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Mostrando entradas de diciembre, 2015

Cristina Falcón Maldonado (1963 )

XVI Uno aprende a estar solo como el perro que aprende a no pasar a quedarse afuera. Bueno, uno aprende porque no le queda remedio Uno se sienta con su plato su cuchillo su tenedor todo en orden todo limpio demasiado todo. Ya uno no sabe qué hacer uno con uno mismo uno con su plato y su vaso con su silla más tarde con su almohada con su frío su miedo. Uno sin embargo aprende a estar solo como el perro que mira desde la intemperie y araña la puerta y no le abren y no le oyen. Uno aprende a estar solo o lo que es peor aún a creer que ha aprendido. ("emma gunst")

Arseni Tarkovski (1907/1989 )

La casa de enfrente Demolieron la casa de enfrente. Los inquilinos se fueron contentos Llevando consigo sofás, ollas, flores, Espejos torcidos y gatos. El viejo miró la casa desde el camión, Y sintió que el tiempo lo atrapaba, Todo se quedó así para siempre. Entonces surgió el descontento, Un polvo seco comenzó a brillar Lento mientras caía la noche. En la casa quedaron sueños, recuerdos, Esperanzas perdidas y deseos. Demolieron todo, se llevaron los troncos. Pero los fantasmas del pasado De ahí no se alejaron ni un paso Y le cantaron de nuevo al cerezo. Bebieron vino blanco en las bodas, Iban al  trabajo y al cine. Trasladaban ataúdes en toallas, Se prestaban, unos a otros, dinero, Dormían en colchones de bruma Y arrullaban a sus primogénitos, Mientras la áspera encía de la máquina Lamía sus arcillas roñosas, Y en una pata, como sobre una "T", la grúa giraba y giraba.                     ...

Ángel Campos Pámpano (1957/2008 )

(interior) Entrar en casa como animal que acude a su refugio. Y buscar en la sombra otra sombra que duerme. ("la mirada del lobo")

Jorge Eduardo Eielson (1924/2006 )

guardo de Lima una botella  Llena de lluvia Y  un puñado de arena En el pañuelo. A veces recuerdo La luz de su nublado cielo Y la acaricio Como se acaricia una perla En el bolsillo. ("memoria" en línea)

Maximiliam Voloshin (1877/1932 )

Es tan ávido tu amor Que solloza, ruega, implora... Ámalo en silencio, con rigor Ámalo aunque se extinga. Ilumínalo con límpidas llamas Sin humo, al azar, sin tristeza. Ámalo alegre con el cuerpo Y con dolor ámalo en el corazón. Que el espectro por el amor creado No cubra otro rostro: Ama tu amor en carne y hueso Sencillamente, vivamente. Guarda su señal supersticiosamente No temas al enemigo incrédulo... Ama tu amor justa y fielmente ¡Ámalo con el corazón!                                        8 de junio 1914 ("el instante maravilloso, posía rusa del siglo xx, unam, méxico, 2004, tr. jorge bustamante garcía.)

Raymond Carver (1938/1988 )

Domingo por la noche Utiliza las cosas que te rodean. Esta ligera lluvia Tras las ventana, por ejemplo. Este cigarrillo entre los dedos, Estos pies en el sofá. El débil sonido del rock and roll, El ferrari rojo en el interior de la cabeza. La mujer que anda a trompicones Borracha por la cocina… Coge todo eso, Utilízalo. ("life vest under your seat", sin cr. al traductor)

Uriel Martínez (1950 )

Dos poemas 1. No abandono la ciudad, no abandono el barco, la montaña de reposo y salud me indica que me vaya. Ningún comunicado lo expresa, son documentos blancos que sin decirlo ni precisarlo me solicitan. Puntualmente atiendo ese silencio: no quepo en ningún hospital, ni leprosario ni casa  de reposo para esteparios. Aunque no tengo pensión ni auxilio del Estado me internaré en la noche, una vez más. 2. La noche tiene andenes, el día tiene corredores, como tu cuerpo tiene lluvias, aguas, otros cuerpos guardan tu cuerpo, otros ojos, otros silencios.

José Luis Parra (1944/2012 )

El aprendiz del fuego ¿Dónde está aquella lumbre que tenía la casa caldeada? ¿Eras tú, madre? ¿Eras tú la cocina, el comedor, la sala? ¿Era tan sólo tu alegría lo que hacía habitable el mundo? ¿Dónde está aquella alfombra, ese calor, esa limpieza? ¿No los tuve también en otra casa, en aquella mujer que era un Paseo de acacias florecidas? De poco me sirvieron mis estudios y los trabajos que emprendí. Como Gogol repito: "tengo frío". Pero aún no aprendí a conservar el fuego. ("la mirada del lobo.blogspot")

Jotamario Arbeláez (1942 )

Dos poemas 1 Poema de invierno Llovió toda mi infancia. Las mujeres altas de la familia aleteaban entre los alambres descolgando la ropa. Y achicando hacia el patio el agua que oleaba a los cuartos. Aparábamos las goteras del techo colocando platones y bacinillas que vaciábamos al sifón cuando desbordaban. Andábamos descalzos remangados los pantalones, los zapatos de todos amparados en la repisa. Madre volaba con un plástico hacia la sala para cubrir la enciclopedia. Atravesaba los tejados la luz de los rayos. A la sombra del palo de agua colocaba mi abuela un cabo de vela y sus rezos no dejaban que se apagara. Se iba la luz toda la noche. Tuve la dicha de un impermeable de hule que me cosió mi padre para poder ir a la escuela sin mojar los cuadernos. Acababa zapatos con sólo ponérmelos. Un día salió el sol. Ya mi padre había muerto.  2 La lectura en tinieblas Mi padre no me dejaba leer la Biblia ni el Manifiesto Comunista para que no gastara ...

Ángel González (1925/2008 )

Por aquí pasa un río Por aquí pasa un río. Por aquí tus pisadas fueron embelleciendo las arenas, aclarando las aguas, puliendo los guijarros, perdonando a las embelesadas azucenas… No vas tú por el río: es el río el que anda detrás de ti, buscando en ti el reflejo, mirándose en tu espalda. Si vas de prisa, el río se apresura. Si vas despacio, el agua se remansa. ("crepusculario siglo 21")

Gustavo de la Rosa Muruato (1955 )

Mujer alquimista Dices que la luz es la mirada del fuego, que el oro se esconde en los insectos y la plata en las abadesas; que las mejores aleaciones están hechas de mujeres y polvo rojo y que los velos de la noche encubren el pudor de las estrellas. Para mí, tu lengua de espejismos sólo pronuncia las sílabas de mi deseo. ("el país de las maravillas de noche", ed. uaz, zacatecas, méxico, 2015)

Uriel Martínez (1950 )

Paraísos Nada fue cierto: ni las galletas betunadas que comías con café de niño. Tampoco las semillas que arrojabas a las brasas y a la chimenea para que estallaran. Ni era verdad que acostado esperabas despierto la llegada de presentes. Siempre te ganaba el sueño, el té de hojas de naranjo, el atole enfriado lento, la cáscara de mandarina humeante. Abrías conchas de trigo, obturabas con cuchillo caparazones de tortuga, envoltura de calamares: pero no hallabas perlas. Las gotas de ámbar vistas a contraluz no contenían joyas embalsamadas. Entonces, sólo entonces, dejaste de sembrar monedas de oro en las macetas de zaguán.

Boris Pasternak (1890/1960 )

Nadie va a estar en casa, Sólo el crepúsculo. El Día invernal en el ralo alféizar De cortinas abiertas. Sólo el paso veloz de los Blancos y húmedos copos. Sólo los techos, la nieve, Y salvo ellos, nada más. Se dibuja la escarcha Y de nuevo me envuelve La tristeza de antaño, La de aquel otro invierno. Me mortifica hasta hoy Una culpa imperdonable, La ventana en el cruce Y la falta de leña. De pronto por la antepuerta Irrumpe un nuevo temblor. Midiendo el sonido con pasos Como el futuro, entras tú. Te apareces en la puerta De blanco y sin caprichos, Llegas vestida con telas Con las que bordan copos.                                               1931 ("el instante maravilloso, poesía rusa del siglo xx", unam, méxico, 2004, trad. jorge bustamante garcía.)

Luis Armenta Malpica (1961 )

Gerundio en pareja y no (fragmento) A cada hombre le hablamos en un amor distinto con un olor que viene de la tierra y en el respiro es una exclamación de yerba primeriza. ("envés del agua", ed. sría. de cultura, gobierno de jal., méxico, 2012)

Mark Strand (1934/2014 )

Muriendo Nada pudo detenerte. Ni tu mejor día. Ni el reposo. Ni el movimiento del mar. Tú continuaste muriendo. Ni los árboles que abrigaron tus pasos, ni los árboles que te ensombrecieron. Ni el doctor que te advirtió, el canoso y joven doctor que te salvó una vez. Tú continuaste muriendo. Nada pudo detenerte. Ni tu hijo. Ni tu hija que te alimentó y te hizo un niño nuevamente. Ni tu hijo, que creyó que vivirías para siempre. Ni el viento que agitó tus solapas. Ni la quietud que se ofreció a tu movimiento. Ni tus zapatos que se hicieron cada vez más pesados. Ni tus ojos que rehusaron mirar hacia adelante. Nada pudo detenerte. Te sentaste en tu cuarto y miraste fijamente la ciudad y continuaste muriendo. Ibas a trabajar y dejabas que el frío entrara en tus ropas. Que la sangre chorreara en tus medias. Que tu rostro se volviera blanco. Que la voz se te quebrara. Te apoyabas en el bastón. Pero nada pudo detenerte. Ni los amigos a quienes aconsejaste. Ni tu hi...

Leopold Staff (1878/1957 )

Cimientos Construí sobre la arena y se vino abajo; construí sobre una roca y se vino abajo. Ahora, cuando construya, empezaré por el humo de la chimenea. ("otra iglesia es imposible", versión del inglés al español, jonio gonzález)

Luis Armenta Malpica (1961 )

Anexo II: W Como nos dijo Shakespeare el nombre nunca importa si hay amor en el cuerpo. Y tampoco el destino porque no es el café las esmeraldas o el sueño lo que buscan mis manos. No lo soñaste: soy una realidad que está cerca de ti detrás de ti adentro de tus nalgas. En la vía láctea que escurre por tus muslos existen otros mundos planetas y asteroides y en ellos podemos ocultarnos. Alzar al mismo tiempo esa verga que ronda tu garganta y aprisiona la lengua y moja igual que tú las sábanas del frío. No menciones mi nombre aunque lo sepas. Despertarlo sería una maldición. Rézalo así de hinojos. Murmúralo cuando estás boca abajo y hambriento de saber que no hay nombres destino ni es un sueño lo que te parte el alma. Esto mi gentil corifeo es un amor tan duro que sólo tú lo ablandas. Hablo y ando para venir a ti. Me vengo sin existir reproche. Todo esto da la vida. ("envés del agua", ed. secretaría de cultura, gobierno de jalisco, méxico...

Gabriel Ferrater (1922/1972 )

Amanecer Noche que se me va, otra noche, y el ala de un inmenso avión se ha interpuesto entre el azul espeso y la ventana, y dudo si es un verde tenuísimo o si es plata, fría cual finura insistente del bisturí que rasga el útero, o también la luz misma, cuando agrieta la mano del chiquillo cansado de hacer fuerza para irritar a sus hermanos, simulando que oculta quién sabe qué tesoro, y va aflojando la presa, y sé que nada ha de salir que ayer no estuviera ya en mí desconsoladamente, y me da frío mirarme un día más, chupado hueso frutal, sin pulpa, a la intemperie. ( "javier días gil", versión de josé agustín goytisolo)

Alfonso Brezmes (1966 )

Ars Botánica Hay algo épico en las flores. Algo hermoso y terrible ocurre entre sus pétalos en el breve intervalo en que despiertan. Un drama silencioso. Como si la vida ensayase en ellas, antes de hacerlo en nuestros cuerpos. ("crepusculario siglo 21")

Uberto Stabile (1959 )

Exigencias de la edad Dicen que lo último que se pierde es la esperanza, pero si ya has perdido el sentido del humor, ¿de qué te sirve la esperanza? Te doblo la edad duermo la mitad de horas que tu fumo tres veces más gano cada día la paciencia que tu pierdes a diario, y aún piensas que somos almas gemelas. Después del amor siempre llega el sueño y mientras tu roncas yo devoro cigarrillos, tu ansiedad tiene un límite la mía un final. Cuando pierdas el sueño descubrirás que el amor es siempre otra cosa, lo que para ti es un mito para mi es sólo una leyenda. Es la edad la que no perdona no admite créditos, devoluciones ni transferencias, podemos compartir una vida pero de la muerte nos tendremos que reír a solas. ("mi manera de estar solo", fb)

Christian Peña (1985 )

Apuntes en la Quinta del Sordo Señora Weiss, ayer desperté con las manos en su pecho, amasando la carne de sus treinta y dos años. Mi señora con nombre de león, la prefiero así, sin su mari- do; cerca de la noche anciana de mi cuerpo. Permítame morder sus uñas después de la merienda. Déjeme oler su ropa sucia mientras rezo un rosario. Concédame prenderle fuego a su vestido de novia. Mi señora casada por la iglesia, no encuentro cómo agrade- cerle que haya dado la espalda a Dios, y que me concediera llevarla de la mano hacia el altar de mi agonía, donde nadie dio fe de nuestros votos, y un cortejo de brujas se disputó el ramo de violetas que arrojó de espaldas. ("janto", ed. fondo editorial tierra adentro, méxico, 2010.)

Chantal Maillard (1951 )

No pondrás nombre al fuego No medirás la llama con palabras dictadas por la tribu, no pondrás nombre al fuego, no medirás su alcance. Todas las llamas son el mismo fuego. Mi cuerpo es una antorcha que alumbra los espantos que la razón constituye en sus tinieblas. Hay que mirar al cuerpo, muy adentro, tocar el centro ardiente, abrirlo y propagar el gozo de la lava. No importa en qué caderas, en qué pecho resbale, no importa la estatura, el sexo o la materia pues todos caminamos sobre la misma pira. No medirás la llama con palabras que encubren los viejos sentimientos de los hombres. ("life vest under your seat.blogspot")

Osip Mandelstam (1891/1938 )

La tristeza inexpresiva La tristeza inexpresiva Abrió sus dos ojos enormes, El florero al despertar Del cristal arrojó las flores. Todo el cuarto se invadió De una lánguida ¡dulce medicina! Este reino tan pequeño Tanto sueño ha devorado. Un poco de vino rojo -Otro poco del sol de mayo- Y rompiendo un delgado bizcocho La blancura de dedos finos.                                                                                                      1909 ("el instante maravilloso, poesía rusa del siglo xx", unam, méxico, 2004, trad. jorge bustamante garcía)

Sophia de Mello Breyner Andresen (1919/2004 )

Poema Poema de geometria e de silêncio Ângulos agudos e lisos Entre duas linhas vive o branco. ("canal de poesia")

Rafael Cadenas (1930 )

Derrota Yo que no he tenido nunca un oficio que ante todo competidor me he sentido débil que perdí los mejores títulos para la vida que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución) que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos que me arrimo a las paredes para no caer del todo que soy objeto de risa para mí mismo que creí que mi padre era eterno que he sido humillado por profesores de literatura que un día pregunté en qué podía ayudar y la respuesta fue una risotada que no podré nunca formar un hogar, ni ser brillante, ni triunfar en la vida que he sido abandonado por muchas personas porque casi no hablo que tengo vergüenza por actos que no he cometido que poco me ha faltado para echar a correr por la calle que he perdido un centro que nunca tuve que me he vuelto el hazmerreír de mucha gente por vivir en el limbo que no encontraré nunca quién me soporte que fui preterido en aras de personas más miserables que yo ...

Uriel Martínez (1950 )

Profecías 1. Por razones de vagancia y por el gusto de viajar periódicamente el mico culto (MC), emprende salidas de Dogville. Le asombra 1) entrar en otro ciudad a la sala de proyecciones Lumière y encontrarse que sobre la pared blanca: un santa claus de  fines de siglo desholline con el cepillo el chacuaco por donde se exhala el vapor del organismo y, al hacerlo, muestre las esferas que lucen en esta temporada. 2. También le sorprende que otra chica, en otro lugar y otra hora, le traiga el desayuno a la mesa y le sirva café de grano recién preparado. La observa que al levantar un pedido, entregue a su jefe inmediato la comanda y, para preparar el pedido siguiente, saque el papel carbón, previo humedecido de dedos índice y pulgar, antes de colocarlo en las siguientes hojas -original y copia -casi en cámara lenta- del santa claus que se demora en meter y sacar el cepillo largo de la tronera o chacuaco de fin de siglo. 3. En fin, que antes que antes de ingresar a la sala de...

Eloy Sánchez Rosillo (1948 )

Antes de que se fuera Gracias por estos días que ya acaban y que en nosotros quedan, en tu ser y en el mío, como señal muy viva de la vida. Nadie podrá borrarlos, decir que no existieron. Verdad más honda que cualquier dolor, más extensa que toda la alegría. Días hechos de luz, aun en sus noches, llenas de estellas grandes y de luna; días en que el amor habitó en esta casa, en ti y en mí, y en que por ello fuimos criaturas hermosas y sin muerte. ("la mirada del lobo.blogspot")

Idea Vilariño (1920/2009 )

Si no quiero Si no quiero si no estoy esperando si es mentira si lo hago por vivir por ir pasando si estoy aquí sin sueños sin esperanzas y sin nada que me sirva ni le sirva a la vida y los miro sin asco con paciencia y me digo se creen todo se dedican la vida sufren no dudan nunca miran besan se ríen y sin sospechar nada aseguran que aman. ("revista ñ", clarín)

Blanca Varela (1926/2009 )

Mediodía Todo está preparado para el sacrificio. La res muge en el templo de adobe. Lágrima dura y roja, canchales de fuego, silencio y olor fuerte de girasol, de gallos coronados. Ni una hoja caerá, sólo la especie cae, y el fruto cae envenenado por el aire. No hay centro, son flores terribles todos estos rostros clavados en la piedra, astros revueltos, sin voluntad. Ni una hora de paz en este inmenso día. La luz crudelísima devora su ración. El mar está lejano y solo, la tierra impura y vasta. ("es puerto existe", uv-xalapa, veracruz, 2003, 2a. ed.)

Elisa Bonato (1977 )

Dos poemas 8 De cuando era gorrión y no te conocía, recuerdo haber visto las mejores mañanas. De cuando era gorrión y vivía en primavera, recuerdo que solía jugar con mis amigas y reír a los trinos. Recuerdo que una vez, también vos reías, pero eras árbol. Y ahora que sujetas con tus ramas mis sueños, me he ido secando. 21 Hay dos momentos de pleno movimiento en los que me noto más humana, más lenta. Cuando siento unas manos invisibles que me empujan y cuando siento las cadenas pesadas con que atan mis bestias. ("marcelo leites.blogspot")

Laura López Morales (1976 )

Anotan... Anotan los días del agua y los días del trueno pero no ven los caballos en las laderas del sur cuando la noche entra en los corrales de nada sirve contar las faltas las desperdigadas minucias todo está aquí junto al caliente asedio del miedo. ("el poeta ocasional.blogspot")