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Mostrando las entradas etiquetadas como tres poemas

Don Paterson (1963 )

a para Russ Si en verdad quieres saber, te cuento: ¿recuerdas que hace dos años te sentaste en una poza para jugar a la joyería con piedras robadas de la orilla? La mayoría oscureció y punto, pero otras lucían un color oculto en alguna parte de su sueño lítico. Así reconocías las piezas únicas. Pues yo también guardo las cosas grises del día en las que encuentro promesas que aunque muertas contienen la sorpresa que no sé, y no tengo poza donde ver matices – por eso las miro hasta que en mis ojos alguna de ellas forma un espejo que esta lágrima pinta y enciende. Es por esto que me quedo hasta tan tarde. b En la oficina de turismo de Aubeterre, columbario de archivos y expedientes, ella te explica, mientras hojeas folletos de la capilla y el teatro de títeres, que hasta primavera nada hay disponible, incluso – sin que preguntes – el único hotel. Una moto ronronea en la llovizna. Te descubres revisándole las manos. Ella prepara cena ligera; charlan, su...

Silvia Sigûenza (1943 )

a No quiero soñar mi muerte mientras no tenga comprados los cirios que han de llevarme por el camino -sin cristos- a la real feria del sueño. b Para comprender la muerte recorro mis pisadas retrato mi calavera en el espejo corto mi pelo vienen relojes nombres piedras y el cuerpo de mi sombra. Cada día del calendario hay que deletrear la vida. c Si la ocasión me sella con la muerte yo pongo ante su juicio mi traslado y me libro al parecer de un vino añejo. ("tierra de íntimo camino", ediciones cosmos, no.3, xalapa, ver., 5 dic. 1974)

Humberto Ak'abal (1952/2019 )

Camino al revés De vez en cuando camino al revés: es mi modo de recordar. Si caminara sólo hacia delante, te podría contar cómo es el olvido. El fuego El fuego acuclillado apaga la tristeza del leño cantándole su ardiente canción. Y el leño lo escucha consumiéndose hasta olvidar que fue árbol. Oración En los templos sólo se oye la oración de los árboles convertidos en bancas. ("altazor")

Erri de Luca (1950 )

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                                                                  "el cultural" Cincuenta Desde Turín enseñaban a hacer una radio por correspondencia, el tendero vendía las judías en sacos y las aceitunas en cartuchos. Era pecado estropear los zapatos, jugar con ellos a la pelota, mejor descalzos. Las personas gritaban incluso desde cerca. Una vez a la semana albóndigas en su jugo, el aceite de hígado de bacalao lo curaba todo. El sol llegaba por la tarde, el cielo era un hospicio de santos, el mar un paseo de domingo. Nadie decía: no tengo palabras. Con el dialecto las tenía todas. Todo era napolitano, incluso las cartas de juego. Los soldados no, eran americanos. Los dientes caídos no regresaban, el frío mataba a los ancianos, febrero era el nombre de una epidemia. Entre aquellos a los que conocía, n...

Fernando Ruiz Granados (1958 )

Anochece Es lejano el eterno rumor del mar el blanco tropel de los caballos que se desvanece justo cuando está por alcanzar la playa. Chimenea Al caer del día los duros maderos arden en el fuego Desde las llamas que crepitan oigo chirriar los bosques Crepúsculo El mar es el incendio de la tarde Hundidos bajo el fuego los dioses olvidados ("poemas de brindisi", fondo editorial tierra adentro, méxico, 1992)

Fernando Pessoa (1888/1935 )

Tres Noche de San Juan más allá del muro de mi patio. De este lado, yo sin noche de San Juan. Porque hay San Juan donde lo festejan. Para mí hay una sombra de luz de hogueras en la noche, un ruido de carcajadas, los golpes de los saltos. Y un grito casual de quien no sabe que existo. Una carcajada de muchacha suena con el aire del camino. Rió de lo que dijo quien no veo. Me acuerdo ya que oí. Pero si me hablasen ahora de una carcajada de muchacha del camino. diré: no, los montes, las tierras al sol, el sol, la casa aquí, y yo, que sólo oigo el ruido callado de la sangre que hay en mi vida a los dos lados de la cabeza. Niño desconocido y sucio jugando en mi puerta, no te pregunto si me traes un recado de los símbolos. Me haces gracia por nunca haberte visto antes y, naturalmente, si pudieras estar limpio serías otro niño, y no vendrías aquí. ¡Juega en el polvo, juega! Aprecio tu presencia sólo con los ojos. Vale más la pena ver una cosa siempre por primera vez...

Carmen Berenguer (1946 )

Huellas de siglo 10. Marilyn, la más hermosa Dice un joven Lanzándose al vacío a lo Superman. 11. Janis Joplin dejo una nota: El orgasmo es la flaqueza del siglo. 12. Dios eres dueño de todo, millones de almas: errabundas ("poemas del alma")

Anahí Mallol (1968 )

las manos no es por esa voz tuya que oigo franca y directa cada semana cuando te llamo a la oficina ni por el perfume de tu pelo y de tu sexo que atraviesa mis dedos después de las visitas sino por el desliz satinado de mis palmas por la superficie lisísima de tus pechos y tus nalgas llenas y redondas y además nuevas nunca antes tocadas por otro cuerpo de mujer por lo que te deseo tanto, mujer casada. la espera dice que va a venir esta tarde a visitarme -a tomar unos mates- dice. lavo mi cuerpo lenta y cuidadosamente. por la noche los jazmines que corté con la última luz del atardecer perfuman como otra variante del rocío el gesto inútil de la espera. Yo Yo sólo quería que en medio de la noche cuando los dos sabíamos que el otro estaba despierto –lo sabíamos porque conocíamos nuestras formas de respirar y también ese perfume especial que exhala el cuerpo a tu lado dormido– me abrazara fuerte fuerte y me dijera despacio al oído...

Fabián Casas (1965 )

Final Este es el patio donde fui chico. Las baldosas se han gastado un poco y las plantas han crecido por las rendijas de las paredes. En esta soledad de la casa deshabitada tengo la terrible certeza de estar parado sobre una                                          [equivocación. No todo es tan duro, ya lo sé; pero convengamos que esta falsedad de tensar los poemas con una catástrofe se ha convertido ahora en mi segunda naturaleza. Cuando veo a la gente besándose en las plazas no puedo dejar de creer en un futuro donde los únicos vestigios del amor serán videos pornográficos. Carta abierta a tres personas del Perú Rodolfo Hinostroza, José Watanabe, Antonio Cisneros: le estuve recitando sus poemas a la botella de Johnny Walker, mi psicólogo rubio, quien se veía visiblemente emocionado. Hinostroza, Watanabe, Cisneros: se repudiaban también Eliot y Williams...

Jorge Cantú de la Garza (1937/1998 )

Mandrágora Del matrimonio entre el ahorcado y la muerte nace la mandrágora, al pie del cadalso, cementerio del suicida o condenado. El albumen carnoso de sus flores acampanadas despide un olor acre, mefítico, y sus raíces caprichosas rodean el lugar, como venas del pene que, erecto, eyaculó a los pies del ahorcado. En la antigua Grecia se utilizaba como narcótico y las brujas solían volar al ingerir trozos de su raíz. Los beneficios del alcohol                             para edward stachura Anoche, en un piadoso duermevela alcohólico, no vi el hilo áspero y fuerte de la lógica, mas sí uno frágil de sabiduría que por la mañana había olvidado. Armas de nacimiento Miro mis armas de nacimiento: aire de familia, insomnio pertinaz, silencioso, arribo tardío, inesperado, aislado con premura por asepsia maternal, paperas, sarampión, granos en la cabeza, rejas en la cuna, miedo, cel...

Uriel Martínez (1950 )

Tres a Hace dos inviernos perdí un guante negro, de dos, el izquierdo, de piel. Mientras buscaba espacio a las prendas limpias, me hallé en un cajón el guante huérfano. No sé si todos los Géminis extraviamos calcetines, anteojos, orejeras, algodones de ollares, anillos de compromiso, argollas de viudos, pendientes. b Me levanto de la siesta con el sol alto, asomado al balcón veo al joven con la bolsa de inhalar solventes siento el estómago pesado y me tomo la punta del cuchillo de bicarbonato de sodio cambio el foco de la lámpara de la mesa de trabajo Si llueve de nuevo será muy noche acaso de madrugada quizá la tormenta no me despierte Pero si me despierta encenderé la luz y alcanzaré el cuaderno de dibujo En una página limpia dibujaré la almendra de cada ojo luego los acomodaré a mi lado y sin darme cuenta conciliaré el sueño. c Donde dice Rodrigo debe decir Fernando; donde se lee Fernando ha de leerse Luis; donde alguien plasmó ...

Héctor Carreto (1953 )

¿Volver a Ítaca? xxv Cada vez estoy más y más cerca de la tranquila Ítaca; cada día lo compruebo en el espejo: el nacimiento de una arruga o una cana joven lo demuestran. xxix Cuando volví, por fin, a Ítaca, todo era de bronce: las estatuas, los retratos. Al acercarme a Penélope, acaricié sus piernas: éstas, entonces, se volvieron bronce: eran, aún, las piernas de Circe. xxxii Penélope se acostaba con un hombre distinto cada noche: aquel que la preñara se casaría con ella, sería rey de toda Ítaca. Después de veinte años un viejo marino, llamado Ulises, le daría ese gusto. ("poesía portátil 1979-2006", unam,2009)

Alex Fleites (1954 )

Tres uno. Al amanecer encontramos agua empozada en las huellas del elefante Bebimos y ofrecimos nuestras danzas por el claro gesto de hermandad Después seguimos el rastro y le dimos muerte dos. ¿No oyes ese canto de alabanza? Es la brizna que el bisonte no segó en su estampida tres. No rechaces, Atis, con violencia la mano del viejo que, como al descuido, roza tu cuerpo de muchacha Finge no sentir Anticípale su condición de fantasma ("Alguien enciende las luces del planeta", ed. UV, Xalapa, México, 2014)

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Tres "el tránsito" De tu tránsito en la tierra ninguna señal quedará. El  viento de la noche arrastra las hojas que pisaste. "un secreto" Sólo para ti florezco, dice la dalia amarilla al verme pasar. Y yo guardé un secreto cubierto de rocío. "en el museo de arte moderno" Aquí nada es moderno. Todo es antiguo, hasta la misma Venus de acrílico. (fuente: "Las imaginaciones/ El soldado raso", Fondo Editorial Fundarte, Alcaldía de Caracas, Venezuela, 2014; traductor: José Carlos de Nóbrega.)