La mayoría de los más de 350 presos que fallecieron en el incendio de la cárcel hondureña de Comayagua cuya causa todavía se desconoce no estaban procesados ni sentenciados. Un informe enviado este mes por el Gobierno de Honduras a la ONU recoge que muchos de los reos eran supuestos pandilleros que aguardaban juicio, según la agencia AP, que tuvo acceso al texto. Algunos habían sido encarcelados simplemente por estar tatuados, ya que las duras leyes contra este tipo de bandas así lo permiten. Los reclusos, además, se hacinaban entre rejas. Cuando se propagaron las llamas, había 852 reclusos en el presidio, con capacidad para apenas 500 reos. Según el informe, frente a los 51 guardias que trabajaban de día, durante el turno de noche cuando se desató el fuego sólo había 12 funcionarios en la cárcel, que carece de centro médico y psiquiátrico. El presupuesto para alimentación per cápita es de un solo dólar al día. Los bomberos que acudieron a la penitenciaría confirmaron ayer que sólo ...