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Mostrando entradas de septiembre, 2018

Uriel Martínez (1950 )

California Cuando abrí los ojos creí era California por los cerros, el sol, los jóvenes  a la orilla de la carretera con short mochila y el dedo apuntando hacia allá. Pero no conozco California ni esa panorámica, sólo en películas de Paramount Pictures en cines que me inducen al sueño. Decidí seguir echado pues los domingos son días para no hacer nada, tal vez leer, dar agua a las plantas y quizá escuchar una antología de rock. Cerré los ojos y me fui de nuevo, no quería despertarme ni moverme, si acaso dejar que el cuerpo busque una posición que no nos incomode. Ya oscurecía, sentía la lengua reseca, la garganta de madera, los párpados densos, los oídos tapiados. Me pregunté si necesitaba un café humeante y un vaso de agua fría. Quise abrir de nuevo los ojos y verme en una alfombra mágica, sentir el calor del desierto de Arizona, ver a la distancia a mi familia que intuía la Border Patrol, el peligro. [Inédito]

Alejandra Pizarnik (1936/1972 )

La enamorada esta lúgubre manía de vivir esta recóndita humorada de vivir te arrastra alejandra no lo niegues. hoy te miraste en el espejo y te fue triste estabas sola la luz rugía el aire cantaba pero tu amado no volvió enviarás mensajes sonreirás tremolarás tus manos así volverá tu amado tan amado oyes la demente sirena que lo robó el barco con barbas de espuma donde murieron las risas recuerdas el último abrazo oh nada de angustias ríe en el pañuelo llora a carcajadas pero cierra las puertas de tu rostro para que no digan luego que aquella mujer enamorada fuiste tú te remuerden los días te culpan las noches te duele la vida tanto tanto desesperada ¿adónde vas? desesperada ¡nada más! ("barbas poéticas")

Juan Bonilla (1966 )

Metástasis Buena palabra para darle al perro criminal del vecino, o al temible jefe que nos amarga con sandeces, pero qué rara nos resulta pronunciada por la voz triturada de un amigo con ojos excavados en un rostro que no parece el suyo. Desde antiguo sabe escoger la muerte sus pseudónimos. Prefiere los eufónicos vocablos alzados en tacones de prestigio científico. Enciende un cigarrillo mi amigo y yo contemplo el grano negro que en su pulmón emite una sentencia de muerte que otro grano en su garganta o en su páncreas repite. Qué hago ahora con mis ganas de celebrar el mundo. Tres, cinco meses más, qué harías tú, pregunta sin mirarme envuelto en humo. Se vive dentro del visor del arma arbitraría de un francotirador apostado en quién sabe qué tejado, el dedo preparado en el gatillo. Camino por la calle soleada, siento en la nuca la mirada torva del francotirador que me asignaron. Se vive dentro del visor de un arma que será disparada por borrarte. No le a...

Laia Noguera (1983 )

Amo la vida pequeña Amo la vida pequeña, sentarse en la entrada para ver cómo pasa la gente, cómo se mueve un gorrión, cómo se inclina la tarde en las casas del cuerpo. Ya sé que moriré mucho antes de que hayan muerto los árboles que quiero. Pero no me preocupa nada, porque en el instante en que se me rompa el último hilo seré sólo aquella mujer que se sentaba en la entrada para mirar simplemente y ser hoja y raíz. ("life vest under your seat")

Bob Kaufman (1925/1986 )

Poemas de la cárcel 1 Estoy sentado en una celda con vista hacia malignas paralelas esperando que el trueno me astille en mil pedazos. No es suficiente estar enjaulado con uno mismo; quiero sentarme frente a cada prisionero en cada agujero. Las puertas se deslizan y golpean. Cada portazo una conclusión, ¡bang! El yonqui desapareció en un ruido rojo; se drogaba para sacarse un infierno. El fragante borracho se enorgullece porque no fuma, huellas de dedos sobre negras lápidas de tinta, ruidos de angustia filtrándose a través de paredes de acero, rompiéndose, alcanzan mi dolor. Me hago parte de alguien más para siempre. El acento salvaje de los criminales me resulta más dulce que el zumbido de los policías, ocupados en clausurar las escotillas de estas almas; carga destinada a puentes de acusaciones, muelles de culpas. ¿Qué comen los policías, viejo Sócrates, aún prisionero? 4 Ahora nos dan un nuevo formulario, tembloroso como gelatina, que demuestra que cualquier m...

Peter Sirr (1960 )

Deseo Reconstrúyeme a partir de una librería que cierra, a partir del pánico de los estantes donde los autos antiguos engañan el espíritu, los manuales de arréglelo usted mismo; dioses, geografía, dinero y poco tiempo. Huele el aire en poesía, tiende una manta y espera donde una furiosa concentración se encorva sobre Aprenda Amárico, Arameo: apenas hay tiempo de decir hola, apenas el grosor de un pelo del idioma que llevarse; suficiente para estar en silencio, suficiente para ver la mota de polvo insistente aumentar su montaña, aparecen los dromedarios. Alguien discute en noruego antiguo, el sol sale en persa y yo salgo afuera con granos de luz, migajas de pirámide. En otra parte, en el desierto, en la aldea de la colina, en un tren interminable, tortuoso el alma deja sus libros a un lado, fluida otra vez. ("farovacio", versión gerardo gambolini)

Virgilio Piñera (1912/1979 )

Exhortación Así, velado, fúnebre, descalzo, entre la vida y la indecisión, bajo la luz dorada de las palmas al fin reposas desde tu propia vida. Mírate, ya sin ojos y levanta tu losa. Deja que los vapores entren en la circunstancial mansión que te preparan las mujeres de la tribu para que sobre  la noche se alce tu cadáver. Y si en la invernal atmósfera de los días muertos sigue su curso el sol que va más bajo que esa nieve -espectadora blanca de lo que en vida se llamó orgullo-, aparta el pie, disipa el homenaje, pues serán tus lamentos humo lejano. Como las caras de los niños en sus cunas muestra la tuya entrando en la mañana de los adioses que se dan sin manos. Ven, desciende a tu sepulcro, rompe la vida, pues la muerte toma tu forma hasta entrarla en el laberinto donde nada se pierde ni se encuentra. Aunque parezca el día vano heraldo que llamando está a los vivos a sus ruidos, no vuelvas la cabeza; son tus ojos los que en el tiempo verán...

Ocean Vuong (1988 )

Brooklin está muy frío esta noche Brooklyn está muy frío esta noche y todos mis amigos están a tres años de distancia. Mi madre dijo que podría ser cualquier cosa que quisiera –pero yo escogí vivir. En las escaleras de un viejo edificio brilla un cigarro, luego se desvanece. Camino hacia él: una navaja afilada de silencio. Su mentón dibujado por el humo. La boca por donde vuelvo a la ciudad. Extraño, palpable eco, he aquí mi mano, llena de sangre delgada como las lágrimas de una viuda. Estoy listo. Estoy listo para ser todos los animales a los que abandonas. ("leche de bruja", trad. jesús carmona robles)

Raúl Gómez Jattin (1945/1997 )

Príncipe del valle del Sinú Sus sentimientos más leves que las alas de las garzas pero fuertes como su vuelo Su virilidad la propia de un príncipe masculino soñador y altivo Su talante el del que no quería amar pero ama Su heredad la tierra Los míticos cebúes blancos y rojizos Un carruaje de madera y metal violeta oscuro Como sus ojos Tiene la noche de Damasco en ellos Su voz la del trueno diluida en el susurro de la brisa Su elegancia la del caballero del desierto Sus maneras la presencia de los antepasados orientales fumando el hachís Batiendo el aire con las pestañas negrísimas con un fondo morado de ojeras de adicto ancestral Tendido sobre un cojín de seda verde pistacho Sus alimentos las almendras Las aceitunas El arroz La carne cruda con cebolla y trigo El pan ácimo Las uvas pasas El ajonjolí El coco El yogur ácido Sus colores el negro El azul y el magenta Sus elementos el aire y la tierra Su presencia la de un joven dios agrario alejando el mal invierno Re...

Elvis Guerra (1993 )

Imagen
Al niño que fui Nací bailando L a Llorona en los brazos de mi madre. Nací siendo un niño muxe'. Nací en un jardín de puras mujeres. Nací en septiembre. Nací tres años antes que Szymborska ganara el Nobel. Nací la noche que mi tío se suicidó. Naci en las redes de una hamaca desnuda. Nací de un vientre que se abrió cuatro veces. Nací en una casa sin piso. Nací mirando un cielo de terciopelo oscuro. Nací abrazando una muñeca de palo. Nací con una flor en la cabeza. Nací con un vestido amarillo. Nací con un nombre de cinco letras, y por cada letra, tuve un amante. Nací de un padre que odiaba muxes. Nací de una madre que nunca conoció el miedo. Nací de una abuela y sus múltiples hombres. Nací pidiendo que no me maten. Nací oliendo a guie' xhuuba', porque los muxes nacen oliendo a una flor. Nací para bailar en tacones y con un libro en la cabeza. Nací pidiendo que me leyeran el mundo. Nací libre. Lo demás, es poesía. +++ Xcuidi ni guca...

Tiffany Atkinson (1972 )

Actos de devoción Frances lava los autos de los maestros para la semana de Ayuda Cristiana. Con los nudillos blancos y entumecidos acarrea el balde al MG rojo que maneja Robert—Rob, el técnico de laboratorio, elegido por las monjas, sin dudas, por sus dientes de conejo  y su timidez: Rob, para quien Frances es una vela que arde por los dos lados. Las rodillas esmeradas se hincan en la grava, y ella refriega las manchas que nadie nunca soñó refregar hasta que el agua corre ferrosa. Detrás del seto en los jardines del Rosario una hermana silba. Frances piensa en una tarde después de misa cuando, con la comezón del pecado, se deslizó a través del portón a la zona de las monjas. Y ahí, la monja vieja y loca que escupía tierra y discutía con los arbustos, la que, se rumoreaba, estaba atada con una soga larga a las canillas de la cocina, estaba posada como un barrilete roto sobre la montaña de abono, capturada por un instante en la mira del crucifijo de la colina ve...

María Emilia Cornejo (1949/1972 )

En la mitad del camino recorrido hubiéramos querido tener en nuestras manos la eternidad de nuestras vidas pero sólo nos era permitido ocupar el cuarto por tres horas. la vieja cama rechinó hiriendo nuestros oídos, para entonces ya nada importaba. con las precauciones del caso cara - a - cara intentamos recuperar nuestro destino y nos amamos desesperadamente. yo todavía conservo una mata de tu pelo entre mis piernas. +++ envueltos en las sábanas de tu cama, esa cama tuya cargada de pesares descubrimos las mil formas del amor; mis senos como palomas alimentaron tus angustias y tus pasos se perdían locos en la llanura de mi vientre, ¡oh! fauno enamorado cabalgabas sobre mí desesperadamente. tus labios tomaron posesión de mi sexo y una lluvia de estrellas bañó nuestros cuerpos y tu semen vino a mí curando todas mis penas. al final fumamos y nos quejamos del viejo colchón de paja limpiamos nuestros sexos hurgamos en viejos poemas la definición de lo nuestro...

Maarten Inghels (1988 )

Visita Una visita a la mueblería Y la radio anuncia un ataque nuclear Donde resultaron al menos diez heridos Estamos interesados en un sofá moderno De tres lugares, color azul turquesa Hay un debate acerca del color, el número de muertos Aumenta, docena de heridos Restos por todas partes Los modelos más caros están al fondo de la tienda Desmontado fácil El primer ministro ordena a las personas a permanecer en sus casas Las pocas personas en la mueblería Están quietos como las sillas y escuchan la radio Nivel de amenaza nivel 4 Un periodo de entrega de 8 semanas Fantaseamos sobre el sofá de tres lugares: Lo bien que se vería en la sala Y los libros que leeremos sobre él Y el sexo que tendremos ahí Dos bombas son detonadas La medida está aún bajo discusión ¿A cuántas personas invitamos anualmente Y cuántas al mismo tiempo? La guerra crece cada vez más cerca Tal vez haremos un bebé ahí En el sofá de tres lugares donde las visitas han h...

William Carlos Williams (1883/1963 )

La gran figura En medio de las luces y la lluvia intensa vi la figura del 5 en color oro sobre el fondo rojo de un camión de bomberos que se movía tenso casi desatendido por el sonido metálico de las sirenas que aullaban y el retumbar de las ruedas desplazándose hacia una ciudad a oscura. (muro fb daniel montoly, poeta y traductor)

Ocean Vuong (1988 )

Algún día amaré a Ocean Vuong Ocean, no temas. El fin del camino es tan lejano que ya está detrás nuestro. No te preocupes. Tu padre sólo es tu padre hasta que algo de ti lo olvide. Así como la espalda olvida que alguna vez tuvo alas sin importar cuantas veces nuestras rodillas besaron el pavimento. ¿Estás escuchando, Ocean? La parte más hermosa de tu cuerpo es donde sea que la sombra de tu madre caiga. Aquí está el hogar de la infancia, cercenada hasta ser un simple alambre rojo. No te preocupes. Sólo llama al horizonte y nunca lo alcanzarás. Aquí está el presente. Salta. Te juro que no es un bote salvavidas. Aquí está el hombre cuyos brazos son lo suficientemente grandes como para detener tu partida. Y he aquí el momento, justo después de que las luces se apaguen, cuando aún puedes ver la débil antorcha que yace en su entrepierna. La forma en que la usas una y otra vez para encontrar tus propias manos. Pediste una segunda oportunidad y se te dio una boca ...

Malú Urriola (1967 )

Hija de perra Afuera daba vueltas un farol rojo y el letrero se caía a pedazos como de boite de mala muerte, como si fuésemos a estrellarnos contra la muerte, el hombre sacó una pequeña llave. Ladraban los perros, y el hombre nos condujo hasta un cuartucho que no volveríamos a ver, encendimos la tv y unos porros, luego me fumé un cigarro detrás de otro, uno detrás de otro y te contemplé hablar y hablamos del cuartucho, de la cojera del hombre, nuestra propia cojera, de la noche que corría con una prisa extraña, las nubes pasaban rápidas, azulosas, violáceas, como golpes de la vida, como si nos fuésemos a golpear contra la vida, el hombre trajo dos cafés que se enfriaron sobre el velador, en un rincón del cuarto quedaban los restos de una fiesta que otros dejaron, qué ganas de tomarme un trago, te dije, tú te acercaste lentamente, al contrario de las nubes, al contrario de la noche que corría aprisa, al contrario de los perros que no dejaban de ladrar, de vez en cuando se callaban, ...

Eugenia Echeverría (1943 )

La infinita 4 Ser íntimos a ratos Y La mayor parte del tiempo Solitarios Traficando sueños donde ninguno de los dos Puede entrar De la mano del otro. ("las afinidades electivas")

Jorge Teillier (1935/1996 )

Tras releer a Li Tai Po                                        a jaime valdivieso Cornejas en Temixco. Y un cuervo blanco en mi bolsillo. Cornejas chillan en Temixco. Fue hace tres años. Y ahora cuento que alguien me ha traído a Miguel Claro un aroma de copal y Día de Muertos en Pátzcuaro y campesinos velando a medianoche bajo la llovida tumba de los antepasados conversé bajo el níspero cuyas hojas embriagan dulcemente el añejo sol del paso del invierno. Me gustaría atrapar un cuervo blanco y recordar los pasos de los caballo de Hernán Cortés frente al puente de tu casa. Me gustaría ver el rostro de esas muchachas rubias como hojas reaparecidas en la hiedra del viejo Pedagógico, y nuestras caminatas por los senderos del Ñielol y el Puente de los Mellizos. “Pero no quiero cubrirme de plumas ni que mis ojos se tornen cuadrados”. Mi castigo es no querer sobrevivir l...

Elvira Hernández (1951 )

Desclasificación Soy una hoja al aire, señor De esas que vienen escritas por los dos lados Y desprendida de su árbol mayor - mi propio viento me descuaja – Por cierto sin genealogía Por entera volátil. Sin traza de caminos planeo sobre nadas - es un vuelo muy elevado – Por aquí y por allá sobre el pajar relativo (los granos extraídos son mil veces más vanos) No creo que lo note, señor Mi hoja se está cargando de sangre. ("las afinidades electivas")

Uriel Martínez (1950 )

Cruzadas luego de los sismos de 1985 emprendí la cruzada de santiguarme antes  y después del sueño; ya viviendo contigo fue igual: cada mañana agradecía el brazo entumido, la boca de agua, el agua miel de los magueyes. años después ya ida de casa la bienaventuranza de tu risa, tus piernas, tus vellos y mi lengua en ti, de nuevo la cruz, la piel, el roce de cuerpos, el calor, la espera, ay la espera que no se va, que no se apaga, que está ahí como una prenda ya en desuso. [Inédito]

Hernán Miranda (1941 )

Insectario Yo me enamoré una vez de una muchacha maravillosa y los dos preferíamos los vanos de las puertas, los rincones más oscuros de los cines, de las plazas públicas. Huiamos de la luz como los fantasmas que éramos en realidad y esperábamos la noche y apagábamos todas las luces para hacernos el amor. Yo gustaba de recorrer todo su cuerpo centímetro a centímetro como un escarabajo por las habitaciones en tinieblas. Y ella tenaz y laboriosa como ninguna tejía y destejía en silencio su tela sobre mis labios. Un día nos equivocaríamos de grieta o la luz del día nos ahuyentó en opuestas direcciones y nos perdimos de vista entre la multitud. De ese tiempo, mi sensación de llevar antenas en la frente y los ojos facetados. De ese tiempo, mis pestañas sensibles a la luz del sol y mi forma de andar de insecto extraviado entre los hombres. ("las afinidades electivas")

Soledad Castresana (1979 )

Legrado No pude terminar de limpiar sola. A veces una no puede con todo. Hay que aceptarlo. Hacer que otro raspe las paredes de tu útero con una cucharita afilada mientras dormís profundo por primera vez en mucho tiempo es también una forma del amor. ("desibilasypitias")

Hernán Miranda (1941 )

Voy al baño a medianoche Voy al baño a medianoche y dos o tres cucarachas huyen a esconderse Una de ellas se queda a medio camino y se las arregla, negra y reluciente, para simular que está escondida inmóvil en un resquicio Yo también simulo que no la veo Y actúo para ella representando mi papel “No te preocupes (le digo al retirarme). Sé lo que es ser sorprendido en medio de la noche, sé lo que es vivir en peligro amenazado siempre por el poder”. ("las afinidades electivas")

Charles Simic (1938 )

Oh, dije El alma, que es mi asunto, no es fácil de abordar ya que es muda, invisible y se ausenta a menudo. Hasta cuando se muestra en los ojos de un niño o un perro sin hogar me quedo sin palabras. La pulga Lo que una buena pulga quiere ver es que esos dos amantes se desvistan y caigan en la cama, y que su cópula termine pronto, para que sean todos suyos al fin, mientras se arrullan mutuamente, dejando sólo de roncar para rascarse. (muro de luis armenta malpica, trad. jordi doce)

Estela Figueroa (1946 )

Mi cuerpo Hay momentos en que mi cuerpo me parece como una casa abandonada. Y no sé si soy yo o es mi fantasma que ha entrado en él por error. IV Me siento como en una cárcel en una pequeña red de pescador. Casi no puedo moverme. Algunos peces me acompañan. Son mis amigos. Soy su sirena. Son los peces-palabras: espero ansiosa el momento de atraparlos y empezar a cantar. ("tierra papel")

Constantino Cavafis (1863/1933 )

Voces Amadas, idealizadas voces de aquellos que murieron, o de aquellos perdidos para nosotros como los muertos. A veces hablan en nuestros sueños; a veces las oye nuestro espíritu en el pensamiento. Y con su rumor por un instante regresan ecos de la primera poesía de nuestra vida como una música lejana que se apaga en la noche. ("elguijarroblanco", s/c al traductor)

Joaquín O. Giannuzzi (1924/2004 )

Creencias de jardines La última línea de sol desciende de hoja en hoja. La luz desfallece hacia el extremo de una escala tardía. Ambos sufren en el jardín de la retórica de ese drama mecánico. Ella dice: mira, eso es el tiempo encarnado que alimenta su medida; él asiente, verifica con un anhelo estremecido el naufragio del día y de los cuerpos. Entonces callan bajo una especie de sacrificio. Convierten esta hora delgada y ambigua en la herida de una religión aterradora. Y aunque el viento es suave y las flores repiten un probable manifiesto de resurrección ellos esperan la oscuridad nocturna para mentirse sobre la mutación de las cosas y su sentido. Por alguna razón Compré café, cigarrillos, fósforos. Fumé, bebí y fiel a mi retórica particular puse los pies sobre la mesa. Cincuenta anos y una certeza de condenado. Como casi todo el mundo fracasé sin hacer ruido; Bostezando al caer la noche murmuré mis decepciones, escupí sobre mi sombra antes de ir a l...

Gary Snyder (1930 )

Entré en el bar Maverick Entré en el bar Maverick en Farmington, Nuevo Mexico. y tomé dos shots de bourbon acompañados con cerveza. Mi largo cabello estaba recogido debajo de una gorra había dejado el aro en el coche. Dos cowboys hicieron payasadas en las mesas de billar, una camarera nos preguntó  ¿de dónde son? una banda de country-western comenzó a tocar “No fumamos Marihuana en Muskokie” y con la siguiente canción, una pareja comenzó a bailar. Se abrazaron uno a otro como en los bailes de la escuela secundaria  de los años cincuenta; recordé cuando trabajaba en los bosques y bares de Madras, Oregón. Esa alegría y aspereza de pelo corto—  América—tu estupidez casi podría amarte de nuevo. Salimos—por las banquinas del autopista—  bajo las viejas y duras estrellas— bajo la sombra de los grandes acantilados, .regresé a mí mismo al verdadero trabajo a‘Lo que hay que hacer.’ ("buenosairespoetry")