Nacemos incompletos. Físicamente, digo. Unas mujeres por ejemplo, la mayoría en este país de falsa estética y exagerados ejemplos, creen que les hace falta cola, tetas, cintura… Otros, dirán que tienen las piernas muy flacas o que les hizo falta proporción entre su nariz y su cara. Hay unos a los que les hace falta pelo, o, peor aún, nacieron con tan poco que muy jóvenes ya empiezan a perderlo. Hace un tiempo conocí a una mujer con poca frente, como ella, habrá mujeres u hombres de cuellos cortos o de dedos largos, de orejas apenas visibles u ojos escondidos en unas cejas bien pobladas. A mí, además de nariz y de cola, me hace falta paciencia. Mi desespero, mi angustia y mi ansiedad han terminado por afectarme algunas veces y entonces hace ya varios años y debido a este problema, acudí a un psiquiatra que después de un análisis corto y bastante acertado, concluyó que había nacido incompleta, me faltaba Prozac. O bueno, mi cuerpo necesitaba Prozac. Dos pastillas en la mañana, me dijo...