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Mostrando entradas de abril, 2020

Enrique Lihn (1929/1988 )

Diario de muerte Nada tiene que ver el dolor con el dolor nada tiene que ver la desesperación con la desesperación Las palabras que usamos para designar esas cosas están viciadas No hay nombres en la zona muda Allí, según una imagen de uso, viciada espera la muerte a sus nuevos amantes acicalada hasta la repugnancia, y los médicos son sus peluqueros, sus manicuros, sus usurarios usuarios la mezquinan, la dosifican, la domestican, la encarecen porque esa bestia tufosa es una tremenda devoradora Nada tiene que ver la muerte con esta imagen de la que me retracto todas nuestras maneras de referirnos a las cosas están viciada si éste no es más que otro modo de viciarlas. ("as leituras de madame bovary")

Miriam Reyes (1974 )

No soy dueña de nada No soy dueña de nada mucho menos podría serlo de alguien. No deberías temer cuando estrangulo tu sexo, no pienso darte hijos ni anillos ni promesas. Toda la tierra que tengo la llevo en los zapatos. Mi casa es este cuerpo que parece una mujer, no necesito más paredes y adentro tengo mucho espacio: ese desierto negro que tanto te asusta. ("as leituras de madame bovary")

Eugenio Montejo (1938/2008 )

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Fragmentario El poema es una oración dicha a un Dios que sólo existe mientras dura la oración. ("el taller blanco", uam, méxico, 1996 )

Antonio Porchia (1865/1968 )

Frases 1. Vengo de morirme, no de haber nacido. De haber nacido me voy. 2. El frío es un buen consejero, pero es frío. 3. Cuando tu dolor es un poco mayor que mi dolor, me siento un poco cruel. ("citas.in")

Octavio Paz (1914/1998 )

La estación violenta Todo está lejos, no hay regreso, los muertos no están muertos, los vivos no están vivos, hay un muro, un ojo que es un pozo, todo tira hacia abajo, pesa el cuerpo, pesan los pensamientos, todos los años son este minuto desplomándose interminablemente, aquel cuarto de hotel de San Francisco me salió al paso en Bangkok, hoy es ayer, mañana es ayer, la realidad es una escalera que no sube ni baja, no nos movemos, hoy es hoy, siempre es hoy, siempre el ruido de los trenes que despedazan cada noche a la noche, el recurrir a las palabras melladas, la perforación del muro, las idas y venidas, la realidad cerrando puertas, poniendo comas, la puntuación del tiempo, todo está lejos, los muros son enormes, está a millas de distancia el vaso de agua, tardaré mil años en recorrer mi cuarto, qué sonido remoto tiene la palabra vida , no estoy aquí, no hay aquí, este cuarto está en otra parte, aquí es ninguna parte, poco a poco me he ido cerrando y no encuentro sa...

Maria do Rosário Pedreira (1959 )

Al llegar los vientos los caballos comenzaron Al llegar los vientos los caballos comenzaron a relinchar con sed y ansias por partir. Ella los observó todos, muy agitados, desde la ventana sin cristal. Abandonó entonces su templo de brumas y escogió el más joven, aquel que el sol aún podría dorar - y que era también el único que conocía los desiertos de la vida, las arenas donde se hieren los ojos y los pasos. Lo abrevó con sus propias manos y, durante muchos días, le alisó el pelo en la misma dirección en que soplaban los vientos. Lo montó una noche sin riendas ni silla y partió hacia el norte, donde le habían dicho que los sueños adoptan colores y formas fascinantes. Poco se cuenta, no obstante, de ese viaje que los diablos interrumpieron por razones que el destino no conoce. A medida que ambos se alejaban, el caballo iba decidiendo los rumbos y ganando alas –alas que ella misma le había dado sin saber que así lo liberaba. Cuando se quedó sentada en el suel...

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                   foto infobae Fase 3 I. Sé que mi vida fue un soundtrack pero igual extraño tus pisadas en la vereda antes que tus nudillos en mi puerta. II. Si mañana jueves me dieran la oportunidad de salir de compras, yo pensaría en chocolates Ibarra, un litro de mezcal, un paquete de tabacos y acaso en traerme también una mascota peluda. III. Si el encierro no fuese obligado por sentido común, me iría con un libro a una banca de madera soleada y ahí estaría hasta la hora de la siesta. Sin prisas ni preocupaciones, sin reloj, con calzado cómodo. IV. Si me diesen a elegir mi último día en la tierra, escogería un día bisiesto, de un febrero ventoso, de un año dilatado, de puertas abiertas, de alacenas llenas, de ropa limpia, de cortinas corridas y...

Raymond Carver (1938/1988 )

El origen de la tristeza                                 andrés hax La carrera literaria de Raymond Carver comenzó en 1976 cuando publicó su primera colección de cuentos, ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor? El último libro que publicó en vida fue Catedral, en 1983. Murió de cáncer de pulmón con 50 años en 1988. En la lápida de su tumba está grabado un poema suyo: ¿Y conseguiste lo que querías de esta vida? Lo conseguí. ¿Y qué querías? Considerarme amado, sentirme amado en la tierra. Este poema es importante para llegar al fondo de Carver. La descripción más común del universo carvereano es la de personas atrofiadas en vidas de clase media-baja en pueblos anónimos de los Estados Unidos. Las razones de este encierro, en general, se refieren a condiciones socioeconómicas y de adicción. Los personajes de Carver no hicieron carreras universitarias, suelen abusar del alcohol, su...

Ángel Campos Pámpano (1957 )

Entrar en casa... Entrar en casa como animal que acude a su refugio. Y buscar en la sombra otra sombra que duerme. ("tianarts")

Uriel Martínez (1950 )

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                                                                     foto eriko stark El otro apando 1.No es la primera vez que me veo obligado al encierro. Fue en 1986 cuando enfermé de Hepatitis B en Torreón que fui reducido a permanecer en casa por varias semanas. Mi cuerpo teñía las sábanas de un pigmento amarillo, propio de la enfermedad; se me asignaron platos, vasos y cubiertos de uso exclusivo para vedar el contagio a los de casa. Se me prohibió la ingesta de alcohol, en aquel entonces mi Talón de Aquiles, el sexo y la promiscuidad. Recuerdo que ya para salir de la convalecencia fui al cine del pueblo a ver "Thelma y Louise", cuya proyección deficiente se saltó el desenlace, cuando las amigas vuelan al precipicio en su coche. Una movie road, para mí, memorable. 2. Casi 35 años después me veo obli...

Seamus Heaney (1939/2013 )

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                                                                             trianarts La fragua Todo lo que conozco es una puerta a la oscuridad. Fuera, viejos ejes y aros de hierro que se oxidan; dentro, el agudo sonido breve del yunque martilleado, la impredecible cola de chispas o el siseo cuando una nueva herradura se endurece en el agua. El yunque debe estar en algún lugar en el centro, con cuerno de unicornio, al otro extremo cuadrado, allí colocado, inamovible: un altar donde se gasta así mismo en forma y música. A veces, con delantal de cuero, pelos en su nariz, se asoma por el alféizar, recuerda un golpeteo de cascos donde donde el tráfico destellea en filas; luego gruñe y se mete, con un golpe y chasquido para sacar batiendo hierro real, para trabajar los fuell...

Erri de Luca (1950 )

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                                                                  "el cultural" Cincuenta Desde Turín enseñaban a hacer una radio por correspondencia, el tendero vendía las judías en sacos y las aceitunas en cartuchos. Era pecado estropear los zapatos, jugar con ellos a la pelota, mejor descalzos. Las personas gritaban incluso desde cerca. Una vez a la semana albóndigas en su jugo, el aceite de hígado de bacalao lo curaba todo. El sol llegaba por la tarde, el cielo era un hospicio de santos, el mar un paseo de domingo. Nadie decía: no tengo palabras. Con el dialecto las tenía todas. Todo era napolitano, incluso las cartas de juego. Los soldados no, eran americanos. Los dientes caídos no regresaban, el frío mataba a los ancianos, febrero era el nombre de una epidemia. Entre aquellos a los que conocía, n...

Erika Martínez (1979)

Abolirse Se podría afirmar: yo soy mi cuerpo. Sin embargo, si perdiera la pierna derecha en una batalla o huyendo de la batalla o más bien en un estúpido accidente doméstico, seguiría siendo yo. También seguiría siéndolo si perdiera las dos piernas, o incluso todos mis miembros. ¿Cuánto cuerpo tendría que perder para dejar de ser yo? Quizás una mínima parte de mí representaría al resto por sinécdoque. O quizás mis restos me convertirían en otra. Cortarte las uñas te modifica existencialmente. ("vallejo y co.)

Carilda Oliver Labra (1922/2018 )

Versos para Ana Yo no tengo tu modo de mirar a la niebla ni tu ademán dispuesto en flor sobre la falda: a mí me duelen las mariposas muertas y los atardeceres con familia morada. Pero tú, que eres triste como para apoyarte, como para ser pura debajo de un manzano; tú, sin embargo, sabes consolar a los pobres con la palabra sábado. De dónde sacas ese retrato del azúcar; ese conjunto tibio de sencillez en fiesta? ¡Ah, mujer sostenida por un color a música, con qué cuidado hicieron tus manos entreabiertas! ("poesiacuatro")