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Mostrando entradas de noviembre, 2013

Titos Patrikios (1928 )

Los ejecutaron Los ejecutaron en la plaza central los ejecutaron en la cantera con su grave eco frente a cafés en ruinas y monumentos, y corrieron mujeres enloquecidas al encuentro de las ropas ensangrentadas, los ejecutaron en la tapia de los basureros entre vidrios filosos y latas, los ejecutaron en la calle, en el umbral de sus casas, en el campo de tiro de miles de cuarteles, en la muda soledad de espesos campos cultivados, los ejecutaban todos los días en vuestras manos, en vuestra voz, en el forro de vuestra ropa nueva Y vosotros, ¿los habéis olvidado?     (texto tomado del sitio "revista arquitrave", versión de Francisco Torres Córdova.)

Eugénio de Andrade, poeta

Lo que respira... Lo que respira en ti son los ojos, el azul de un sol intacto, las primeras aguas de un roce. ¡El sabor a barco que tiene la boca! A esto se le llama juventud, quizá, o estrella de sangre viva. De espaldas a la noche, la tierra mientras arde es casi un río. (texto tomado de la revista "La palabra y el hombre", no.26, otoño 2013, Universidad Veracruzana, México.Traducción de María Auxiliadora Álvarez.)

Dana Gelinas (1962 )

Antes de existir un jardín en mi casa... Antes de existir un jardín en mi casa, entre los escombros de la construccion, dentro de un nicho, dos albañiles protegieron un milagro: la jacaranda de treinta centímetros que nació bajo unos tablones de madera. Jacaranda, el árbol que endulzaba el aire de la acera, de ventanas y puertas, con ráfagas de lilas descompuestas, fue la cortina de follaje que también pobló el tallo de mi cerebro durante los cuatro mil días que existí bajo el eterno crepúsculo multiplicado cada tarde. En ellos clavé los ojos y los pies y la raíz de mi existencia ante la creación del acero. Ah, y durante los días más calcinantes al lado de la puerta principal se enredó una madreselva que perdía el interés en la vida. (texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible")

Philip Larkin (1922/1985 )

Este es el verso Te joden, tu mamá y tu papá. Podrían no hacerlo, pero lo hacen. Te llenan con los defectos que tenían Y agregan algo extra, justo para ti. Pero también ellos, en su momento, fueron jodidos Por gente estúpida que usaba sombreros y abrigos pasados de moda. Gente que la mitad del tiempo era sentimentalmente austera Y la otra mitad, se agarraban del cuello. El hombre le cede la miseria al hombre, Y se hunde en las profundidades como una plataforma marina. Sal de ahí lo más pronto posible. Y tú mismo no tengas hijos. (texto tomado del blog "otra iglesia es imposible", traducción de Diana Dunkelberger y Marcelo Rioseco.)

Ingeborg Bachmann (1926/1973 )

Despedida La carne, que envejeció muy bien conmigo, la mano rugosa, que sostuvo fresca la mía, ha de quedarse sobre el pálido muslo, rejuvenecerse la carne, por un instante, para que así venga más rápido el derrumbe en ella, rápido llegan las arrugas, casi sanas, y todo sobre la rígida musculatura. No ser amada. El dolor podría ser aún mayor, Se siente muy bien, toca a la puerta. Pero la carne, con su línea abierta en la rodilla, las arrugadas manos, todo ello sobrevino de noche, el curtido omóplato, donde ya no crece ningún verde, donde alguna vez se mantuvo oculto un rostro. Avejentada en cien años, en un solo día, El confiado animal fue llevado bajo latigazos a su armonía preestablecida. (texto tomado del blog "batalla de papel", traducción de Breno Onetto.)

Blanca Varela (1926/2009 )

Vals del Ángelus     Ve lo que has hecho de mí, la santa más pobre del museo, la de la última sala, junto a las letrinas, la de la herida negra como un ojo bajo el seno izquierdo. Ve lo que has hecho de mí, la madre que devora sus crías, la que se traga sus lágrimas y engorda, la que debe abortar en cada luna, la que sangra todos los días del año. Así te he visto, vertiendo plomo derretido en las orejas inocentes, castrando bueyes, arrastrando tu azucena, tu inmaculado miembro, en la sangre de los mataderos. Disfrazado de mago o proxeneta en la plaza de la Bastilla —Jules te llamabas ese día y tus besos hedían a fósforo y cebolla. De general en Bolivia, de tanquista en Vietnam, de eunuco en la puerta de los burdeles de la plaza México. Formidable pelele frente al tablero de control; grand chef de la desgracia revolviendo catástrofes en la inmensa marmita celeste. Ve lo que has hecho de mí. Aquí estoy por tu mano en esta ineludible cámara de tortura, gui...

UNO A UNO

La mañana siguiente concluye el horario de verano: tendrás tiempo de morir a tiempo; querrás abrazarte a tu tronco como aquellos que murieron equivocados en su fe; podrás aquilatar de nuevo los días las horas y los meses en que alguien murió ajeno a ti; te sobrará parte de la mañana y repasarás el álbum de tus muertos, zurcirás de nuevo un luto desleído; quizá con el cepillo de cerdas duras acariciarás la piel de paquidermo que tapiza tus noches; acaso el motor del día tarde más en el arranque; puede que incisivos y molares se desprendan uno a uno.

Muriel Rukeyser (1913/1980 )

Balada de naranja y uva Después de terminar tu trabajo despues de que te hiciste el día después de haber leído tus lecturas y escrito tu opinión vas hasta el puesto de panchos de la otra cuadra, cruzando, en una tarde abrasadora de East Harlem, siglo XX. Casi todas las ventanas están tapiadas, las ratas salen corriendo de una bolsa-- del garage miserable asoma un Cadillac largo y lustroso; en la puerta del centro de adicciones hay un hombre que quisiera romperte la espalda. Pero también una mujer morena con una nenita de rosado y rosa. Salchichas salchichas crepitan en el asador donde el panchero se inclina en la barra no hay nada más que las dos máquinas de siempre: la de uva, vacía. Y la de naranja, vacía. Yo, enfrente, entre las dos. Pasa un negrito, mira los panchos y sigue caminando. Miro al hombre mientras se para y vuelca en esa forma familiar violeta intenso en la que dice NARANJA anaranjado en la ...

Humberto Dib, fabulador

Todo un circo Se conocían desde muy pequeños, sus padres habían trabajado toda la vida en ese circo, así que jugaron, crecieron y se enamoraron entre animales, cuerdas, zancos y carromatos. Con el tiempo, él se convirtió en Tatín , el payaso, ella en Mamba , la encantadora de reptiles. Pasaron años muy felices hasta que la muchacha comenzó a notar que la carpa le quedaba chica, aseguraba que en aquel muladar nadie podía sentirse digno. Sus reclamos fueron creciendo al pulso de la inacción de su novio, por lo que, ya desilusionada, se dejó convencer por el primer embuste frondoso de cierto empresario de la capital. Desesperado, el payaso le prometió un mundo nuevo, otro cielo, en fin, hasta le juró que se volvería equilibrista y que no usaría red sólo por ella, pero ya era tarde, antes de que comenzara el espectáculo, encontró una escueta carta de despedida junto a los potes de maquillaje, justo debajo de la gran nariz roja. Dicen que nunca estuvo más gracioso que esa noche, los niñ...

Las Patronas solidarias recibirán distinción

La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) publicó el acuerdo por el que se otorga a Norma Romero Vásquez, la mujer que encabeza al grupo conocido como Las Patronas, el Premio Nacional de Derechos Humanos 2013. El documento, difundido este jueves en el Diario Oficial de la Federación, destaca que el reconocimiento a Romero Vázquez –quien hace 18 años ofreció la primera bolsa de pan a un grupo de indocumentados que acababa de descender del tren llamado La Bestia– se debe a su destacada trayectoria en la promoción efectiva y defensa de los derechos humanos de las personas migrantes. La ceremonia de entrega del Premio se realizará el día que determine el titular del Poder Ejecutivo Federal, en los términos que señala la ley, puntualiza el texto, y señala que también se dará una mención honorífica a Juan Manuel Estrada Juárez, por su dedicación en la defensa de los derechos humanos de las niñas y los niños. Norma Romero es integrante del grupo de mujeres conocido con el nomb...

Vicente Quirarte (1954 )

A las tres de la tarde A las tres de la tarde de aquel trece de marzo, la voz de mi hermano Ignacio en el teléfono: "¿Puedes regresar?" Y yo que quería contarle del alba en California; del cartel de la ballena jorobada —cuarenta toneladas de energía saltando en algún lugar de Alaska—; del libro sobre la ballena spermacetti, la Moby Dick que acometió al Pequod y echó a pique los sueños de su capitán alucinado; del café que estrenaba las mañanas con su campana oscura; de las rubias empleadas de las tiendas que en mi sed de comprar reconocían las huellas del amor recién nacido. ¿Padre, hubieras querido que tu primer hijo diera la mala nueva de que ya éramos menos? En tus treinta minutos de agonía, con el pie en el estribo de otro tren, ¿te acordaste de sus primeros pasos cuando al pie de las sillas de montar posaba como un pequeño Buda, grave y solemne como los niños tristes? "¿Pue...

Rosario Castellanos, poeta

Distancia del amigo En una tierra antigua de olivos y cipreses ha fechado mi amigo su más reciente carta. Lo imagina escribiendo, sentado en una roca a la orilla del mar, tirando piedrecitas sobre el lomo verduzco de las olas. (Si estuviera en un parque tiraría migas a los gorriones, si en un estanque, Ledas a los cisnes.) Lo imagino volviendo su rostro hacia el crepúsculo, mordisqueando una brizna mientras piensa que la vida es tan bella porque es corta. (No es de los que invocan a la muerte. Es de los que la hospedan, silenciosos, en el sitio más hondo de su cuerpo.) Se levanta después y camina despacio, con las manos metidas en las bolsas de un traje viejo y ancho. Puede hervir a su lado la multitud. Mi amigo está solo. Entre hombre embriagados de dicha, entre mujeres ojerosas de duelo lleva su soledad como una espada desnuda y eficaz, radiante de amenazas. Llega a su cuarto. Lo abre. Nadie espera. Hay un olor oscuro, pesado, de ventana estrangulada. Igual...

Paulina Vinderman (1944 )

La superficie del verano Hay un grillo bajo la tapa y raíces que cuelgan en el corredor. Hay restos de maíz, de arenales de río, marzo pisa las calles y establece la duda como triunfo sobre la mesa. Es tiempo de terminar las historias y ponerlas a secar (la vida está vestida por nosotros desde temprano.) Mi amiga dice: “El mundo es inconquistable” mientras la colilla le quema los dedos y ensombrece los ojos “Pero le robé a un hombre el corazón”. Qué hiciste con él, no digo, dice el viento, qué hiciste con él. (texto tomado del blog "emma gunst")

Doris Lessing (1919/2013 )

Fable When I look back I seem to remember singing. Yet it was always silent in that long warm room. Impenetrable , those walls , we thought, Dark with ancient shields. The light Shone on the head of a girl or young limbs Spread carelessly. And the low voices Rose in the silence and were lost as in water. Yet, for all it was quiet and warm as a hand, If one of us drew the curtains A threaded rain blew carelessly outside. Sometimes a wind crept, swaying the flames, And set shadows crouching on the walls, Or a wolf howled in the wide night outside, And feeling our flesh chilled we drew together. But for a while the dance went on - That is how it seems to me now: Slow forms moving calm through Pools of light like gold net on the floor. It might have gone on, dream-like, for ever. But between one year and the next – a new wind blew ? The rain rotted the walls at last ? Wolves’ snouts came thrusting at the fallen beams ? It is so long ago. But sometimes I rem...

EL GABINETE

¿hay alguien en casa? pregunté antes de entrar al gabinete cerrado. no formulé de nuevo la pregunta, sólo toqué con tres nudillos. abrí la puerta y ahí estabas sentado con las manos tintas. quise despertarte, revisé signos vitales en pulso, aorta, etc. alcancé a ver tu eyaculación que, dicen, se alcanza en el instante. nada estaba escrito, nada era real, todo era una negra idea por cierto. entiendo que ensayaste el sangrado lento, como la marea en cuarto menguante. fue tu último intento en un sitio público sin auxilio de ningún tipo.

José Agosthino Baptista (1948 )

Despedida Uma harpa envelhece. Nada se ouve ao longo dos canais e os remadores sonham junto às estátuas de treva. A tua sombra está atrás da minha sombra e dança. Tocas-me de tão longe, sobre a falésia, e não sei se foi amor. ... Certo rumor de cálices, uma súplica ao dealbar das ruínas, tudo se perdeu no solitário campo dos céus. Uma estrela caía. Esse fogo consumido queima ainda a lembrança do sul, a sua extrema dor anoitecida. Não vens jamais. O teu rosto é a relva mutilada dos passos em que me entristeço, a absoluta condenação. Chove quando penso que um dia as tuas rosas floriam no centro desta cidade. Não quis, à volta dos lábios, a profanação do jasmim, as tuas folhas de outubro. Ocultarei, na agonia das casas, uma pena que esvoaça, a nudez de quem sangra à vista das catedrais. O meu peito abriga as tuas sementes, e morre. Esta música é quase o vent. (texto tomado del blog "citador.pt")

Murió Kenia Cruz Paz, muxhe

Conocí a Kenia Cruz Paz en Juchitán de Zaragoza, un puerto otrora habitado por corsarios en el colorido estado de Oaxaca, México, en un viaje tan exótico y caliente que jamás podré olvidar. Junto a Diana Sacayán y el Che de los Gays, compartíamos el mismo hotel con esta escultural muxhe que tenía el cuerpo de una niña de 15 años, tan perfecto, con unas tetitas respingadas chiquitas y valerosas que no se bancaban estar tapadas durante mucho tiempo. Kenia nos dejó el sábado por la mañana, no tengo muchos datos salvo el escueto –discretísimo– mensaje de Amaranta: “Mi vida, tenía 37 años, murió en Tapachula, Chiapas, a lado de su familia. A su vida la vivió entre Juchitán y Ciudad de México. Desconozco las últimas fechas su estado anímico y emocional, mi vida”. Ella era altísima, simpática, valiente. Era tan súper model las 24 horas. Su voz era muy particular, femenina pero con un toque ronco y aniñado inconfundible. Kenia tenía los mejores maquillajes y su cuarto era el lugar de encuentr...

Cecilia Vicuña (? )

Mascarón de proa Delfín de tendones estirados te vi haciendo gimnasia y soñé que el viento me hinchaba la columna vertebral. Mascarón de proa de un barco viajando a toda velocidad. Me tensas como un arco y entra la flecha disponiéndose a volar en el punto máximo de tensión. Retrato físico Tengo el cráneo en forma de avellana y unas nalgas festivas a la orilla de unos muslos cosquillosos de melón. Tengo rodillas de heliotropo y tobillos de piedra pómez cuello de abedul africano porque aparte de los dientes no tengo nada blanco ni la esclerótida de color indefinible. Tengo veinte dedos y no estoy muy segura de poder conservarlos siempre están a punto de caerse aunque los quiero mucho. Después me termino y lo demás lo guardo a la orilla del mar. No soy muy desvergonzada a decir verdad siempre que hay un hoyo me caigo dentro porque no soy precavida ni sospechosa. (textos tomados del sitio "letras.s5.com")

Milo de Angelis (1951 )

Eras la última... Eras la última mujer de la vida, eras  la tormenta y la quietud, el lugar donde la luz está ensangrentada y la sangre florece: pocos minutos, pocos metros, siempre allí, en el cemento que habla, en la ciudad de los amantes, en el silencio de los lavabos, el beso ocurrió y nosotros ya no hemos querido salir. Se muere así, en la entrada de una escuela, en un círculo perfecto. (texto tomado del sitio "letras.s5.com", traducción de Emilio Coco.)

Cabrera Infante, íntimo

El libro más íntimo de Guillermo Cabrera Infante se puso a la venta este último miércoles en España, ocho años después de la muerte del autor de Tres tristes tigres  ,  y estará en la Argentina en febrero. Es Mapa dibujado por un espía , lo publica Galaxia Gutenberg y estuvo oculto desde que el escritor lo guardó, en torno a 1970, cinco años después de ocurrir lo que él cuenta en este libro desgarrador. Aquí Cabrera Infante, que escribía sus crónicas de cine con el acrónimo G. Caín, describe minuciosamente los meses que pasó en La Habana mientras aún era consejero cultural de la embajada cubana en Bruselas. Es un libro sencillo e impresionante; los que hayan leído la prosa veloz, expresiva, calurosa e incluso ruidosa, de su libro más famoso, Tres tristes tigres , se hallarán aquí con un Cabrera Infante melancólico y circunspecto, atravesado por una herida que le duró allá donde fue, en el exilio, hasta su muerte. Él le había dicho a su mujer, Miriam Gómez, que no tocara esos papele...

Cabrera Infante y la era del hielo

Cuando Guillermo Cabrera Infante (1929–2005) publicó Un oficio del siglo XX hace 48 años, nunca imaginó que ese sería el último libro de su autoría que se editaría en Cuba. Dos años después, en 1965, después de ser detenido 4 meses por el servicio de inteligencia partió al exilio y más tarde rechazó participar de una colección de emigrados del Ministerio de Cultura de Cuba. En otro gesto de apertura y distensión de La Habana, el miércoles   se presentará un ensayo sobre la obra del escritor y Premio Cervantes 2007   . La oficial Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac) anunció la publicación de Sobre los pasos del cronista: el quehacer intelectual de Guillermo Cabrera Infante en Cuba hasta 1965 . Sus autores son los jóvenes investigadores Elizabeth Mirabal y Carlos Velazco, que en 2009 ganaron con el mismo texto el Premio de Ensayo de la Uneac. “Es una buena noticia, porque (la de Cabrera Infante) no es una ausencia cualquiera, sino la de un autor fundamental, que siempre...

Muere Guillermo Tovar y de Teresa

La noticia del fallecimiento inesperado del cronista de la Ciudad de México, Guillermo Tovar y de Teresa, tocó darla a su hermano Rafael, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y conmocionó de inmediato todos los ámbitos de la cultura mexicana por cuanto consiguió ser un hombre múltiple que, desde los 12 años, como asesor de la Presidencia de la República, asombró por su memoria y hambre de saber. Poco después de las 17:00 horas, el Twitter de Rafael Tovar y de Teresa ensombreció el domingo, y la noticia trascenderá sin duda las fronteras del país, pues los alcances del historiador en el terreno del barroco novohispano eran del conocimiento no sólo del mundo en lengua española. “Con dolor fraternal comparto con toda mi familia el fallecimiento de mi hermano Guillermo Tovar, cronista de la Ciudad de México. Descanse en paz”. Tres horas más tarde, a través de un comunicado del Consejo, se supo que la muerte sorpresiva fue resultado de una “hemorragia ...

Craig Czury (1951 )

n° 05466       escribí un poema con la lengua sobre el vientre de tu amante luego grabalo en tu contestador telefónico     (texto tomado del blog "alpialdelapalabra", versión de Esteban Moore.)

MECÁNICA POPULAR

Quizá no es necesario hacerle biombo con la palma al cerillo que encenderá tu tabaco. Puede que sea inoportuno cuando estás resguardado de ventiscas, de tornados, de iras. Quizá las duelas del cuerpo no rechinen en invierno, ni las puertas, bisagras ni pestillos. Bastará una dosis de aceite para que corran silenciosas y a tu gusto. Abre el cuaderno de Mecánica Popular y busca en el índice "Mantenimiento y reparaciones sencillas". Ahí, en la última página, en letras pequeñas hallarás las indicaciones precisas.

Bruce Weigl (1949 )

Canto del napalm Después de la tormenta, después de que la lluvia acallara su golpeteo, nos paramos en la puerta observando a los caballos cruzar a paso lento y desganadamente la pastura en la colina. Los miramos a través del mosquitero de la puerta, nuestra visión alterada por la distancia entonces pensé que había visto nubecitas de niebla surgiendo alrededor de sus cascos, cuando palidecieron como perfiles recortados en el horizonte alejándose de nosotros. Los pastos no fueron nunca tan azules, tan escarlatas; más allá de la pastura los árboles mezclaron sus voces raspadas dentro del viento, las ramas se cruzaron unas a otras en el firmamento como alambre de púas pero vos dijiste que eran solamente ramas. Muy bien. La tormenta detuvo sus golpes. Estoy intentando decir esto de un modo directo: por una vez yo estaba por completo en mis cabales para hacer una pausa y respirar más allá de mis planes salvajes y después de l...

Mascha Kaléko (1907/1975 )

Melancolía del otoño A mí no se me marchitan los jardines. No los tengo. Ni tampoco una casa donde los vientos giman. El nubarrón más negro no me daña, pues rara vez miro ya al cielo. Ya no pretendo estrellas áureas. Me conformo con una lamparita. No me engaña la dicha, ni desengaña una espera. No me duele el otoño, a mí no se me marchitan los jardines. (texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible")

Distinción a Riodoce

El organismo internacional Poetas, Ensayistas y Novelistas resolvió otorgar el Premio PEN a la Excelencia Periodística al semanario Ríodoce, que se edita en Culiacán, Sinaloa. “Le hemos otorgado a Ríodoce el Premio PEN por Excelencia Periodística en esta edición especial de nuestros premios dedicados al periodismo en nuestro país”, anunció Aline Davidoff, presidenta de este organismo en México, a los directivos de esta publicación sinaloense. En 2011, Ríodoce recibió el Premio Maria Moors Cabot que otorga cada año la Universidad de Columbia de Nueva York a lo más destacado del ejercicio periodístico en el continente americano. El semanario tiene alrededor de una década de vida y actualmente circula en los 18 municipios de Sinaloa. La premiación se llevará a cabo el próximo jueves 21 en el Museo de San Carlos de esta ciudad. (Entre los columnistas de este medio informativo, destaca la pluma del escritor Federico Campbell, nota parcialmente tomada del sitio "apro".)

Juan Rodolfo Wilcock (1919/1978 )

Aprovechemos que hay una fuente Aprovechemos que hay una fuente, y el silencio y la noche y las rocas negras y la orilla que es negra sobre el cielo negro con pocas estrellas porque es una noche oscura y los árboles se sacuden en el viento, piensa que hacen eso toda la noche, sería extraño que tú estuvieras aquí para escuchar el rumor de una fuente en la oscuridad majestuosa de la montaña, ni en sueños vendrías aquí arriba, si no hubiese espantando un halcón pensaría que ni siquiera yo estoy aquí, no obstante, no obstante, aun si no estás, y ni siquiera yo sé si estoy, por cierto querría que estuviésemos aquí y que tu mundo se uniese al mío por el único punto en que se tocan, aprovechando que hay una fuente y el silencio y la noche y las rocas negras y la orilla que es negra sobre el cielo negro. (texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible", versión de Jorge  Aulicino.)

Anónimo

Un poema carcelario Queréis saber por qué estoy en esta cárcel metido, tratado como un bandido que no piensa ser ni soy? Pues, porque me condenó a este infierno donde estoy la fortuna torpe y vana, mientras que si cambia hoy más bien pudiera mañana llegar a ser lo que soy.... Si es ley la fatalidad que a delinquir nos obliga, ¿pues por qué la ley castiga con saña a la humanidad? ¿Y por qué la fatalidad conduce mi paso infiel hasta este sepulcro incierto donde me encuentro cautivo haciéndome un vivo muerto, o más bien un muerto vivo? ¡Muerte, palabra temida que a los dichosos aterra, pero palabra que encierra más dulzura que la vida! ¿Y debiera yo morir? No. Mas si no puedo vivir como viven los demás, aumentaré en uno más la lista de los que gimen. Mas sepan los que me oprimen que solo la vida arrostro para escupir en su rostro las miserias y los crímenes. ¡Madre, por qué entre tus brazos no me ahogaste al nacer? ¿por qué me hiciste crecer y no...

A. E. Quintero (1969 )

El hombre me coloca... El hombre me coloca la capucha, y pregunta cómo quiero que me corte el cabello. Yo pienso en la época en la que un corte me hacía diferente, más guapo, más delgado, irresistible. A unos minutos de sembrar rosas en la luna. Recuerdo la salida del colegio. La cantidad de gente con la que me detuve a beber una coca cola. Las frases que fueron nubes, que fueron pájaros. Los ojos que no descansaban. Los brazos hartos, los labios llenos. El amor que era una lista de árboles incendiados. Y el incendio que no llegaba a detener la edad de nadie. Cuando un corte de pelo eran varios cuerpos desnudos espiando la mañana. (texto tomado del suplemento "confabulario", 3 nov. 2013.)

Jüri Talvet

¿Sabes atisbar a través de las cortinas?                                                           A mediodía, tras espesos cortinajes nocturnos, la ciudad vela sus sueños. La playa es un mercado de carne desnuda audazmente ostentosa, espuma en una patena de olas que esparce en los labios el acerbo sabor de una casa húmeda y marchita. Ningún sol que requeme la piel podrá explicar el fuego negro, el relámpago verde que la ciudad guarda en la celosía de sus pestañas, ni la muerte, ante cuya furtiva llegada la ciudad se sacude el sueño de la siesta y con mano avezada corre las cortinas. (texto tomado del sitio "otra iglesia es imposible", traducciòn del autor y Albert Lázaro-Tinaut.)

Lou Reed, sus ojos y boca

En pleno auge del hippismo, las flores coloridas y las ropas brillantes, Lou vestía siempre de negro. Siempre; y cuando no, se lo veía travestido. Hermoso. Así, patrocinado por Andy Warhol –la madrina del arte pop– y en compañía de otros inadaptados de entonces, a mediados de los ’60 fundó la Velvet Underground: un sensual experimento musical de corta duración, pero de enorme influencia para la posteridad rockera y la sensibilidad poética que la música venía pidiendo a gritos. La banda tomó su nombre del homónimo libro del autor norteamericano Michael Leigh, que investigaba la cultura del sadomasoquismo, la prostitución, el travestismo, la homosexualidad y los clubes sexuales clandestinos en los Estados Unidos de la época. A partir de su estadía en la Velvet, Lou quedó marcado por las inquietudes y las curiosidades propias de esos ámbitos desconocidos para la mayoría, que de inmediato supo adoptar como su hogar preferido, y que fueron retratados en obras maestras como “I’m Waiting for ...

Hugo Mujica (1942 )

Hasta el final Hay perros que mueren de la muerte de su amo cuerpos que no hacen el amor, hacen el miedo que no se agitan,                      tiemblan. Y hay hombres en los que muere dios como una gota de lacre sobre el pecho           de un torso de mármol, son los que lloran cuando creen estar hablando, o gritan soñando, pero al alba olvidan el grito con que encendieron la noche. Hay hombres en los que gime dios por no encontrar un hombre                    donde morir de carne,  pero no llora como quien lo hace solo, llora como quien llora abrazado a un niño. (texto tomado de la red)

Luis Marré (1929/2013 )

El culpable Sobresaltado sueño el sueño del culpable. Sueña a su abuelo volteando un niño frente a un muro, y despierta al punto que el abuelo airado abre la mano. El culpable sueña a su padre niño aún, inocente… La luz va a él para herirle, para cegarle, tropieza con ella como con un cuchillo con el rostro de la Ira. El culpable recuerda a Isaac, a Isaac, inocente cuello, y el cuchillo de Abraham devolviendo el rostro del ángel de Dios. Confúndese el culpable, no siente el abrazo de la zarza al muro resonante de su cuerpo, su hijo llora, olvida que la sangre es inocente. (texto tomado del sitio "la esquina de lilith")

RB, escritura interminable

Bolaño y Tolstoi Retengo, me retienen imágenes que iluminan su obra. El vuelo vil de los halcones por los claustros, el sótano de Nocturno de Chile . El viaje en automóvil a través de la noche, el siniestro diálogo de los agentes en Llamadas telefónicas . La escritura del aeroplano, tan bella como atroz, en el cielo de  Estrella distante . La detestable poeta argentina con que se inicia La literatura nazi en América , la habitación de Poe que ella se afana en reproducir. El hospital oblicuo y vallejiano de Monsieur Pain , su sala de cine en blanco y negro. La apoteosis vacía, la llegada al desierto en Los detectives salvajes . ¿A qué desierto irán a parar los escritores que se marchan dejando un libro inconcluso? Cierto día, Bolaño me habló por teléfono de un novelón de mil páginas en el cual llevaba tiempo trabajando. Un libro, explicó angustiado, «tan largo como Las mil y una noches ». Se me ocurrió sugerirle que lo terminase en la página 1001, cosa que por s...