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Mostrando entradas de febrero, 2017

Luis Aguilar (1969 )

Será que los oficios... Será que los oficios viejos van volviéndose costumbre o la repetición del acto es la única certeza frente al habitante irrepetible de la cama lo cierto es que las manos dicen las mismas caricias las historias van sazonadas de sí mismas             [tener a mano siempre un guión es importante- ellos se han acostumbrado al encaje blanco que la fugacidad del mar confecciona a las mareas al placer que dejan sobre su sed de arena olas en fuga que alebrestan su hacer tras el desove              acostumbrados al extraño                      duermen con una paz que asusta              el extraño duerme siempre                      con la mitad abierta de los ojos ("libre de sospecha, antología boreal", ed. uanl, monterrey, nl, méx....

Héctor Rojas Herazo (1920/2002 )

Una lección de inocencia Van Gogh pintó una vez el retrato del mundo. Allí estaba todo: las flores que se abren y las puertas que se cierran, los días de llanto y los días de oro los senderos y los sueños, los ramajes y las palomas. También un niño mirando dos amantes y también la hora del nacimiento y la muerte de cada hombre. Para lograr ese retrato, Van Gogh no tuvo sino que pintar una silla. ("rua das petras")

Uriel Martínez (1950 )

Saldré de viaje... Saldré de viaje unos cuantos días, dejaré la casa sola; antes del día señalado llenaré las estancias de Haendel; colmaré de agua los tiestos y acurrucaré las noches de colchas, sábanas limpias y felpa callada y suave como animal de compañía. Dejaré cerrado el bote de café, las bolsas de arándano, pasas, avena y yogur para cuando vuelva; porque volveré. Quiero que los libros permanezcan alineados por orden alfabético, por estatura como soldados de disciplina, como confidentes con oídos prestos; como agujas hipodérmicas impecables. Saldré de esta ciudad mediando la semana venidera, una noche sin lluvia ni viento ni pañuelos, llevaré conmigo una maleta ligera, puertas y cristales callados, ciertos, como alas plegadas a sus sueños. [Inédito]

Coral Bracho (1951 )

Los ríos encrespan un follaje de calma Tu voz (en tu cuerpo los ríos encrespan  un follaje de calma; aguas graves y cadenciosas). -Desde esta puerta, los goces, sus umbrales; desde este cerco, se transfiguran- En tus bosques de arena líquida, de jade pálido y denso (agua profunda, hendida; esta puerta labrada en las naves del alba). Me entorno a tu vertiente- Agua que se adhiere a la luz (en tu cuerpo los ríos se funden,    solidifican entre las ceibas salitrosas. Llama -puerta de visos ígneos- que me circundas y trasudas: sobre este vidrio, bajo estos   valles esponjados, entre esta manta, esta piel ("huellas de luz", coed. era-conculta, méx. 2006)

Ernesto Cardenal (1925 )

Gethsemani, KY 1 Los insectos acuáticos de largas patas patinan sobre el agua como sobre un vidrio. Y patinan en parejas. Se separan y se persiguen y se emparejan otra vez. Y pasan toda su vida bailando en el agua. Tú has hecho toda la tierra un baile de bodas y todas las cosas son esposos y esposas. Y sólo Tú eres el Esposo que se tarda y sólo yo soy la esposa sola sin esposo. Los tálamos de los pájaros están verdes y las parejas de grajos vuelan jugando, las parejas de grajos negros, jugando y gritando: ¡AAAA! ¡AAAA! 2 Como las lechuzas que sólo ven de noche, como el mediodía es la medianoche de los murciélagos, en esta tarde luminosa de julio son sólo las sombras lo que vemos: el tanque de agua plateado, la puesta de sol, las golondrinas revoloteando, este libro de Suso, el avión que cruza como un pez por el cielo de julio. ("poesía completa", tomo I, uv-xalapa, ver., méx., 2007)

Charles Simic (1938 )

El sapo Durante un tiempo mis amigos no me verán en la ciudad. No iremos por las calles bien entrada la noche llamándonos a gritos, señalando tal o cual vista espléndida o aterradora, tanto que cómo darle nombre a la carrera. Paso unos días en el campo. Me pongo en pie temprano, oigo los pájaros que saludan el día y cuando callan oigo las hojas en el viento; abundan aquí tanto como allá en tu ciudad las multitudes. Dios nunca hizo un día tan hermoso, me dijo una vecina. Luego se fue y yo me senté a la sombra y me quedé rumiando aquello. Un sapo salió entonces de la hierba y, viendo que era inofensivo, saltó sobre mi pie rumbo al estanque. ("no me quites paz", s/c traductor)

Ethel Krauze (1954 )

Inevitable VII Tu casa es un esqueleto sin músculos sin nervios, se le cayeron los dientes de sus rejas, sus chimuelas ventanas sólo claman y los vecinos van y vienen por la calle murmurando: "¿Ya vieron la casa que se volvió loca?" Es una casa sin dueña como perra abandonada                de una patada en la cara. "¿Ya vieron cómo brama la pobre, sin manos que la gobiernen sin pasos que la recorran?" Es una casa que muge como vaca destripada, ya no hay vestidos que guarde, no hay rumores no hay pan no hay luz no hay caca. "Que no se acerquen, señores, porque contagia la plaga, está enferma de muerte, está llena de nada." ("inevitable", ed. uacm, méxico, 2010)

Coral Bracho (1951 )

Hiedra en el fulgor del agua En estas tierras el agua es oscura raíz. Es árbol ígneo que abreva, fuente que emerge y que calcina. Es la cimbra y el nicho que levanta, es su tiempo abisal. En estas tierras, el reflejo se adentra y petrifica. Hiedra en el fulgor del agua, la noche se ve en el día, el día en la noche. Huellas que enlazan su caudal. ("huellas de luz", coed. era-conaculta, méx., 2006)

Fernando Pessoa (1888/1935 )

En la vida de hoy... En la vida de hoy, el mundo pertenece sólo a los estúpidos, a los insensibles y a los agitados. El derecho a vivir y a triunfar se conquista hoy casi por las mismas vías por las que se conquista el internamiento en un manicomio: la incapacidad de pensar, la amoralidad y la hiperexcitación. ("libro del desasosiego", acantilado, barcelona, 2002, trad. perfecto cuadrado)

Ape Rotoma (1967 )

Fumar provoca cáncer Fumar provoca cáncer tanto como no hacerlo provoca rigidez muscular. Follar provoca sida de la misma forma que no hacerlo provoca neurosis, visión borrosa y otros desarreglos funcionales graves. Drogarse provoca hábito y no hacerlo, vergüenza de existir. (muro fb daniel montoly)

Nuria Amat (1950 )

Creo... Creo que amé como Teresa incubó su pájaro emplumado de lejos, con locura. ("poemas impuros", bruguera, 2008)

Graciela Perosio (1950 )

a veces pedía dormir... a veces pedía dormir en el sofá de brocato damasco estaba arrimado a la pared debajo de la ventana que daba a la vereda entonces, por la mañana, se podía oír el redoble de los cascos del caballo del carro del lechero en el adoquinado viejo                  Paco era mi amigo apenas oírlo saltaba a vestirme y corría afuera me dejaba subir al pescante y lo acompañaba a hacer el reparto por toda la cuadra había aprendido a inclinar el tarro grande sobre las lecheritas de las vecinas cuando sutilmente me acariciaba la cabeza o me rozaba el hombro era la señal: llegada a la esquina había que bajarse fue mi primer amigo varón puertas afuera de la guarida familiar mi amigo Paco dueño de lejanas madrugas de escarcha                                                     ...

Anónimo

Yo espero y espero... Yo espero y espero y tú no llegas bajo la lámpara de la noche de invierno. ¿Te habrá sucedido algo en el camino? ¿O es que ya no quieres verme por alguna mala hechicería? Tiemblo de improviso al descubrir mi sombra solitaria. ("cantos de geisha", trad. jorge mouriño, uam-azc., méx., 1981)

Herberto Helder (1930/2015 )

que yo aprenda todo desde la muerte que yo aprenda todo desde la muerte, pero no me llamen por un nombre ni por el uso de las cosas, cuchara, ropa, bolígrafo, ropa intensa con la respiración dentro de ella, y tu mano sangra en la mía, brilla completamente si un poco de mi mano sangra y brilla, al tocar entre los ojos, en la boca, en la reescritura de cada cosa ya escrita en las entrelíneas de las cosas, fiat cantus! y hágase el canto esdrújulo que regula la tierra, el canto común a dúo, el inexhaurible, el cuanto se trabaja para que la noche aparezca, y por la noche se ve la luz que desaparece en la mesa, me llama por tu nombre, me cambia, me toca en la boca sin idioma, ya no te has llamado nunca, ya estás lista, ya eres toda ("círculo de poesía", versión josé ángel garcía caballero)

Graciela Perosio (1950 )

¿seré la que cultiva...? ¿seré la que cultiva mimbres en macetas jacarandáes en cornisas de balcón? ¿la que ofrece agüita a los gorriones y le silba bajito al colibrí? ¿la que recuerda cómo iba a ser su retoño y ya no sabe? ¿la que perdió los sueños y ganó una tierra baldía donde aún siembra la noche de su nombre el olvidado? ("marcelo leites")

Kay Ryan (1945 )

Esconderse y buscar Es duro no aparecer de repente en vez de esperar a que te encuentren. Es duro estar solo durante mucho tiempo y de pronto oír que alguien llega. Es como cultivar una especie de piel en el aire que, más que hacer que se desgarre, desgarras. ("otra iglesia es imposible", versión jonio gonzález)

Uriel Martínez (1950 )

El tren el sol ya es alto y maría de jesús no llega el agua del baño ya está al punto, toallas, jabones, todo será un día cálido al medio día según pronósticos un martes más, de una vida larga y noches somnolientas el tren de las nueve viene, va sobre rieles y anuncia el paso no sé si ella, la ausente, toque tarde el timbre o marque a destiempo consigo trae obleas que equilibran ansiolíticos impacientes he salido a tiempo del agua, la tez rasurada, las manos nuevas me acerco al balcón y grito su nombre en balde. [ Inédito ]

Rui Knopfli (1932/1997 )

Aeropuerto Es el fatídico mes de marzo, estoy en el piso de arriba contemplando el vacío. Kok Nam, el fotógrafo, baja la Nikon y me mira, de forma oblicua, a los ojos: ¿No volverás? Le respondo que no. No volveré, pero no marcharé tampoco: me quedaré al acecho en pequeñas señales ilegibles, a salvo de todas las futurologías indiscretas, preservado apenas en la exclusividad de la memoria privada. No quiero recordar nada, lo único que me importa es olvidar y olvidar lo imposible de olvidar. Nunca se olvida, todo se recuerda a escondidas. Desarman la estatua del Almirante, pieza a pieza, el quilómetro cien permanece orgulloso en lo alto de la palmera esquiva. Desmembrado, el almirante duerme en el museo el sueño del bronce en la muerte oscura de las estatuas inútiles. Desmantelado, también yo sobreviviré tan sólo en el precario registro de las palabras. ("el cultural", trad.martín lópez-vega)

Germán List Arzubide (1898/1998 )

Gran concurso Junte los trozos de humo de su cigarro y le daremos un premio la noche se ha caído de mis manos.                         Si la vida hablara!!!! Se gratificará sin averiguación a quien devuelva una lista de nombres extraviada entre Chapultepec y el cine UFA. ¿En 1950 las mujeres llevarán anclas? Hay que tirarse de 40 pisos para reflexionar en el camino. En esta hora de calcomanía deshilvanada las manos de la risa están sembrando alas. ("el estridentismo, antología", dif.cult.unam, méx., 1983)

Anónimo

La primera nieve La primera nieve -se piensa en un primer amor. El espacio tan pulido y blanco ¿quién osaría mancharlo? En el umbral de la casa la sirvienta confundida se pregunta: ¿pero dónde arrojo los posos del té? ("cantos de geisha", trad. jorge mouriño, uam-azc, méx., 1981)

Juan Bañuelos (1932 )

Estelas de los confines                                    (fragmento) Desde el Eclipse los abismos se cargaron de años,        las chozas -en donde los sigilos van y vienen- están        abandonadas con aromas aún de copal y de estoraque, con        olores al Volcán de Ceniza apagado por los dioses. Se encadenaron el terror y la pobreza en Oxchuc y en san     Bartolomé, matanzas y amenazas de matanzas dieron paso     a la perfidia en Bachajón, en el Soconusco los finqueros     amaestraron el pánico y el crimen, y el éxodo fue de la     selva a la costa, de la costa a los Altos, del baldío     a la pesca, del cenzontle a la iguana, del tapir     al lagarto                    "...vienen como el caracol que todo su aj...

Elizabeth Bishop (1911/1979 )

El arte de perder El arte de perder no cuesta tanto irlo aprendiendo (insisten las cosas hasta tal punto en perderse, que el llanto por ellas dura poco). Y el espanto por perder algo cada día, rosas que se deshojan, horas, llaves, cuanto pueda ocurrírsele a uno, no es tanto. Practica entonces perder más, y goza el ritmo de la pérdida, su encanto: pierde ciudades, nombres, y en Lepanto pierde una mano, un destino, una moza: nada de esto será para tanto. Perdí el reloj de mi madre, y el manto con que cubría mis hombros, la loza en que tomaba el té, pero igual canto. Perdí mi tierra, mi rumbo y aguanto de lo más bien tanta pérdida. Es cosa de acostumbrarse: no, no es para tanto. Perderte a ti, por ejemplo, tu encanto y tu cariño perder, dolorosa prueba sería, pero nunca tanto (aunque parezca condena espantosa). ("no me quites paz", s/c traductor)

Huda al-Daghfag (1967 )

Arbolito Aquellas rocas se abrazan, calman mis lágrimas cuando las oigo. Contienen su volcán a través de las eras. Su silencio es un deseo. Aquellas rocas se abrazan, tienen un arbolito en sus entrañas que aún no aflora. ("festival de poesía de medellín", trad. jona  y tobías burghardt)

Coral Bracho (1951 )

Como un canario La luz de la tarde escoge algunas plantas y en algunas de sus hojas penetra. Como un acuario encendido por sus peces; como un fluir de la noche entre rastros de estrellas, transcurre en su quietud la maleza. (muro fb daniel montoly)

Javier Sicilia (1956 )

Despedida           (a la manera de cavafis) Recuerda, cuerpo, cuánto te quisieron: no sólo las alcobas donde amaste y los desnudos cuerpos que gozaste, sino también los ojos que te vieron, los labios que por ti de ardor temblaron y por los cuales en deseo ardiste. Recuerda, cuerpo, que alto y bello fuiste como un dios, que otros cuerpos desvelaron sus noches recordándote, y amor rozó sus ojos como si el rumor de tus besos tocara sus caricias. Esta noche en que a solas te desnudas y los años pasaron y las dudas, recuerda como entonces sus delicias.    (...) ("rua das petras")

Mercedes Álvarez (1979 )

Tuve que cerrar la puerta... Tuve que cerrar la puerta aquel día porque irse era tan perjudicial como volver tuve que cargar con mi ropa un vestuario inventado del que descarté sin pena la mitad de mis atuendos no valía para instalarse en otra casa limpiar la suciedad acumulada hincarse en el suelo para sacar brillo a cada azulejo: adquirí tres muebles y un perro trabajé para ser una buena vecina. No medía el paso de las horas entendí del tiempo por las arrugas de la cara practiqué el desapego la consolación la lujuria. Aprendí a encontrar semejanzas el negro se plegó al negro el rojo al rojo la muerte coronó mi frente con su cerco de fuego. Me bauticé porque creía en el poder del agua. Caminé al calvario porque el símbolo estaba por encima de todas las cosas. El inconsciente me habló -o quizá era Dios-. Guardo el oro y el diamante de las joyas de mi abuela para que me entierren con ellas imitando toda la sabiduría de su apariencia. ("otra i...

Ana Rossetti (1950 )

Confín Se bucea una y otra vez tras los restos del naufragio. Y una y otra vez se depositan las capturas en la pulida lámina de la orilla. ¿Qué es lo que queda fuera? ¿La espuma que se desborda de las manos o el océano denso del lenguaje? ("rua das petras")

Edgar Lee Masters (1868/1950 )

Chandler Nicholas Cada día me baño, me afeito cada día, cada día me visto. Pero no hay nadie en mi vida que goce contemplando mi dengosa presencia. Cada día paseo, respirando muy hondo, que es cosa saludable. ¿Pero de qué me sirve mi energía? Cada día adelanto cultivando mi espíritu en la lectura y la meditación. Pero no tengo nadie con quien poder hablar. En Spoon River no hay ágora ni ningún lugar donde liquidar las ideas. Busco y no soy buscado. Maduro, afable y útil, no sirvo para nada. Encadenado aquí, en mi Spoon River, donde no hay ningún buitre que me devore el hígado, ¡me devoro yo mismo! ("life vest under your seat", s/ al traductor)