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SEIS RESPONSOS

uno. A mí me tocó el papel de cronista de este camposanto, el que cada Dos de Noviembre desempolva los Alabados; el que a partir del 15 de Diciembre monta sainetes a un costado del quiosco. Tarea que cumplo lo mejor que puedo pues fui condenado a vivir hasta los 99 años. Como tuve la capacidad de síntesis, escribo una metáfora en cada lápida. Aunque me atoré en la de Raymond Carver. dos. Hay una fila interminable de individuos que espera una inscripción en cantera, aunque en vida nadie quiso dedicarles un corrido por su forma bárbara de ganarse el sustento: traficaron con lo mejor del hombre, la infancia. tres. En las noches de luna llena y de insomnio me pregunto quién colocará en la losa de mis años una frase sobre mi lápida, que condense mi oficio. Creo que me vendría bien que sólo se leyera: el sepulturero del pueblo. cuatro. Cuando supe que en Blanes había muerto un amigo de un mal hepático, quise enviarle a su mujer una inscripción para su desconsuelo. Pero me dijo ...

SEIS EPITAFIOS SIN SOSIEGO

uno. Aquí yace el agente literario de Juan Rulfo, que murió de inanición y silencio. dos. Aquí es el Infierno pero no se llama Comala, aunque abundan los Peter Páramo Littles. tres. A veces de madrugada despiertan los muertos; no esperan el canto de los gallos ni el juicio final. Simplemente maldicen su suerte porque nunca esperaron nada del Más Allá. cuatro. Aunque ya murió y yace bajo una lápida con su nombre, desearía estar cerca de la tumba de la lunática del pueblo, Susana, la que se trajo al silencio eterno su amor por el padre de ojos tristes. cinco. La Cuarraca tuvo puras hijas, llamadas en voz baja La Cuarraquita Uno, La Cuarraquita Dos y La Cuarraquita Tres. Por su parte, El Saltapericos dejó un par de gemelos: Lauro y Epitacio, quienes al paso de los años fueron travestis en Zapotlán el Alto. Con mucho éxito. seis. Llegado el nuevo siglo, los descendientes del cacique de Comala ya no fueron ni Miguel, ni José, ni Juan Carlos. Se llamaban Jeremy, Ian y Michael...