Ana Luísa Amaral (1956 )
Las más perfecta imagen Si yo barriese todas las mañanas las pequeñas agujas que caen de este arbusto y que el suelo les da casa, tendría una metáfora perfecta de lo que me llevó a dejar de amarte. Si todas las mañanas limpiase esta ventana y, en el fulgor del vidrio, más allá de mi reflejo, sintiese distraerse la la transparencia que la nada representa, vería que el arbusto no pasa de un infierno, ausente el decasílabo de la llama. Si todas las mañanas mirase la tela adornarle las ramas, también la entendía, a esa imperfección de mayo a agosto que le corrompe los hilos y le desarma la geometría. Y el color. Aun si ahora viese este poema en tono conclusivo, notaría cómo su verso crece, sin rimar, en una prosodia incierta y discontinua que huye a mi entender. La lentitud del viento, la erosión. Vería que la nostalgia pertenece a otra tela de otro tiempo, no es de aquí, pero se incrustó a una neurona mía, una memoria que aún insiste en cualquier belleza: el fueg...