Uriel Martínez (1950 )
California Cuando abrí los ojos creí era California por los cerros, el sol, los jóvenes a la orilla de la carretera con short mochila y el dedo apuntando hacia allá. Pero no conozco California ni esa panorámica, sólo en películas de Paramount Pictures en cines que me inducen al sueño. Decidí seguir echado pues los domingos son días para no hacer nada, tal vez leer, dar agua a las plantas y quizá escuchar una antología de rock. Cerré los ojos y me fui de nuevo, no quería despertarme ni moverme, si acaso dejar que el cuerpo busque una posición que no nos incomode. Ya oscurecía, sentía la lengua reseca, la garganta de madera, los párpados densos, los oídos tapiados. Me pregunté si necesitaba un café humeante y un vaso de agua fría. Quise abrir de nuevo los ojos y verme en una alfombra mágica, sentir el calor del desierto de Arizona, ver a la distancia a mi familia que intuía la Border Patrol, el peligro. [Inédito]