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Mostrando las entradas etiquetadas como poema en prosa

Uriel Martínez (1950 )

  Lluvia Escucho los pasos del agua, oigo sus botas transparentes sobre el césped de azoteas y ciudades, sobre nubes de un gris ominoso; la espera se traduce en sobresaltos en la lectura, en mangas suspensas de mecates, en cuellos que penden de un hilo húmedo, en sábanas lívidas. (muro fb del autor)

Russel Edson (1935/2014 )

Contando borregos Un científico tiene un tubo de ensayo lleno de borregos. Se pregunta si debería intentar encogerles su pastura. Son como granos de arroz. Se pregunta si es posible encoger algo hasta la inexistencia. Se pregunta si los borregos estarán concientes de su pequeñez, si tendrán algún sentido de la escala. Quizá creen que el tubo de ensayo es un establo de vidrio... Se pregunta qué debería hacer con ellos; sin duda tienen menos carne y lana que los borregos ordinarios. ¿Ha reducido también su valor comercial? Se pregunta si podrían ser usados como sustituto de arroz; una especie de arroz lanudo. Se pregunta si no debería frotarlos entre los dedos hasta volverlos una pasta roja. Se pregunta si se estarán reproduciendo, o si alguno de ellos habrá muerto. Los pone bajo un microscopio y, contándolos, se queda dormido... ("letraslibres", traductor édgar yépez)

Charles Simic (1938 )

Antes del vidrio 6 Había mezclado los personajes de la larga novela que estaba escribiendo. Olvidó quiénes eran y qué hicieron. Una mujer muerta reapareció a la hora de la cena. Un vendedor a domicilio salió de un remolque del quinto infierno luciendo túnicas chinas. El día en que se suponía que el asesino debía ser electrocutado, lo hallaron comprando flores para una tal Rita, que resultó ser una niña de diez años con gruesas gafas y trenzas. . .. Y así fue. Sin embargo, él nunca hizo nada por mí. Seguí envejeciendo, cada vez más gruñón, como se suponía debía hacerlo, en una pequeña ciudad miserable que él siempre describió como “muerta” y “poca cosa”. ("el nacional", trad. beverly pérez rego)

Octavio Paz (1914/1998 )

La estación violenta Todo está lejos, no hay regreso, los muertos no están muertos, los vivos no están vivos, hay un muro, un ojo que es un pozo, todo tira hacia abajo, pesa el cuerpo, pesan los pensamientos, todos los años son este minuto desplomándose interminablemente, aquel cuarto de hotel de San Francisco me salió al paso en Bangkok, hoy es ayer, mañana es ayer, la realidad es una escalera que no sube ni baja, no nos movemos, hoy es hoy, siempre es hoy, siempre el ruido de los trenes que despedazan cada noche a la noche, el recurrir a las palabras melladas, la perforación del muro, las idas y venidas, la realidad cerrando puertas, poniendo comas, la puntuación del tiempo, todo está lejos, los muros son enormes, está a millas de distancia el vaso de agua, tardaré mil años en recorrer mi cuarto, qué sonido remoto tiene la palabra vida , no estoy aquí, no hay aquí, este cuarto está en otra parte, aquí es ninguna parte, poco a poco me he ido cerrando y no encuentro sa...

Erika Martínez (1979)

Abolirse Se podría afirmar: yo soy mi cuerpo. Sin embargo, si perdiera la pierna derecha en una batalla o huyendo de la batalla o más bien en un estúpido accidente doméstico, seguiría siendo yo. También seguiría siéndolo si perdiera las dos piernas, o incluso todos mis miembros. ¿Cuánto cuerpo tendría que perder para dejar de ser yo? Quizás una mínima parte de mí representaría al resto por sinécdoque. O quizás mis restos me convertirían en otra. Cortarte las uñas te modifica existencialmente. ("vallejo y co.)

Charles Baudelaire(1821/1867 )

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Las ventanas Quien desde fuera mira a través de una ventana abierta, jamás ve tantas cosas como quien mira una ventana cerrada. No hay objeto más profundo, más misterioso, más fecundo, tenebroso y deslumbrante que una ventana tenuemente iluminada por un candil. Lo que la luz del sol nos muestra siempre es menos interesante que cuanto acontece tras unos cristales. En esa oquedad radiante o sombría, la vida sueña, sufre, vive. Por sobre las olas de los tejados, acierto a entrever a una mujer madura, arrugada ya, pobre, perpetuamente enfrascada en su tarea y que nunca sale. Con su rostro, con su atuendo, con sus gestos, con apenas nada, he reconstruido la historia de esta mujer, o quizá fuera mejor decir su leyenda, y de vez en cuando, entre lágrimas, me la recito a mí mismo. De haber sido un pobre anciano, habría reconstruido la suya con la misma naturalidad. Y me acuesto, satisfecho de haber vivido y padecido en la piel de otros. Y tal vez me digan: «¿Cómo sabes que esa...

Eduardo Chirinos (1960/2016 )

Tarde en el lago Trasimeno Aquí, donde tú y yo tomamos sol y nos bañamos, hubo hace siglos una batalla muy sangrienta. Aquí, donde los bañistas se reponen de su jornada de trabajo y los niños corretean desnudos sin que a nadie le importe, pelearon y murieron cientos de soldados por una causa que en verdad ignoro. Hay una heladería muy buena que se llama “Aníbal”, presumo entonces que un lado fue cartaginés y el otro romano. Pero Aníbal era cartaginés (y por lo tanto el enemigo), ¿por qué el recuerdo de una heladería? Nobleza italiana, supongo. Frente a la costa hay dos islotes. En uno de ellos (la guía no nos dice cuál) san Francisco ayunó, rezó y conversó con el Señor y los demonios. Aquí, donde hace siglos lucharon y murieron cientos de soldados, Francisco renunció a su sayal y nadó estilo mariposa hasta el islote donde el Señor lo esperaba. Aquí, donde tú y yo tomamos sol y nos bañamos, hay un montón de historias. Y una heladería muy buena que se llama “An...

Uriel Martínez (1950 )

La sombra 1 si viviera papá me encontraría en sus ojos, acaso en sus manos, en sus vellos, en su nariz no -tengo el trazo de nariz de mamá-; si viviera papá me preguntaría por mi suerte; por los derroteros que tomó mi vida; quizá me preguntaría por ti, por tu forma de mirarme antes de quitarnos una a una las prendas que nos cubren. 2 si viviera papá me preguntaría por mi salud, en qué ocupo mis días; yo le hablaría del libro que no he escrito, acaso le contaría de mi cansancio, de mis siestas diferidas, de mis no sueños; pero no le hablaría de ti, ni pronunciaría tu nombre en voz alta; tampoco de tus pestañas ni de tus orejas; me guardaría muchas cosas; si viviera papá emparejaría mis palmas a las suyas; guardaría silencio como el silencio que se guarda al entrar en un templo. 3 si viviera papá le abrazaría la sombra, viviría ese momento que se vive una sola vez en la vida; acaso guardaría silencio en espera de sus preguntas; pero no le preguntaría por su ausencia... 4 ...

Uriel Martínez (1950 )

Oración del chancho 1. Señor, ayúdame a regresar a mi hábitat natural, la marranera, haz que acabe la estigmatización en que vivo desde que el hombre me degradó a mí y a mis lechones al usarme como pretexto para aquello, lo otro y lo de más allá. 2. Mira, Señor, que yo era feliz al ser cebado antes de ocasiones especiales para el ser humano. Con gusto toda mi vida la ofrendaba llegado el momento. Es cierto que mis berridos rompían ventanas, trozaban cristales de anteojos, de quevedos, de ojos de buey, etcétera. Pero nunca maldije ni reculé al verme llevado al matadero. 3. De mi zalea se hicieron los primeros chalecos y cinturones, de mis colmillos surgieron collares, dijes, pulseras y torsales, de mis berridos derivaron los primitivos cantos gregorianos. Competí con otros animales por el sazón de mi carne, de mi grasa, tejidos y tendones se fabricaron carnes frías y embutidos y demás conservas propias del invierno. 4. Nunca fui motivo de pinturas rupestres como otros anima...

Malú Urriola (1967 )

Hija de perra Cuando no estás me faltas como si me faltara un brazo, daría un brazo por no sentir esta falta… daría un brazo, pero no el brazo con el que escribo. El brazo con el que es­cribo no se lo doy a nadie, si me deshiciera de este brazo moriría atragantada. Este brazo es el que aprieta mi vientre, el que hunde su mano en mi garganta para que las palabras salgan, porque mi brazo sabe que las palabras son como trozos de carne que me atoran, si no tuviera este brazo tampoco podría hablar, porque este brazo es mi lengua, con este brazo puedo decir lo que la lengua se calla, podrían cortarme la lengua pero no el brazo, por eso no siento ningún miedo cuando tengo la lengua dentro de tu boca, porque aunque la arrancaras me quedaría este brazo. Con este brazo me sostengo, con este brazo lucho cada día. Cuando me pierdo es este brazo quien me encuentra, cuando me desespero es este brazo quien me calma, este brazo es mi memoria, este brazo es quien me saca a flote, quien jala de ...

Jaime Reyes (1947/1999 )

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Isla de raíz amarga, insomne raíz V La Tora Esto es el fin    Acto de amor lo llama tu cuerpo esparcido y moviente sobre el aire de los bosques,y cuando termina eres una dulce hora que envejeciéndose va gritando sobre el día tu cúmulo de historias, y entrechocas los espacios para llamar a tus guerreros, pero ante la mirada de tu asombro nadie aparece, y ahí estás reunida en el máximo silencio que tus sueños llegan a habitar, entre las rocas para al final venir como un espectro de veneros, salteando los ríos, para al final saber, para al final saber que ni ella se encontraba ni ella los encontraba, y queda, pudriendo, hasta desecar, las maxilas ardientes del deseo desde las alturas tu cuerpo ahí queda, aquí quedas. Porque es tiempo el tiempo de una imagen que nos devora, y lo mismo es el amor. ("isla de raíz amarga, insomne raíz", ediciones era, col. alacena, mèx., 1976)

Rocío González (1962/2019 )

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Neurología 211 En la sala de recuperación hay seis o siete pacientes con quienes comparto cuidados, todos duermen agotados después de sus operaciones, la insensata soy yo, ilógica y despierta hago rabiar a la rabiosa enfermera con la que me corresponde pasar este trance; cada cinco minutos el medidor de la presión aprieta mi brazo en forma automática y luego ella viene a medir mi glucosa, a iluminar los iris de mis ojos, a tomar mi pulso: tengo, sed quiero dormir, no me dejan soñar y hago ejercicios de memoria para probar mi lucidez o mi estulticia, canto en mis adentros porque puedo  asustar a los enfermos, también porque tengo un respirador artificial que me lo impide. Mis venas todavía inundadas de anestesia juegan con mis pensamientos y floto mientras estoy entera y repito un mantra durante horas, es todo lo que puedo hacer para no dormir, entre memoria y voluntad, y ese deslizarse denso y sensual que me quita la respiración, se activa una alarma, me sacuden, no te e...

Uriel Martínez (1950 )

El despierto Despierto de la siesta y sigues dormido. Lo sé por tu respiración acompasada y los latidos de tus sienes, por tu frecuencia cardiaca y los ojos de difunto. La tv sigue encendida. La pongo en "mute" Me levanto sin ruido. Voy al baño. Voy a la tienda de la esquina. Compro víveres y regreso. Me asomo al cuarto de invitados: la cama donde te dejé está vacía. Hace unos tres meses que no sé de ti, ni de mí, ni de nadie. (muro fb del autor)

Luis Aguilar (1969 )

Quince estaciones para otro Sebastiàn XI Tibio.Hermoso y tibio te recuerdo. Se agotaba la madrugada y tu cuerpo seguìa tendido para impedirme el sueño vièndote dormido: la luz que irradiaba  aquel ser eliminaba mis hàbitos oscuros. Iluminado y hermoso, te recuerdo. Què impudicia tu cuerpo tan deseado, què ganas de entrar tan a golpe de arma, rebasar tu carne pura, intacta todavìa, frente alas promesas hechas a mi carne. De pronto un relàmpago: todo lo que se da se acerca, se cerca, se asalta, se consume. Desde aquel amanecer, te recuerdo tibio y hermoso; potente y magnànimo, te recuerdo; encendido, dispuesto; carne y cruz, con tu aura de vencedor de la locura y haz de luz a la consumaciòn de los cuerpos, te recuerdo. Y te recuerdo àngel caìdo, demonio iridiscente, mi hora de luz màs alta, aprendiz de deidad: mi amante màs sagrado. ("debe ser ya noviembre", editorial cuadrivio, mèxico, 2019)

Uriel Martìnez (1950 )

Si un poli... Si un poli un día viene y hurga en mis bolsas de basura, encontrará que atravieso noches y madrugadas como puedo, sin los remos de tus brazos, sin las concavidades de tus sueños. (muro fb del autor)

Teresa Calderón (1955 )

He aguzado He aguzado el olfato para husmearla mejor en tus camisas en los jardines de tu pecho. Si captaras la sutileza de mi oído qué magnífico espectáculo pegado a las puertas el ojo a las cerraduras como el náufrago a su tabla y todo el océano para él solo. ("rua das pretas")

Malú Urriola (1967 )

Hija de perra Afuera daba vueltas un farol rojo y el letrero se caía a pedazos como de boite de mala muerte, como si fuésemos a estrellarnos contra la muerte, el hombre sacó una pequeña llave. Ladraban los perros, y el hombre nos condujo hasta un cuartucho que no volveríamos a ver, encendimos la tv y unos porros, luego me fumé un cigarro detrás de otro, uno detrás de otro y te contemplé hablar y hablamos del cuartucho, de la cojera del hombre, nuestra propia cojera, de la noche que corría con una prisa extraña, las nubes pasaban rápidas, azulosas, violáceas, como golpes de la vida, como si nos fuésemos a golpear contra la vida, el hombre trajo dos cafés que se enfriaron sobre el velador, en un rincón del cuarto quedaban los restos de una fiesta que otros dejaron, qué ganas de tomarme un trago, te dije, tú te acercaste lentamente, al contrario de las nubes, al contrario de la noche que corría aprisa, al contrario de los perros que no dejaban de ladrar, de vez en cuando se callaban, ...

Nadia López García (1992 )

Tía Chelo Guardaron todas tus herramientas de hombre de campo y sellaron la puerta de tu casa, quizá, para que a varias de nosotras, no nos gane la tristeza y corramos a buscarte en la soledad de tus cuatro paredes. Tú tienes la culpa, Tío Chelo, que estemos enojadas contigo: nos acostumbramos a creer que nada te vencería. Sobreviviste a  casi todo: a  esa única vez en que tu cuerpo se enfermó, a aquella embestida del caballo y a esos meses de vivir a la intemperie; cuidando que nadie robara las mazorcas. Hasta llegue a pensar, en mi mente de niña, que eras un toro que se hizo hombre. Abuelita decía que tú nos enterrarías a todas, como premio por ser único entre tanta mujer. Nadie imaginó que sería ahí, en la intimidad de tu cama, donde se tejería el murmullo de tu muerte. ¿Cómo no lo viste, Tío Chelo?, Tú, que en la lejanía distinguías el rayo de la liebre que después sería manjar en la mesa, tú, que al menor movimiento de una coralillo le saltabas encima para termina...

Erik Moya (1994 )

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San Sebastián una noche     en horario de caza     encontré a un ángel caído     perforado del cuerpo       coladera de sangre     quizá algunos huesos rotos sus alas se las habían cortado     para disecarlas y colgarlas como trofeo      o venderlas en el tianguis dominguero del Auditorio me acerqué      Sebastián      y pude ver en tus ojos cristales ardiendo:       fueron los puercos no pude correr tenías flechas atravesadas      arranqué una en tus costillas que dejó un hoyo inmenso donde metí mi dedo      tu interior crujía como pan tostado     palpitante Sebastián      a esa hora el llano era pasto negro      el llano en medio de esta ciudad      una ambulancia? pregunté            ...

Erik Moya (1994 )

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Rodolfo se anuncia Rodolfo escribe: Rodolfo/ así se anuncia en la pared de los baños públicos/ en redes sociales/ pide ser nombrado así/ hay cosas que no se preguntan: el nombre/ y si lo preguntan: se anuncia diferente/ hay cosas que se saben: Rodolfo no es Rodolfo/ sino otro nombre: la misma persona/ no tiene cuerpo de modelo de tienda de ropa/ mucho menos terminó la preparatoria/ es de un pueblo mágico: en donde el tiempo no es tiempo actual y el tiempo se quema: sacos de ceniza: sacos de teja y gente. Rodolfo vive en Morelia: sí tiene rostro pegado al cuello pegado al torso/ hay una cosa que a veces le piden/ y si la piden: lo muestra diferente: el rostro/ hay cosas que Rodolfo teme: enviar el rostro por chat: y es que Rodolfo tiene kilómetros de miedo: desde un pueblo homofóbico hasta la ciudad en donde vive/ Rodolfo recuerda la voz de su padre: un hombre cumplidos los años suficientes se lleva a la muchacha y hace vida y hace vida y hace vida . cumplió la ...