradicción ante el reto de actuar soy el fruto de una disputa acerca de la existencia por qué razón tendría que rebajar mi propia valía Soy el tronco que arrojado a lo alto no cae al suelo Soy aquello de lo que muero ...

Rosario Castellanos (1925/1974 )

Válium 10 A veces (y no trates de restarle importancia diciendo que no ocurre con frecuencia) se te quiebra la vara con que mides, se te extravía la brújula y ya no entiendes nada. El día se convierte en una sucesión de hechos incoherentes, de funciones que vas desempeñando por inercia y por hábito. Y lo vives. Y dictas el oficio a quienes corresponde. Y das la clase lo mismo a los alumnos inscritos que al oyente. Y en la noche redactas el texto que la imprenta devorará mañana. Y vigilas (oh, sólo por encima) la marcha de la casa, la perfecta coordinación de múltiples programas —porque el hijo mayor ya viste de etiqueta para ir de chambelán a un baile de quince años y el menor quiere ser futbolista y el de en medio tiene un póster del Che junto a su tocadiscos —. Y repasas las cuentas del gasto y reflexionas, junto a la cocinera, sobre el costo de la vida y el ars magna combinatoria del que surge el menú posible y cotidiano. Y aún tienes voluntad ...

EL DUEÑO ANHELADO

Uriel Martínez Hace algún tiempo me vi precisado a desprenderme de una novela que nos recomendó ampliamente un profesor universitario, ''Las cabezas trocadas'', de Thomas Mann, que un día encontré a un precio accesible a mi economía de estudiante en la Editorial Sudamericana. luego que la noche de los militares cubriera esa franja del Cono Sur. Era uno de los libros que yo atesoraba ya concluida la Universidad; y desde antes de abandonarla. Cofres que había trasladado por Ferrocarriles Nacionales de México, antes de su privatización, y que la empresa paraestatal almacenó hasta que me enviaron un ultimátum para retirarlos antes de cobrarme cargos de bodega. De ese autor alemán, además del libro ''para iniciados''. como lo había caracterizado el maestro de literatura, me había llevado a la nueva ciudad "La montaña mágica". "Carlota en Weimar" y "El elegido". De la primera y extensa novela sobre el tuberculoso Hans Castorp s...

Miriam Reyes (1974 )

No tengo casa...  No tengo casa a la que volver ni esperanza de la que colgarme por eso camino. Las casas se derrumban a mi paso la tierra es una alfombra de escombros. Me detengo a admirar la belleza de las palas mecánicas los movimientos de las excavadoras me erizan de deseo. De noche las contemplo: los perfiles inmóviles de las palas descansando sobre el cielo azul cobalto al lado de la luna de luz nacarada son aún más hermosos que los brazos de los hombres que las manipulan y las excavadoras con sus enormes bocas abiertas y llenas todavía de tierra y escombros parecen enormes animales muertos. Mis padres me enseñaron a no tener nunca nada. Ellos me enseñaron a no volver nunca a casa a no decir nunca esta casa es mía aquí me quedo yo en este lugar que amo. Cierro la puerta y no necesito mirar atrás para saber que la casa ya no existe más. En ninguna parte sin hablar con nadie estoy pero si nos cruzamos puedo enseñarte a caminar sonriente sobre la desolación. (texto tomado de...

Manuel Bandeira (1886/1968 )

El último poema Así querría yo mi último poema Que fuese tierno diciendo las cosas más simples y menos intencionales Que fuese ardiente como un sollozo sin lágrimas Que tuviese la belleza de las flores casi sin perfume La pureza de la llama en que se consumen los diamantes más límpidos La pasión de los suicidas que se matan sin explicación. (texto tomado del sitio "la mirada del lobo", traducción de Rodolfo Alonso.)

RB y la nueva novela

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        .. .. .. .. . Hace unas pocas semanas, María Bordallo y Javier Molea, creadores de los talleres literarios en español Universidad Desconocida de Brooklyn, Estados Unidos, donde vivo, estudio y trabajo hace poco más de un año, me pidieron que además de continuar con el taller de narrativa que dicto me encargara de un taller de lectura en inglés sobre la obra de Roberto Bolaño. Ese taller debía responder la pregunta ¿por qué Bolaño? ¿Por qué la escritura de Bolaño produce la misma fascinación en los lectores angloparlantes, incluso mediada por las traducciones de Natasha Wimmer y Chris Andrews, que en los lectores de Chile, Latinoamérica y España? Esta petición me llegó mientras escribo mi tesis sobre el porqué algunas películas del cine chileno temprano se instituyen como el corazón de una nación y el consenso de los historiadores, y el porqué otras, como las de mujeres directoras, desaparecen para los historiadores y estudiosos que ...

Luis Sebastián Masseto (1938/1985 )

XXX Aquel que anda sangrante entre los hombres vestirá una sonrisa como un traje. con los codos gastados, una sonrisa como un farol de calle descompuesto que iluminara noche y día. Aquel que anda entre los hombres con sonrisa encendida.     (texto tomado del sitio "el placard", tr. Gerardo Lewin.)