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Mostrando entradas de octubre, 2016

Irma Verolín (1953 )

Sábado Apuro el primer bocado de la mañana, el mundo es inaudito para alguien como yo que se extasía frente al círculo oscuro de la taza de café. Por suerte hoy sábado el mundo comienza a adormecerse y tengo el día entero para mí: una mercancía cara que se consume rápido, pura extensión hacia delante parecida a la llanura donde tenderé mis sábanas y lustraré mis zapatos. Estoy respirando y es casi un milagro percibir este aire que entra y sale de la casa de mis huesos. Mañana cuando el mundo esté  completamente adormecido bailaré bailaré hasta cansarme. ("caína bella")

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

Cuerpo enamorado Miro mi sexo con ternura Toco la punta de mi cuerpo enamorado Y no soy yo que veo sino el otro El mismo mono milenario Que se refleja en el remanso y ríe Amo el espejo en que contemplo Mi espesa barba y mi tristeza Mis pantalones grises y la lluvia Miro mi sexo con ternura Mi glande puro y mis testículos Repletos de amargura Y no soy yo que sufre sino el otro El mismo mono milenario Que se refleja en el espejo y llora ("círculo de poesía")

Laura Forchetti (1964 )

pd: hace ciento treinta millones de años que las plantas -estacionarias- despliegan una brillante sexualidad para anunciar su deseo colibríes abejas mariposas escarabajos polillas pequeños mamíferos el exquisito cortejo que vuelva al aire impregnado de polen y azúcar como minuciosas cartas       de amantes del otro lado sabe la flor         hace ciento treinta         millones de años que la esperan. ("la biblioteca de marcelo leites")

David Leavitt (1961 )

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                                                                    La visitación ...Celia no acaba de creer que esté sentada, colinas que pertenecen a los fondos de cuadros del siglo XV: secas pero flexibles, con el verdor roto aquí y allá por la roca, y que justamente están empezando a quemarse bajo el sol del final de la primavera. Jesucristo podría estar arrodillado en esas colinas tras recibir el bautismo, la cintura envuelta en una tela empapada; o la virgen, en una casa de piedra abierta, podría estar inclinada sobre su rueca, esperando la visitación del ángel. ("un lugar en el que nunca he estado", anagrama, 1994, tr. juan gabril lópez guix)

Charles Simic (1938 )

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Tienda de ropa usada Un amplio surtido de vidas pasadas que uno puede revolver hasta encontrar la que mejor le ajuste, limpia y recién planchada, si bien un poco luída del cuello. Un maniquí vestido de etiqueta está a tus órdenes en la puerta. Sus ojos no dejarán de seguirte. Su bigote parece pintado con la colilla de un cigarro. Torres de pantalones se inclinan cuando das media vuelta para huir, sombreros de difuntos ruedan por el suelo, apurándose a escoltarte hasta la puerta. ("si le ha fallado la suerte", ed. cal y arena, méx., 2015, trad. rafael vargas)

Miguel Florián (1953 )

Es la hora más dulce Es la hora más dulce, cuando declina el sol. Y el horizonte arde hasta alcanzar el ala desnuda de los pájaros. (Las aves que conocen la frontera imprecisa de los cuerpos, el fulgor añil de las raíces... su confusa avaricia). Escucho gemir a los almendros, el temblor de sus ramas crecer hasta mis labios... Y su flor blanquecina, despojada, como un sexo vencido que cae hasta el crepúsculo. ("portal de poesía")

Charles Simic (1938 )

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El invisible X El invisible mira la nieve a través de una oscura ventana desde una hilera de oscuras ventanas de escuela asegurándose de que los copos caigan en el orden adecuado en que estaban destinados a caer sobre el patio gris y hace guardar silencio en el momento en que lo hacen. El cuervo asiente con la cabeza mientras él pasa debe haber sido un profesor de filosofía en una vida anterior pese a que las circunstancias han cambiado aún sobre el pico de vez en cuando como para dirigirse a los estudiantes que lo veneran y al no ver nada más que nieve mira con perplejidad una de las oscuras ventanas. ("si le ha fallado la suerte", ed. cal y arena, méx., 2015, trad. rafael vargas)

Toshiko Hirata (1955 )

Tesoro La palabra más hermosa del mundo es Concertgebouw Hace cuatro años en Ámsterdam mientras me paseaba en el tranvía de la tarde vi un edificio enorme frente a mí Te pregunté: ¿Qué es esto? Concertgebouw —Respondiste. Concertgebouw En ese entonces no sabía qué era eso pero tu voz que lo susurró fue tan linda que a partir de ese momento esa palabra se volvió     mi tesoro No había escuchado a alguien decirla antes ni después y fue la única vez que susurraste esa palabra que escuché sólo una vez Yo fui la única que oyó en aquel momento esa blanda voz tuya Escrito aquí de esta manera Mi tesoro de pronto pierde su brillo se convierte en algo menos que el cadáver de una cigarra Para desechar una cosa importante confesé mi secreto Para olvidarme de esa palabra y también de ti Adiós mi Concertgebouw Jamás volveré a enamorarme de ti Las cosas importantes hay que tirarlas una y mil veces Hasta el rocío dulce de la separación pierde sabor al ser escrito aquí Ni si...

Uriel Martínez (1950 )

Ya me preguntó el especialista si me he caído hace poco "una vez, una mañana" quiso saber si me levanté por mí mismo, "al verme en el suelo me pregunté si lo haría" luego de incorporarme me interrogué "quién me vio ahí, en tierra" me cuestionó si he usado bastón, báculo o algún apoyo artificial extra "no, hasta este día ninguno" le respondí con el aplomo de haberte enviado a la mierda. [Inédito]

Adélia Prado (1935 )

Poema extraño Me duele la cabeza a los treinta y nueve años. No es hábito. Me duele rarísimamente. Nadie tiene la culpa. Mi padre, mi madre, descansaron sus fardos, no existe más el modo de que tengan sus ojos sobre mí. Madre, oh madre, oh padre, mi padre. ¿Dónde se escondieron? Están dentro de mí. No les hice mausoleo, puse a los dos en el suelo. Una mata de no-me-olvides morado, que abunda en los cementerios. creció allá porque quiso. Quien la plantó fue el viento, el agua de la lluvia. Quien la va a matar es el sol. Pasó el día de muertos; no fui, tampoco fui en el aniversario. ¿Para qué, si cualquier lugar me sirve para llorar? No voy de tanto recordarlos. Ooooh, padre. Ooooh madre. Dentro de mí responden tenaces y duros porque el celo del espíritu es sin mimos: Heeey, hija. ("huellas en la ciénaga", versión francisco navarro)

Golgona (1979 )

Antes montaba grandes escándalos marchaba, abría con una revolución la primera página del Expresso. Estaba, seguramente, habituada a grandes poemas: Os Lusíadas, la Divina Comedia. Pero el destino decidió por nosotros. Tiró a Barthes bajo las ruedas de una furgoneta de lavandería; contaminó a Foucault con el VIH; encerró a Althusser en un manicomio. Está claro que Dios no es estructuralista. Podría escribirte un haiku para simplificar la cosa. Recuerdo a San Agustín, por ejemplo, el verano de 384, a una mujer en un cuarto con un libro leyendo sin conseguir articular palabra alguna. ("el cultural", tr. martín lópez-vega)

Cristian de Napoli (1972 )

Cuatro días en la ciudad 1 [Aguas] Recuerda el Chaco Horacio Quiroga y escribe: “Fracasé por culpa del rocío”. “En la aldea”, dice Mansilla, “cuando había tormenta no quedaba nada en pie”. Pero esta es la ciudad. Y la ciudad es el lugar donde las aguas no arrastran casas ni echan a perder plantaciones. ¿Se puede fracasar por culpa de una gotera? ¿Se inunda la calle y se lleva el hormigón? Acá la lluvia es tan linda que hubo que inventar las actividades que se suspenden por lluvia. ¿Puede irse todo a pique porque un día ibas a salir con alguien y el tiempo lo arruinó? ("salida al mar")

Horacio Fiebelkorn (1958 )

Love me tender Lo que hasta este momento fue una flor comienza a ser una cereza. Lo que hasta ahora fue la palabra cereza, cae de la página y se convierte en un fruto que rueda y se detiene en los labios de los amantes. En secreto lo muerden. En silencio arrasan los relojes hasta la próxima estación. ("marcelo leites")

Antonio Ferres (1924 )

El instante                 a lana En este instante está deshaciéndose la nieve en el tejado de este año está tan tibio el sol en este instante que vienen conmigo hombres como recién resucitados y mujeres con sudarios blancos. En este instante canta un gorrión en el tejado y está deshaciéndose la nieve mientras la tierra brilla como fuego en este instante mientras hay caminos con hombres iguales que nosotros y ciudades donde aún no he nacido. ("otra iglesia es imposible")

Toni García Arias (1969 )

Infancia De mi infancia, sin embargo, no albergo memoria alguna, de tal modo que jamás fui niño. La vida tiene, al fin, este modo perverso de vengarse de nosotros. Para reponer el hueco de ese órgano sin vida construí un niño semejante a mí, con mis ojos y mis miedos, un niño de papel teñido de recuerdos que otros me han contado. Tuvo una infancia feliz –aseguran-, así que le dibujé una cicatriz a modo de sonrisa, lo invadí de amigos que no perduraron, lo rellené de sentimientos que no recuerda. A veces me levanto con las manos salpicadas de años y de ausencias y de derrotas, agarro entonces mi muñeco infantil como si fuera un madero en mitad del abismo. Intento sobrevivir, nadar con rencor hacia una playa y, al llegar, dibujo sobre mi rostro una sonrisa resignada, una larga y oscura cicatriz que viene a salvarme de lejos, una larga y oscura cicatriz del tiempo que el tiempo no borra. (muro fb de francisco álvarez velasco)

Pablo Anadón (1963 )

Los muertos Un día no estarán y tendré tu cabeza entre mis manos apretada en el pecho como un niño de horas, puro desvalimiento envuelto en un abrazo. Entonces, el sollozo será definitivo, agua que baja al fondo de unas palmas en cuenco y allí se queda para siempre, espejo de todo el que ha nacido: solo, sólo uno mismo, planta acuática, las raíces colgando a la deriva... En la corriente negra, brillantes de dolor nos amaremos como sólo se aman los hijos de los muertos. ("de sibilas y pitias")

Adélia Prado (1935 )

Antes del nombre  No me importa la palabra, la palabra común.  lo que quiero es el espléndido caos de donde emerge la sintaxis  los sitios oscuros donde nacen: de, sino,  el, sin embargo, que, esta incomprensible  muleta que me apoya. Quien entiende al lenguaje, entiende a Dios, cuyo Hijo es Verbo. Muere quien entiende. La palabra es disfraz de una cosa más grave, sorda-muda, fue inventada para ser callada. En momentos de gracia, infrecuentísimos, se le podrá atrapar: un pez vivo con la mano. Puro susto y terror ("huellas en la ciénaga",versión josé francisco navarro)

Efraín Barquero (1931 )

Detrás de junio Sueño tiene la tierra nuevamente arada. Y los bueyes parecen caminar dormidos. Y el labrador seguirlos con los ojos cerrados. Y yo quisiera dormirme en este aroma áspero y en est bandada de garzas desatadas, dormirme junto a la boca entreabierta y junto a los ojos de niebla despertados. Y soñar con la edad azul del río y con las yemas rosadas del silencio, cruzar el primer trigal recién nacido y alzar el primer fruto de la tierra como un pájaro de greda humedecida. Me envuelve el vapor como un abuelo blanco. Entre los surcos parece despertar la luz crecer el cielo como una fronda espesa levantarse el aire con un escalosfrío y cantar el primer pájaro del mundo con una voz insegura de barro poco firme. Pero a medida que lo eterno nace de los surcos nuevamente abiertos nosotros nos dormimos. Nos da sueño este amor oscuro de tierras y aguas sin descanso despertadas. Nos da sueño el olor de las raíces. Y el buey parece avanzar sin dirección y el...

Leonardo Martínez (1937/2016 )

Encantamiento Anochece Alguien canta con voz apagada En el cañaveral cercano las ranas plañen y sobre el árbol oscuro del traspatio un pájaro lastimero pía Las sombras se agolpan a esta hora Alguien canta a media voz Nosotros sabemos que en la casa el padre muerto enciende la lámpara mientras los perros lamen las puertas cerradas del invierno La luz convoca a los hermanos Uno trae el corazón equivocado otro los huesos divididos otro una mirada húmeda de bosque El padre después de rezar comparte la comida En la ventana del salón resplandeciente un gallo anuncia el alba Amanece Alguien empieza un canto distinto (en muro marina kohon)

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

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Venía del mercado excitada y dispuesta Maritza Qué nombre tan horrible como su cara  Pero tenía un culo que sacaba la cara por ella Y unas tetas como papayas blanditas que no había necesidad de tocar Venía del mercado excitada y dispuesta Me llevaba a un rincón y me acariciaba lo más rápido posible  Y lo mamaba de maravilla  Fantástico como diría José Barguil Yo la quería más que a nadie El chiquito lo tenía caliente y querendón  Y sabía moverlo como una licuadora Después del asunto me temblaban las piernas y al cuerpo le entraba un sudor frío y unas ganas de irse para donde mi mamá. ("cómo cantaba mayo en la noche")

Idea Vilariño (1920/2009 )

Eso Mi cansancio mi angustia mi alegría mi pavor mi humildad mis noches todas mi nostalgia del año mil novecientos treinta mi sentido común mi rebeldía. Mi desdén mi crueldad y mi congoja mi abandono mi llanto mi agonía mi herencia irrenunciable y dolorosa mi sufrimiento en fin mi pobre vida. ("cómo cantaba mayo" blogspot)

Luis García Montero (1958 )

Esa luna... Esa luna color de viejo saxofón me retendrá en París. Esa luna color de vieja mariposa, de alma vieja buscando sobre el viento ojos para mirar el fin de siglo, gatos que son las dudas de la noche. Tiéndete junto a mí. Despierta en la memoria esa inquietud que guardan los que acaban de amarse, la imperceptible prisa de los labios que buscaron un cuello donde apoyar su aliento. Y déjame mirarte, frente a frente, con estos mismos ojos orientales que utiliza el amor para observamos. ("life vest under your seat")

Uriel Martínez (1950 )

Claves Sí, en la vida he perdido muchos password: el que me lleva al sueño, el que me abre tu cuerpo; he olvidado la clave a tu risa, a tu miedo, a las plantas de tus pies y al envés de mis párpados; he perdido la llave de tus ríos y corrientes subterráneas, al principio homicida de tu cama, al hervor de tus arterias, a tus silencios y cristales, al rencor de tus uñas, a la velocidad de tus ansias, al pupitre de lejanías, a la creación del mundo, a la señal de la cruz, al agua sagrada de tus noches sin mí y conmigo. [Inédito]

Jorge García Sabal (1948/1996 )

Soledades Es confuso lo que uno podría ser para otro cuando uno no conoce aquello que oscuramente quiere, pero sabe que lo perderá; como algo que no está sino en uno, que hace daño, pero como uno se hace daño a sí mismo; que humilla y da miedo. Un miedo que parece una pregunta de inicio y despedida; mejor: un permanente adiós. Es confuso; después uno vive la vida lleno de miedo ante su piel, un miedo de murciélago solo encerrado en una casa de luces, un miedo como una mancha oscura, otro. Y pasa el tiempo y de a poco uno va cambiando palabras intrascendentes o palabras de búsqueda cada día, y de a poco quita los espejos, descuelga los cuadros, vende los muebles de la casa. Con las puertas arrancadas, las ventanas abiertas, agachado en un rincón lleno de frío, uno termina preguntando a uno ¿qué vio? ¿qué? ("otra iglesia es imposible")

Idea Vilariño (1920/2009 )

O fueron nueve Tal vez tuvimos sólo siete noches no sé no las conté cómo hubiera podido. Tal vez no más que seis o fueron nueve. No sé pero valieron como el más largo amor. Tal vez de cuatro o cinco noches como esas pero precisamente como esas tal vez pueda vivirse como de un largo amor toda una vida. ("rua das pretas" y "emma gunst")

Sylvia Plath (1932/1963 )

A la luz de una vela Es invierno, es de noche, mi pequeño amor: Una suerte de crin negra, Una tosca y taciturna materia agreste, Acerada con el fulgor Que las estrellas verdes provocan en nuestra verja. Te cojo en brazos. Es muy tarde. Las campanas tediosas bardean su hora. El poder de una vela nos hace flotar en el espejo. Es aquí. en este fluido, donde tú y yo nos conocemos, En este halo radiante que parece respirar Y deja que nuestras sombras se apaguen Tan sólo para avivarlas Y agrandarlas de nuevo: gigantes inmpetuosos en la pared. Prendo un fósforo y, de repente, vuelves a ser real. Al principio la vela se niega a mantenerse: Recorta su llama hasta reducirla a casi nada, a una penosa decepción azul. Contengo el aliento hasta que estallas a la vida, Mi pequeño y furioso Erizo ovillado. El cuchillo amarillo Crece a lo alto. Tú te aferras a tus barrotes. Mi canción te hace gritar. Te acuno como una barca, yendo de un lado a otro Sobre la alfombra india, ...

Miguel Méndez Camacho (1942 )

Letanía Señor, dale una oportunidad a los virtuosos y déjalos caer en tentación para que no condenen a quienes descubrimos que el abismo es sólo otra variante del camino. Señor, no prohíbas la gula de los míseros ni la violencia de los débiles ni la avaricia de los desposeídos. Señor, otórgale soberbia a los humildes para que no rediman a sus amos permitiéndoles ser caritativos. Refresca, señor, la desmemoria moralista y diluye las sombras que confunden la castidad del indeciso. Permítenos, señor, desear la mujer y no la ruina de nuestros deudores y deja que sea el prójimo quien tenga que poner la otra mejilla. Señor, si este reino no es tuyo como dicen quita la viga de mis ojos y cámbiala por la paja de los de mi vecino y déjanos el goce de caer y recaer en el viacrucis de culpas inconclusas para el juicio final de los remordimientos por los pecados que desconocimos o nos fueron negados en la resurrección de cuerpos que comie...

Edmond Jabès (1912/1991 )

Soy un silencioso Soy un silencioso. Me pregunto, gracias a la distancia que tomo, ahora, de mi vida, si este gusto pronunciado por el silencio no tiene su origen en la dificultad que, desde siempre, fue mía,  la de sentirme de algún lugar. Antes de conocer el desierto, sabía que era mi universo. Sólo la arena puede acompañar una palabra muda hasta el horizonte. Escribir sobre la arena, a la escucha de una voz de otro tiempo, abolidos los límites. Voz violenta del viento o, inmóvil, del aire, esta voz le sostiene la mirada. Le anuncia lo que lo agrede o aplasta. Voz de las abisales profundidades de las que usted sólo es el ruido ininteligible; la sonora o inaudible presencia. Si le hiciera falta una imagen a la Nada, la arena nos la procuraría. Polvo de nuestras ataduras. Desierto de nuestros destinos. ("marcelo leites", trad. carolina massola)

Maya Angelou (1928/2014 )

Pasar el tiempo Tu piel como el amanecer la mía como el musgo Una describe el principio de un final innegable. La otra, el final de un principio seguro. ("el placard", versión sandra toro)

César Moro (1903/1956 )

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El olor y la mirada El olor fino solitario de tus axilas Un hacinamiento de coronas de paja y heno fresco cortado con dedos y asfódelos y piel fresca y galopes lejanos como perlas Tu olor de cabellera bajo el agua azul con peces negros y estrellas de mar y estrellas de cielo bajo la nieve incalculable de tu mirada Tu mirada de holoturia de ballena de pedernal de lluvia de diarios de suicidas húmedos los ojos de tu mirada de pie de madrépora Esponja diurna a medida que el mar escupe ballenas enfermas y cada escalera rechaza a su viandante como la bestia apestada que puebla los sueños del viajero Y golpes centelleantes sobre las sienes y la ola que borra las centellas para dejar sobre el tapiz la eterna cuestión de tu mirada de objeto muerto tu mirada podrida de flor ("la tortuga ecuestre" en la nube)

Jorge Teillier (1935/1996 )

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A un viejo púgil Revistas color sepia, programas de matches estelares, el par de guantes firmados por el Presidente cuando ganó el Campeonato colgados junto al retrato de la Difunta lo hacen buscar la gloria del Álbum amarillento y mientras hierve el agua en el anafe va recordando la cara del público y sus rivales a quienes el tiempo les ha contado diez. La tarde cuelga frente a su ventana como una raída y sucia bata de combate, y él vuelve a bailotear en el ring, siente ovaciones en la tarde muerta. No crean que está solo mientras prepara el café y hace guantes frente al espejo que le muestra su nariz rota y sus orejas de coliflor. Todas las tardes regresan sus admiradores que en la estación se empujan para llevarlo en hombros a la vuelta de su gira triunfal y lo dejan en la primavera del césped de pez-castilla     donde -como le prometió a su madre- sueña que ha esquivado -sin despeinarse- los golpes del olvido. ("los dominios perdidos", ed. ...