Si no bailas tango...
“Cuando empecé a pensar cómo se iba a llamar el lugar, el requisito era encontrar una idea que cruzara homosexualidad con tango y que fuera accesible. Si bien me tentaba, después decidí que era mejor no meterme con la orientación sexual de Gardel”, explica Augusto Balizano sobre el bautismo de la milonga gay más famosa y más antigua de Buenos Aires, de la que es alma pater y anfitrión, cada viernes, desde hace diez años. El nombre llegó a su mente en un collage de imagen y sonido de los relatos sobre personajes marshallescos –que su abuela conoció a través de las ondas de radio El Mundo– y de las decenas de personajes de los que Augusto bebió en su adolescencia de boliche en boliche, entre los que nunca faltaba una drag que se declarara ferviente fanática de Niní. A pesar de ser icono popularísimo, referencia para locas de todas las edades, y a pesar de la indignación de Augusto sobre este punto, muchxs habitués siguen anglosajando el nombre de su milonga. Es por eso que al logo, para...