MÉDICO DE CABECERA
La noche que le hizo crisis la infección bucal, apareció en el sueño su exdentista. Aunque en la charla que sostuvo con el médico durante el sueño, éste había moderado el tono ofuscado que empleó en la separación -el médico le alzó la voz cuando supo que el paciente buscaría un presupuesto y una atención alterna-, de cualquier forma le tranquilizó el "acercamiento" durante el sueño. El malentendido obedeció a que el paciente, sin solicitarlo y sin saberlo, había empezado a recibir un tratamiento. Al percatarse de las intenciones del profesional, su primera reacción fue solicitarle el presupuesto, que ascendía, de buenas a primeras, a 56 mil pesos, cantidad prohibitiba si se considera que cuatro años atrás, a la cantidad original considerada, le cargó quince mil extras sin mayor explicación. Eso sin considerar otra cifra extra por la atención del parodoncista en la capital del país. Luego que el dentista lo mandó con cajas destempladas, en presencia de la secretaria, una ayuda...