LASSE SÖDERBERG (1931)
El grabador Que la noche cierre su visera y espolee sus ácidos. Que la pantera del sueño se zambulla en su glorioso mar de fuego. En el principio de las tinieblas se desmoronan los pedestales de la luna y el mármol trasuda lágrimas. El sello de la imagen es una cicatriz. Tranquilos ojos acechan las bandadas subterráneas de pájaros. Son los ojos de los durmientes: ojos repletos de sombra. Que la sal devore las raíces móviles del aire. Que las líneas surjan de la crisálida de lo imprevisto. (texto tomado de la Antología del Primer Festival Internacional de Poesía Morelia 1981, ed. Joaquín Mortiz, México, 1982, traducción de Fayad Jamis)