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Mostrando entradas de junio, 2016

Sharon Olds (1942 )

Vuelvo a mayo de 1937   Los veo parados frente a los portones formales de sus colegios secundarios, veo a mi padre salir caminando por debajo del arco de piedra ocre, los destellos de los azulejos rojos como curvos platos de sangre detrás de su cabeza, veo a mi madre con unos pocos libros livianos contra su cadera parada contra un pilar hecho de pequeños ladrillos con el portón de hierro forjado todavía abierto detrás de ella, las puntas de lanza negras en el aire de mayo, están por graduarse, están por casarse, son chicos, son tontos, todo lo que saben es que son inocentes, no lastimarían a nadie. Yo quiero acercarme a ellos y decirles Alto, no lo hagan - ella es la mujer equivocada, él es el hombre equivocado, van a hacer cosas que no pueden imaginarse que harían, van a hacerles cosas malas a los niños, van a sufrir de maneras de las que nunca oyeron hablar, van a querer morirse. Quiero acercarme a ellos ahí en el sol de esa tarde de mayo y decirlo, la...

Juan Vicente Piqueras (1960 )

Perdices Lo que un día fue templo, acantilada fe en el dios del mar, hoy es un arpa al viento solitaria que sólo el viento toca, no tu asombro, más o menos cansado, de fiel buscando dioses, de huérfanos de mar que quisiera dejar su nombre escrito sobre una de estas piedras su nombre y una fecha, la de hoy, la única que somos. Acuden las perdices al borde del abismo a ver atardecer. Tal vez en otra vida una de estas perdices fuera Egeo, esperando. Entre matas de mirto y de retama, capiteles caídos y piedras que parecen pensarnos, las perdices a veces se detienen y miran a la cámara, como posando para los turistas que, al no poder rezar, sacan fotos de todo. Lo que un día fue fe hoy es fotografía. En vez de venerar, sacamos fotos de las perdices, del atardecer, de las piedras, del cielo, de un amigo, del ángulo de sombra, del detalle del mirto que crece en una grieta. Sacamos fotos de nuestra ansiedad, las guardamos y ya nunca jamás volveremos a verlas. Des...

Roque Dalton (1933/1975 )

Alta hora de la noche Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre porque se detendrá la muerte y el reposo. ... Tu voz, que es la campana de los cinco sentidos, sería el tenue faro buscado por mi niebla. Cuando sepas que he muerto di sílabas extrañas. Pronuncia flor, abeja, lágrima, pan, tormenta. No dejes que tus labios hallen mis once letras. Tengo sueño, he amado, he ganado el silencio. No pronuncies mi nombre cuando sepas que he muerto desde la oscura tierra vendría por tu voz. No pronuncies mi nombre, no pronuncies mi nombre, Cuando sepas que he muerto no pronuncies mi nombre. (muro fb de enrique solinas)

Josep Carner (1884/1970 )

Noche de san Juan Bajo el claro de luna llena mi amigo y yo ... cerezas hemos comido en el portal. Salta el fuego en la noche deslumbrada en memoria de aquel dragón antiguo que doncellas y más doncellas quería... De pronto el dragón palidece: tiene miedo. Se pierden risas, gritos y murmullos en un regolfo de tristeza. Gachas las cabezas, mi amigo y yo salimos, dejándonos guiar por los regadíos. A lo lejos, casitas de olor a cerrado, cualquier otra noche llenas de medianas vidas: las cuentas del rosario están allí dormidas, y mellada está la blasfemia. Una ventana de buen enrejado guarda (en una casa de la cual todo mundo salió menos ella) a la loca, en su pobre cuerpo plena de incendio. Era una mujer piadosa y tierna que nunca había conocido la oscuridad, el terrible desorden del pecado. Tiempo atrás su hija se había ido lejos, a la grupa de un amante. La madre cayó a tierra. Al levantarse habíase envilecido su mirada serena: los ojos aguijoneantes, la ca...

Uriel Martínez (1950 )

Palmas con los días lluviosos se acerca la temporada de higos oscuros como labios y granadas como pesares con las tardes de aguaceros veo venir parasoles cerrados, puertas de templos oscuros, zapatos mocasines y botas con las noches de tormenta se abrirán rayos como cicatrices, cables de luz quemados, parques deshabitados, a oscuras con las madrugadas de lluvia adivino palmas pares separadas, espejos escondidos al fondo, peines sin dientes ni pelo [Inédito]

Juan Vicente Piqueras (1960 )

El cielo de los charcos Hay que buscar los pasos que daremos y destrozar el cielo de los charcos. El azul de otra voz, el puro aire, la perla de un dolor bien padecido y la luz animal de la alegría. Hay que buscar la vida que nos busca, el destrozado cielo de los charcos. ("life vest under your seat")

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

Deslumbramiento por el deseo Instantáneo relámpago Tu aparición. Te asomas súbitamente En un vértigo de fuego y música Por donde desapareces. Deslumbras mis ojos Y quedas en el aire. ("grandes poetas famosos")

Jacobo Rauskin (1941 )

Para un longevo Has vivido, me dices, más de lo previsible, y tu memoria nunca fue buena. Pero acuérdate de morir cuando el momento llegue, no sea que la vida siga con un sabor amargo en el pan, en el agua y en las cosas. ("el sueño derramado", ed. uv-xalapa, ver., méx., 2015)

Joaquín Giannuzzi (1924/2004 )

Cumpleaños He cerrado la puerta de mi padre. Finalmente lo supe, al amanecer de este cumpleaños en que te sobrevivo. Pero aún con la difícil respiración al borde de la cama y sombrías opciones por delante, puedo entender que tú y todos los muertos han perdido y que vivir es el único prestigio que cubre la tierra. Entonces, todo lo que es está bien. Por alguna razón me incorporo; jadeando, vacío tu rostro hacia la pesada oscuridad y tengo tu misma manera de torcer la boca al paso de la puntada por el pecho anginoso. (muro de marcelo leites)

Vasko Popa (1922/1991 )

El dragón en el vientre El dragón de fuego en el vientre En el dragón la cueva roja En la cueva el cordero blanco En el cordero el viejo cielo Alimentamos el dragón con tierra Quisimos domesticarlo Y robar el viejo cielo Nos quedamos sin tierra NO supimos ya adónde ir Montamos en la cola del dragón El dragón nos miró furioso Nos asustamos de nuestro propio rostro En los ojos del dragón Saltamos a las fauces del dragón Nos acurrucamos tras sus dientes A esperar que nos salvara el fuego ("poesía", ed. calamus-fce, trad. juan octavio prenz, 2012)

Charles Simic (1938 )

Sobre mí mismo Soy el rey sin corona de los insomnes que lucha contra fantasmas con una espada. Un estudiante de techos y puertas cerradas que apuesta que dos y dos no siempre son cuatro. Una vieja alma que feliz toca el acordeón en el turno del cementerio en el depósito de cadáveres. Una mosca que escapa del talento de un loco y descansa en la pared junto a su cabeza. Descendiente de curas de aldea y herreros: un reticente ayudante de dos ilusionistas famosos e invisibles, uno llamado Dios, el otro Demonio, asumiendo, por supuesto, que yo sea la persona que digo ser. ("arquitrave", no.63, versión mario lapera)

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

El suicida Airoso en su galope Levantó la mano armada Hasta su sien Y disparó: Suave derrumbe Del caballo al suelo Doblado sobre un muslo Cayó Y sin un solo gemido Se fue a galopar A las praderas del cielo. ("grandes poetas famosos")

Circe Maia (1932 )

Esta mujer A esta mujer la despierta un llanto: se levanta medio dormida. Prepara una leche en silencio cortado por pequeños ruidos de cocina. Mira cómo envuelve su tiempo y en él está viva. Sus horas fuertemente tramadas están hechas de fibras resistentes como cosas reales: pan, avena, ropa lavada, lana tejida. Cada hora germina otras horas y todas son peldaños que ella sube y resuenan. Sale y entra y se mueve y su hacer la ilumina. ("marcelo leites")

Carlos López Degregori (1952 )

Un granizo muy blanco He debido esperar muchos años para que al fin               me recibieras. Probé todos los filtros. Me hice de cajas de cuerda,               flores, talismanes que dejaba en tu casa sin que lo notaras. Recuérdame corriendo el picaporte. Oculto entre los árboles enanos y rojos               que dan vueltas al jardín               o en el clavo que sostiene una fotografía               sin rastros de sonrisa. Escúchame en la nota fatal de una mano               con las uñas comidas               que hace retroceder al piano, en las palabras que trizan tus gafas y vuelan               el pañuelo. Que el vino esté dispuesto y la comida caliente. Los cubiertos vivos como gat...

César Moro (1903/1956 )

El fuego y la poesía I Amo el amor El martes y no el miércoles Amo el amor de los estados desunidos El amor de unos doscientos cincuenta años Bajo la influencia nociva del judaísmo sobre la vida monástica De las aves de azúcar de heno de hielo de alumbre o de bolsillo Amo el amor de faz sangrienta con dos inmensas puertas al vacío El amor como apareció en doscientas cincuenta entregas durante cinco años El amor de economía quebrantada Como el país más expansionista Sobre millares de seres desnudos tratados como bestias Para adoptar esas sencillas armas del amor Donde el crimen pernocta y bebe el agua clara De la sangre más caliente del día ("life vest under your seat")

Lorenzo Oliván (1968 )

Desbandada Qué inquietante animal tu mano con su pico buscando aquí en lo blanco Ave rapaz sobre el papel cernida sobre ti Qué inquietante animal Porque lo blanco al fondo nunca lo fue menos Porque tu mano ahí no se comporta ya como tu mano Porque tú eres frente al peligro al que ella te convoca tu propia irreprimible desbandada ("arquitrave" no.63)

Rodolfo Hinostroza (1941 )

Imitación de Propercio Para arrasar el Poder se precisa el Poder: yo buscaré el Tao & Utopía.                                                                                                       Oh César no me sueltes a tus perros de presa la otra margen quizás no he de alcanzar                                                                              quizás me turbe la contemplación de la belleza y quede detenido otra vez detenido por un cuerpo sensible a la virtud de un río              ...

Janet Frame (1924/2004 )

Pensamiento Los clérigos y los apostadores mueren desangrados cavilando. El mar hasta la sed del milenio camina de un lado a otro en la plataforma impaciente por la marea. ("huesos de jilguero", uv, xalapa, ver., méxico, 2015, trad. nair anaya)

Uriel Martínez (1950 )

Los bordes me recomendó rotular cada vaso, cada cuchara, cada latido, cada párpado, juntar su ropa y tirarla al aljibe. me pidió separar medicinas caducas, clasificarlas por color, viscosidad, amargas y dulces. reunir goteros, inhalantes, soluciones inyectables, obleas, ungüentos y lociones, ordenados de la a a la zeta. me suplicó tomarme la presión cuatro veces a la semana, mantener el tanque de oxígeno lleno y un paquete de vendas nuevas. la siguiente cita será este junio, antes o después del ciclo de lluvias, eso no importa, me dijo. conservaré el misterio de su ausencia, el silencio que reposa detrás de los hechos y no preguntaré nada a nadie. es todo lo que dijo, así lo anoto para no olvidarme. [Inédito]

Efrén Hernández (1904/1958 )

Siento que al tiempo sóbrale este día... Siento que al tiempo sóbrale este día, que es vano en todo el que le doy empleo, que se abre inútilmente mi deseo, que no tiene objetivo el ansia mía. Sólo durmiéndome le impediría su movimiento de humo al devaneo y a estas horas la angustia con que veo en vida tan fugaz, perderse un día. Ayer lo mismo fue que hoy está siendo, y mañana será tal como ahora... a sabiendas o no, pero mintiendo, al amor fingirá la eterna aurora, y un hijo manaré, que hora tras hora en vano irá a mi zaga envejeciendo. ("obras", fce, méxico, 1a. reimpresión, 1987)

Orhan Pamuk (1952 )

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Pintura y novela No me cuesta en absoluto entender por qué los grandes novelistas a los que admiro se esforzaban en convertirse en pintores, o por qué envidiaban el arte de la pintura, o por qué lamentaban no poder escribir "como un pintor". Porque la tarea de escribir una novela consiste en imaginar un mundo, un mundo que en primer lugar existe como una imagen antes de acabar transformado en palabras. ("el novelista ingenuo y el sentimental", mondadori, méxico, 2012, trad. del inglés roberto falcó miramontes)

Janet Frame (1924/2004 )

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Los carámbanos Cada mañana felicito a los carámbanos por su severidad. Me parecen valientes, con temple, con corazones fuertes que no se rendirán. Luego, como a las diez o diez y media, al escuchar la caída constante de gotas de agua, alzo la vista a los aleros. Contemplo la puesta en escena de la historia de invierno de siempre: los carámbanos soltando sus lágrimas congénitas y, como sabiéndolo, su identidad. ("huesos de jilguero", ed. uv, xalapa, méxico, 2015, trad. irene artigas)

Orhan Pamuk (1952 )

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El arte de la novela El arte de la novela, tal y como lo conocemos hoy día, desarrollado  a mediados del siglo XIX por Balzac, Stendhal y Dickens -seamos justos y llamémosla la "gran novela del siglo XIX"-, sólo tiene ciento cincuenta años. No me cabe la menor duda de que esos magníficos escritores vivirán para siempre en los corazones de los actuales lectores franceses e ingleses como símbolos inmortales y emblemas del lenguaje. Pero no estoy seguro de que, dentro ciento cincuenta años, las generaciones del futuro los aprecien tanto. ("el novelista ingenuo y el sentimental", mondadori, trad. del inglés roberto falcó miramontes, méx., 2012.)

Marianne Moore (1887/1972 )

Silencio Mi padre solía decir: "La personas superiores jamás hacen visitas largas; no hay que enseñarles la tumba de Longfellow, ni las flores de cristal en Harvard. Autosuficientes como el gato (que se lleva la presa a su rincón, con el rabo fláccido del ratón colgándole de la boca como un cordón de zapato), a veces disfrutan de la soledad, ya que se pueden quedar sin habla al oír palabras que les hayan encantado. El sentimiento más profundo se expresa, siempre, en silencio; no en el silencio, sino con discreción". Tampoco dejaba de ser sincero cuando decía: "Haz de mi casa tu posada". Las posadas no son domicilios. ("marcelo leites", trad. lidia taillefer de haya)

Eliseo Diego (1920/1994 )

No es más por selva oscura Un poema no es más que una conversación en la penumbra del horno viejo, cuando ya todos se han ido, y cruje afuera el hondo bosque; un poema no es más que unas palabras que uno ha querido, y cambian de sitio con el tiempo, y ya no son más que una mancha, una esperanza indecible; un poema no es más que la felicidad, que una conversación en la penumbra, que todo cuanto se ha ido, y ya es silencio (del muro fb de marcelo leites)

Dolores Castro (1923 )

La tierra está sonando La tierra está sonando y yo estoy desolada, hueca por dentro, triste. Mi juventud se tiende como el ala rígida y negra de una golondrina. Se me estremecen muy espesos árboles y me duelen las aguas más tranquilas. La tierra está sonando. Llora de amor y hiere mientras ama. Y mata y acaricia. ¡Quién nos encierra duro como la flor en su rojo silencio de párpados ahogados o de cerrados pétalos! La tierra está sonando: Aguas, espesos árboles: ¡Tierra sobre mi cuerpo! ("qué es lo vivido", ediciones del lirio, buap, 2003)

Eugenio Montejo (1938/2008 )

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Los gallos ¿Por qué se oyen los gallos de pronto a medianoche si no queda ya un patio en tantos edificios? Filtrados por muros de piedra y rectos paredones nos llegan sus ecos; no se puede dormir, es más terrible que en el tedio de las aldeas cuando llenan el mundo de gritos. Cruzan el empedrado, la niebla de la calle, alzan sus crestas de neón, entran cuando el televisor borra sus duendes. Pero no hay troja que los guarde sino sombra de asfalto y sellados postigos; ¿de qué rincón vidrioso en los espejos saltan y se sacuden aleteando las soledades de sus lejanías? Gallos ventílocuos donde me habla la noche, ¿son parte de mi abismo? Gallos en el sonambulismo de las cosas, roncos a causa de la ausencia en caminos de polvo cuyas voces creímos extintas, ¿qué hacen a media noche en la ciudad tan lejos, qué lamento los va acercando a mis oídos? ("alfabeto del mundo", fce, méxico, 2005, 2a. ed.) jesús reyes ferreira

Nelly Keoseyán (1956 )

Oración por el cuerpo Abusé de ti, malamada. Te maltraté como al peor de los esclavos. Te obligué a desnudarte ante los otros, a descender conmigo hasta los bajos fondos. Eras objeto de saciedad y de goce: Acudías como una perra obediente a mi llamado. Cuántos pasaron por encima de ti como caballos pisoteando la hierba. Cuántos bebieron de tu simiente la savia de la sabiduría. Corté todas las rosas del jardín. No floreció ni una sola semilla. He de morir contigo. Y de nosotras no quedará ni una huella. ("emma gunst")

Raúl Henao (1944 )

Alborada ¿Es una fuente o una muchacha desnuda la que ese viejo alcornoquero persigue en el descampado del parque? Un tribunal de helechos parece agolparse en la galería al aire libre Mientras alrededor del ruinoso estanque Algún visitante ocasional Cae en los hermosos brazos de la bruja albina siempre a horcajadas de la ventisca mañanera. Yo soy arrobado comedor de opio, la sal en la taza de té. ("ala de cuervo.blogspot")

Cindy Jiménez Vera (1978 )

Falsa mejoría Un día te levantas y ves que todo es felicidad estamos juntos comemos reímos de repente nos va dando el frío a unos primero luego a otros algunos corren a buscar la chaqueta otros son más cautelosos y sólo se ponen medias los que están en la casa ajustan el termostato los que viven debajo de los puentes mueren gélidos, y nunca sabremos y así pensamos que el café con leche o la quimioterapia nos calentará los dedos indefinidamente. ("revista ping pong")