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Miguel Ángel Ortiz (1984 )

Hotel con piscina (fragmento) He ahí el mundo: la piscina de un hotel. Me sumerjo en el agua, me sumerjo. Ellos fuman, toman su cerveza, hablan de los campos. Me sumerjo en el agua, me sumerjo a volar. * ¿Era Tijuana? No, no era Tijuana ¿Era el D.F.? No, no era el D.F. ¿Era Durango? No, no era Durango Era un sueño pero no era un sueño. Los cisnes de    ¿Yeats?       ¿Rilke? Recuerdo los cisnes,       el agua en tus ojos, tus ojos en el agua. Nombro a los cisnes, quiero recordar la poesía, pero no puedo decir la poesía que recuerdo. ("revista el humo)

Uriel Martínez (1950 )

Dos poemas 1. No abandono la ciudad, no abandono el barco, la montaña de reposo y salud me indica que me vaya. Ningún comunicado lo expresa, son documentos blancos que sin decirlo ni precisarlo me solicitan. Puntualmente atiendo ese silencio: no quepo en ningún hospital, ni leprosario ni casa  de reposo para esteparios. Aunque no tengo pensión ni auxilio del Estado me internaré en la noche, una vez más. 2. La noche tiene andenes, el día tiene corredores, como tu cuerpo tiene lluvias, aguas, otros cuerpos guardan tu cuerpo, otros ojos, otros silencios.

Elisa Bonato (1977 )

Dos poemas 8 De cuando era gorrión y no te conocía, recuerdo haber visto las mejores mañanas. De cuando era gorrión y vivía en primavera, recuerdo que solía jugar con mis amigas y reír a los trinos. Recuerdo que una vez, también vos reías, pero eras árbol. Y ahora que sujetas con tus ramas mis sueños, me he ido secando. 21 Hay dos momentos de pleno movimiento en los que me noto más humana, más lenta. Cuando siento unas manos invisibles que me empujan y cuando siento las cadenas pesadas con que atan mis bestias. ("marcelo leites.blogspot")

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Tres 1 "El tránsito" De tu tránsito en la tierra ninguna señal quedará. El viento de la noche arrastra las hojas que pisaste. 2 "La nube y la fuente" 'No llores', dice la nube errante a la fuente. 'Aprende a ser feliz.´ Y, como un poeta, la fuente ríe y llora de felicidad. 3 "El plagiario" El espejo plagia el paisaje que entra por la ventana abierta. ( El soldado raso, fondo editorial fundarte, alcaldía de caracas, traductor: josé carlos de nóbrega, 2014.)

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Tres "La nube y la fuente" 'No llores', dice la nube errante a la fuente, 'Aprende a ser feliz'. Y, como poeta, la fuente ríe y llora de felicidad. "La verdad de la noche" En el vaso de agua la dentadura postiza: la risa en el acuario. "Escondrijo" La palabra-llave siempre se esconde detrás de la puerta. (fuente: "Las imaginaciones/El soldado raso", Fondo Editrial Fundarte, Alcaldía de Caracas, traducción de José Carlos de Nóbrega.)

Héctor Carreto (1953 )

Viena a la mexicana     El grupo de turistas exigió al guía cambiar el tour de esa mañana. Insistía en visitar el penacho de Moctezuma.   En un break , me zafé del redil y un tranvía doble me arrojó a las puertas de la Catedral de San Esteban. Por azar, descubrí el altar de la Virgen de Guadalupe. Me persigné y le agradecí que conversáramos en cristiano. Le hablé de la ruptura de los Beatles. Quizá por eso su gesto estaba taciturno. Con voz quebradiza me confesó: “Me siento muy sola.” Esquivé sus ojos de vidrio y salí antes de que empezara el llanto patriotero.   Al día siguiente nos fuimos de Austria. En el vuelo los paisanos cantaron “Cielito lindo” mientras yo me preguntaba por qué Guadalupe seguía viviendo en Viena.     Campeche   El mar es un espejo quieto, liso. Si no hay oleaje, ¿cómo arribaron los corsarios a los muros de Campeche? Bajo la noche iluminada del muelle me acerco a la oril...

René Char (1907 )

Cuatro edades I El otoño para la hoja El agua hirviendo para el cangrejo Y el favorito el zorro Ebrio sobre los hombros luminosos de la Actriz Adherido al balcón naranja Un ventisquero de rizos Acampa en la ansiedad de mi corazón. II He estrangulado a mi hermano Porque no gustaba de dormir Con la ventana abierta Hermana mía Dijo antes de morir Pasé noches enteras Mirándote dormir Inclinado sobre tu brillo en el cristal. III Apretados los puños Rotos los dientes Con lágrimas en los ojos La vida Apostrofándome empujándome y riendo a medias Yo espiga anticipada de las siegas de agosto Distingo en la corola del Sol Una yegua Me abrevo en su orina. IV Mi amor es triste Porque es fiel No interpela el olvido de los demás No cae de la boca como un diario del bolsillo No es flexible en la angustia que en común se arremolina No se aísla en las rompientes de la península simulando pesimismo Mi amor es triste Pues está en la naturaleza turbada del ...

JESÚS FERRERO (1952 )

Haikús para un Japón herido SUPERVIVIENTE No ve lo que mira, parece ausente. Su cara está llena de calles perdidas. SECUENCIA La ola gigante, el humo que dio origen al mundo. Sólo las gaviotas sobrevuelan el desastre. SUCESIÓN DE FORMAS Un instante antes la calma, las calles mojadas, la nieve. Un instante después la fiebre, la muerte, la nada. (textos reproducidos del suplemento El Cultural, diario El Mundo.)

RAYMOND CARVER (1939/ 1988 )

Dos poemas Mi mujer Mi mujer ha desaparecido con toda su ropa. Olvidó dos medias de nailon, y un cepillo para el pelo detrás de la cama. Me gustaría atraer su atención hacia esa medias, y hacia los pelos negros que quedan en las púas del cepillo. Tiro las medias al cubo de la basura; el ceplillo lo guardo para usarlo. Únicamente la cama resulta extraña e imposible de soportar. El desván Su cerebro es un desván donde se guardan cosas años y años. De vez en cuando su cara aparece en ls ventanitas de junto al techo de la casa. El rostro triste de una persona a la que encerraron y se olvidaron de ella. (Textos tomados de Un sendero nuevo a la cascada, últimoa poemas, col. Visor de Poesía, 2a.ed. 2001, Madrid, Trad. Mariano Antolín Rato)

JOSÉ LEZAMA LIMA (1910- 1976)

DOBLE NOCHE I La noche no logra terminar, malhumorada permanece, adormeciendo a los gatos y a las hojas. Estar aprisionada entre dos globos de luces y mantener, como una cabellera que se esparce infinitamente, el oscuro capote de su misterio. La noche nos agarra un pie, nos clava en un árbol, cuando abrimos los ojos ya no podemos ver al gato dormido. El gato está escarbando la tierra, ha fabricado un agujero húmedo. Lo acariciamos con rapidez pero ha tenido tiempo para tapar el agujero. Hace trampa y esconde de nuevo a la noche. II Entré en el cuarto, no me decidí a encender la luz. Estaba un hombre sentado en un taburete, su espalda toda frente a mis ojos. No lo sentí como extraño ni alteraba la colocación de los muebles ni el botón de la luz. Como en una explicación casi inaudible dije: Uno. El otro, con su cuerpo inmovilizado, moviendo sus labios con sílabas muy lentas, me respondió: el cuerpo. Temeroso, con gran culpa, El otro seguía en su tabur...

FERNANDO PESSOA (1888-1935 )

Dos poemas de Alberto Caeiro Una vez amé, pensé que me amarían, Pero no fui amado, No fui amado por una única gran razón: Porque no podía ser. Me consolé al volver al sol y a la lluvia, Y sentarme otra vez a la puerta de casa. Los campos, al final, no son tan verdes para los que son     amados. Como para los que no lo son. Sentir es estar distraído. 7-xi-1915 Pueden rezar sobre mi féretro, si quieren. Si quieren pueden bailar y cantar a su alrededor. No tengo preferencias para cuando ya no pueda tener     preferencias. Lo que fuera, cuando fuera, es que será lo que es. 7-xi-1915 (textos tomados de Poesía completa de Alberto Caeiro, ed. del Lirio/Verdehalago, México, 2000, trad. MA Flores)

EUGÉNIO DE ANDRADE (1923- 2005 )

Dos poemas 1. Tú estás donde la mirada comienza a doler, reconozco el perezoso rumor de agosto, el carmín del mar. Háblame de las cigarras, de ese estilo de arena, los pies descalzos, el grano del aire. 2. Tocar un cuerpo y el aire y la lengua de la nieve. Tocar la yerba mortal y verde de cinco noches y el mar. Un cuerpo desnudo. Y las playas fustigadas por el sol y la mirada. (textos tomados de Brevísima antología , UNAM, México, 1981, trad. Alberto Ruy Sánchez)

ANTONIO CISNEROS (1942 )

Dos poemas Higos y gorriones Los gorriones están hambrientos, y devoran los higos más maduros de mi única higuera. Los contemplo. Ya no sé si es mejor un dulce de higos o un bosque de gorriones que me haga compañía. Al pavo lo embriagan con pisco Al pavo lo embriagan con pisco lo degüellan con un cuchillo belga. Ahora salta como una liebre de las lomas y corre como un zorro. No hay un pavo tan fuerte en todo Chilca. Ahora lo admiramos (sin cabeza). (textos tomados de Crónica del niño Jesús de Chilca , ed. Premiá, col. Libros del Bicho no.31, México, 1981)

EUGENIO MONTALE (1896- 1981 )

Dos poemas Lo que queda (si queda) la vieja sirvienta analfabeta y barbuda quién sabe dónde está enterrada podía leer mi nombre y el suyo como ideogramas tal vez no podía reconocerse ni siquiera en el espejo pero nunca me perdía de vista no sabiendo nada de la vida sabía más que nosotros en la vida aquello que se gana por una parte se pierde por la otra quién sabe por qué la recuerdo más que todo y que a todos si ahora entrase a mi cuarto tendría ciento treinta y cinco años y gritaría espantado. Sembré el alféizar Sembré el alféizar de alpiste para el concierto de mañana al alba. Apagué la luz y esperé el sueño. Y ya comienza por la pasarela el desfile de muertos grandes y pequeños que he conocido en vida. Es arduo distinguir entre quienes quisiera o no quisiera de vuelta entre nosotros. Allí donde están parecen inalterables por un exceso de sublimada corrupción. Hicimos lo mejor posible para empeorar el mundo. (textos tomados de Cuaderno de cuat...

FERNANDO PESSOA (1888-1935 )

Dos poemas 23 Cuando la yerba crezca encima de mi sepultura, Que sea ésa la señal para que me olviden del todo. La Naturaleza nunca se acuerda, y por eso es bella. Y si tuvieran la necesidad enfermiza de "interpretar" la yerba verde sobre mi sepultura, Digan que sigo reverdeciendo y siendo natural. 8- 11- 1915 Me leyeron hoy a San Francisco de Asís. Me lo leyeron y me asombré. ¿Cómo es que un hombre que gustaba tanto de las cosas, Nunca las miraba, ni sabía lo que ellas eran? ¿Para que habría de llamar hermana mía al agua, si ella no es mi hermana? ¿Para sentirla mejor? La siento mejor bebiéndola que llamándole de cualquier forma. Hermana, o madre, o hija. El agua es el agua y por eso es bella. Si yo la llamo mi hermana, Al llamarla mi hermana, veo que no lo es Y que si ella es el agua lo mejor es llamarla agua; O, mejor aún, no llamarla de ninguna forma, Sino beberla, sentirla en la muñeca, mirarla Y esto sin ningún nombre. 21- 5- 1917 (textos tomados de Poesía completa de A...

SALVATORE QUASIMODO (1901-1968 )

Dos poemas A la nueva luna En el principio Dios creó el cielo y la tierra, y luego en su día exacto puso las luminarias en el cielo y el séptimo día descansó. Después de millones de años el hombre, hecho a su imagen y semejanza, sin descansar nunca, con su inteligencia laica, sin temor, en el cielo sereno de una noche de octubre puso otras luminarias iguales a las que giraban desde la creación del mundo. Amén. Los soldados lloran de noche Ni la cruz ni la infancia bastan, ni el martillo del Gólgota, la angélica memoria, para quebrar la guerra. Los soldados lloran de noche antes de morir, son fuertes, caen a los pies de palabras aprendidas bajo las armas de la vida. Números amantes, soldados, anónimas lluvias de lágrimas. (textos tomados de Y enseguida anochese y otros poemas, ed. Orbis, ed. A. Mondadori, 1960, Barcelona, trad. Carlo Frabetti)

RUBÉN BONIFAZ NUÑO (1923 )

Calacas iv También a veces te estás quieta como haciéndote disimulada; allí voy entonces, buey, corriendo sin tropezarme. Puerca suerte: que por querer vivir mañana o que el corazón papalotee, ya te estoy, Pelona, procurando. ix Qué ganas de ponerte freno, de estarse un día sin tu abuso; de mandarte, y que hicieras caso: Engarróteseme áhi, Pelona. Pero como el heno, a la mañana, verde, seco a la tarde, es este camino en tranvía sin paradas. i Adelanta la pantomima: igual que a las torres de los reyes y a los jacales de los pobres, con equitativo pie a mi puerta, tin tin, están llamando ahora; sé quién es, tin tin, y me resisto a abrirle, y estoy, tin tin, abriéndole. (textos tomados de Calacas , ed. El Colegio Nacional, México, 2003)

GUILLERMO FERNÁNDEZ (1932 )

DOS POEMAS Posibilidades ¿Y si los recuerdos agazapados en el tacto acudieran al llamado de jóvenes campanas? ¿Y si las campanas cantaran para sí mismas como los futos que se pudren en el árbol? ¿Y si el árbol se quedara sin hojas como se quedan sin badajo las campanas? ¿Y si ante mis ojos las torres amanecen un día sin ventanas? ¿Y si te vas? ¿Si de veras te vas y dejas Florencia llevándote todas las torres y ventanas? Espejo En tu espalda desnuda se ha quedado dormida la otra faz de la luna. (textos tomados de Bajo llave , ed. Katún, col. Poesía Contemporánea, No.4, México, 1983)

SILVIA SIGÛENZA (?)

10 de enero (1905/1979) dos fragmentos VI Así, tuvimos que volvernos, sentarnos a la mesa, dormir, ir al trabajo saludando a los otros con rabia, con envidia porque ellos están vivos, porque están con sus hijos, porque sufren, ríen, cagan. En cambio a ti la piel se te hizo dura, seca y fría y cruzaste al otro lado del tiempo, sin nosotros. VII Puta muerte: me diste un caro privilegio, pude ver la disyunción del ser y por mi piel, por mis ojos, por mi alma viva y por el corazón latiendo, callado entre mis manos, se me volvió extranjero el primigenio llanto de mi ancestro. (textos tomados de Retorno a la palabra, no. 5, ed. Papel de Envolver, Col. Luna Hiena, Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver, Méx., 1982.)

MARCELA OLAVARRIETA (1948)

Dos poemas 1. Nada me pertenece y estoy satisfecha. Resignada, no: contenta. Dueños de mi acuario, los peces huidizos como pensamientos dispersan de repente su cardumen y comienzan a impulsar de nuevo mi mecedora azolvada por la lluvia: ¿hasta qué mareas encontraré nadando las palabras, con sus ojos de peces sin remedio? 2. Te observo siempre en algún borde, siempre colocándote al lado, en la tangente. Trato de preguntarte algo, pero te encuentro de perfil, de canto, en perspectivas por cuyas líneas de fuga te me escapas. A veces una luz podría permitirme verte entera, pero al momento otra luz se enciende y te devuelve en escorzo momentáneo. Cuando te encuentro al centro, en tierra firme, siempre estás mirando al sur, hacia la arena. Tú sólo así podrías durar -y duras- en resquicios y cornisas, con una constancia de laberinto. (textos tomados de Motivos de Narciso , ed. Papel de Envolver, col. Luna Hiena no.2 Universidad Veracruzana, Xalapa, Ver., México, 1982)