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Mostrando entradas de junio, 2014

Leopoldo María Panero (1948/2014 )

Marcho inclinado... Marcho inclinado, mirando al suelo lleno de peces que sudan como mi barriga llena de cerveza que sube y que baja sobre la acera, al compás de mis pasos: elefante mirando al suelo, grasa de ballena, rostro reflejado en las risas de los hombres. Casanova era así, de viejo, me digo para no insultarme: apedreado por niños al crepúsculo. Marcho inclinado, mirando al suelo; los muertos están boca abajo. Sin duda moriré en la calle. Entro en el bar y el cervecero ya está, como siempre, la copa en la mano anunciando mi muerte. (fuente: "rua das petras")

Francisco Alday (1908/1964)

¡Ese viento! No me puedo dormir con ese viento que brama, y esa puerta de inseguros cerrojos que se abre y se cierra... No me dejan dormir los huracanes que ciernen la conciencia y a criaturas que llaman, indeciso, abro y cierro la puerta... ¡Quién me diera dormir sueño profundo, Señor, en una casa que no fuera, ni azotada por vientos bramadores, ni turbada jamás por una puerta...! (fuente: Antología poética, edición Dirección de Patrimonio Cultural, colección Autores de Querétaro, México, 1987.)

Efraín Huerta, poeta

Breve elegía a Blanca Estela Pavón Ahora y en la hora de nuestra muerte, ahora y    siempre, bajo la consigna de la angustia y a la sombra del    sueño, te espero, te esperamos, paloma de nostalgia, suave    alondra. Un sueño es una perla que se deshace al vuelo. La angustia es un misterio detenido en su muerte. Decir: una paloma, es ver que una esperanza se nos    va, gota a gota. Estoy entre tu muerte y estoy entre tu vida. Bajo tu clara sombra, al pie de la agonía. Soy el pequeño árbol que no seca su llanto, soy sombra de mí mismo, alcohol martirizado. Soy frágil, varonil, soy maltrecha nostalgia. Soy sombra de tu muerte y perfil de tu vida, el vaso de tu sangre, rosa de tus cenizas, estatua de tu polvo, violencia de tu seda. Soy tu sollozo y soy la herida de tu vuelo. Ahora y en la hora de nuestra muerte, amor, soy mármol en tu lecho, clavel entre tu tierra, el oro en tu ataúd y el ciprés en tu tumba. Ahora soy un...

Evodio Escalante (1946 )

Canción de cuna Luna de inmensas depresiones, Gorda, sebosa, putrefacta; Luna recién parida o recién ordeñada Por la blanca impotencia. Por el cuchillo blanco Que macera la sangre en corredores súbitos; Muy tenebrosa luna que destronas al cielo Y limpias las paredes y abortas a tus hijos, Fornicatoria y erizada de semen Y trenzada como un millón de besos O temibles gardenias sin luz y sin memoria. Desorejada, tuerta, cacariza (Efraín lo diría) Luna del diablo, puta y celestina Además de agorera, Y aún así fosforescente y mórbida Y adorable y maldita. (fuente: Crápula, ed. La Otra-ICED Durango, México, 2013)

Philip Larkin (1922/1985 )

Este es el verso Te joden, tu mamá y tu papá. Podrían no hacerlo, pero lo hacen. Te llenan con los defectos que tenían Y agregan algo extra, justo para ti. Pero también ellos, en su momento, fueron jodidos Por gente estúpida que usaba sombreros y abrigos pasados de moda. Gente que la mitad del tiempo era sentimentalmente austera Y la otra mitad, se agarraban del cuello. El hombre le cede la miseria al hombre, Y se hunde en las profundidades como una plataforma marina. Sal de ahí lo más pronto posible. Y tú mismo no tengas hijos. (fuente: "otra iglesia es imposible", traducción de Diana Dunkelberger y Marcelo Rioseco.)

Mark Strand (1934 )

El guardián La puesta de sol. Los prados ardiendo. El día perdido, perdida la luz. ¿Por qué amo lo que huye? Tú que te fuiste, que te estabas yendo, ¿qué oscuros cuartos habitas? Guardián de mi muerte, custodia mi ausencia. Yo estoy vivo. (fuente: "cómo cantaba mayo en la noche", trad. Eduardo Chirino)

César Fernández Moreno (1919/1985 )

Si yo esperara si yo esperara el tiempo suficiente pasarías por aquí sin duda pasarían muchas otras antes que vos ostentando esos rasgos grotescos que no son los tuyos pero alguna vez pasarías finalmente siquiera para encontrar mis huesos o moriríamos los dos yo te esperaría en la eternidad vos pasarías por la eternidad (fuente: "rua das petras")

Javier Acosta (1967 )

f- Cuando estoy mal, de veras mal, pienso que estoy de pie sobre la tierra, y que la tierra gira y no se siente; que mi existencia nada o poco cambia la natural composición del mundo, que está muy bien que sea pequeño de estatura y miope y mentiroso, y luego sigo con lo mismo: es decir yo, mis pies, la tierra -en ese orden. Luego viene la luna la sonrisa que miro, pues soy miope, mitómano, astigmático. Vino y se va, dicen la luna los astrónomos cada día más lejos. Viene y se va, hasta que todo gire    más deprisa: El ecuador, las estaciones, los discos compactos, la dormilona peonza de los niños, las palabras del sabio, los pies -mis pies- que están sobre la tierra; y queda claro que es el corazón lo que se va primero de las cosas; pero el alma se queda y otra vez muere de pie -y entonces ya estoy mal, pero de veras mal, desde el principio. (fuente: Manual del extravío, Mantis Editores-IZC Zacatecas, México, 2014.)

Uriel Martínez (1950 )

La sombra Quiero plantar un árbol cerca de mi cama, con sombra abundante y de tronco perenne. Un árbol que ataje ventarrones, buitres y auras que planean aires malsanos. No he decidido de qué especie sea pero será un árbol de follaje vasto y brazos extendidos. En días de altas temperaturas las sábanas serán columpio cuyo vaivén me lleve a trepar aquellas colinas. Y si un día envejece por plaga sequía o eclipse vuelvo y planto otro con sombra protectora, balsámica.

Ana Merino (1971 )

Pequeña confesión ¿Si yo soy tu sueño por qué me siento sola cuando me sueñas? Llego arrastrándome a tu boca cuando duermes y no sé cómo empezar a contarte una historia que se parezca a ti para que nunca sepas que yo vivo contigo. Los sueños somos como las sombras, pertenecemos a un solo cuerpo pero queremos ser otra persona. (fuente: "emma gunst")

Franco Fortini (1917/1994 )

La partida Te reconozco, antigua mordedura, volverás muchas veces, y luego, la última. He recogido mi fajo de hojas, preparado la carpeta con mis apuntes, recordado quién no soy, quién soy, el esquema del trabajo que no haré. He saludado a mi mujer que respira en el sueño siempre la vida pasada, el dolor que apenas le he adormilado con imperfecta, piadosa de sí, aterrada ternura. He escrito algunas cartas a amigos que no me perdonan y que no perdono. Y ahora, a punto de dormir, un dolor terrible me muerde como hace mil años, cuando era niño y lo llamaba Dios, y Dios es esta aguja del mundo en mí. Dentro de un rato, a la hora en que el aire humea desde los patios, aún de noche, y sobre la ciudad la brisa revuelve los plátanos, bajaré por el camino hacia la estación de donde salen los trabajadores. Contra ese río triste, de pechos vivo, a través de la cambiante esperanza que se ignora y resiste, iré hacia mi tren.     (fuente: "otra igles...

Piedad Bonnett (1951 )

Biografía de un hombre con miedo Mi padre tuvo pronto miedo de haber nacido. Pero pronto también le recordaron los deberes de un hombre y le enseñaron a rezar, a ahorrar, a trabajar. Así que pronto fue mi padre un hombre bueno. (“Un hombre de verdad”, diría mi abuelo). No obstante, —como el perro que gime, embozalado y amarrado a su estaca— el miedo persistía en el lugar más hondo de mi padre. De mi padre, que de niño tuvo los ojos tristes y de viejo unas manos tan graves y tan limpias como el silencio de las madrugadas. Y siempre, siempre, un aire de hombre solo. De tal modo que cuando yo nací me dio mi padre todo lo que su corazón desorientado sabía dar. Y entre ello se contaba el regalo amoroso de su miedo. Como un hombre de bien mi padre trabajó cada mañana, sorteó cada noche y cuando pudo se compró a cuotas la pequeña muerte que siempre deseó. La fue pagando rigurosamente, sin sobresalto alguno, año tras año, como un hombre de bien, el bueno de mi pad...

Joan Margarit (1938 )

Como las gaviotas Cruzando temporales se aprende a planear. Sobrevolar la vida para avanzar usando la violencia del viento. Igual que las gaviotas. (fuente: rua das petras)

Efraín Huerta (1914/1982 )

La muchacha ebria Este lánguido caer en brazos de una desconocida, esta brutal tarea de pisotear mariposas y sombra y    cadáveres; este pensarse árbol, botella o chorro de alcohol, huella de pie dormido, navaja verde o negra; este instante durísimo en que una muchacha grita, gesticula y sueña por una virtud que nunca fue la    suya. Todo esto no es sino la noche, sino la grávida noche de sangre y leche, de niños que se asfixian, de mujeres carbonizadas y varones morenos de soledad y misterioso, sofocante desgaste. Sino la noche de la muchacha ebria cuyos gritos de rabia y melancolía me hirieron como el llanto purísimo, como las náuseas y el rencor, como el abandono y la voz de las mendigas. Lo triste es este llanto, amigos, hecho de vidrio    molido y fúnebres gardenias despedazadas en el umbral de    las cantinas, llanto y sudor molidos, en que hombres desnudos, con    sólo negra barba y feas manos de miel ...

Carilda Oliver (1922 )

Te borraré Te borraré con una esponja de vinagre, con un poco de asco. Te borraré con una lágrima importante o un gesto de descaro. Te borraré leyendo metafísica, con un telefonazo o los saludos que doy a la ceniza; con una tos o un cárdeno minuto. Te borraré con el vino de los locos, sacándome estos ojos; con un varón metido aquí en mi tumba. Te borraré con juegos inocentes, con la vida o la muerte; ¡aunque me vuelva monja o me haga puta! (fuente: "apología de la luz")

Griselda García (1979 )

No mamá un hombre dejó su semen en mí hace unas semanas y hoy la sangre viene a decir que no seré madre: no se me hinchará el vientre no usaré vestidos floreados no vomitaré por las mañanas no me crecerán las tetas no sentiré algo comiéndome no me cambiará el humor no viviré nada de eso seguiré sangrando mes a mes podré masturbarme con facilidad oigo a mujeres decir: “tener un hijo es lo mejor que me pasó en la vida” y pienso: “qué vida de mierda habrá tenido” nunca lo digo, claro pero cada vez que hablan de bebés la hija que aún queda en mí asiente y sonriendo recuerda a la madre que mató y quedó viva. (fuente: emma gunst)

José Saramago (1922/2010 )

Putas Quiénes son éstas, preguntó Sietesoles, y cuando un hombre se lo dijo ya estaba él seguro de que eran las inglesas llevadas al navío de donde por fraude del capitán habían salido, y qué remedio ahora sino ir a las Barbadas, en vez de quedarse en esta buena tierra portuguesa, tan favorecedora de putas extranjeras, oficio que se ríe de las confusiones de Babel porque en sus oficinas se puede entrar mudo y salir callado, si es que antes ha hablado el dinero. (fuente: "Memorial del convento", ed. Seix Barral, México, 1990, trad. Basilio Losada.)

Paulo Leminski (1944/1989 )

M. de Memória Os livros sabem de cor milhares de poemas. Que memória! Lembrar, assim, vale a pena. Vale a pena o desperdício, Ulisses voltou de Tróia, assim como Dante disse, o céu não vale uma história. um dia, o diabo veio seduzir um doutor Fausto. Byron era verdadeiro. Fernando, pessoa, era falso. Mallarmé era tão pálido, mais parecia uma página. Rimbaud se mandou pra África, Hemingway de miragens. Os livros sabem de tudo. Já sabem deste dilema. Só não sabem que, no fundo, ler não passa de uma lenda. (fuente: "rua das petras")

Silvia Nieva (1979 )

¿Se comen las hormigas...? ¿Se comen las hormigas a sus hermanas muertas? ¿Les llevará la evolución a inventar armas? ¿Usarán la poesía para narrar hazañas épicas? O seguirán en fila como nosotros, acatando su lugar aparentemente delante, aparentemente detrás, en un afán de búsqueda del mismo alimento. Mover una migaja como un sofá y mudarse una y otra vez por miedo al exterminio. Ser hormiga hoy. Levantarse, romper el trayecto, encontrar el pie que pisa y morderlo tantas veces que el dolor lo paralice. O quedarse. Seguir la línea, habitar el agujero. (fuente: "apología de la luz")

Gloria Trinidad (1968 )

Carta a Lucio 1 Ten en cuenta esto, Lucio. Tus obras huérfanas de ti habrán de defenderse solas. La muerte es un mecenas que sólo acepta la excelencia: desprecia las causas, sólo atiende a los efectos. Un mal verso es inmortal por abrasadora que fuera la dicha que envolvía. Sucederá que escribas nocturnos resplandecientes de verdad y amanezcan convertidos en garabatos. No te apene tirarlos; desprecia el frufrú de las palabras. No seas oscuro. Lo oculto y lo abstracto son atajos hacia una representación del mundo sin necesidad del mundo. Es preferible la palabra justa para designar las cosas que son como son. Agua debe querer decir agua no la líquida disonancia de un pensamiento. Prefiere lo menos. Rehúye la tentación de hacer explícito el daemon. (fuente: "la mirada del lobo")

Charles Simic (1938 )

Carnicería A veces, caminando tarde por la noche me detengo frente a una carnicería cerrada. Hay una sola luz en el local como la luz con que el convicto cava su túnel. Un mandil cuelga de un gancho: la mancha de sangre en él forma un mapa del gran continente de sangre, los grandes ríos y océanos de sangre. Hay cuchillos que brillan como altares en una iglesia a oscuras a la que llevan a los inválidos y a los imbéciles para curarlos. Hay un bloque de madera donde se rompen los huesos, raspado hasta dejarlo limpio: un río disecado hasta su lecho donde me alimentan, donde en lo profundo de la noche oigo una voz. (fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Jonio González)

Eloy Sánchez Rosillo (1948 )

El abismo Hay en este ir dejando que transcurra la vida sin dar fruto, en esta voluntaria renuncia a hacer en la que tantas veces me mantengo y que no tiene, en mi caso, ninguna relación con la pereza, ni con el yermo escepticismo, ni con esa sequedad del corazón que a muchos, a mi edad, para siempre les niega la palabra, hay en este abstenerse deliberado, acaso, no sé, como un extraño amor por el peligro, como un oscuro afán irreprimible de tentar a la suerte andando por el borde de un abismo espantoso. En ocasiones, pasan largos meses enteros en los que nada escribo, en que me opongo inexplicablemente a cumplir el deber que justifica mi existir. Y me digo: “Hace ya muchos años que dejé de ser joven; va acortándose el tiempo del que tal vez disponga para llevar a cabo la labor pendiente: los poemas que porfían y aspiran al aire y a la luz y que sin forma habitan en las sombras de mi silencio. No hay mayor tristeza que la de aquello que queriendo alzarse no c...

Uriel Martínez (1950 )

Se acabó el día... Se acabó el día como un día se termina la paciencia, el combustible o la fe. Cuando el sol llega al cenit no se aprecia la sombra que proyectan los cuerpos. Se agosta el aliento como se agotan los fondos en las arcas de la cama. Como se consume una vela se vacían los párpados que llaman a la ceguera. Se apagan los puertos como un día parte el barco y la estela de pañuelos orillados. Se esfuman los planes como se evaporan los iris y el color de ojos. Se saltan los párpados como último recurso del Edipo que va conmigo, que yace alado. Como la flama que de un momento a otro se extingue el pulso se detiene, se queda.

Roberto Bolaño, poeta

La compañía del camino A Ricardo Pascoe Lo que hemos amado cambia. A veces nuestros ojos ya no ven el resplandor, pero el resplandor sigue allí. Sabemos que ni las palabras ni los trabajos que nos desgastan cotidianamente podrán servirnos para seguir adelante, cuando las bellas viajeras se han ido, y si miramos los días sólo veremos manchas dejando una estela de vacío en los párpados del que tiene sueño. Y no es hora de pensar, por ejemplo, en los que se levantan a las 5 de la mañana para ser explotados en las fábricas, sino en que también los compañeros se han sentido solos. Todos amamos, en los dormitorios de todos está pintada la ignorancia, nuestra oscuridad que balbucea y gruñe, nuestra luz inmóvil que habla en sueños. Afuera de nuestras zonas llueve y también el alma del que está triste, y no encontramos aún la manera de unir los dos bosques. Los dos bosques llenos de movimiento. El amor y su ausencia nos hacen ver todas las aventuras desde una ve...

Charles Reznikoff (1894/1976 )

Ritmos y poemas 1. En el puente de Brooklyn vi caer muerto a un hombre. No importó más que si se tratara de un gorrión. Por encima de nosotros se alzaba Manhattan; por debajo, el río se extendía para encontrar el mar y el cielo. (fuente: "otra iglesia es imposible", versión de Jonio González)

Ana Pérez Cañamares (1968 )

Madre El canturreo de la lavadora me acompaña mientras leo. Mi madre sigue cargando todas las lavadoras. Llegaré con la ropa limpia aunque sea largo y polvoriento el camino desde la infancia. (fuente: "rua das petras")

Armando Rubio Huidobro (1955/1980 )

Mate Como anciana que se mece en el fondo del cité, Dios pasa toda la tarde solitario con su mate sobre un eclipse de perros que se duermen a sus pies. (fuente: El árbol de los libres. Poetas de la generación NN de Chile, ediciones arlequín, col. canto del sátiro, Guadalajara, Jal., México, 2008.)

Elizabeth Bishop, poeta

Un arte El arte de perder se domina fácilmente; tantas cosas parecen decididas a extraviarse que su pérdida no es ningún desastre. Pierde algo cada día. Acepta la angustia de las llaves perdidas, de las horas derrochadas en vano. El arte de perder se domina fácilmente. Después entrénate en perder más lejos, en perder más rápido: lugares y nombres, los sitios a los que pensabas viajar. Ninguna de esas pérdidas ocasionará el desastre. Perdí el reloj de mi madre. Y mira, se me fue la última o la penúltima de mis tres casas amadas. El arte de perder se domina fácilmente. Perdí dos ciudades, dos hermosas ciudades. Y aun más: algunos reinos que tenía, dos ríos, un continente. Los extraño, pero no fue un desastre. Incluso al perderte (la voz bromista, el gesto que amo) no habré mentido. Es indudable que el arte de perder se domina fácilmente, así parezca (¡escríbelo!) un desastre. (fuente: "ámbar y spunk", sin crédito al traductor)

Joan Margarit (1938 )

Espacio y tiempo Y de pronto la casa es demasiado grande. Tu madre y yo vaciamos tus armarios y seguimos por mesas y anaqueles, de retrato en retrato, tus sonrisas. De noche los espejos, bajo la luz eléctrica, muestran con más relieve tu vacío. Los muebles son ahora más oscuros. Por la escalera bajan la cálida baranda, que aún recuerda tu pequeña mano, y los peldaños que aún sienten el roce de tus pasos. Y la casa, grande y vacía ahora, a su propio silencio mira y mira. (fuente: rua das petras)

Jorge Pimentel (1944 )

Camino pedregoso Camino pedregoso que te alzas ante mi vida no sé qué hacer sin ti eres parte de los deshielos y de los abismos eres parte de los labios que me hicieron infeliz, parte de la pesadumbre del mundo, mitad y fragancia de una pierna estirada en los follajes. Camino pedregoso qué más da para este invierno te tengo este poema y una muchacha que se lleva las calles en su bolso. Y sé que no esperas nada de mí camino pedregoso. Tocaré la flauta acompañado de un perro negro como lo único que supe hacer en esta vida, como todo encantador que sólo lleva en los bolsillos globos rotos pedazos de alambre y bordes de agua tiernamente agradecidos. Camino pedregoso tu desolación es un eterno remolino, un beso del que meriendan los que van hacia el viento desnudos a plantar un cardo o una oración para así servirse de la hierba que en ti no crece y eso nos enluta camino pedregoso. Eres tan inservible que siempre acudirán a ti aquellos hombres alabado...