Mea culpa de FCH, tardía
El presidente Felipe Calderón llega al ocaso de su sexenio no sólo perdiendo autoridad conforme avanza la cuenta regresiva para entregar la estafeta en diciembre al ganador de las elecciones del 1 de julio, sino reconociendo además que durante toda su administración debió compartir el poder con los cárteles de la droga que funcionaron como un Estado paralelo. Así lo dijo el mandatario a media semana, cuando explicó el comportamiento del crimen organizado en una mesa del Foro Económico Mundial para América Latina realizado en Puerto Vallarta, Jalisco. Calderón señaló que los grupos de narcotraficantes se conforman como un Estado paralelo, al suplir funciones de Gobierno y, además, con un comportamiento monopólico, pues en lugar de vencer a su competencia con precio y calidad se matan entre sí, lo que origina el caos. El presidente ha comenzado a decir adiós a un poder que, finalmente acepta, no fue un ejercicio –en muchos territorios– exclusivo de Gobierno, ya que los cárteles asumi...