Bruno Montané (1957 )
Escritos 12 En el centro del más confuso de nuestros sueño aparece un ángel. Es un animal de ojos dorados, y a lo que más se parece es a un insecto. Sus ojos facetados emiten una vibración semejante a la dulzura, un latido que llena todo el sentido del sueño. El ángel no vuela, este ángel hunde la cabeza, cava túneles y, no sabemos cómo, no para de mirarnos. El animal se mueve con un tranquilo ademán de lejanía, no sé cómo explicarlo. El insecto es puro como un cristal invertido en el líquido centro del sueño, el insecto-ángel muda su corazón y, lo sabemos, no habla, nada dice; no obstante, nosotros nos mantenemos comunicados con su deriva, con su increíble y definitivo silencio. ("Mapas y escritos", ed. La ratona cartonera, Cuernavaca, Morelos, México, 2009)