Los olvidados de Buñuel
Se me ha pasado por dos días el treinta aniversario de la muerte de Luis Buñuel, olvido que al genio de Calanda le hubiese dado igual, ya que era hombre muy poco aficionado a efemérides, reconocimientos y demás gaitas. Una vez le ofrecieron un homenaje en México con premio incluido y él no quería ir, pero los amigos le insistieron tanto que al final acudió, todo para que al final le regalaran una estatuilla churrigueresca donde alguien había esculpido en letras doradas: “A Luis Buñuelo”. Me he acordado de Buñuel porque estos días circula un video donde se ve a un funcionario mexicano que, en plena calzada, le quita tres paquetes de cigarrillos a un crío y luego le obliga a tirar al suelo las chucherías con las que se gana la vida. El niño, llorando con la cabeza gacha, es sólo una de las tres millones de criaturas que en México viven a la intemperie, a salto de calle, exactamente igual que aquellos chavales olvidados con los que Buñuel levantó hace más de medio siglo el monumento a la...