Fina García Marruz (1923 )
En la muerte de una heroína de la patria Pónganle a la suicida una hoja en la sien. Una siempreviva en el hueco del cuello. Cúbranla con flores, como a Ofelia. Los que la amaron, se han quedado huérfanos. Cúbranla con la ternura de las lágrimas. Vuélvanse rocío que refresque su duelo. Y si la piedad de las flores no bastase Díganle al oído que todo ha sido un sueño. Ríndanle honores como a una valiente Que perdió sólo su última batalla. No se quede en su hora inconsolable. Sus hechos, no vayan al olvido de la yerba. Que sean recogidos, uno a uno, Allí donde la luz no olvida a sus guerreros. Agosto de 1980 (texto tomado de Antología poética, selección y prólogo de Jorge Luis Arcos, edición Fondo de Cultura Económica, col. Tierra Firme, México, 2002.)