Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2014

Ulla Hahn (1946 )

Envejecer Vacilar en medio de la frase Preguntar cuando se cree haber comprendido No tener más prisa por querer saber Retener una piedra un cristal una mano más de lo necesario Tocar al hablar el brazo del interlocutor para sentir que se está aun aquí Perder un libro una mirada una piel y no querer ya encontrarlos Recordar en vez de anhelar Entrenar como un músculo el pensamiento: todo esto estará aquí después de mí Sentir como si hubiera alguien en la habitación (fuente: "arquitrave" no.56, en línea, versión de JL Reina Palazón)

Carson McCullers (1917/1967 )

Amado/Amante " Ante todo, el amor es una experiencia compartida por dos personas, pero esto no quiere decir que la experiencia sea la misma para las dos personas interesadas. Hay el amante y el amado, pero estos dos proceden de regiones distintas. Muchas veces la persona amada es sólo un estímulo para todo el amor dormido que se ha ido acumulando desde hace tiempo en el corazón del amante. Y de un modo u otro todo amante lo sabe. Siente en su alma que su amor es algo solitario. Conoce una nueva y extraña soledad, y este conocimiento le hace sufrir. Así que el amante apenas puede hacer una cosa: cobijar su amor en su corazón lo mejor posible; debe crearse un mundo interior completamente nuevo, un mundo intenso y extraño, completo en sí mismo. Y hay que añadir que este amante no tiene que ser necesariamente un joven que esté ahorrando para comprar un anillo de boda: este amante puede ser hombre, mujer, niño; en efecto, cualquier criatura humana sobre esta tierra. Pues bien, el am...

Silvina Ocampo (1903/1993 )

Las caras Las caras de los hombres que en mi vida he encontrado me persiguen y viven adentro de mi espíritu. Las caras de los hombres que he encontrado en mi vida me miran y me abruman. Podría dibujarlas pero nunca me atrevo. Algunas tienen cuerpos y llevan en las manos anillos y collares, flores de terciopelo, algunas son mansiones, son jardines, son ríos, algunas son un viaje, una playa, un desierto. Algunas son de mármol, algunas son fenicias, algunas son romanas, griegas y perniciosas con los rasgos borrados. Algunas tienen penas, muchas penas algunas, y largas cabelleras que lloran en el viento. Algunas son horribles, casi siempre me advierten que un peligro me acecha. Algunas tienen horas marcadas en los ojos y son como clepsidras, me despiertan de noche. Algunas me quisieron y movieron los labios para decir mi nombre. Algunas no entendieron nunca lo que les dije ni supieron por qué las miré largamente. Algunas son anónimas llevan frutas y fuentes, mano...

Lêdo Ivo (1924/2012 )

Retrato de una aldea Es apenas una aldea de pescadores junto al mar. Al sol se iluminan los naranjales. En el verano las naranjas caen maduras en los arenales de la playa, Uniéndose a los cangrejos y a las conchas, mientras que los niños Se aventuran al mar y las mujeres van a buscar agua, con sus latas En la cabeza. Hombres, escenario y animales se integran al aire de la mañana. Antes que hubiesen descubierto la redondez de la tierra Esa aldea existía, con su iglesia y su cementerio, Los artesanos vueltos hacia el océano, la cal de sus casas, Y su aire que llena las flores y los patios bajo la nieve. En la noche las parejas se amaban gravemente, sensibles al deber De procrear nuevas figuras para el paisaje. Del mar, los hombres sacan el sustento, cavando las olas con las Redes que al anochecer extienden en la playa al momento preciso en Que, junto a rígidas puertas, mujeres jóvenes dejan de hilar. Los niños se aproximan a ver los frutos del mar Y miran las estre...

Anne Sexton (1928/1974 )

Canción para una dama El día de los pechos y las pequeñas caderas la ventana acribillada por una desapacible lluvia, lluvia arreciando como un pastor, nos acoplamos, tan cuerdas y tan locas. Yacimos como cucharas mientras la siniestra lluvia caía como moscas sobre nuestros labios y sobre nuestros ojos felices y nuestras pequeñas caderas.         «El cuarto está tan frío con lluvia», dijiste y tú, femenina tú, con tu flor rezaste novenas a mis tobillos y a mis codos. Eres un producto nacional, un poder. Oh mi cisne, mi esclava, mi querida rosa de lana, incluso un notario daría fe de nuestro lecho mientras tú me amasas y yo me elevo como pan. (fuente: "palabras mal dichas", traductor: ben clark)

Uriel Martínez (1950 )

El camino Pensé irme unos días al cerro para escribir una carta nostálgica a tus ojos. Pero luego pensé que sería más atinado un viaje a la ciudad una semana. Si optaba por el primer proyecto me refugiaría en una caverna oscura y húmeda. Si por el segundo, me internaría en museos donde se expone el advenimiento del fuego. Decidí que no iría  a cuevas donde habitan murciélagos ciegos de melancolía. Cancelé luego la posibilidad segunda pues la urbe, tarde o temprano, me borraría el camino.

Charles Simic (1938 )

Senos Me gustan los senos firmes, los senos rebosantes protegidos por un botón. Surgen en la noche. Los bestiarios de los antiguos que incluyen al unicornio los han dejado fuera. Perlinos, como el este una hora antes de que se alce el sol, dos hornos para la única piedra filosofal por la que vale la pena molestarse. Llevan en sus pezones cuentas de suspiros inaudibles, vocales de deliciosa claridad para la pequeña escuela roja de nuestras bocas. En otras partes, la soledad hace otra entrada tenebrosa en su libro mayor, la miseria pide prestada otra taza de arroz. Se acercan: presencia animal. En el granero la leche se estremece en el cubo. Me gusta llegar a ellos desde abajo, como un muchacho que se sube a una silla. para alcanzar el jarro de compota prohibido. Suavemente, con mis labios, aflojar el botón. Hacer que se deslicen en mis manos como dos cubiletes de cerveza recién vertida. Escupo sobre los tontos que no han incluido los senos en s...

Cristina Peri Rossi (1941 )

La pasión Salimos del amor como de una catástrofe aérea Habíamos perdido la ropa los papeles a mí me faltaba un diente y a ti la noción del tiempo ¿Era un año largo como un siglo o un siglo corto como un día? Por los muebles por la casa despojos rotos: vasos fotos libros deshojados Éramos los sobrevivientes de un derrumbe de un volcán de las aguas arrebatadas y nos despedimos con la vaga sensación de haber sobrevivido aunque no sabíamos para qué. (fuente: emma gunst")

Gonzalo Arango (1931/1976 )

Sobrenada el sobretodo es mi mejor amigo bebemos vino de consagrar en los viñedos y nos emborrachamos, compartimos el amor con las mujeres. mi sobretodo es sensual y seductor. en la cárcel era un colchón en los prostíbulos era un refugio con las manos hundidas en los bolsillos que me salvaba del naufragio de los besos baratos. en el invierno me defendía de la lluvia y en el verano era una sombra luminosa. mi sobretodo era una incitación voluptuosa a la pereza, al calor, al heroísmo, al amor, al invierno. en los momentos de peligro me hacía pasar por detective y me daba un aire respetable de gran señor del hampa. mi cuerpo se pierde en él cuando me persiguen, en mi buena época del parlamento él hablaba por mí: silencioso tímido elocuente. ha sido una bella disculpa para eludir serias responsabilidades históricas. mi sobretodo es a veces el lecho del amor en los sitios despoblados de la ciudad tiene un oculto sabor de pecado prohibido. mi sobretodo es un gran...

Alfredo Veiravé (1928/1991 )

Nunca más Nunca más los gordos caballos de la muerte entrarán a la plaza a destrozar los canteros de plantas y de flores (amarillas) de las tipas asustadas; nunca más los bastones golpearán con esa furia las cabezas ensangrentadas de los que ahora corren bajo las nubes cirros, estratos, cumulus o nimbos; nunca más estas flores de lapachos temblarán en la noche su color rosáceo al oír los aullidos; nunca más esos aullidos cruzarán la calle subiendo desde el sótano en el subsuelo de la madrugada. Nunca más esos gritos terribles descarnarán la corteza de los murales de la plaza desnuda, nunca más explotarán entre los intestinos o las bocas del cuerpo / las convulsiones de la electricidad violenta; (nunca más llamarás gritando a tu mamá en la violácea oscuridad lila  y azul que oyeron solamente los jacarandaes florecidos de la plaza) Solamente? Nunca más? No lo sé porque hoy he visto a un tigre de Bengala correr a una gacela por la llanura, a una boa constrictora devor...

Felisberto Hernández (1902/1964 )

Explicación falsa de mis cuentos Obligado o traicionado por mí mismo a decir cómo hago mis cuentos, recurriré a explicaciones exteriores a ellos. No son completamente naturales, en el sentido de no intervenir la conciencia. Eso me sería antipático. No son dominados por una teoría de la conciencia. Esto me sería extremadamente antipático. Preferiría decir que esa intervención es misteriosa. Mis cuentos no tienen estructuras lógicas. A pesar de la vigilancia constante y rigurosa de la conciencia, ésta también me es desconocida. En un momento dado pienso que en un rincón de mí nacerá una planta. La empiezo a acechar creyendo que en ese rincón se ha producido algo raro, pero que podría tener porvenir artístico. Sería feliz si esta idea no fracasara del todo. Sin embargo, debo esperar un tiempo ignorado: no sé cómo hacer germinar la planta ni cómo favorecer, ni cuidar su crecimiento; sólo presiento o deseo que tenga hojas de poesías; o algo que se transforme en poesía si la miran ciert...

Claribel Alegría (1924 )

Ausencia Hola dije mirando tu retrato y se pasmó el saludo entre mis labios. Otra vez la punzada, el saber que es inútil; el calcinado clima de tu ausencia. (fuente: rua das petras")

Uriel Martínez (1950 )

Los medicamentos imagina que has encendido un varejón de incienso antes de lavarte las culpas y las manos; imagina que levantas la ropa de cama antes de media noche, mucho antes que el tren pase; imagina que apagas el móvil, la luz y el pulso, gradualmente; imagina que has deseado la mejor de las noches a los tiestos que cuidan pasillos y corredores; imagina que vives los últimos momentos; que en la tarde hacías siesta; imagina que despiertas temprano y que verás el pavimento lavado; imagina que compartes cojines, almohadas y cobijas con una visita inesperada, acaso oportuna; imagina que no te importa lo que venga porque el impulso expiró en el momento indicado; imagina que los medicamentos seguirán intactos en la sala.

Juan Gelman (1930/2014 )

De dibaxu xvi cuando esté muerto oiré todavía el temblor de tu saya en el viento/ alguien que leyó estos versos preguntó: "¿cómo así?/ ¿qué oirás? ¿qué temblor?/ ¿qué saya?/¿qué viento?"/ le dije que callara/ que se sentara a mi mesa/ que bebiera mi vino/ que escribiera estos versos: "cuando esté muerto oiré todavía el temblor de tu saya en el viento"/ [fuente: Por mi boka, textos de la diáspora sefardí en ladino (y versiones en español contempráneo), Myriam Moscona y Jacobo Sefamí, ed. Lumen, México, 2013.]

Odysseas Elytis, poeta

Picasso Con su ejemplo, Picasso me sacó de todos esos complejos. Casi tenía a un griego de la época clásica a mi lado. Medio desnudo, vigoroso,  bronceado por el sol, vivía, a pesar de sus millones, en una pequeña y humilde casita en Villauris, de ésas que recuerdan las de nuestras islas. Andaba en calzones, pintaba, iba a Golfe-Juan a bañarse en el mar, comía a carretadas y se ponía a cuatro patas para hacerle caballito a Paloma, su hija entonces, pequeña. (fuente: Crónica de una década, coedición: Ediciones sin Nombre-Conaculta, México, 2008, traductor: Francisco Torres Córdova.)

Rosabetty Muñoz (1960 )

Deseo El deseo es un barco poderoso arriando anclas y cadenas en medio de la noche. Estallando con el estrépito de las posibilidades. Bajo el silencio crispado el ansia apenas perceptible. Es también, el despliegue de luces en las islas de canales tan angostos donde un barco, más que navegar, acaricia. (fuente: "rua das petras")

Denise León (1974 )

Una línea de pájaros se aleja Una línea de pájaros se aleja lacerada de esta ciudad ronca donde tu nombre no alumbra. Esta ciudad que queda lejos de tu sangre y de la sombra de tu sangre en mi corazón. Tiembla la memoria que te nombra y me espanto de olvidarte cada noche en esta ciudad. (fuente: Por mi boka. Textos de la diáspora sefardí en ladino (y versiones en español contemporáneo), Myriam Moscona y Jacobo Sefamí, sel., prólogos y notas,   ed. Lumen, México, 2013. )

Javier Lasheras (1963 )

Plegaria No te vuelvas loca, no regreses, ni se te ocurra y por lo que más quieras suplica el olvido, reza o invoca al diablo si te hace falta. Haz cualquier cosa pero no vuelvas porque si no, algún día, sin aviso, nos cubrirá el odio más exacto y claro que jamás hayas visto. Así es mejor, perra mía, así es mejor. (fuente: "rua das petras")

Cysko Muñoz (1976 )

As mãos de meu pai... As mãos de meu pai são feitas de terra seca e água de levada. Com punhos de enxada e de molhos de esparto com mil sulcos de lama a secar ao sol. As mãos de meu pai nasceram velhas por entre fanegas de injustiça e miséria, mas souberam sempre fazer frente às lágrimas com um murro na mesa. As mãos de meu pai não têm o destino nas linhas, nem o futuro existe  para quem tem de o conquistar todos os dias... E mesmo assim as mãos de meu pai cheiram a tomilho do monte e ao frio da aurora e têm sempre trigo nas palmas e bailam o fandango de voz antiga e quebrada. Por isso não entendo que hoje, na comodidade distraída desta grande cidade quando a terra há muito que jaz esquecida - mas os dedos são ainda ramos de oliveira -  que hoje reconhecesse as suas mãos, de repente, no contorno dos meus dedos. As mãos de meu pai são as minhas. (fuente: "rua das petras", traductor: A.M.)

Clarisse Nicoïdski (1936/1998 )

se abren las manos se abren las manos como un libro donde está escrita mi suerte se abren las manos como la puerta donde se guarda la ley se abren porque no pueden detener la luz el agua la palabra como la boca se abren [fuente: Por mi boka. Textos de la diáspora sefardí en ladino (y versiones en español contemporáneo), Myriam Moscona y Jacobo Sefamí, ed. Lumen, México, 2013]  

Carlos Battilana (1964 )

Los pájaros se acercan Los pájaros se acercan al jardín: sobre todo gorriones, pero también calandrias, jilgueros, cabecitas negras, algún hornero. Caminan por el pasto mueven sus cabezas absorben los minerales de la tierra están preparados ante el menor descuido. Los pájaros se demoran en el conurbano profundo husmean los beneficios del jardín: ¿padecerán el recuerdo de un bosque oscuro? Como un resto de otro resto la tierra mezcla o articula el residuo de lo civil. (fuente: "otra iglesia es imposible")

Juan Bañuelos (1932 )

El incendio hospedado Con este corazón casi vacío,  casi incendio de música en mi cuarto,  sigo, Silencio, tu quebrado olvido  de penetrante buque. Una mano que no puede alcanzarte, una espiga que no puede crecer cuando ya es aplastada por el granizo fugitivo de los días. Óyeme hablar de las sombras que muerdo, mírame como a un hombre que ha perdido en una casa ardiendo los párpados y el color de sus ojos. No hagas la señal del silencio para que calle. Puedo. Aún puedo un poco: llorar, gemir, hablar en voz baja, decir que yo te amo furiosamente como un rayo que cae, de pronto, en el jardín (fuente: "el poeta ocasional")

Julia Hartwig(1921 )

A despecho de uno mismo Todos los poetas del mundo escriben el mismo poema describen la misma roca contra la que se hace pedazos el mar esa misma pérdida que a ninguno de ellos les fue evitada en el mismo instante experimentan el éxtasis de vivir la misma noche se tienden en el lecho de las sombras Llegan a conocer un desaliento tan omnímodo que el mundo deja de existir para ellos y cuando tratan de reconstruirlo su abundancia los hace reventar En esta magna sinfonía que están ejecutando solo a los primeros violines honra el director con un apretón de manos y aunque todos ellos se someten a la ley de la misma armonía cada uno quisiera ser amado al margen de los demás (fuente: "emma gunst", traducción de antonio benítez burraco y anna sobieska)

Margaret Walker (1915/1998 )

      Desde 1619* ¿Cuántos años he pasado cantando spirituals desde 1619? ¿Cuánto tiempo he pasado glorificando y a Dios y gritando aleluyas? ¿Cuánto tiempo he pasado odiada y odiando? ¿Cuánto tiempo he pasado viviendo en un infierno en espera del cielo? ¿Cuándo veré a mi hermano llevando otro color en la cara? ¿Cuándo estaré lista para morir en una pelea limpia? ¿Cuándo tendré conciencia de la imperiosa lucha en la que actuar o morir? ¿Cuándo caerán estas costras de mis ojos? ¿Qué diré cuando desciendan los días de cólera, Cuando los dioses del dinero se lleven toda mi vida, Cuando suene el toque de difuntos Y la paz sea una bandera extendida de sangre y mugre? ¿Cuándo comprenderé a los embaucados y a los tramposos, sus sueldos de hambre y sus altaneras concesiones a mi orgullo? ¿Cuándo abriré de golpe mi perrera, furiosa perra callejera, flaca y hambrienta y cansada de mis huesos descarnados y mis años? *fecha en que llegó a EU, en un barco hol...

Óscar Hahn (1938 )

Televidente Aquí estoy y otra vez de vuelta en mi cuarto de Iowa City Tomo a sorbos mi plato de sopa Campbell frente al televisor apagado La pantalla refleja la imagen de la cuchara entrando a mi boca Y soy el aviso comercial de mí mismo que anuncia nada a nadie. (fuente: "el poeta ocasional")

Milo de Angelis (1951 )

Contar los segundos... Contar los segundos, los vagones del Eurostar, verte bajar del número nueve, el carro, la sonrisa, la ansiedad, la noticia, la gran noticia. Esto ocurrió, en 1990. Ocurrió, sin duda ocurrió. Y antes aún, la zambullida en el Ticino, mientras la pelota desaparecía. Ocurrió. Vimos lo abierto y lo escondido de un instante. Las hadas regresaban a las viviendas, el huracán llenaba un cielo alucinado. Cada cosa estaba allí, desierta y llena, para nosotros que aguardamos (fuente: "el poeta ocasional", trad. emilio coco)

Uriel Martínez (1950 )

Los caudales atesoramos el silencio como el bien más preciado, al fondo del baúl guardamos noches como camafeos, conservamos el oído como un secreto de familia, escondemos en un rincón insospechado el dictamen médico. detrás de cada espejo ocultamos la miseria,las muelas, las caries de un amor que nos arde, de un insomnio que nos bebe. como un álbum que no echamos al fuego, como un lunar malsano, como un aliento bestial, encerramos hormigas bajo sábanas claras, ahuyentamos metáforas como se conjuran vigilias; luego conciliamos el sueño.

Juana Bignozzi (1937 )

Pertenencias Como toda persona que se respeta tengo una ventana para decir buen día para dejar que se acerquen las imágenes que aún reconozco para escuchar el paso de la gente de los gatos de las hojas y sentirme desamparada a través de mi ventana los ruidos son cada vez menos intensos los ruidos de la vida cada vez más lejanos. Una ventana con ruidos de tormenta de tiempo que pasa mis palabras para conocerme mejor yo misma explicada hasta el aburrimiento yo misma que mira a la gente con la que ni nos hermos planteado el amor los que me escuchan los que me comprenden los que no existen yo misma que hablo cada vez más y sólo logro interesarme por pocos rostros tan pocos que bromeo con todo el mundo para disimular mis preferencias. (fuente: "el poeta ocasional")

Elvio Romero (1926/2004 )

Tormenta La noche ha sido larga. Como desde cien años De lluvia, de una respiración embravecida proveniente de un fondo de vértigo nocturno, de un cántaro colorado Jadeando en la tierra, el viento ha desatado su tempestad violenta sobre el velo anhelante de la ilusión Efímera, sobre los fatigados menesteres, y tú y yo, en la colina más alta, en el rincón de nuestros dos silencios, abrazados al tiempo del amor, desvelándonos. Deja que el viento muerda sobre el viento. Yo te cerraré los ojos. (fuente: "el poeta ocasional")

Raúl Gómez Jattín (1945/1997 )

Canción del amor sincero Prometo no amarte eternamente, ni serte fiel hasta la muerte, ni caminar tomados de la mano, ni colmarte de rosas, ni besarte apasionadamente siempre. Juro que habrá tristezas, habrá problemas y discusiones y miraré a otras mujeres vos mirarás a otros hombres juro que no eres mi todo ni mi cielo, ni mi única razón de vivir, aunque te extraño a veces. Prometo no desearte siempre a veces me cansaré de tu sexo vos te cansarás del mío y tu cabello en algunas ocasiones se hará fastidioso en mi cara Juro que habrá momentos en que sentiremos un odio mutuo, desearemos terminar todo y quizás lo terminaremos, mas te digo que nos amaremos construiremos, compartiremos. ¿Ahora sí podrás creerme que te amo? (fuente: "crepusculario siglo 21")

Carlos Marzal (1961 )

Juego de niños Cuatro o cinco palabras aprendidas en la noche del tiempo, siendo niños, nada más que esas cuatro o esas cinco palabras aprendidas son precisas, para nombrar los dos o tres asuntos que merecen nombrarse en esta vida. El resto es lo que queda cuando a la poesía le hemos quitado todo lo que es la poesía. (fuente: "rua das petras")