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Mostrando entradas de mayo, 2020

José Watanabe (1945/2007 )

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                                                                             el país La tentación en el desierto Los pastores de cabras             que cruzan el desierto siguiendo largos caminos invisibles se miran compasivos. Adivinan que en tu quietud, recostado en la roca,              mientras que ninguna hora avanza, desmoronas igual que el sol a las piedras             las palabras del mal. Cuando regresen de sus valles de pasturas             (en la aridez sonará como agua la alegría de los cencerros) ya no estarás. Sólo hallarán en la roca la huella de tu espalda                       ...

José Watanabe (1945/2007 )

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                                                                      el país En esa casa... En esa casa, a puerta cerrada,                      mataban chanchos. Ver muertes y destripes nos hubiera sido más benigno:                          ya habríamos olvidado. Pero no: sentados en la vereda rota       sólo oíamos gritos desesperados, largos vagidos de agonía. Nuestra imaginación       creó un animal casi humano. Los ruidos de la muerte venían por el aire.                              No respires, dijo alguien. ¿Fui yo el que habló? No lo sé, pero todos intuimos que es...

Carmen Berenguer (1946 )

Ahora mi apreciada realización es ir hacia el poema que aguarda sutil surge ese pedazo de material que nos quedó extraviado en algún hueco del armario será este recorrido extraordinario si llego a encontrarlo aquí está latente la palabra que se nos había escapado al construirlo quizá ya nada sea de igual modo y no lo es por cierto aquello quedó así y nos guarecimos como pudimos y aquello nos recorrió el espinazo lo sentimos juntos escalofrío y miré mi plantación de cardenales rojos han sobrevivido tres esperando el agua y la noche fría siempre fría y nada de esto era y es realmente importante la noche llega llegan los amigos y ahí están las ensaladas todas ellas con frutas manzanas pan rallado ajo gajos dulces y pequeños acariciando las espinacas ese contraste de colores verde rojo verde en el tiempo finalmente el párpado se achica y es apreciado el encuentro hace un tantito  qué hay de extraño en la planicie de la cama el plisado de las sábanas qué hay de entumecido...

Eloy Sánchez Rosillo (1948 )

Camino del silencio Y ahora cállate. No dejes que a tus labios se asomen nunca más las palabras que hoy has dicho por vez última. Guarda la voz para tu soledad. Que tu trabajo sea el silencio, el gozo o el dolor de callar lo que las horas te dieran, lo que aprendiste en los días luminosos que se fueron. Cuerpo dormido A veces recuerdo la tibieza de aquellos días, la gracia de aquel cuerpo dormido, la blancura del lecho en un rincón del cuarto, el libro abandonado, entreabierto, la lámpara sumisa, la ventana, el sonido lejano de la lluvia, los lentos rumores de la noche. y pienso entonces que fue hermosa la vida, y acaricio en mi pecho las heridas del tiempo. ("poemas del alma")

Linda Pastan (1932 )

Reflexiones junto a la estufa He acumulado los fuegos de mi cuerpo en una hoguera pequeña pero permanente aquí, en la cocina, donde la masa tiene vida propia y respira bajo su trapo húmedo como una niña que duerme; donde la niña de verdad juega bajo la mesa, simulando que el mantel es una tienda de campaña, ensayando adioses; donde un pájaro débil y marrón, deslumbrado por la luz, se ha lanzado hacia el cristal de la ventana y yace aturdido en el suelo: nunca ha sido sencillo, ni siquiera para los pájaros, este asunto de los nidos. Los ojos inocentes no ven nada, dice Auden. repitiendo lo que la víbora le dijo a Eva, lo que Eva le dijo a Adán, cansada de jardines, deseando vivir plenamente. Pero la pasión ocurre como un accidente, podría dejar la masa rebasar los bordes del cuenco sin preocuparme de golpearla para que baje, sin preocuparme de la niña que espera bajo la mesa, los ojos empañados en suaves lágrimas. Crecemos de tan fortuitas maneras. Hoy me s...

Raquel Lanseros (1973 )

Amor propio Aún no la conozco, pero sé que me piensa. Me contempla también, de vez en cuando. Tiene fotografías, vídeos, grabaciones quién sabe si hologramas. Mientras yo me preocupo por cualquier nimiedad cuyo fin no recuerda, ella sueña la dicha que sería volver a estar un rato en mi lugar. La anciana que seré me quiere más que yo. ("sureando")

Umberto Saba (1883/1957 )

Momento Los pájaros en la ventana, las persianas entornadas: un aire de infancia y de verano que me consuela.  ¿Tendré de verdad los años que sé que tengo? ¿O solamente diez?  ¿De qué me ha servido la experiencia?  Para vivir satisfecho con pequeñas cosas  que me causaban inquietud un tiempo. ("sureando", traducción josé muñoz millanes)

Alejandro Zambra (1975 )

  Propiedad de la espera Trata de sentir el suelo Sus pies se hunden en la arena seca Busca sus pies Detiene el movimiento de sus manos Ha encontrado sus pies pero no los mira Todo es igual a como era antes Necesito explicar que es así, que todo es igual a un momento anterior, doloroso. Supongo que hay mar ante sus ojos y que ella mira el mar como mira el centro de un espejo difícil. ("uchile")

Fayad Jamis (1930/1988 )

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                                                                            cubapoesia Las casas de los dioses Las casas de los dioses son de piedra los palacios de los dignatarios son de piedra los aposentos de los sacerdotes son de piedra las moradas de los guerreros son de piedra los corazones de los amos son de piedra. Nuestras chozas son de paja, todo lo que poseemos es ajenidad Somos hombres de paja, de paja de maíz. Pueden convertirnos en ceniza en sólo un instante Somos escoria, Sólo poseemos almas de piedra. El fuego de los dioses y de los semidioses que señorean esta tierra y sus criaturas se mantiene perennemente despierto para deslumbrarnos e infundirnos temor. Somos ceniza irrealizada, escoria sin nombre: somos lo que los amos quieren que seamos. Pero vi...

José Watanabe (1945/2007 )

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                                                                            el país Arte poética Deja tu alfiler de entomólogo, poeta: las palabras no son mariposas con teta. Sentado en la cima del osario preguntas: seré yo el nuevo notario? Pasan muchas frases de hombro caído, tú las quieres con un poquito de sonido. Las palabras, o mejor, las vampiro ya vienen volando con lujurioso suspiro. Pronto serás tú, entre gozoso y aterrado,                                          el mamado. ("el desierto nunca se acaba", ed. textofilia, 2013, méxico)

César Vallejo (1892/1938 )

Los anillos fatigados Hay ganas de volver, de amar, de no ausentarse, y hay ganas de morir, combatido por dos aguas encontradas que jamás han de istmarse. Hay ganas: de un gran beso que amortaje a la Vida, que acaba en el áfrica de una agonía ardiente, suicida! Hay ganas de... no tener ganas. Señor; a ti yo te señalo. con el dedo deicida: hay ganas de no haber tenido corazón. La primavera vuelve, vuelve y se irá. Y Dios, curvado en tiempo, se repite, y pasa:  pasa: a cuestas con la espina dorsal del Universo. Cuando, las sienes tocan su lúgubre tambor... cuando me duele el sueño grabado en un puñal, hay ganas de quedarse plantado en este verso! ("as leituras de madame bovary)

Mário Cesariny (1923/2006 )

Poema  En todas las calles te encuentro en todas las calles te pierdo conozco tan bien tu cuerpo he soñado tanto con tu figura que ando con los ojos cerrados limitando tu altura y bebo el agua y sorbo el aire que atravesó tu cintura tanto tan cerca tan real que mi cuerpo se transfigura y toca su propio elemento en un cuerpo que ya no es suyo en un río que desapareció donde un brazo tuyo me busca En todas las calles te encuentro en todas las calles te pierdo. ("cómo cantaba mayo", trad. el transcriptor)

Arturo Ramírez Juárez (1949/1988 )

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                                                              cartel colección particular Un hombre que espera Está sentado en el desorden dela tarde Las sombras le eternizan los zapatos Mira sonriente Como el arco iris Lame con su lengua de dulce El lomo de los edificios En sus ojos una gota de sal Un pequeño diluvio Que desgasta el atardecer Este hombre está enfermo Un poema Le ha infectado el corazón Fotografías Llueve por decir algo Llueve con una somnolencia Con un ropaje con el que hay que dormir Mientras el agua llega en todas partes Desvelándolo todo Causando estragos en la imaginación Que tiene sus habitaciones Ocupadas por huéspedes que no dejan dormir ("hoy empiezan los días", uam-azcapotzalco, méxico, 1981, col. 'la rosa de los vientos', no.33)

José Watanabe (1945/2007 )

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                                                                   foto: eterna cadencia La ballena (metáfora del descasado) Dicen que hay una ballena en el agua baja, varando. Vamos a verla. Vamos a ver si nuestro pequeño y desordenado ánimo      resiste la imposición de sus oscuras toneladas. Vamos a ver cómo llora mostrando sus torpes aletas      que no pueden ofrecernos una flor                                              entre dos dedos. Vamos a pedirle que, a cambio, nos cante un lamento     con su famosa voz de soprano. Vamos a aprender que los animales de piel resbalosa     quedan, finalmente, solos. Vamos a ver la agitada deses...

Chika Sagawa (1911/1936 )

Insectos Insectos se multiplicaron con la velocidad de una corriente eléctrica. Bebían de los forúnculos de la corteza terrestre. Volteando sobre su exquisito disfraz, la noche urbana dormía como una mujer. Ahora cuelgo mi caparazón para secarlo. Mi piel escamosa es fría como el metal. Nadie conoce este secreto que oculta la mitad de mi rostro. La noche hace que la mujer cubierta de moretones, girando libre con su expresión robada, se vuelva loca de alegría. Pan de la mañana En la mañana veo a varios amigos escapar por la ventana. Tentación del insecto verde. En el vergel una mujer despojada de sus calcetines es asesinada. La mañana, luciendo un sombrero de seda, la sigue por detrás del vergel. Lleva un periódico impreso en verde. Yo, también, debo bajar de la colina finalmente. Los cafés de la ciudad son hermosas esferas de cristal, y una tropa de hombres se ha ahogado en líquido color trigo. Sus prendas se diluyen en el líquido. La dama con su monóculo arranc...

Uriel Martínez (1950 )

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Fase 3 (parte 3) Querida K:  Falta un mes para llegar a marchas forzadas a los setenta años de vida. Este encierro en parte forzado y en parte obligatorio nos lleva a sacar de nosotros mismos lo peor y lo ínfimo, nuestras miserias y nuestras pepitas perdidas a lo largo del camino andado. Permanecer a la espera de que la emergencia se levante, se vaya, se desvanezca es olvidarnos de un pasado tan lejano y tan próximo como fue el año 1985 y su secuela: el miedo a las réplicas de nuestro precario equilibrio, el pánico a perder nuestra falsa comodidad, el horror de sabernos en camino irreversible al rastro de los inconscientes, de los falsos inocentes ("Yo no fui, fue Teté"). Es olvidarnos del eclipse que vivimos con el magnicidio de L. D. Colosio Murrieta, con el fallecimiento de grandes y pequeños amigos desde nuestras primeras letras hasta el día de ayer. Qué nos depara la suerte, qué nos lleva el sabernos ir y volver sobre la cuerda floja. No lo sé, Si tienes ...